Disclaimer: Little Witch Academia y sus personajes no me pertenecen
Capitulo 5
¿Cómo hacerte ver?
-Finalmente.
Buru Guru Dra contemplaba lo que había terminado, a simple vista parecía un pulido reloj de bolsillo de plata, la imagen de un dragón en relieve en la tapa mejoraba su aspecto.
Presionó el botón de arriba haciendo que se desvelara el interior, las agujas corrían normalmente en un diseño muy elegante también.
-Si algo se nos da bien a los demonios, es hacer este tipo de cosas- se admiraba guardándolo en el bolsillo del uniforme.
Se encontraba en la sección prohibida y al salir a los exteriores notó que ya había anochecido.
Le daba gusto saber que ya no debería usar el aspecto de una estudiante por mucho más tiempo y que poco importaba ahora buscar excusa por las clases perdidas ese día.
Cerró la puerta, sabiendo bien el paso a seguir, pero antes de que pudiera avanzar, algo se trabó en el picaporte, haciéndolo girar.
-¿Eh? ¿Esta es tu patética forma de tratar de detenerme?- preguntó viendo que lo que se había trabado era la costura de la muñeca de trapo, que llevaba amarrada a su vez en su cinto.
Sin mucho esfuerzo, arrancó la costura y comenzó a caminar con la figura en su mano.
-Supongo que tu fuerza de voluntad es algo admirada también, mirad que juntar tanta fuerza para trabarse en una puerta, como si eso me fuera a detener ¿Qué es?- pregunto en tono de burla- Oh, ya sé… tu brillante cabeza adivinó para quien es este reloj ¿No es así?
Sacó de nuevo el reloj, mirándolo en su mano libre.
-La vara brillante es algo que aparece luego de determinado tiempo, cuando debe elegir a su nueva dueña. Como bien sabes, esta varita desapareció gracias a ti, que ayudaste a su última dueña a cumplir con las 7 palabras. Ahora ¿quién sabe cuánto tiempo más deberá esperar el mundo para que reaparezca?
Ahora pulsaba el botón para abrir el reloj, mirando las agujas, presionando dos veces el botón estas comenzaban a ir hacia atrás.
-Vamos a acortar ese tiempo. La dueña de la vara brillante es su dueña hasta que la misma vara decide que no lo será más, o la dueña no puede serlo más, inclusive si muere, su alma queda custodiando la varita un buen tiempo, hasta que la energía vital se pierde por completo. ¿Entiendes lo problemático del asunto?
Se dirigía a la muñeca, envolviéndola ahora con la cadena del reloj.
-Inclusive si mato a Akko su energía podría ser suficiente por un buen tiempo hasta que la varita decida otra dueña o siquiera reaparecer… por eso.
-"El Reloj del Dragón del Tiempo... este reloj no está hecho para medir el tiempo del mundo, sino el tiempo del alma. El tiempo de la redención y la condenación. Para el alma, cada instante es un minuto menos para el juicio final"- citó.
-Primero… acabaremos con su alma- concluyó- ¿Qué para que quiero que la varita reaparezca? Todo a su tiempo mi querida sabelotodo, pero primero, sería una buena idea también deshacernos de su antigua portadora, en caso de que su energía pueda hacer creer a la vara brillante que aún no necesita buscar alguien nuevo.
Buru guru Dra miró hacia su izquierda, pasando el pequeño lago por el puente, donde se encontraba una estructura con unos cristales al costado, haciendo de techo, la habitación de la profesora Úrsula.
Comenzó a caminar hacia allí, sabiendo que aun podía usar el aspecto de alumna destacada para engañar a su primera víctima.
-No te preocupes niña, soy un demonio agradecido. Realmente me fuiste de mucha utilidad, voy a liberarte- confesó, desenvolviendo la cadena del reloj de ella, y guardándolo en su bolsillo, miró a la muñeca un rato mientras caminaba.
Al llegar al puente se detuvo, estiró la mano hacia uno de los costados y soltó a la muñeca en el medio del lago, la contempló desde lo alto viendo como la tela absorbía el agua, hundiendo pronto la totalidad de la figura.
-Te liberó, sí… pero no dije que te iba a sacar el encantamiento.
-¡Es una imbécil!
Lotte y Sucy ya se estaban acostumbrando a los repentinos ataques de furia que su otra compañera tenia, y que por la noche volvieran a aparecer, no les sorprendió a ninguna.
-¿Diana?- preguntó Lotte con cuidado, viendo a Akko torturar su cuaderno de tarea en el escritorio.
-¡No! ¡¿A quién le importa Diana?! Hablo de… hablo de…- comenzó, buscando alguien de que quejarse- ¡La estúpida tarea!
