Advertencias: Lenguaje fuerte no apto para todo público, mención de violación y temas sexuales controversiales.

Haikyuu! Ni sus personajes me pertenecen, sus respectivos créditos a su autor Furudate.

El/la chica con ojos de sol

Capitulo 7 parte 2


.

.

.


El ruido de unos tacones altos y rojos llega a sus oídos, sus ojos castaños divisan a la lejanía el largo y sedoso cabello que pertenece a Tsukishima Kei.

Kuroo extiende sus labios y forma una sonrisa. Tetsurou no es un hombre que se dé por vencido con facilidad, mucho menos es de aquellos que tiran la toalla al toparse con dificultades. Eso todo lo saben o al menos lo intuyen al conocerlo. Es consiente que su presencia es peor que tener una astilla en la mano durante el día o que cualquier chiquillo pequeño que se la pasa bramando por atención a su madre.

Kei dirige sus ojos dorados hasta la barra, lo primero que observa son los largos dedos y las varoniles manos que juegan y se deslizan por los vasos de cristal, siente como su cuerpo tiembla y con él lo acompaña su autoestima, ha recordado que hace menos de unas horas evocaba esas manos en su cuerpo mientras su boca gemía su nombre.

En definitiva, Kuroo es lo peor que le ha pasado a Tsukishima Kei.

El rubio cree que no fue claro, pero, según él ha sido lo suficientemente explícito en la cafetería. Entonces ¿qué hace ahí? ¿por qué lo mira con esta estúpida sonrisa?

—Buenas noches—Saluda con galantería. El rubio desvía su mirada y hace como que no existe, no quiere entablar conversación con él. No puede permitírselo. —supongo que, te ha comido la lengua el ratón—El azabache trata de dialogar, pero el rubio sigue sin responder. —Tsukki, es descortés que no saludes—insiste. Kei chasquea los dientes y desvía su mirada—A menos que me quieras llevar atrás como la última vez puedo dejarlo pasar.

Tras sus palabras el bello de Tsukishima se encrespa y se pregunta qué carajos ocurre en la cabeza de esa idiota.

—Cierra la boca—el de ojos dorados se digna a hablar, pero ambos, tanto Kei y Kuroo entienden que esas simples palabras no son suficientes. —¿Me estas siguiendo? —Pregunta el rubio de forma mordaz, Kuroo niega con rapidez—Por qué puedo demandarte en cualquier momento.

—NONONONONO… ¡Carajo no! —Las manos de Kuroo se mueven de un lado a otro, buscando negar con mas énfasis las palabras de Kei, quien no puede evitar dibujar una pequeña sonrisa ante esa reacción exagerada. —Solo resulta que el lugar donde trabajo es el mismo en el que tú lo haces ¿qué tiene ese de malo?

—Es acoso—comenta el rubio. Su barbilla reposa en parte de la coyuntura y palma de su mano. Kuroo alza la ceja victorioso y le extiende una copa con licor de cereza que ha preparado exclusivamente para él.

Kuroo se ha dado cuenta de lo mucho que Tsukishima ama lo dulce en este último tiempo.

—No te queda de otra…

—Ya decía yo, que te habías rendido muy fácil esta tarde. —Tsukishima menciona, acepta que le hace ligeramente feliz el ver que Kuroo no se ha rendido, pero al mismo tiempo todo choca dentro de él. Kuroo quiere estar cerca, el rubio lucha por alejarlo, pero si algo puede asegurar Kei es que Testurou ha movido las cartas de manera inesperada. —Pero no entiendo ¿cómo es que Akaashi te ha dado el empleo? ¿piensas prostituirte también?

—ah ¡no! Al menos claro que tú seas mi cliente frecuente—Bromea el azabache. La música es tranquila, el silencio se hace presente por alrededor de veinte minutos, Tsukishima se da cuenta que la noche será serena. —¿Otro? —Kuroo extiende esta vez una bebida con licor de fresas de nombre "old vic" a aprendido a prepararlo para complacer al rubio y el mismo Kenma le ha enseñado a añadirle un toque más dulce.

Kei mira el tragó por unos momentos, desliza sus manos con delicadeza y sus ojos dorados miran fijamente al contrario.

—Todo esto no significa nada, te he dicho que no te quiero en mi vida—Le recuerda. Kuroo alza los hombros y niega con su cabeza.

