Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Es propiedad de J. K. Rowling. Créditos de la imagen de portada a quién corresponda.

Advertencias: Severus un poco OC (otra vez)

Nota de la autora:

Lamento la demora.

Me prometí a mí misma que iba a actualizar cada dos días, pero me fue imposible hacerlo últimamente.

Ya no les digo más.

Nos leemos abajo.


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I
Asimílalo

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"No vivas para que tu presencia se note, sino para que tu ausencia se sienta"
-Bob Marley.


La niñera le había cancelado de nuevo, pero a Severus no le sorprendía nada. La mujer parecía que apenas podía moverse por su avanzada edad, aunque según a sus palabras Harry nunca daba problemas.

Todo lo contrario con él, aunque probablemente solo no le agradaba.

La hija de uno de sus vecinos trabajaba de niñera de vez en cuando para pagar su vida estudiantil. Era joven y muy alegre, así que le pidió que sustituyera a la niñera de ese día solo por esa ocasión.

Ella no se negó. Por el contrario, parecía muy emocionada, sobre todo cuando la esperó en la puerta de la casa con Harry en brazos.

— ¡Hace tiempo que quería conocerlo!—admitió cuando los vio—Siempre que su niñera lo sacaba a pasear me daba mucha ternura, pero no me atrevía acercarme.

— Ya veo—contestó Severus de la forma más gentil que podía. Luego miro su muñeca donde tenía su reloj—Es hora de irme.

— Sí, sí. Ven aquí, pequeño.-ella le extendió los brazos.

Harry la observó, desconfiado. La había visto, pero era muy pequeño para reconocerla bien. El niño vio a Severus, pero antes de que pudiera hacer o decir nada, el ex-mortifago ya lo había entregado a los delgados brazos de su niñera sustituta.

Inmediatamente, Harry sitió una oleada de pánico. Porque pese a que se notaba agradable, no era conocida. No era su niñera habitual y definitivamente no era su tutor. Y no quería. Tenía miedo.

—Tranquilo, tranquilo, no llores—le pidió ella con voz suave, al ver el puchero en sus labios—Sera mejor que se vaya, señor Severus. O de otro modo será más doloroso para él.

— Bien. Nos vemos esta noche.

Severus no se inmuto ante los sonidos de llanto que soltaba el pequeño, ni tampoco se giró para verlo mientras caminaba a través del jardín, más que nada porque conocía las tretas de Harry y sabía que muchas veces podía simplemente hacer un berrinche para conseguir lo que quería.

El-niño-que-vivió extendió su manita a la espalda de su tutor, mientras balbuceaba entre pequeños sollozos.

— ¡…B-B…!—murmuró— ¡V-Verus!

En ese momento, el maestro en pociones se detuvo, como si hubieran pronunciado un hechizo de inmovilización. Giró la cabeza, impactado. Viendo como Harry tenía las manitas extendidas en su dirección, con los ojos llorosos y verdaderas lágrimas, en una expresión de miedo.

¡Verus!—volvió a gritar más fuerte— ¡Verus, Verus!

— Ya, ya, pequeño—intentó calmarle la chica—Tu papi Severus volverá pronto.

Y ajena a la conmoción de Snape, entró en la casa, con Harry retorciéndose en sus brazos. Snape fue capaz de escuchar el enorme sollozo que soltó el niño cuando la puerta se cerró de golpe, seguido de un mar de lágrimas y llantos. Dio gracias a Merlín por haberle dado esa poción a Harry para controlar sus "poderes" al menos hasta que volviera.

Con un enorme shock, siguió con su camino a su trabajo. Severus apenas pudo procesar el hecho de que Harry Potter dijera su primera palabra. Y que su primera palabra, de hecho, fuera su nombre mal trecho.

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Cuando volvió a casa, la niñera estaba leyendo una revista de moda, con Harry al lado, el cual se hallaba profundamente dormido. Cuando escuchó ruido, ella alzó la vista y sonrió cansada.

— Buenas noches, señor Severus—saludó ella, levantándose del sofá.

Severus le devolvió el saludo e hizo una pausa antes de volver a hablar.

— ¿El niño dio algún problema?

— ¿Eh? Bueno…Lloró bastante, pero logré que comiera. Y cuando despertaba entre sueños lo llamaba a usted—luego sonrió amablemente—Creo que sólo lo echaba de menos.

— Ya veo…

Severus despidió a la chica en la puerta y regresó dentro de la casa, la cual se mantenía en absoluto silencio. Volvió sobre sus pasos y vio al niño respirar profundamente, con las mejillas rosadas y el cabello revuelto. Probablemente ni siquiera se había dejado bañar.

Se sentó a su lado y lo cargó con cuidado para no despertarlo. No sirvió de mucho, porque con el más mínimo movimiento, Harry se despertó lentamente, abriendo los ojos aún más cuando lo vio ahí junto a él.

Se observaron, largamente, sin ninguna otra mirada envenenada que solían mandarse, ni ningún juego de por medio.

Severus se atrevió a pasar uno de sus dedos por su barbilla.

— Hoy diste muchos problemas, mocoso.

Harry bostezó y tomo en su mano el dedo de Snape, cerrando sus dedos alrededor de él.

Verus…

Snape sonrió. Como hace mucho no lo hacía.

— Nada mal.


Nota final:

Creo que es el drabble más largo hasta ahora.

Y hasta ahora es mi favorito. No sé.

¡Nuevamente muchas gracias a los nuevos favs y follows y por supuesto a los review! ¡También a los que leen desde las sombras!

Saludos. Nos leemos.


Atte. Ari