Disclaimer: Little Witch Academia y sus personajes no me pertenecen
-Capitulo 3-
-La dulce caricia del crepúsculo-
"… Besar ¿Y cómo se siente eso?
Es como si las emociones crecieran en tu pecho y no hay nada que puedas hacer para detenerlo.
Como si quisieras poner tu rostro, tus labios, cerca de la piel de la otra persona. Cuando los presionas juntos de esa forma, es como si estuvieras trasmitiendo tus emociones, o como si estuvieras llena de esa sensación de querer trasmitir cómo te sientes, una abrumadora necesidad de que el otro entienda…"
El ceño de Diana se frunció al llegar a esta parte, cerrando el libro y corriendo su silla hacia atrás, dándose el espacio para estirarse un poco.
"Déjame demostrarte que lo que digo es cierto, te convenceré con un beso"
Las palabras de Akko le llegaron a su memoria, estando acorde con lo que acababa de leer.
-Trasmitir ¿Eh?- murmuró sonriendo amargamente, sabia de lleno que todo había sido una mentira ocasionada por la poción, aun así no dejaba de parecerle curioso.
Un destelló de luz la obligó a cerrar los ojos y girarse a esa dirección. Unas enormes gafas brillaban a su lado, enfocándola sin lugar a dudas.
-Diana tu…- comenzó a decir Lotte, completamente concentrada y seria- acaso… ¿Eres fanática de Night Fall?
La rubia se le quedo viendo sin comprender, luego bajó su vista al libro y lo supo. En la tapa, con letras doradas, muy sobresaliente a su fondo, se podía leer "Night Fall".
No era fan ni por aproximación, solo que dio con ese ejemplar mientras buscaba cosas de estudio en la biblioteca.
Una vez, escuchó decir a Bárbara que era un libro sobre vampiros, hombre lobos y seres mágicos, perdió el interés de inmediato cuando la chica, con entusiasmo, comenzó a explicar el romance entre los protagonistas.
No tardó en juzgarlo como un libro para adolescentes hormonales, empedernidos con un romance fácil y superficial.
Le resultaba difícil recordar cómo fue que distraídamente le había dado una hojeada esa mañana, y terminó por llevarlo a donde estaba sentada con sus demás libros.
-Entiendo totalmente que pases tiempo extra en la biblioteca entonces- siguió Lotte.
-Lo lamento, pero no leo este tipo de libros.
-No hay de que avergonzarse, Diana- insistió la de anteojos, se podía ver las llamas apasionadas en sus ojos- Night fall es una excelente novela. No solo por la aventura y el romance que narra, sino por lo complejo de sus personajes, lo profundo de sus pensamientos, como puedes llegar a sentirlos parte de ti.
La rubia vio como caso perdido desestimar el concepto de la otra chica por algo que evidentemente amaba.
-Aunque ese es un volumen viejo ¿No es así?
-Oh… no lo sé- comentó levantando un poco el libro, pero al instante le fue arrebatado.
-¿Así que nuestra querida y distinguida Diana lee libros de la plebe también?- preguntó Amanda mirando el tomo.
-¿Eh? ¿De verdad?- preguntó también Hannah, no ocultando su asombro.
-No lo sabía, Diana. Podríamos haber pasado noches enteras hablando sobre nuestras partes favoritas o discutiendo sobre las escenas más intensas…
-Realmente no leo este tipo de libros, Bárbara…
-No sabía que Diana tenia estos gustos, claro que aparentemente no sabía mucho de tus gustos tampoco- agregó Sucy viendo el libro.
-¿Es la misma novela que sigue Lotte? ¿La de esa vez en el pueblo?- indago Akko viendo también el título.
-Siempre he creído que es una novela llena de cursilerías y escenas forzadas a mas no poder- siguió Amanda, abriendo el libro- tú crees lo mismo ¿Verdad, Constanza?
La pequeña chica se encogió de hombros, y luego buscó la mirada de Jasmika que asintió mientras comía una galleta.
-¿Por qué…?- preguntó Diana, cerrando los ojos y cruzándose de brazos, tratando de resistir el mal humor por el bullicio que la rodeaba- ¿Por qué de repente están todas aquí?
-Nosotras tenemos esta hora libre, al igual que tú, Diana- explicó Bárbara, aun fascinada con su nuevo descubrimiento.
