Advertencias: Lenguaje fuerte no apto para todo público, mención de violación y temas sexuales controversiales.
Haikyuu! Ni sus personajes me pertenecen, sus respectivos créditos a su autor Furudate.
El/la chica con ojos de sol
Capitulo 8:
Un gemido escapa de sus labios, su cuerpo tiembla y su respiración se acelera con fuerza cuando las manos delgadas de su acompañante encuentran el punto que lo hace enloquecer.
Yamaguchi recorre su cuerpo con cuidado y delicadeza, sabe dónde apretar, donde acariciar y donde besar para que el rubio que se encuentra en sus brazos vibre de placer.
Tsukishima lleva su mano a su boca e intenta apagar la vergonzosa voz que brota de sus delgados labios, Yamaguchi lo toma de la muñeca y niega en repetidas ocasiones.
—No ahora Kei.
—Pero…—El rubio no puede continuar sus palabras, Yamaguchi le ha hecho callar con su dedo índice y él, no puede más que "obedecer" al pecoso quien sonríe satisfecho. Tadashi lleva su mano a la entrepierna del de gafas, estas acarician la piel que envuelve la virilidad ajena, la baja poco a poco y con cuidado, hace círculos en el glande ahora descubierto que logran arrancar más gemidos de su acompañante. —Esto no está bien Tadashi…—Jadea el rubio. La velocidad de la mano ajena incremente, sutiles besos son repartidos en su cuello y Kei cae rendido ante el pecoso sin poderlo si quiera pensar.
—En mi despedida de soltero, puedo hacer lo que desee Tsukki —Yamaguchi busca los labios del de gafas, empuja su lengua en la boca ajena y encuentra la contraría, la cual le da una cálida bienvenida danzando como en el pasado.
Como si siempre se hubiesen conocido.
—Eso no te justifica… Cada mes tienes una despedida de soltero al parecer…
Yamaguchi se casaba en cuatro meses, pero Tsukishima seguía sin entender por qué a pesar de todo, lo seguía buscando a él. ¿No lo había rechazado ya lo suficiente? Ahora debía enfocarse a ser feliz, a formar una familia con Hitoka… Pero no, justo como Ushijima, cada cierto tiempo el pecoso terminaba en su trabajo, solicitando sus servicios y pagando una gran cantidad de dinero por tener solo una noche con él, lo peor de todo era que ni siquiera consumía el acto, solo lo tocaba, lo besaba y lo hacía venirse sin pensar en su propio placer.
—Solo quiero estar contigo—Tadashi sonríe y acelera un poco el ritmo en su miembro. Los ojos dorados de Tsukishima se nublan en placer y de un fuerte gemido se vienen en las manos del pecoso quien lo abraza con fuerza ante el orgasmo vivido. —¿Qué quieres de mí? —Pregunta al aire, Tsukishima se aferra a su espalda y niega sutilmente ¿querer? ¿qué podría querer el de alguien como Yamaguchi? ¿su dinero? No… ¿Qué lo sacará de la vida que llevaba? Por Dios, no. Nada… Él no quería nada del pecoso más que una simple amistad
—Nada Tadashi… No quiero nada de ti—Susurra Kei, Yamaguchi lo abraza con más fuerza contra su pecho. Podrá casarse en cuatro meses, pero el amor que le ha profesado y le profesará a Tsukishima Kei nunca se extinguirá.
—De verdad, hubiese deseado ser yo quien te salvara—Mustia el de pecas. Kei suspira con fuerza y no dice nada más. Justo ese es su error: Tsukishima no necesita ser salvado, él no quiere ni necesita ser "rescatado" y es algo que ni siquiera Yamaguchi en todos esos años ha notado.
¿Lo amaba? ¿lo amaba de verdad? Entonces ¿por qué el pecoso nunca fue capaz de notar eso de él? No valía la pena si quiera intentar hablarlo.
—Cállate Yamaguchi.
—Lo siento Tsukki—Se disculpa el pecoso. Tsukishima se separa, besa su mejilla y toma su cabello en una coleta antes de comenzar a arreglar su ropa, aun la noche es Joven y Yamaguchi por supuesto no le ha dado lo que el necesita.
—No permitas que Oikawa se escape de nuevo—Menciona el rubio mientras toma su bolso y sus tacones—Puede causar muchos problemas si Ushijima o si alguno de sus subordinados lo reconoce. En dos semanas tengo que ir a verlo, por favor Tadashi, no dejes que escape, llévalos a cenar esa noche o inventa algún juego estúpido de familia feliz.