—Ya te dije, solo estoy trabajando aquí dulzura… Tranquilízate, no eres el centro de mi mundo—afirma Kuroo para luego colocar media fresa fresca en la copa, Tsukishima alza la ceja ofendido. Entiende perfectamente que no es el centro del universo de Kuroo, pero él azabache actúa de forma en que parece lo contrario.

Kei se da el lujo de pensar que actualmente es al menos la mitad del centro de su vida.

—Lo que digas…—El de cabellos largos cruza la pierna, toma el espejó de su bolso y verifica su maquillaje, casi dan la una de la mañana y él no ha tenido un solo cliente.

—¿Puedo preguntar algo?

—No. No puedes, pero sé que como nunca me escuchas de todas maneras lo harás, que yo quiera responder es algo diferente—Tsukishima pasa su dedo índice por sus labios rojos, el ultimo labial que compro funciona a la perfección.

—Bueno, entonces ¡juguemos! —Afirma el contrario.

Un hombre de cabellos negros y cortos atrae la atención de ambos, a Kuroo le molesta pensar que en cualquier momento un cliente se puede llevar a Tsukishima, pero al verlo caminar hacia la mesa de un chico peliplata, todo queda en el olvido.

—"Genial"— piensa Tsukishima, hasta la mojigata de Sugawara ha conseguido un cliente antes que él, el rubio gira los ojos y regresa su atención a Kuroo. —No tenemos cinco años, no quiero jugar, estamos aquí para trabajar… Idiota.

—Bueno, por cada ocasión en la que ganes puedo darte un dólar, vamos, no pierdes nada—Insiste el azabache. —Aunque… Piensa esto: Cada minuto que perdamos aquí, mientras intento convencerte, será un minuto malgastado. Después de una hora, te preguntarás por qué no accediste desde el principio siendo que ya hubieras terminado y tu vida sería relativamente más fácil.

Tsukishima suelta una pequeña risa, Kuroo no tiene remedio. Definitivamente nunca se da por vencido.

—¿por qué ese fan de meterte en mi vida? —Cuestiona. Kuroo está limpiando las copas con una servilleta de seda roja, acomodándolas frente al rubio. No puede dejar de trabajar tampoco, Kenma lo está vigilando fijamente y si se equivoca Akaashi podría enojarse y despedirlo.

—Oya~, el de las preguntas aquí soy yo, pero está bien, admito que sería algo injusto, pero primero responde las mías ¿vale? —reclama el de ojos castaños. Tsukishima Suspira, no puede con ese hombre, de verdad que no. Causa una tormenta en cualquier lugar que se cruza con él.

—Ya que.

Kuroo ha salido victorioso, pero a pesar de todo no puede evitar pensar en los cambios tan radicales que tiene Tsukishma, hace poco le ha hablado con palabras crueles y despectivas y ahora, apenas y se nota ese odio que en a mediodía poseía y le hizo notar. Hablar de su cambio de look fuera y dentro del trabajo, también es y será algo extremo.

¿Cuál es el Tsukishima real? No deja de preguntárselo ni meditarlo, ha visto y convivido con ambos, pero Kei parece ser un misterio cambiante a cada instante.

—¿Eres Transexual? —Kuroo lanza la pregunta y Tsukishima chasquea los dientes. Lo veía venir, sabía que preguntaría una estupidez de ese tipo.

—Por gente tan idiota como tú, es que la sociedad no avanza—Señala. —Entérate, que no tengo tratamiento hormonales ni mucho menos cirugía, eso significa que no soy un transexual y no estoy en camino de serlo…

—Hmn…

—¿Qué define a un hombre y una mujer? —contrapregunta el rubio.

—En realidad yo no tendría una respuesta, puedo decir que un hombre lleva el cabello corto y le gusta el futbol o el color azul, que es el que se hace cargo de los gastos del hogar y quien carga las cosas pesadas… Suena tonto, pero es con lo que todos somos educados desde que tenemos memoria ¿no? — Kuroo rasca su nuca. En realidad, nunca se ha puesto a meditar en esos temas tan profundamente y bueno, su mejor amigo no es un genio que le pueda hablar de eso.

