Disclaimer: Little Witch Academia y sus personajes no me pertenecen


-Capitulo 2-


-Ninguna tiene idea-


Para Diana era increíble que unas cuantas palabras, pronunciadas hace ya dos días, aun le siguieran quitando el sueño.

"… genuinamente estas enamorada de Akko."

Apartó la vista de su libro, no podía pasar siquiera el párrafo en el que se encontraba por la poca atención que le ponía.

Miró a su alrededor, su habitación. Bárbara y Hannah dormían, su cama aun impecable y ella sin ninguna intención de acostarse.

Era peor cuando estaba en la cama, sin nada más que pensar.

Se refregó la frente recordando los primeros momentos en que esos pensamientos llegaron a su cabeza hace tiempo, la idea de sentir algo especial por Akko.

Trataba de calmar su cabeza cuando comprendió que no podía hacer lo mismo con sus sentimientos.

De alguna forma había logrado guardarlos en un rincón de su mente, sin que molestaran realmente. Sin que nadie supiera y sin exteriorizarlo, no parecía grave si era así.

"Pero ahora…"

No solo era preocupante que Sucy supiera lo que sentía, sino que ella, sin saberlo, había vuelto a poner de cabeza el orden que había logrado hasta ese momento.

Limpió su mente y se dispuso adelantar otra materia. Si no le era posible avanzar en la que estaba, quizás con otra logre su objetivo.

Sus dedos tocaron algo frio al ingresar en su bolso, no teniendo idea de lo que era, terminó por tomar lo que estaba allí y sacarlo.

Un frasco pequeño con líquido violáceo adentro.

"Después de todo te vas a morir"

— ¿Qué clases de palabras son esas para alentar a alguien?— murmuró, aun incrédula viendo el contenido dentro del vidrio.

Recordaba haberse negado inmediatamente a la acusación de Sucy, pero la chica siguió justificando su punto en ese tono neutro propio de ella. El miedo a que alguien más las escuchara la llevó a tomarla del brazo y alejarla a uno de los pasillos.

"¿Por qué no se lo dices?"

"¿Cómo que por qué?" pensaba "¿Por qué "si" lo haría?"

No había sido el punto, pues hasta el último momento le negó a Sucy su teoría.

"Si tanto te gusta Akko como para que una poción de amor no tuviera ningún efecto… díselo… te vas a morir de todas formas… algún día"

Solo recordarlo hizo que elevara una ceja, exactamente como hizo cuando lo escuchó la primera vez.

Volvió a mirar con interés el frasco.

"Me sobró un poco de poción, si no tienes el coraje de decírselo, puedes darle esto"

"No tener el coraje… yo" recordó con sarcasmo "¿Qué clase de broma es esta? ¿No son acaso amigas? ¿Por qué querrías que la sometiera a una poción como esta?"

"Si Akko siente lo mismo que tu sientes, entonces la poción no tendrá ningún efecto, exactamente como paso contigo"

—Pero si no siente lo mismo…— murmuró moviendo el frasco, viendo como su contenido bailaba en sus tonos lilas- si no me corresponde…


—Parece que aún lo está pensando.

— ¿Qué?— preguntó Lotte viendo a Sucy, pero su amiga miraba hacia un costado de la clase.

Siguió su mirada hasta encontrar su punto de atención.

Diana se encontraba sentada dos filas más arriba, a la derecha, tenía la cabeza apoyada en una de sus manos, con su codo sobre el libro que ya no disimulaba leer.

Miraba hacia el frente, donde Akko trataba de dar su examen de restauración de objetos.

Luego de que la castaña aprobara a penas, la profesora la mandó a sentar en una de las primeras filas para que "prestara atención a como lo hacían las demás magas".

La rubia la había seguido hasta que tomó asiento, luego desvió la vista hacia un costado, suspirando, y luego volviendo a depositar sus ojos en Akko.

—Diana parece cansada— comentó la de anteojos.

—Le di una poción de amor— contestó vagamente su amiga.

-¿Eh?

—No se la tire ni nada, le di el frasco con la misma poción.

— ¿Para qué?

—Para que la usara en Akko.

—… ¿Por qué?

—Aun no vi los efectos en humanos y Diana tiene más posibilidades de darle la poción a Akko sin que esta sospeche.

— ¿Y por qué Diana haría algo así en primer lugar?

