Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Es propiedad de J. K. Rowling. Créditos de la imagen de portada a quién corresponda.
Advertencias: -De nuevo- Severus un poco OC/Harry siendo irreverente
Nota de la autora:
En este drabble Harry Potter sigue siendo un bebe de menos de un año.
(Lento pero seguro)
Nos leemos abajo.
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I
No lo dejes ganar
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"El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar"
-Sun Tzu
Severus volvió a leer la pequeña descripción en ese envase de vidrió transparente que sostenía en su mano.
La papilla Berner (*) solamente daba una pequeña tabla nutricional de lo que contenía, pero no había un instructivo de cómo usarla.
Definitivamente, pensó, los muggles son idiotas.
Aquel día la niñera muggle que había contratado no había podido ir por una emergencia familiar. Severus no pudo negarle el permiso, pero tampoco le fue de gran ayuda cuando le preguntó a la mujer "como-alimentar-al-mocoso". Ella simplemente había reído y alegado que solamente jugar al "trenecito" era suficiente.
¿Trene-que?
Ahora mismo, Harry estaba sentado en su sillita alta, solo con su babero y su pañal y con un notable puchero en los labios. Estaba inquieto, se tallaba los ojos constantemente y miraba en todas direcciones, con quejidos de hambre.
Suspiró con fuerza. Se dejó guiar por su instinto y abrió el frasco, sentándose frente al niño.
— Come—ordenó, poniendo frente a su boca la cucharadita de plástico verde.
Harry lo observo como si estuviera loco. Esa mirada le recordaba demasiado a James Potter.
—Hablo enserio, mocoso—amenazó el –ex- mortifago.
Volvió a extenderle la cuchara, obteniendo la misma respuesta de asco del niño que se hacía para atrás en su silla y apretaba los labios. Estaba completamente en rebelión y sus mejillas rosadas de ira lo demostraban.
Pero nadie se burlaba de Severus T. Snape.
Nadie.
Con fuerza, lo sostuvo de la nuca firmemente, inmovilizándolo y forzando la cucharada de papilla contra su boca, hasta darle el alimento.
Severus sonrió complacido cuando se separó del niño y lo vio saborear, hasta que se produjo un intenso escupitajo y la comida –aun- más molida le salpico en toda la cara.
El profesor de Pociones se puso de pie, oscureciendo su rostro.
Harry ni siquiera se vio venir la expresión de su tutor, que estaba en hecha de una media sonrisa escalofriante y que le erizó hasta la punta de los pies.
Esto era la guerra.
…
Cuando Minerva apareció en la chimenea para verificar –como cada tres meses-que Harry Potter estuviera en buen estado se quedó en un estado de shock.
Frente a ella estaba toda la sala completamente patas arriba, con cosas regadas por el suelo, los muebles movidos de lugar, las cortinas rasgadas.
Pero lo que más lo impacto sobre todo, fue ver Severus recargado contra una de las paredes en un estado lamentable, despeinado y únicamente con su camisa y sus pantalones muggle. Harry estaba a su lado, también sentado, notablemente cansado, con las mejillas rojas y con el ceño fruncido.
— ¡Por Merlín!—gritó ella, escandalizada— ¿Qué pasó aquí?
Severus se giró a verla, algo perdido.
— Es mago—confirmó él— Muestra su poder cuando está molesto.
Minerva no parecía sorprendida por esto, pero sí asustada por lo que pudo pasar y como lidió con eso. Porque hasta la fecha ella no confiaba aun en el hombre hielo. Para nada.
Severus no le prestó el más mínimo de atención, se permitió sonreír con victoria después de aquella pequeña batalla campal. Aún tenía el toque y ni siquiera el gran heredero de Lily y James Potter, el niño que venció al señor oscuro podían detenerlo.
Harry hizo un puchero al notar su expresión, viéndolo con ojos furiosos, las mejillas manchadas y el estómago lleno.
Nota final:
¡Muchas gracias a las personitas que dejaron reviews! ¡Me alegro mucho saber que no le escribo a la nada! ^^
¡También a los que le dieron fav y follow y a los que me siguen desde las sombras!
Saludos. Nos leemos.
Atte. Ari