-¿La tarea es estúpida?- preguntó ahora Sucy desde su cama- no sabía siquiera que podía ser lista…
-Pues sí, es estúpida ¡y la detesto!
-Akko, si estas molesta por lo que pasó con Diana, es entendible ¿De acuerdo?
-¡No estoy molesta por eso! ¿Quién se molestaría por eso?
-Aparentemente tú- indicó con tranquilidad la de pelo largo, poniendo atención en un libro de cama que llevaba.
-¡Pues no! ¿Por qué me molestaría que una desagradable, creída, desvergonzada, malcriada, egocéntrica…?
-Soberbia también…
-¡Soberbia!
-Narcisista incluso…
-Sucy… No estas ayudando.
-¡Pedante!
-Oh… ni siquiera sabía que Akko conociera esa palabra.
-Sucy…
-Viniera toda confiada a…. a… a…. a…
-¿Pedirte ser su novia?
-¡Eso!
-¿Y darte tu primer beso a la fuerza?
-¡Sucy!
Sus amigas dejaron de lado lo que estaban haciendo al notar como el arranque de frustración desaparecía y se sumaba en un profundo silencio.
-¿Akko?
-¿Por qué me molestaría algo así?- preguntó ya no enojada, sino en un tono bajo.
Lotte miró a su otra amiga en busca de ayuda, pero ella tampoco sabía muy bien cómo encarar el tema.
-No, no estoy molesta por eso, solo… es la tarea, de verdad soy un asco tratando con ella, iré a tomar aire.
-¡Espera, Akko!- llamó la de anteojos pero la chica ya cerraba la puerta del otro lado- ¡Llévate tu abrigo siquiera! ¡Va a llover!
-Déjala… quizás sea mejor para ella si le llueve encima.
-¿Eh? ¿Por qué?
-Así podrá echarle la culpa a la lluvia de que su cara esta empapada.
"Yo creo en tu creyente corazón"
Recordar esas palabras y la sonrisa que le había brindando en ese momento solo hizo que su corazón se estrujara más.
-¡Es una idiota!- gritó Akko ya en los exteriores del edificio.
Como si el grito las hubiera llamado, las gotas comenzaron a caer de a poco en el césped y sobre sus ropas.
No entendía como una persona que creía conocer se mostraba de repente tan diferente con ella, claro que en un primer momento había tenido exactamente esa imagen.
¿Cuál era la verdadera Diana entonces?
"Una persona como yo con alguien como tú"
Las palabras hirvieron en su mente y maldijo a gritos nuevamente.
El gritó hizo que unos patos al costado del lago se alteraran, llamando su atención. Parecían luchar entre ellos por algo que tironeaban.
-¡Hey, hey!- les gritó acercándose, espantándolos del lugar- ¡Nadie les enseño a compartir! ¡No peleen!- les gritó alejándolos más.
En el lugar donde antes estaban podía ver ahora un manojo de trapos que se hundía nuevamente en la poca profundidad de la orilla.
Estiró su mano con curiosidad, tomando la muñeca que, por la cantidad de agua y barro absorbida, pesaba bastante.
-¿Una muñeca de trapo?- preguntó mientras la sacudía un poco y la estrujaba, alejándose de la orilla.
La figura parecía tener, en su estado limpio, cabello rubio, la tela del rostro era clara, aunque se distinguía poco por las manchas de barro, al igual que unos ojos azules, llevaba el uniforme de luna nova aunque deteriorado.
-¿Una muñeca de… Diana?- cambió la pregunta, reconociendo el aspecto muy similar al de su compañera.
La inspeccionó con más cuidado, la costura en el hombro estaba rota, pero por lo demás, le pareció un excelente trabajo para una simple muñeca.
-Bueno, ella misma lo dijo- habló sola sintiendo un repentino desprecio para con la figura- hay un montón de idiotas detrás de ella, seguro la hizo alguno de ellos.
"Cualquiera que daría su vida por estar en tu lugar ahora mismo"
-¡Diana, idiota!- gritó apretando la muñeca y arrogándola con fuerza hacia el frente.
La figura revotó en un árbol y cayó sin gracia al suelo, donde los charcos formados por la lluvia, que ya comenzaba a aumentar su intensidad, la recibieron.
Se quedó viendo la muñeca, por unos momentos se sintió mal por ella, por lo que había pasado de repente, y como lo que creía haber formado con la rubia se había desvanecido de un día a otro.
La lluvia le comenzó a molestar y decidió regresar a su habitación.
Cerraba los ojos con fuerza para resistir la necesidad que sentía en su pecho, pero solo unos pasos más y se tuvo que detener en el camino.