Sucy dejo de observar a la rubia y puso toda su atención en Lotte, haciendo una pausa que mantuvo en suspenso a su amiga.

—Diana está enamorada de Akko.

—… ¿Eh?

—Aunque me lo negó cuando se lo dije, no tengo dudas de que esa fue la razón por la cual la poción no funcionó en ella.

—No será que…

—La poción funciona perfectamente.

— ¡Está bien! está bien.

—Si Diana tiene curiosidad por lo que Akko siente por ella, todo se aclararía usando la poción.

—No creo que Diana haga eso.

— ¿Por qué?

—Ella es una chica muy honesta.

—Mayormente lo es… pero ha demostrado ser cobarde también.

— ¿Mmm?

—En un par de ocasiones no fue capaz de corregir a las maestras cuando se le atribuían méritos que no eran los suyos. También parece tener un problema en ir en contra de las "cosas como tienen que ser". Y no olvidemos el punto fuerte de esto.

— ¿Y ese es…?

—Que aún no ha sido capaz de declararse por su cuenta a Akko. Esto de la poción la ayuda a hacerlo sin tener ningún riesgo que correr. Perfecto para alguien con miedo.

—No deberías juzgar tan rápidamente a Diana de miedosa, Sucy.

— ¿Por qué no?

—Porque está al lado nuestro mirándonos como si quisiera matarnos.

Sucy miró a un costado, y en efecto, Diana estaba allí, parada al lado de sus pupitres, mirándolas severamente.

—Hola, Diana.

— ¿Podrías hacerme el favor de no hablar de ese tema, y de mí, tan distendidamente?— pidió sin contestar al saludo— Y no contarle a Akko… en especial ¿Podría pedirte que no le dijeras nada de esto a ella?

— ¿Eh? ¿Qué importancia tiene? Dijiste que no sentías nada por Akko.

—No siento nada por ella.

— ¿Entonces porque te importa lo que diga?

—Porque estarías mintiendo algo sobre mí.

—Una mentira ¿Eh?

—Oye, Sucy, Diana tiene razón— trató de intervenir Lotte, viendo como la indiferencia de la otra molestaba a la rubia— tú no sabes por seguro lo que estás diciendo.

—Lo sé por seguro— contestó con contundencia, pero fue interrumpida por Diana que le extendió el frasco de poción.

—No lo necesito, así que te lo devuelvo.

—Oh ¿Se lo vas a decir tú en persona?— preguntó con curiosidad, mirándola— a Akko, finalmente le dirás lo que sientes.

—No hay nada que decir.

Ambas chicas, a su modo, sostenían una mirada inquebrantable, tanto que Lotte podía sentir la tensión que se generaba en ese espacio.

— ¿Ya podemos irnos?

La de anteojos suspiró aliviada al ver que Akko se acercaba, interrumpiendo la charla.

—La clase ya terminó y temo que la profesora, si me ve aun aquí, me obligue a repetir la trasformación— se quejó mirando sobre su hombro con cuidado.

—Diana es muy buena con ese conjuro- comentó Sucy con calma.

— ¿Eh?— preguntó la castaña notando que Diana estaba parada, de brazos cruzados, a la par de sus amigas

—Quizás pueda ayudarte si se reúnen a practicarlo.

— ¿Qué haces?— preguntó la rubia, con advertencia pero sin perder la calma.

—Te estoy dando una oportunidad para que hables a solas con…

— ¡Cállate!— la interrumpió más severamente—no tengo nada de qué hablar, así que no necesitas "crearme" ninguna oportunidad. Y no, tengo cosas importantes que hacer, no podré ayudarte con el conjuro— comentó vagamente dirigiéndose a Akko— Lo lamento, pero estoy segura que si pides ayuda a la profesora Úrsula ella lo hará encanta. Que tengan un buen día… las tres— dijo lo último mirando a Sucy.

—No olvides tu poción— comentó divertida esta, haciendo que la espalda de Diana se tensara, pero tomando del escritorio el frasco, con el propósito de no demorarse más con las chicas.

— ¿Qué pasa con ella?— preguntó Akko finalmente, viendo como su compañera se retiraba sin miramientos del salón— parece molesta.

— ¿Quién sabe?...— contestó Sucy mientras una nueva sonrisa se le dibujaba— pero se llevó la poción a fin de cuentas…


"Debo admitir que me está dando una salida fácil a mis problemas" admitió para sí misma jugando con el frasco entre sus dedos.