—Por eso me repugna hablar con personas como tú—Kei bebe de su copa con elegancia, medita algunos segundos y se dispone a dar una respuesta, algo que sea medianamente fácil de entender para una cabeza hueca como esa— Veamos… primero debes saber que cada persona tiene un sexo, un género y una identidad de género. El sexo es biológico, se compone de tus genitales y órganos reproductivos ¿estamos? —Kuroo asiente—el género, es algo que nos impone la sociedad, que es de lo que hablas… Usar el color azul porque eres hombre, etc. Es en pocas palabras lo que biológica, social y legamente nos puede identificar como hombres y mujeres y forma los estúpidos estereotipos de los que somos presos…

—Es más complicado de lo que pensé—Kuroo silva, realmente no esperaba recibir toda una catedra de parte del rubio, pero entiende que, eso lo acerca un poco más a él y siente la felicidad extenderse desde la punta de sus pies a la cabeza. —¿entonces, que es la identidad de género?

—A como nos sentimos respecto a nuestro genero…El cómo comunicamos esos sentimientos a través de nuestra forma de vestir y actuar, es un sentimiento que tenemos desde que somos muy pequeños…—Tsukishima esboza una pequeña sonrisa, Kuroo le mira y sin poder evitarlo siente sus pulmones contraerse por esa expresión… Es una sonrisa que jamás había visto en los labios de Tsukishima.

—¿Tú lo sabias desde que eras un niño? —él azabache pregunta curioso, la sonrisa de Tsukishima se esfuma y sus ojos parecen apagarse.

—Me di cuenta después…—La voz de Tsukishma baja de volumen rápidamente, su mente ha traído recuerdos que desearía ignorar—Mucha gente piensa que hago esto porque estoy enfermo o no he superado un trauma—dice, dejando escapar una pequeña risa triste y fingida de sus labios— Si te contará algunas cosas, probablemente pensarías lo mismo, pero… Me di cuenta que siempre he sido así ¿pude dejarlo sabes? Para dedicarte a la prostitución no tienes que vestirte de mujer.

El silencio vuelve a surgir y Tsukishima suspira con fuerza ¿qué hace contándole ese tipo de cosas a alguien que hace unas horas quería lejos de su vida…

Kuroo quiere abrazarlo, pero la barra que los separa se lo impide. La maldice con fuerza en su mente por unos segundos.

—Me gusta…—susurra el rubio—No es un habito, no es un trauma, no es un castigo…Tampoco un fetiche, solo me gusta… Las mujeres tienen ropa más linda, para cada tipo de ocasión, pueden cambiar el cascaron cada vez que lo deseen, la primera vez que me puse un vestido, me di cuenta de lo lindo y cómodo que era…—dice. Kuroo le mira atentó, ha dejado por un momento su trabajo con las copas y observa a la lejanía como incluso Kenma mira atónito al rubio.

Tsukishima trata de lidiar con tantas ideas revoloteando en su mente, recuerda la primera vez que uso un vestido, que uso maquillaje y aprieta los labios, hay algo que no ha reconocido y teme hacerlo y es que, a pesar de que todo lo que le ha dicho al pelinegro es parte de la verdad, no es ni la mitad de sus verdaderos sentimientos.

Su mente desde que tiene memoria siempre ha sido un caos, admite que pocas personas pueden entenderla por qué el mismo no lo hace. Es brea… sus pensamientos se hunden en brea y solo salen a la luz cuando son necesarios en diferentes situaciones. Se asfixia y sufre por eso.

Kei siempre ha pensado en algo: ¿por qué siempre se queja de su vida y no hace nada? ¿por qué sigue prostituyendo y no ha aceptado la ayuda de Yamaguchi? Puede conseguir diferentes empleos, puede dejar esa vida, pero muy en su interior él sabe la verdad y por eso, cada vez que se mira en el espejo llora.

Le gusta la facilidad, le gusta ser reconocido, le gusta que los hombres le miren con lascivia y paguen miles por tener una hora a su lado…Disfruta lo que hace y por eso no lo ha dejado. Su moral choca y se golpea mentalmente una y otra vez tratando de hacerse la víctima, justificándose con Tooru, ahogándose en sus propios sentimientos hasta el punto que se da asco ¿por qué lo hace? Tal vez, solo por qué es lo que ética dicta. ¿Qué clase de ser humano no sería juzgado por eso?

Al pasar del tiempo Tsukishima Kei se ha dado cuenta que hacerse el mártir, es una defensa de su cerebro para protegerse del asco de ser humano que es.

No quiere a nadie a su vida por que no soportaría perderlo, pero mucho más allá de eso, tampoco quiere a más gente juzgándolo más de lo que el mismo lo hace.