-¿Diana?
No era la primera vez que Chariot encontraba a la rubia del otro lado de su puerta, pero tan tarde y en una noche horrible como la que era, le volvió a parecer extraño.
-Buenas noches, profesora.
-Buenas noches- saludó también, dejándola entrar.
-Lamento molestarla tan tarde, sé que es un atrevimiento muy grande de mi parte, pero hay algo que quería tratar con usted.
-Ya veo, debe ser realmente importante y de urgencia si te obliga a venir así. No sueles hacer estas cosas atípicas de lo contrario.
-Ciertamente.
-Por favor, entra ¿Está todo bien?
-Todo está bien- explicó observando con naturalidad la habitación y sus cosas.
-¿Y entonces que ocurre?
-Vera, quería mostrarle algo- siguió esta vez mirándola y metiendo la mano en su bolsillo, sacando de allí un brillante reloj.
Lotte se alegró solo con sentir el pomo girando de su puerta, sabía que solo podría tratarse de Akko, y en efecto, era ella quien entraba.
Aun lucía desanimada, y sus ropas estaban muy mojadas en el hombro.
-Ten- le ofreció una toalla que la castaña agradeció y de inmediato la pasó sobre sus cabellos.
-Y… ¿llueve?- preguntó Sucy, haciendo que ambas chicas sonrieran por el comentario.
-Un poco…
-¿Qué es eso?- preguntó la de anteojos al ver un bulto que traía su amiga en una de las manos.
-Ah… esto- comentó elevando un poco su mano, mostrando la muñeca de trapo- lo encontré en el camino… está muy sucia y todo pero pensé que…
-¡¿Diana?!- gritó Lotte tapándose la boca al instante.
-Si… bueno- concordó la chica, no entendiendo porque el asombro por algo tan simple- se le parece bastante a Diana, también creí lo mismo.
-No, Akko, ¡Esa "es" Diana!
-¿Eh?
-¡La muñeca! ¡Es Diana!
Sucy se levantó de su cama, sin comprender tampoco el lio que hacia su amiga.
-Es una muñeca… igual a Diana- observó al igual que Akko.
-No, no. Esa muñeca… no es una muñeca… o quizás lo sea, no lo sé. Pero lo que estoy segura… ¡El alma de Diana está allí!
-¡¿Eh?!
-¡Les estoy diciendo que es Diana!
Finalmente creyendo en los poderes de su amiga, Akko soltó la muñeca, dejándola caer al suelo.
-¡No la tires así!
-¡Perdón!
-¿Un hechizo de trasformación?- trató de adivinar Sucy, viendo como Lotte llevaba a la muñeca hasta su escritorio.
-Un maleficio seguramente, aunque no sé cuál es.
-Lotte, tu puedes hablar con el alma de los objetos ¿No es así?
-Sí, claro, esa es una brillante idea- concordó, concentrándose y recitando para poder comunicarse con el alma adentro de la muñeca.
-¿Te está hablando?- preguntó con cuidado Akko desde atrás, recibiendo un asentimiento de la chica- que miedo…
-Shh… Ya sé el hechizo… ¿Eh?
-¿Qué sucede?
-Diana dice que sabe cómo anularlo, me está recitando lo que debo decir, dice que debo darme prisa…
-¡Hazlo, hazlo!
-No soy tan buen maga como Diana, puede salirme mal… deberíamos llevarla con las profesoras…
-¡Solo hazlo, Lotte!
-Está bien… está bien…- cedió, sacando su varita y apuntando a la muñeca nerviosa, concentrándose en lo que la escuchaba decir- non erit pannum toy Iterum ¡numquam!
Las cosas en el escritorio comenzaron a temblar y la muñeca se prendió en llamas.
-¡¿Eso se supone que debería pasar?!- preguntó alarmada Akko, tomando la toalla y tirándola sobre la muñeca para tratar de apagar el fuego en ella.
-¡No lo sé! ¡No lo sé!
Las llamas dieron lugar al humo, lo que les indicaba a las chicas que estaban logrando calmar el fuego que desprendía la figura, pero en su alivio Akko comenzó a sentir bajo sus manos que ya no se trataba de un pequeño bulto de trapo.
Parecía estar tocando algo duro bajo la toalla, y grande, considerablemente grande a la muñeca, retiró la tela y la cabellera rubia, aunque sucia, de Diana fue lo primero que divisó, luego la chica miró hacia arriba, con sus habituales ojos azules, a no de tela, con el brillo propio de las personas.