Diana miraba a Akko y sus amigas en los exteriores de la escuela. No tomaba la misma clase en la que estaban las chicas ahora y tenía ese momento libre.

Estudiar cómo le era habitual no era una opción en estos días y decidió ir a ver directamente en lo que se distraía su cabeza, sin oponer resistencia.

Se permitió pensar en todas la posibilidades, dejó de bloquear lo que sentía por Akko esta vez, tratando de encontrar una solución, y cada vez que formulaba algo sus ojos caían de nuevo en los tonos lilas de la poción.

—Simplemente hazlo.

— ¡Ah!

Se tapó la boca para tratar de ocultar el pequeño grito de sorpresa que había dado, un caso sin remedio.

— ¡Podrías dejar de hacer eso!— pidió molesta, Sucy solo se le quedó viendo- ¿Cuál es tu problema?

—No tengo ninguno.

— ¿Y por qué estás aquí molestándome en vez de estar en clases?

—Me aburría.

— ¿Te divierte asustar a las personas apareciendo de repente a sus espaldas?

—No aparecí de repente a tus espaldas… caminé de frente yendo hacia ti, te hablé cuando llegué a tu lado— explicó y Diana no le dio crédito— estabas muy metida en tus pensamientos como para notarme… o para notar que la clase ya terminó.

La rubia dio una rápida mirada al prado, y en efecto las chicas ya estaban dispersas, la profesora ya no estaba.

— ¿Ya pasó toda la hora de clase?

—Así es— contestó y se dedicó a contemplar a la otra maga.

Diana se apenó de haber sido tan descuidada con el pasar de las horas. No faltaría mucho para la siguiente hora y le hubiera gustado invertir ese tiempo en algo más productivo.

Se dejó de reprochar cuando vio como Amanda hacia reír a Akko y sus otras amigas cambiando la dirección de su cabello, dejándolo en punta hacia la izquierda y luego hacia la derecha, se acercaban a donde ambas estaban.

— ¡Hey, Diana!— la saludó la castaña con entusiasmo— ¡Mira mira!

Imitó el hechizo que acaba de aprender de Amanda he hizo que su cabello se pusiera de punta a un lado y luego al otro, Amanda hizo lo propio y entre las dos trataban de seguirse.

—Puedes hacer lo mismo, es súper fácil.

—Oh si… conozco el hechizo— comentó la rubia- aunque no se utiliza en algo tan trivial como cambiar de Look.

—"Ni si itilizi in ilguin tin triviil"— se burló Amanda— relájate solo nos estamos divirtiendo un poco, la clase ha estado realmente aburrida.

—Sería divertido de ver un cambio en tu cabello, Diana.

— ¿Mmm? ¿Tú crees?- comentó tocándose un mechón.

—Oh, no que no se vea bien ahora— se apresuró a agregar Akko— Solo dije que seria divertido…es bastante bonito de por sí.

La maga se distrajo con una nueva forma extraña que estaba logrando la pelirroja y siguieron camino hacia adentro, dejando atrás a Diana que ahora miraba su cabello con una sonrisa diferente.

—Mmm

La rubia miró a Sucy a su lado, que había estado observando su reacción al descuidado cumplido de Akko con cierta gracia.

—No me mires así— se quejó, recobrando su seriedad, aunque sonrojándose por haber quedado en evidencia.

—Solo dile.

—No quiero.

—Oh… un avance, ya no lo niegas.

No discutió esta vez. Le habían ganado por cansancio. La otra maga estaba realmente convencida de sus dotes para las pociones y que la falla no había sido de ella.

No tenía sentido seguir negándoselo.

—No le digas a Akko— pidió, ahora desde una posición más suplicante— tampoco a las chicas, alguna puede ser poco cuidadosa y decírselo. No quiero que se entere.

— ¿Por qué?— preguntó con naturalidad, pero Diana no le dio ninguna respuesta— Miedosa.

—Di lo que quieras de mí, solo… no le digas a Akko lo que descubriste.

—Te vas a morir de todas formas ¿Sabes?

—Todos nos vamos a morir algún día ¿Y qué con eso?

—Bueno que sepas que todos nos vamos a morir algún día, Diana— concordó de inmediato— la mayoría de las personas no saben eso.

—Todo el mundo sabe eso.

—No todos recuerdan que lo saben.

