Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Es propiedad de J. K. Rowling. Créditos de la imagen de portada a quién corresponda.
Advertencias: Un Severus Snape un poco OC.
Nota de la autora:
Estoy muy emocionada con este fic, como hace mucho.
En este drabble Harry Potter tiene solo unos meses de nacido.
Nos leemos abajo.
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I
Toma mucho café.
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"No insistas en el pasado, no sueñes en el futuro. Concentra tu mente en el momento presente"
-Buda
Severus se despertó hasta que el llanto de Harry se hizo insoportable. Apostaba que el vecino de al lado le lanzaba miradas envenenadas por eso.
Snape maldijo por centésima vez a Dumbledore cuando le dijo que no podía usar magia a menos que fuera extrema emergencia. Claro, como el maldito no tenía que madrugar para un miserable trabajo muggle, en una miserable droguería, asear una miserable casa—
Otro grito del cuarto de al lado.
Claro, sin mencionar, cuidar al huérfano del miserable de James Potter.
Con pereza, se levantó y camino hasta el cuarto, donde encontró al niño chillando a todo pulmón, con los ojos cerrados y lágrimas verdaderas surcando sus mejillas.
Snape ni siquiera se lo pensó y lo tomo de los pies con una mano, irritado. El pequeño no aminoro sus gritos.
-Más te vale que dejes de llorar. AHORA.
Como si hubiera pronunciado un conjuro, el pequeño dejó de llorar, aunque su puchero de dolor se mantenía, abriendo los ojos. Dejó salir unos hipidos más.
Harry extendió sus manitas a Severus, en busca de un contacto más estable. Severus ni siquiera pudo reaccionar cuando el pequeño alcanzó un mechón de sus largos cabellos azabaches y jalo de él.
— ¡Oh no, eso no-!
— ¡BUAAAAAAAAHHH!
Otro grito más potente azoto contra su rostro, ensordeciéndolo y salpicándolo de mocos y saliva. El pequeño no vaciló en jalarlo cada vez que el ex-maestro de pociones trataba de alejarlo.
Una vena se formó en su frente.
"Esto no es un llanto. Es un berrinche…Tenía que ser hijo del bastardo de Potter"
Severus no pudo soportarlo más.
— ¡Ya entendí, maldita sea!
Con rudeza lo acunó en sus brazos y prácticamente lo obligó a recargar su barbilla en su hombro. El pequeño poco a poco dejó de llorar con escándalo y en vez de eso, comenzó a guardar silencio.
Severus suspiró con cansancio, observando el reloj muggle, calculando que eran las dos de la madrugada. Todo pareció quedarse en calma unos momentos, hasta que sintió algo escurriéndole en el cuello.
— ¿Qué…?
Cuando se giró para ver, Harry tenía el mismo mechón de cabello en su boca, babeándolo. Snape lo separó de inmediato, poniéndolo cara a cara con él, acercándolo a solo centímetros de su rostro, entrecerrando los ojos.
—Nunca-vuelvas-a-hacer-eso—le susurró en tono amenazante.
El pequeño lo observó con sus intensos ojos verdes, metiéndose una mano en la boca, chupándola. Luego, como sí la expresión tenebrosa de Severus Snape no hicieran más que el efecto contrario, sonrió ampliamente.
Empezó a hacer soniditos con su boca, en un burdo intento de hablar.
— Ba ba ba ba
— ¿Enserio?-murmuró Severus entre dientes.
Sin embargo, el inquebrantable y aterrador mortifago no quiso dar más pelea, estaba agotado. Y ni siquiera la cicatriz notable en su frente pudo devolverlo a pensamientos amargos –como solía pasar-de tan cansado que estaba.
Se hizo una pequeña coleta en su cabello y volvió a colocar a Potter en su hombro. El niño siguió hablando a veces muy bajo, jugando con sus propias manos en un juego que solo él comprendía, hasta que, gradualmente sus sonidos se apagaron y pronto sintió el suave soplido de su respiración acompasada.
Increíblemente esa respiración le calmo su mente inquieta. Normalmente sufría insomnio, pero por recuerdos desagradables. Recuerdos de muertes.
Esto, pensó, era mejor desvelo que cuando estaba solo con sus demonios.
A la mañana siguiente, cuando la ama de llaves muggle que Severus contrató para cuidar a Harry, entró a la casa una imagen de lo más graciosa y tierna le recibió.
Después de todo, nunca se veía a su –imponente-amo dormido en una silla de mecer, con un brazo envuelta en el pequeño –el cual había dormido casi en su regazo, como una mascota-y con la boca abierta babeando, y una coleta mal hecha.
Nota final:
Muchas gracias a los que le dieron fav y follow.
Nos leemos en el siguiente capítulo.
Atte. Ari