-Y nuestra profesora, la daba la clase de ahora, se enfermó. Aparentemente cogió algo de la clase en la Akko dejó escapar a los grillos carnívoros- agregó Lotte- alguno la mordió y al parecer tenía un resfriado y se lo pegó.
-¡Eso fue un accidente!- se defendió la castaña.
-Accidente fue el que tuvieron tus padres hace 16 o 17 años atrás- indicó Hannah.
-¡¿Qué quieres decir con eso?!
Diana escuchaba con resignación como las productivas horas de estudio de esa mañana en la biblioteca se esfumaban y daban lugar a un ambiente ruidoso y poco agradable, entre los comentarios sobre una novela que no le interesaba y los habituales insultos de sus compañeras de cuarto en contra de Akko.
-"¿Y cómo se siente besar?"
Ante las palabras, los ojos de rubia se abrieron de par en par y descuidadamente estiró su brazo con el fin de arrebatarle el libro a Amanda.
La chica sonrió con malicia ante la actitud, comúnmente, inquebrantable de la maga y se alejó un poco para que no recuperara el libro.
Volvió a poner atención a la hoja, cuyo separador descansaba, y siguió leyendo.
-"Una abrumadora necesidad de trasmitir, de decirle al otro lo mucho que le amas"
Lotte y Bárbara suspiraban metidas en sus recuerdos de la novela.
-"De presionar sus labios contra…"
-Ya basta- la desafío Diana, pero solo hizo que la otra chica sonriera más.
-¿Qué sucede, Diana? Solo estoy leyendo un poco de la novela- se excusó la de cabellos rojos y naranjas.
-Ciertamente- agregó Sucy, que ya había tomado asiento en una de las sillas- no es como si te pudieras ofender por algo que escribió otra persona y, por lo que ya dijiste, no es de tu agrado.
La rubia se quedó sin palabras, pues era verdad, se lo estaba tomando muy personal y mal.
-O quizás estamos hablando aquí de algo que Diana entiende a la perfección ¿Eh?- insistió Amanda.
-¿A qué te refieres?
-Quizás estaba buscando empatizar con los besos… porque ya ha besado a alguien.
-¡¿De verdad?!- se escandalizaron sus amigas- ¡¿Por qué no dijiste nada?!
-Yo no… no es eso…- trató la rubia, aunque en el fondo sabía que Amanda no tenía idea de lo bien que había acertado.
-¿Eh? ¿Segura? ¿No has besado a nadie últimamente?- seguía preguntando, fingiendo inocencia- ¿Nunca?
-Claro que si- se defendió, como si la última pregunta llevara cierta humillación de por medio.
-¿De verdad, Diana?- ahora era Lotte quien preguntaba, sumida aun por el encanto de su novela favorita- ¿Y se siente igual a como lo narra la autora?
-¿…perdón?
-No he besado nunca a nadie, por eso no sé cómo se siente, solo conozco de besos por la novela- explicó la de anteojos.
-Ciertamente- apoyó Bárbara, pero al recibir una mirada extraña de su amiga, se incomodó- ¡Es decir! Claro que he besado… a un montón de chicos.
-Akko trató de darme mi primer beso.
Todas se quedaron en silencio y pusieron atención a Sucy.
-¡No lo digas así! ¡Creerán cualquier cosa de mí!
-Oh ¿Aquella vez que no despertabas?- recordó Lotte, su amiga asintió.
-No sé por qué creyó que era una buena idea.
-¡Demonios! ¡¿Es que ustedes las brujas nunca leyeron "La bella durmiente" o "Blancanieves"?!
-Sí sabemos de esos cuentos Akko, lo estudiamos en clases ¿Recuerdas?
-¿Eh?
-Solo que las versiones para los niños en hogares sin magia, son diferentes.
-¿Trataste de besarme creyendo que era un beso de amor verdadero?- indagó Sucy, conteniendo la risa.
-¡¿Por qué te ríes?!
-No me rio… aun…
-Pues se nota que ninguna sabe de ese tipo de cosas tampoco- dijo con tono de superioridad Hannah.
-No me avergüenza decir que no, es una materia que no me interesa mucho a decir verdad- confesó encogiéndose de hombros, Sucy.