—… ¿Y tú punto es…?— preguntó finalmente, no queriendo entrar en profundidad sobre ese tema.

—Si tanto miedo te da decirle, entonces usa la poción.

—Tampoco haré eso.

—Entonces si te vas a morir sin saber lo que Akko siente.

—Voy a correr ese riesgo— concluyó sin más y vio como la otra maga parecía cansarse también del asunto— si es todo, será mejor que me vaya o llegaré tarde a la siguiente clase— comentó y sin esperar respuesta empezó a caminar, alejándose.


— ¿Sigues pensando en lo de Diana?— preguntó Lotte viendo como su amiga parecía lejana al almuerzo en el que estaban.

—Parece ser que tendrá que buscar otro método para que Akko pruebe la poción. Siempre puedo tirársela por la cabeza en algún momento que se descuide ¿No es así?

—Por favor, no hagas eso, Sucy.

—Tranquila, buscare que sea un vidrio delgado así no le haga gran daño.

—Que no…

Ambas chicas se callaron y pusieron atención a lo que pasaba frente suyo, pues Diana estaba ahora en frente de su amiga castaña.

— ¿Eh? ¿Se lo va a decir?— preguntó Sucy viendo como la rubia miraba detenidamente los ojos de la chica a la par— ¡Oh! ¡Eso es…!

Akko miraba a la rubia, esperando a que dijera algo, pero solo estaba parada delante de ella, mirándola.

—Tienes…— comenzó a decir la de ojos claros, pero detuvo a suspirar— algo en la frente.

Y dicho esto, Akko vio como levanto su mano para tocar arriba de sus ojos. Sintió el tacto muy frio, húmedo, extraño, y por eso, cuando Diana retiro sus dedos, se llevó rápido ambas manos a ese sector.

— ¿Qué es esto?— preguntó, comprobando que en efecto, su frente estaba húmeda— ¿Por qué me pusiste…?

Las tres observaron la repentina inmovilidad con la que la chica se tensó.

— ¿Estas bien, Akko?— preguntó Lotte acercándose un poco más— ¿Akko?

Pero de inmediato, la aludida tomó una de las manos de Diana con ambas de la suya.

— ¿Akko?— ahora era Diana quien la llamaba.

—Diana…— comentó levantando la mirada hacia ella— ¡Vamos a casarnos!

—… ¿Que?

— ¡Cásate conmigo, Diana!

—Está bajo los efectos de la poción de amor— explicó Sucy.

— ¡¿Eh?! ¡¿Se la dio de verdad?!— se sorprendió Lotte poniendo más atención a como Akko miraba a la rubia.

— ¡Somos perfecta la una para la otra!— insistió la castaña aun sosteniendo su mano con fuerza— ¡Tú te conoces más de 100 hechizos y yo conozco más de 100 sabores diferente de helado! ¿Entiendes?

—Me temo que no…

— ¡Nos complementamos!

— Oh… ya veo— comentó desanimada, mirando hacia abajo, donde estaban sus manos.

— ¡Di que sí, Diana! ¡Imagínate! Despertar todo los días abrazada a ti— siguió diciendo con la misma emoción— ¡Te amo, Diana!

Las palabras hicieron que su ceño se frunciera y mirara molesta a la otra maga.

— Que fastidio— mencionó, soltándose del agarre con brusquedad.

— ¡Diana, espera!— gritó siguiéndole, por más que la chica le daba la espalda y caminaba deprisa— ¡Espera!

— ¡No me sigas!

— ¿Por qué, Diana?

—Deja de repetir tanto mi nombre.

— ¡Pero es que es el nombre más precioso de todos! Diana, Diana, Diana, Diana…

—Agh…— se quejó mientras cruzaba la cafetería, las demás alumnas ya estaban poniendo atención en las dos— Deja de seguirme.

—Pero quiero estar contigo.

—Pues yo no.

— ¿Por qué? Sé que tuvimos nuestras diferencias en un principio, pero luego las solucionamos ¿No es así? Y en el medio de todos esos problemas, en algún lugar cuando te conocía mejor, me enamore de ti, Diana.

—Te lo advierto, Akko.

— ¡Te amo, Diana!

Pero la rubia se dio vuelta de un rápido movimiento, apuntándola con su varita, haciendo que la castaña parara su entusiasmo al darle una fría mirada.

Se dio cuenta entonces que estaba en mitad del salón con las demás alumnas viéndolas, también notó la expresión de miedo que le causo a Akko.