Yamaguchi aprieta los labios, suspira de forma cansada y le mira fijamente. —Tsukki… ¿Hasta cuando seguirás viéndolo? —tras la pregunta el rubio lo fulmina con la mirada, sin embargo, los ojos grises de Yamaguchi no ceden a la presión— Iwaizumi lo cuida bien y la seguridad en la mansión es de las mejores del país—dice elevando la voz, Tsukishima parpadea sorprendido—¡ya no es necesario que sigas viendo a Ushijima! — manifiesta.
Ante el acto el rubio suelta una pequeña y elegante carcajada. No da crédito a lo que escucha ni a la desesperación de sus palabras.
—Yamaguchi, por última vez… No te metas en mis asuntos.
La voz del rubio es cruda, sus ojos se pintan en molestia y toma el sobre del dinero que anteriormente le habían entregado. Como siempre, hay mucho más de lo que debería. Toma el sobrante y un poco más y se lo arroja en la cara. Molesto—No necesito tu caridad… Tadashi. Desde hoy, no te entenderé más.
La puerta se cierra con fuerza y con ello, cualquier esperanza que aun de forma ingenua, el pecoso conservaba.
¿Los ángeles caídos ya no tienen salvación?
Probablemente, jamás la tuvieron o simplemente él no tenía el poder para eso.
¿De qué sirve tener todo el dinero del mundo si lo que más desea no está contigo?
—sigo fallando irremediablemente Hitoka…—susurra el pecoso para sí mismo. Sus esperanzas estaban hundidas.
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Cuando sus ojos cafés chocan con el de cabellos plata, Kuroo sonríe con fuerza y extiende en la barra la bebida favorita del recién llegado. Sugawara corresponde el gesto con una sonrisa incluso más amplia y sin perder el tiempo toma el vaso donde descansa su palermo* al dar el primer trago, sonríe satisfecho.
—Has mejoro mucho en estos meses Kuroo—Halaba el contrario. Kuroo rasca su cabeza nervioso y agradece el cumplido. —De verdad, creo que pronto superaras a algunos por aquí, fue un verdadero acierto que te contrataran.
—A veces me pregunto si eso es verdad—Kenma entra a la conversación y extiende un par de tarjetas rojas y amarillas al recién llegado, bosteza y mira mal a Kuroo quien para variar se ha quedado embobado con alguien en específico: Tsukishima Kei. —Tiene clientes esperando, ni te hagas ilusiones—dicta el más bajo de los tres presentes. Kuroo suspira derrotado y regresa su atención al albino quien lo mira con una sonrisa curiosa.
—Te gusta Tsukishima—Acusa. El sonrojo sube hasta las orejas de Kuro y este niega en repetidas veces, pero al ver la sonrisa persistente del contrario, resignado asiente apenas en un ligero movimiento de cabeza. —No te culpo, es alguien realmente cautivador y atractivo ¿verdad? Pero Kuroo, gente como nosotros no somos la mejor elección para hombres como ustedes—Ante sus palabras Kuroo alza la ceja, no entiende del todo las palabras del albino.
—¿Por su profesión? —Suga niega y una pequeña risa brota desde sus labios con ligereza—No entiendo…
—No estamos hechos para amar… O al menos no conscientemente ¿sabes? Una vez creí estar enamorado, pero abrir los ojos fue mucho peor, los ojos de Tsukishima son fríos y triste ¿lo has notado verdad? Incluso ahora, por más que ría con esos clientes, él no sabe lo que es amar. Una persona que nunca ha sido amada no sabe entregar amor.
—¿Tú has sido amado Sugawara? —Pregunta Kuroo, Suga sonríe y a pesar de saber que será escuchado, no puede evitar sentir ternura por esos ojos castaños que se clavan en la figura del rubio con anhelo.
—He sido muy amado Kuroo—menciona con un tono cálido. Cada vez que rememora su pasado, el desconsuelo y el amor se mezclan en su pecho, creando una melancolía que desearía jamás haber experimentado— Sin embargo, las personas cuando son amadas esperan demasiado de la otra y cuando esto no pasa, todo termina mal. Si no existe un equilibrio todo se puede derrumbar ¿sabes que es lo más triste? El egoísmo… —Da un trago a su bebida y suspira de nueva cuenta. ¿Cómo explicarle al pelinegro?
—¿Egoísmo? —Pregunta confuso el más alto, Suga asiente y le pide que se acerque un poco más a él.