—antes de que digas algo estúpido… Tampoco me puedo definir como un Transgenero—Indica el rubio. Debe devolver la conversación a su cauce. —No me identifico como mujer ni como hombre… No me importa si me llamas "´él" o "ella" —Kuroo se queda sin palabras, igual no entiende mucho de lo que habla, pero supone que para el rubio es importante. Llegando a su casa, tendrá una larga charla con San Google

—¿Entonces eres? —Pregunta curioso. Kei enmarca de nuevo una sonrisa llena de diversión.

—Primero dime ¿Tu que eres Kuroo?—Pregunta curioso, bebe el ultimo sorbo de su copa y espera atento si respuesta.

—Orgullosamente un hombre Bisexual—Dice el azabache. Tsukishima observa divertido como el de ojos cafés se apuntó al pecho de forma exagerada, al menos tiene firmemente definido lo que es y lo que prefiere, por eso entiende ahora por que aquella primera noche estaba tan emocionado a pesar de encontrarse con la sorpresa entre sus piernas.

—Agénero, pansexual…—Kuroo torció una sonrisa maliciosa.

—¿entonces te gusta…

—¡Ni se te ocurra completar la estupidez que se te acaba de ocurrir! —Lo interrumpe Tsukishima con fuerza. Deja caer la palma de su mano sobre la barra y Kuroo se tapa la boca por instinto.

—Lo siento… Pero sabes que es gracioso...—Tsukishima frunce el ceño y se cruza de piernas. En su cabeza solo puede etiquetar a Kuroo como un estúpido, no hay otra forma de hacerlo—¿Pero podrías explicármelo un poco mejor?

—No me asocio con ningún género y sexualmente hablando no me importa ni el género biológico, identificación o preferencias…—Con eso Tsukishima decide culminar la explicación.

Kuroo le ofrece un nuevo trago, este acepta y el resonar de unos tacones, por segunda vez llama la atención de ambos.

Una tarjeta dorada es dejada caer a un lado de Tsukishima.

Kuroo alza los ojos y se encuentra con unos ojos azules como el mar, dueños de unas tupidas y largas pestañas que son protegidas por unas delgadas gafas, una cabellera corta y alborotada de color negro y de estatura promedio, mucho más bajo que él o Tsukishima.

El recién llegado sonríe y Tsukishima le devuelve el gesto.

—Kiyoko… Tanto tiempo—Tsukishima se levanta de su asiento y deja la copa de cristal a un lado.

El rubio se despide de Kenma y posteriormente del Azabache, su jornada está por comenzar. Sale de la puerta pensando ¿qué pensaría Kuroo si se entera que este apuesto hombre que lleva del brazo es en realidad una chica?...

Es una expresión que pagaría por ver.

Continuara.


Comentarios: Bueno, un día después de montar la primera parte les traigo la segunda. Primero, creo que habrán notado el cambio de narración y el estilo, espero no sea difícil de adaptarse y que sea de su agrado, a partir de aquí seguiré con este estilo.

Segundo: En este capítulo se revelan mucho de la tormenta que es realmente Tsukishima, desde un inicio me había planteado en mostrar algo diferente a un caso simple de Transgenero, transexualidad o travestismo. Todo tenía un por que, incluso ese desmadre sentimental de Tsukki que no coincidía del todo era realmente para llegar a este punto que marca la mitad del fanfic O: es un punto importante y sé que muchos en algunas lecturas se sintieron confundidos o sacados de onda, de hecho, el pasado del capítulo de Tsukki era parte de esa función y creo que algunos si les paso. Tentaculo Terapeuta, tranquilo, créeme que tengo una investigación bien hecha sobre esto e incluso sobre la gente que ejerce prostitución y el por qué, al igual como con todos los espectros sexuales de hoy en día. Espero que con esto las dudas de todos sobre lo que "es" Tsukishima quede en claro.

Y ahora, pasaremos a la parte den angs, drama y un poco de todo XD 3 ay, ame a Kiyoko como Transgenero, de verdad, la amo much pues una breve aparicion de Suga y Daichi 3 me gustaría hablar de ellos, pero aun me lo ando pensando por que ahora es momento de enfocarnos en Tsukishima. Espero les guste el capitulo, cualquier duda, sugerencia y crítica constructiva es bien aceptada.

Las amo y observo a la lejanía.

Pueden buscarme en redes sociales como "Fanfic Shinobu Rei"