— Perdón— se disculpó de inmediato, ablandando sus facciones- no me sigas, por favor.

Y se marchó sin dar lugar a nada más.


— ¡Agh! ¡Diana tampoco está en esta clase!

—Baja la voz, Akko— recomendó Lotte, viendo de reojo al frente, la profesora miraba con desaprobación el sector bullicioso.

—Esta ya es la última clase del día, y Diana no ha venido a ninguna desde el almuerzo.

—Te está evitando.

— ¡¿Por qué dices eso, Sucy?!

—Akko, baja la voz, por favor…

—Aunque sea inútil, trataré de explicarte— comenzó Sucy con paciencia— estas bajo los efectos de una poción de amor, lo que sea que sientas por Diana… no es real.

— ¡Es muy real!

—Akko, Shhhh.

—Es muy real— repitió ahora susurrando.

—Es normal que lo niegues, es parte de la poción pero dime… ¿Tienes comezón en alguna parte?

—Sucy, no es momento de evaluar tu poción sobre Akko ahora.

— ¿Y para que más iba a querer que Diana se la tirara?

—Me escaparé e iré a buscarla.

—No— contestaron a la vez sus amigas.

—Si Diana no ha venido a clases es porque no quiere estar contigo hasta que el efecto de la poción pase.

— ¿Y cómo sabes eso?

—Lo deduzco…

—Debió ser un golpe fuerte para ella saber que Akko no le correspondía— comentó Lotte también atando cabos.

— ¿No le correspondo? ¡¿Eso significa que Diana está enamorada de mí también?!— Siguió con entusiasmo— ¿Por qué cree que no le correspondo? claro que lo hago. ¡Debo buscarla!

— ¡Señorita Kagari!— reprendió la profesora, haciendo que la aludida se sentara.

— ¿Cuánto dura el efecto de la poción?— preguntó la de anteojos, viendo como su amiga se movía de un lado al otro de la silla, impaciente por salir.

—Depende de la cantidad y otros factores. Diana fue cautelosa en solo mojar apenas su frente… y Akko es una maga también, debería de durar menos en ella que en las personas normales… quizás hasta el final del día… o mañana por la mañana.

—Ya veo… ¿No crees que deberíamos ayudar a Diana y tratar de calmar a Akko?

—Ya se fue.

— ¿Eh?— preguntó Lotte viendo a un costado, y en efecto, su amiga ya no estaba.

—No te preocupes, cuando los efectos terminen estará muy confundida y olvidará varias cosas… quizás le salgan ampollas.

— ¡Sucy!


Diana había logrado esquivar con éxito durante todo el día a Akko, aprovechándose de lo poco que esta conocía Luna Nova.

"Bueno, aunque muchas otras alumnas tampoco saben bien como dar con los balcones exteriores" pensaba, sentándose en uno de los bancos de piedra del lugar.

A esa altura el cielo se podía ver sin ninguna interferencia y la luz de la luna era lo único que iluminaba el enorme balcón.

"Una poción de amor no debería durar más allá del alba en una bruja… así que por la mañana todo volverá a la normalidad… veré de justificarme apropiadamente con mis profesores y…"

—Te encontré.

Pestañeo varias veces, pero era real, el rostro de Akko apareció frente al suyo de un segundo a otro.

— ¿Cómo me encontraste?—preguntó viendo hacia los lados, esperando encontrar a alguien que la haya ayudado en su labor

—No he dejado de buscarte- explicó con orgullo por al fin dar con ella.

—Oh…

— ¿Me amas, Diana?

La pregunta la tomó por sorpresa y con el pasar de los segundos decidió no contestarla.

—Porque yo te amo, Diana, de verdad de verdad, te amo. Así que si tú lo haces, quiero que sepas que te correspondo plenamente, no tienes de qué preocuparte- siguió, tomando sus manos.

—Dices palabras como "Amor" muy rápido… "Te amo" como si nada— comentó largando luego un suspiro— Akko, lo lamento, pero estas bajo los efectos de una poción de amor. Todo lo que sientes, lo que dices, lo que haces, es por la poción.

— ¡Tonterías! te amo ¡mira!— insistió, jalando la mano de Diana, haciendo que se pare, llevándola a su cuerpo.

— ¡¿Qué haces?!

— ¿Puedes sentirlo?