-Para mí si es un tema que me da curiosidad, pero no lo sé- agregó con timidez Lotte- supongo que puedo culpar a esta novela por eso, pero me gustaría que mi primer beso fuera con alguien especial… y sea tan mágico como lo describen ahí.
-Agh, que cursis son- se quejó Amanda, haciendo que el libro se balanceara en su agarre, aburrida de ver como la conversación tomó un rumbo diferente a sus burlas.
-¿Qué hay de ti, Akko?
-¿Yo?
-Mhm ¿Sabes cómo se sienten los besos?- explicó Lotte, haciendo que la aludida riera un poco, nerviosa.
-Bueno, no… aunque no haya leído muchas novelas juveniles ni eso, estoy igual que tú, Lotte. No tengo idea de cómo se sienten ese tipo de besos, nunca he besado a nadie.
-Ya veo ¿Y esperas también que sea especial?
-Bueno… si, supongo que toda chica en algún momento piensa en eso ¿Verdad?- trató de explicarse torpemente- tener un primer beso especial con alguien que de verdad quieres… suena bien, supongo…
La charla se interrumpió con Diana poniéndose de pie abruptamente y ganándose las miradas de perplejidad de todas.
-Perdón, pero llegaré tarde a la siguiente clase- se excusó vagamente y se abrió paso entre ellas.
-¿Eh? ¿De qué habla? no tenemos nada hasta la hora después del almuerzo- preguntó Amanda, dejando a un lado el libro, viendo como la rubia se alejaba mientras era seguida por sus dos amigas más cercanas.
-Creo que molestamos a Diana en su tranquila mañana- contestó Lotte, tomando el libro de la mesa y revisándolo con cariño- quizás buscara otro lugar menos alborotado sin nosotras.
-Quizás…
Les había dejado claro a Bárbara y Hannah que quería estar sola, pero escuchando como alguien tocaba a la puerta de su habitación, se dio cuenta que cualquiera de ellas estaba en su derecho de querer estar allí.
No se sentía con el humor de querer siquiera compartir habitación, y si sus amigas querían estar allí pues… comenzó a resolver ir a algún lugar alejado donde nadie la encontrara.
El solo recuerdo de la charla en la biblioteca le revolvía el estómago.
Akko no solo desconocía que ya había dado su primer beso, sino que pese a lo que ella deseaba, había sido con alguien para nada especial en ese sentido.
"Alguien que quiera de verdad"
Y la poción le había demostrado que no se trataba de ella.
Volvieron a insistir en la puerta y Diana se dirigió a abrirla. Esperaba a ver a sus amigas del otro lado, por esa razón se sorprendió al ver el rostro frente suyo.
-¿Akko?- preguntó sin entender.
-¿Esperabas a alguien más?- preguntó con gracia.
-No esperaba a nadie, de hecho.
-¿Puedo pasar?- preguntó sin obtener nada del otro lado por varios segundos, luego Diana se hizo a un lado- gracias.
-¿Sucede algo?- preguntó sin dar más vueltas, teniendo un mal presentimiento pero sin poder vincularlo realmente- es extrañó que vengas aquí.
-Eso debería preguntar yo ¿No crees?- comentó poniendo más atención a la habitación que a la rubia- parecías realmente incomoda en la charla de la mañana y te fuiste muy de la nada… me preocupé.
-No tienes porqué, no es nada.
-¿Segura?- preguntó mientras tocaba algunos libros en un estante en la habitación.
Diana no contestó a eso. Había pensando en ser honesta y admitir lo que había hecho mientras Akko estaba bajo los efectos de la poción, o mejor dicho, lo que había dejado que pasara, y asumir las responsabilidades, cuales quieran sean, incluso si la castaña la llegara a odiar.
-Parece que hay algo que te molesta- siguió Akko y Diana notó que esta vez si la estaba mirando.
-Hay algo…- comenzó a admitir, no estando segura aun del asunto- si hay algo.
-Dime.
-No estoy segura de… no estoy lista para decirlo- admitió con sinceridad.
-¿Decirlo?- insistió acercándosele- ¿Tienes una confesión acaso?
La rubia contemplo nuevamente a su compañera, analizándola, le parecía curioso el tono que usaba para con ella, inclusive las expresiones.
-¿Te sientes bien, Akko?
-Perfectamente… es solo que la charla de hoy me dejó… con una idea.
-¿Una idea?
-Sí, sobre los besos.