—¿Te gusta compartir a Tsukishima? Que otros lo miren, lo toquen… ¿Prefieres su alma, su amor o su cuerpo? Dime Kuroo ¿qué tan egoísta puedes ser? ¿vas arrancarle las alas al ave?
—No—Negó rápidamente. Sabía que si intentaba quitarle a Tsukishima su vida actual a la fuerza no funcionaría—Yo… solo tengo que hacer que el me lo entregue todo ¿verdad? Sin forzar nada… Esperare, esperare el tiempo que sea necesario. —Tras sus palabras Sugawara une sus manos, sonríe complacido y entiende que, probablemente el tiempo definiría muchas cosas en esos dos chicos.
Si Daichi fuese un poco más comprensible.
—Muy bien Kuroo…—El peliplata da el ultimo tragó a su bebida y regresa el vaso con jovialidad. Alza su bolso y con un beso en la mejilla se despide del contrario. Su próximo cliente lo espera. —Esfuérzate mucho… Kuroo kun…
Todo esto es visto por unos ojos dorados que, sin querer, hierven de celos.
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Tres meses pasan como un parpadeo y Kuroo quien se ha convertido en el barman favorito tanto de los clientes como los empleados, se encuentra observando la puerta, por donde hace unas dos horas Tsukishima abandonó el bar Luna Roja.
—Casi regresa—Indica Akaashi, quien esa noche cubre el turno a su lado. Kuroo asiente y regresa a su estación a preparar un beso de fresa que Tsukisima exigirá al regresar.
La bebida es algo simple, pero es dulce y perfectamente equilibrada para el rubio, su favorita sin duda, ya que esta contiene una cantidad considerable de fresas que son la fruta favorita del rubio.
Kuroo con el tiempo a memorizado los gustos de cada persona o al menos aquellos que son recurrentes y no solo eso, incluso los patrones de sus clientes y claro, los días de la semana en que no hay mucho movimiento y un detalle en específico: Los clientes que se llevan a los acompañantes que no regresan hasta el día siguiente.
Pero lo que as disfrutaba hoy y siempre Tetsurou era observar el rubio en las dos facetas de su vida diaria: En la mañana una estudiante dedicada y temida por la mitad de la facultad, con una mente brillante y única que era reconocida por cada académico de campus. Por la tarde, una persona ordinaria que dormía siestas largas, iba de compras y al salón de belleza como cualquier persona normal y finalmente en la noche, un despampanante y hermoso acompañante que vendía su cuerpo a quien necesitara sus servicios y claro, un amante empedernido de los tragos dulces que Kuroo preparaba.
Lo raro en su patrón era una sola cosa: Una vez al mes Tsukishima desaprecia prácticamente por una semana completa. La primera vez pensó que solo era su imaginación o que el rubio tenía alguna enfermedad, pero eso se repitió una y otra vez hasta la fecha, donde de hecho en dos semanas más volvería a desaparecer.
—Tsukki—sus labios se alargaron en una sonrisa cuando observó al rubio entrar por la puerta. Tsukishima rodó los ojos y se sentó en la barra, esperando la bebida que de seguro Kuroo le había preparado. —Un beso de fresa, como te gusta. —Anuncia entregándole el pequeño vaso, Kei lo observó por unos segundos, dio un trago a la bebida y sonrió complacido.
—Ya. Piérdete Kuroo—Le invita Tsukishima al ver la mirada insistente del azabache ¿qué tan terco podía ser ese hombre? Desde hace más de cuatro meses seguía metido en su vida y no parecía dar marcha atrás, y este le desesperaba cada día más.
—Estaba pensando
—Que novedad, piensas ¿te doy un premio nobel? —Kuroo frunce el ceño y trata de calmarse. Ese hombre era… ¿No se daba cuenta de lo excitante que resultaba que lo tratara así? Al carajo todo, el intentaba ser un buen chico y controlarse, pero la frustración ya estaba haciendo sus estragos.
—Que cruel—Se queja. Kuroo rasca su cabeza y nuevamente intenta abordarlo.
—Aún es temprano ¿quieres ir a casa? Podemos ya sabes… Divertirnos.
Tras sus palabras Tsukishima sonríe, sus dedos caminan hasta la corbata del azabache y la estiran con fuerza. Sus labios transmiten burla y sus palabras veneno.
—¿Tienes el dinero para cubrir las horas que perdería por ir a "divertirme" contigo?