— ¿Qué?— pregunto aun desconcentrada de lo fuerte que Akko presionaba su mano contra su pecho.

— ¿Lo sientes?— volvió a preguntar, haciendo que Diana se dejara de resistir para mirarla, en busca de compresión.

Iba a preguntar de nuevo qué era lo que tramaba cuando lo sintió, lo que Akko trataba de probar.

Bajo su palma, de manera casi imperceptible, aun pasando la tela del uniforme, los latidos golpeaban fuerte y aceleradamente.

— ¡Es por ti!— declaró firmemente, haciendo que la rubia se ruborizara y dibujara una sonrisa sin poder evitarlo.

—Es por la poción— dijo para despabilarse también ella.

— ¡No lo es!

—Akko…

— ¡No! ¡Créeme! ¡Te amo!

—Ya deja de decir eso, por favor.

— ¿Por qué?

—Porque no es cierto… me molesta— confesó, aunque "molesta" no era la palabra correcta.

—Diana…

Aun así le causaba una tibia sensación el rostro preocupado de Akko tratando de demostrarle que le amaba, aunque sea todo una mentira, no dejaba de ser algo que quería recordar.

—Yo soy la que debería tener esa expresión— siguió— después de todo, Sucy tenía razón, no tuve el valor para decirte lo que sentía y acudí a la poción, y ahora estas preocupada porque no puedes ver que estas bajo sus efectos. Lo lamento mucho.

— ¡Ya deja de decir eso! ¡Ahora lo veo todo claro, por primera vez! ¡Siempre me he sentido así pero nunca antes sabía lo que era! ¡Ahora lo sé y estoy segura de mi amor por ti! ¡¿Por qué no me tomas en serio?!

—Akko…

— ¡¿Qué tengo que hacer para que me creas?!

Diana observó que la otra chica, ya lejos de estar entusiasmada y contenta, mostraba signos de frustración y tristeza, lo cual hizo que se sintiera peor por la decisión tomada en el almuerzo.

—Perdóname, no quería que esto pasara, te prometo que luego de que los efectos pasen…

—Bésame.

Más palabras que la dejaban en blanco. Sus mejillas comprendieron antes que su mente lo que se le había pedido.

—Bésame— repitió haciendo que Diana diera dos pasos hacia atrás— Si de verdad lo que yo siento no existe… entonces si me besas no sentiré nada tampoco.

—No creo que…

—Por favor— pidió sin demanda— hazlo y si no puedo sentir nada, no volveré a molestarte, ya no tendrás que ocultarte de mí y te prometo que te dejaré en paz.

—No me estás molestando realmente…

—Faltaste a todas las clases de hoy… porque me estabas evitando ¿No es así?— preguntó y no obtuvo respuesta— por favor, déjame demostrarte que lo que digo es cierto, te convenceré con un beso.

—Qué cosas dices…

— ¡Lo digo en serio!— insistió acercándose los dos pasos que se habían alejado— ¡Permíteme demostrarte lo mucho que te amo, Diana! ¡Haré que me creas! Y si no lo logro ¡Lo prometo, dejaré de insistir!

La rubia se llevó una mano a la frente, suspirando, aún tenía la otra agarrada por Akko en igualdad de intensidad que su propuesta.

— ¡Diana!

—Está bien, está bien— dijo sin ganas de escuchar más necedades de la otra chica— puedes hacerlo.

— ¡¿De verdad?!

—De verdad— admitió no juntando el valor para mirarla.

— ¡Bien!— dijo y traslado sus manos a las mejillas de Diana de inmediato.

— ¡Espera!— gritó de repente con asombro, recibiendo una mirada de confusión— ¿Ahora? ¿Tan deprisa?

— ¿Necesitas más tiempo?

—… no realmente… solo… fue muy apresurado.

—Perdón… ¿Puedo acercarme ahora?— preguntó y por respuesta recibió un asentimiento— ¿Te puedo pedir otra cosa antes?

—… ¿Si?

— ¿Podrías cerrar tus ojos?— pidió sin rodeos— es que resaltan muchísimo porque estas bastante sonrojada… me distraen mucho.

—Claro…- obedeció.

Ahora no veía nada, solo sentía las manos de Akko en su cara, haciendo contraste con el calor que desprendía su rostro por ese último comentario, pues el tacto le resultaba frio.