-Diana…
La aludida se incorporó y caminó hacia el frente, llegando a la puerta de entrada de la habitación, se detuvo y miró hacia atrás, a las tres chicas.
Estaba sucia, con sus ropas mojadas y el lodo la cubría en varios sectores, los cabellos y su rostro presentaban arañazos y tirones, nunca la habían visto en ese estado. Llamaba la atención una mancha bordo oscura en su hombro derecho, del que la chica parecía ignorar pese a lo espesa de esta.
-Gracias…- dijo antes de salir y cerrar la puerta.
-… ¿Qué acaba de pasar?- preguntó Sucy luego de varios segundos de silencio.
-¡Diana!- le gritó Akko corriendo detrás de ella, pero al abrir la puerta y mirar por los pasillos no había nadie.
-Akko, mira- indicó Lotte, señalando el rastro de barro por el pasillo, donde pequeñas gotas de sangre se dejaban ver.
-¡Crepitus!
Chariot vio como el hechizo le pegaba de lleno a Diana, expulsándola con violencia hacia una de las paredes de su habitación.
-¡Diana!- gritó, incapaz de ayudarla, desviando su mirada ya con la varita en guardia hacia la puerta de entrada, de donde había salido el destello, pero se quedó perpleja cuando vio a la persona allí- ¿Diana?
La misma chica que le estaba explicando cómo utilizar el reloj que había encontrado, estaba ahora parada en su puerta, con su uniforme en pésimo estado y jadeando, totalmente empapada por la lluvia en el exterior.
La chica la miró, parecía que iba a explicarse, pero entonces los ruidos a su costado hicieron que ambas miraran hacia allí. La Diana que había sido atacada se comenzaba a poner de pie, miraba con una sonrisa fría a su igual en la puerta.
-¿Por… por qué?
-¿Cómo fue que escapaste del lago? Sabelotodo con suerte… ¿Eh?- exclamó poniéndose de pie- Porque no encuentro otra forma para que tú…
-¡Causa Satani!- gritó la chica en la entrada, haciendo que su otra parte temblara de dolor y chocara nuevamente con la pared- ¡Crepitus!- repitió- ¡denuda turpitudinem!- dijo finalmente.
Chariot pudo ver como la alumna que antes había recibido en su habitación se trasformaba en una criatura humanoide pálida.
-¡¿Un demonio?!- exclamó reconociendo la forma.
-¡Diana!- se escuchó desde afuera. Akko, Sucy y Lotte, llegaban también a la habitación, todas jadeando, deteniéndose en la entrada, observado ahora el escenario que se le presentaba.
-¿Qué es esto?- preguntó la bestia viendo a todas las chicas- la desastrosa te perdonó todo lo que…
-¡Incendium!- gritó la rubia con ira y al instante la bestia chilló, ardiendo en llamas.
Diana se acercó, en cada paso lanzando maleficios sin tener ninguna consideración en la criatura que ya no ocultaba el dolor, retorciéndose.
-Yo… ¡jamás!- dijo con el rostro tensionado- ¡Jamás te perdonare lo que hiciste!- terminó diciendo con lágrimas de ira en su rostro- ¡Exitium!
La criatura se tensó, encogiéndose y luego se expandió explotando en partes pequeñas, todas aun ardiendo, y lo siguieron haciendo hasta quedar reducidas a cenizas.
Aun cuando el silencio inundó la sala, y no había rastro de amenaza, nadie se animó a hablar por un pesado momento.
-¿Diana?- la llamó su profesora, acercándose con cuidado a la chica, tenía la cabeza agachada y apretaba tan fuerte sus puños que la sangre se esfumaba de allí.
Percibió la herida en el hombro y pensó que tratarla cuanto antes era la prioridad.
Puso una mano en el hombro sano, dispuesta convencerla de ir a enfermería, pero entonces notó que lloraba, sollozaba por lo bajo, casi imperceptiblemente.
Con eso entendió que el orgullo que portaba no dejaba que las demás chicas la vieran así.
Chariot miró hacia donde estaban Akko y sus amigas, tratando de comunicarles que lo mejor era que se retiraran.
-Akko…- susurró Sucy, entendiendo la situación- vámonos.
-Oh… sí…- contestó no muy convencida.
Esperó hasta que las chicas se fueran para regresar su atención a Diana.
-Es una herida horrible la que tienes en el hombro, será mejor tratarla- comentó con calma, brindándole una sonrisa que su alumna no pudo ver, aun sumida en su pesar- está bien… ya se fueron.
Y con esto la chica finalmente miró hacia la mayor, ocultando luego su rostro en su pecho y tomando con la misma fuerza en sus puños las ropas de esta. Aun temblando, se dejó abrazar.