Kuroo bajo la pregunta y mirada de Tsukishima saca un sobre de dinero que le entrega sin titubeos.
—Es mi pago completo de este mes…—Indica el azabache. Tsukishima toma el sobre y parpadea sorprendido—He hablado con Akaashi hoy Kenma compensara mi turno, así que, por favor, pasa las siguientes dos noches conmigo Tsukishima Kei… Si no es como amigo, hazlo como tu cliente.
El rubio no da crédito a lo que escucha, sin embargo, ante tal propuesta en teoría no puede negarse, no porque no pudiese rechazarlo, si no que, aunque le cueste aceptarlo ha soñado no una, si no varias veces el ser tomado por los brazos de Kuroo, mientras sus piernas se enredan en su cadera y lo embiste una y otra vez con violencia. Sí. Tsukishima a fantaseado bastante con él, pero no es algo que el de ojos cafés tenga que saber.
—Sera en mi departamento—Indica. Kuroo toma sus cosas y sin perder tiempo, lo alcanza en una fracción de segundo.
Ambos salen por la puerta y Akaashi sonríe, marcando el celular de cierta persona que estará más que satisfecha de escuchar lo que estaba pasando.
A veces la puerta frente a las personas, no se abren con facilidad, por eso hay que probar y probar con llaves hasta que, encuentres la correcta.
—Él ha salido con Kei. —Menciona el de ojos verdes cuando la línea es atendida.
—Te lo encargo Akaashi a ti y a Bokuto— el azabache sonríe y cuelga. Con suerte, tal vez la fortuna les empiece a sonreír.
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—Cuando dijiste que querías una noche divertida, pensé que hablabas de otra cosa Kuroo.—Tsukishima se deja caer en el sillón, le entrega un bowl lleno de palomitas al contrario y suspira con cansancio ¿era en serio? ¿de verdad?
—¿Prefieres ver Tokyo Ghoul o Death Note? —Pregunta el azabache. Tsukishima rueda los ojos y toma un puñado de palomitas para meterlos a su boca sin nada de elegancia. A fin de cuentas, con ese tipo es lo que menos importa.
—¿Entonces tu definición de noche "divertida" es ver Netflix? —Pregunta el rubio, Kuroo alza los hombros.
—No sé en qué indecencias andabas pensando, pero yo solo quería descansar hoy y como soy un buen amigo, te he traído conmigo ¿vez? Soy tu cliente, así que no puedes negarte y si no eliges, pondré Tokyo Ghoul— amenaza. Kei rueda de nueva cuenta los ojos y se acomoda resignado en el sillón, estira sus piernas y las coloca sobre las de Kuroo, quien observa de reojo el semblante del rubio.
Nunca había visto a Tsukishima con el cabello en una cebolla y shorts cortos, mucho menos en una playera de tirantes que parece más bien un pijama. Para Kuroo, esa es una escena mucho menos que perfecta.
Le gustaría pasar así el resto de sus días.
Tres horas pasan, cuando el celular de Kuroo vibra una y otra vez. Al principio ignorarlo fue fácil, pero se dio cuenta que si tanto insistían era por algo, algo realmente importante.
Observó como Tsukishima comía palomitas entretenido en el capítulo 6 de la serie y sin más se dispuso a caminar a la cocina para atender el teléfono y no interrumpir la serie.
Las palabras que salieron de los labios de Kenma, lo dejen petrificado.
—"Han encontrado muerto a Sugawara…"
—Esfuérzate mucho… Kuroo kun…
Su voz resuena en su cabeza y poco a poco, su sonrisa se desvanece.
Continuara
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Hola –la arrojan un zapato por descarada- XD antes que nada person por los errores de dedo, fue escrito en media hora y no lo he revisado, o haré más adelante y bueno, luego de tanto les traigo actualización, es un cap un poco transitorio, ya vamos a entrar a lo bueno chan chan chan O: puras llamadas misteriosas aquí ¿quiénes serán? Bien, espero que sea de su agrado, yo creo que intentare actualizare en las próximas dos semanas, pero no se sabe. Por cierto, las invito a leer mi trabajo más reciente que es KuroYama, AkkaTsukki, UshiOiIwa que está en mi perfil "De estrellas, gatos negros, Alfas y Omegas. Pueden buscarme en facebook u otras plataformas como fanfic Shinobu Rei.
Los quiero y gracias a todos por sus revs, follows y favs . Ayudan a esta miseria de persona a seguir escribiendo.