Aunque la noche era clara, corría cierta brisa fresca y la temperatura había bajado mucho, se preguntó, sabiendo eso, que tanto la había buscado Akko por los exteriores hasta dar con ella.

"No he parado de buscarte"

La culpa por usar la poción no tuvo mucho tiempo para aparecer pues ya sentía los labios de Akko sobre los suyos, lo que hizo que un cosquilleo se apoderara de la zona, viajando hasta su nuca.

Duro menos de lo que esperaba, ya sentía el tacto alejándose de ella. Al abrir los ojos aún tenía el rostro de la castaña muy cerca, con una brillante sonrisa y una mirada cargada de adoración.

—Te amo, Diana— repitió ya por incontable vez en el día, pero esta vez las palabras hicieron lo contrario a lo que venían haciendo.

La rubia le sonrió cálidamente, creyéndolo, dejándose vivir ese momento como se lo había imaginado alguna vez en aquellas noches cuando pensaba en Akko.

Como respuesta se acercó para ser ella quien la besara esta vez, sintiendo como los brazos de la más chica le rodeaban el cuello.


Akko cerró fuertemente los ojos antes de abrirlos, sentía comezón en uno de ellos y perezosamente trató de fregárselo con uno de sus puños.

Al enfocar su mirada lo primero que pudo ver era lo que parecía un portal hecho de roca, con una barandilla del mismo material, el cielo oscuro con las estrellas se veían del otro lado.

No tardó en pensar que se había quedado dormida sentada, pero no reconocía el lugar.

—Debes estar un poco confundida.

Giró rápidamente su cabeza hacia la izquierda, lo que lamentó de inmediato porque su cuello se resintió de la brusquedad.

Diana estaba a su lado, sentada en el mismo banco, tenía una mirada cansada pero amable dirigida a ella.

—Lo estoy— dijo, llevándose su mano al cuello, apretando donde le había dolido— ¿Dónde estamos?

—En Luna Nova, no te preocupes— habló con calma, mirando hacia el frente— en la zona oeste, en uno de los balcones más altos.

— ¿Eh?

—Me estabas buscando y me encontraste aquí ¿Recuerdas algo de eso?

Akko miró también al frente, buscando en su memoria lo que recordaba del día, pero todo le parecía lejano y confuso.

Recordaba haber despertado como era habitual y todo hasta la hora del almuerzo, inclusive algo de las clases matutinas. Luego todo parecía una carrera, las cosas pasaban velozmente sin entenderlas, corría, buscaba a Diana, hablaba un poco con sus amigas, pero nada más.

—Sí… creo que te buscaba… aunque no sé muy bien porque— confesó volviendo su vista a la rubia, que seguía mirando al frente.

—Era de esperarse— comentó, largando un suspiro, su rostro era difícil de interpretar, parecía aliviada al mismo tiempo que desilusionada.

Akko notó entonces que la mano que descansaba en el banco estaba siendo sostenida por ella.

— ¡Oh, perdón!— dijo de inmediato, soltándola y llevándola a su pecho con vergüenza.

—Descuida, te quedaste dormida y tenías las manos heladas…

La castaña analizó sus manos entonces, sentía a ambas cálidas y su mente no tardó en razonar en qué tipo de posición debieron estar para que las de Diana trataran de calentarlas.

—Ya es muy tarde— interrumpió la más alta, poniéndose de pie— será mejor que regresemos a nuestros cuartos.

—Sí.

Akko la imitó y comenzó a caminar hacia un lado, pero solo dio dos pasos cuando descubrió que no tenía ni idea de cómo salir del balcón, no veía ninguna puerta tampoco.

Volvió a buscar a Diana, con la intención de seguirla, pero cuando iba a preguntarle por la salida, la encontró sumamente concentrada mirando en la dirección opuesta.

El balcón era lo suficientemente grande para tener en él algunas estatuas, la zona donde Diana miraba la luna no la iluminaba.

— ¿Pasa algo?

— ¿No sientes algo extraño?— preguntó sin más, Akko se concentró también en esa dirección, pero le era difícil percibir otra cosa que no sea su cansancio.

—No realmente.

—No sientes como si…— comenzó a hablar pero luego apuntó con su varita e hizo que una luz amarillenta saliera de ella, iluminando las penumbras, no había nada allí.

— ¿"Como si"?

—… no es nada— dijo finalmente, convenciéndose de que quizás solo eran ideas de ella— vámonos.