-¿Qué con eso?
-Me preguntaba, Diana… ¿Y qué si tú eres mi primer beso?
Le fue imposible ocultar la sorpresa ante esas palabras, al frente suyo Akko sonreía ante el asombro de la chica.
-¿Cómo lo…?- comenzó a decir, bajando la mirada, temiendo que la castaña preguntara eso porque sabía lo ocurrido- ¿Por qué preguntas eso?- cambió, con cuidado.
-A mí me gustaría que tú fueras mi primer beso.
Volvió su vista hacia al frente, pero muy tarde, ya tenía la cara de Akko pegada a la suya, presionando sus labios con fuerza en los suyos.
Diana cerró los ojos con fuerza, poniendo ambas manos en los hombros de la chica.
Nuevamente sintió el cosquilleo en su rostro, pero había algo más, como si se trasmitiera algo a su piel, algo pesado.
Estiró sus brazos con fuerza, haciendo que Akko retrocediera varios pasos gracias al empujón en sus hombros, cuando la quiso ver, Diana ya le estaba apuntando con su varita.
-"Denuda turpitudinem"- gritó y el hechizo salió volando en un haz de luz verde, que se hizo gigante al llegar a la castaña, envolviéndola.
Cuando el cuarto volvió a su habitual estado Diana descubrió la verdadera figura de su acompañante.
Frente a ella una criatura alta, pálida, se erguía. Estaba totalmente calvo y donde debería ver una nariz y boca no había nada salvo algunas arrugas, tenía dos cráteres oscuros en donde iban los ojos y se distinguían las pupilas en un rojo vivo brillante como el único punto adentro de estos.
-No esperaba menos de la mejor alumna de Luna Nova…
La voz parecía salir de la bestia humanoide, se sentía áspera y grave, pero no inmutó a la maga que aún le apuntaba con su varita.
-¿Quién eres?- preguntó secamente, sin bajar la guardia- ¿Y qué haces aquí?
-Mi nombre es…-comenzó la criatura, arrastraba las palabras y no parecía amenazado pese a que le apuntaban- Buru Guru Dra.
-¿Buru Guru Dra?- repitió la chica, buscando en su cabeza alguna información sobre la criatura, pero nada le resulto familiar- ¿Qué quieres?
-Ayudarte- comenzó el espectro- puedo conseguir todo lo que anhelas, todo lo que deseas, todo lo que quieres… si haces lo que te digo.
-Yo jamás ayudaré a un demonio- contestó con convicción, sin siquiera darle lugar a proponer las condiciones- su operar suele ser malvado y egoísta, pierdes el tiempo en Luna Nova, ninguna bruja digna de aquí, te ayudaría ¡Lárgate!
-Viniendo de una chica que engañó a su amiga para besarla y satisfacerse sin considerar sus sentimientos… es algo que pierde credibilidad.
Diana apretó los dientes y endureció su mirada para con la criatura.
-Tú eras el que nos espiaba la otra noche, en el balcón- acusó y la bestia no hizo nada para negarlo- revela cuáles son tus intenciones.
-Busco tu ayuda.
-Pues no la tienes.
-No estoy preguntando.
Diana extendió aún más su varita, pero cuando estaba a punto de conjurar un hechizo, sus labios no se lo permitieron.
No era solo su boca, sino que la sensación áspera y seca comenzaba a viajar por su rostro.
Se llevó con rapidez sus manos a la cara y sintió como si tocara tela, fibra de algodón. Pronto sus dedos comenzaron a sentirse igual y vio con horror como su palma se encogía.
De repente miraba al espectro desde abajo, como si se hubiese encogido, como si fuera realmente pequeña. Su varita cayó haciendo ruidos mientras se movía, quedando luego igual de inmóvil que ella.
-No tienes opción- volvió a hablar Buru Guru Bra, acercando su ahora enorme mano a ella, y levantándola con facilidad.
La acercó a un espejo de la habitación y, tomando con sus dedos el cuello de su camisa, la puso en frente para que se observara.
Era una pequeña muñeca de trapo, a su imagen, rubia y de ojos azules, con el uniforme de Luna Nova, incapaz de moverse a voluntad.
-Vas a ayudarme- terminó la criatura, cambiando de aspecto hasta quedar igual a Diana, mirando a la muñeca con una sonrisa oscura -quieras o no.
