Disclaimer: Little Witch Academia y sus personajes no me pertenecen
Capitulo 7
¿Por qué no puedes ser quien conozco?
"Que brillante eres, Diana…"
"Si las cosas siguen así lograras hacerme desaparecer por completo"
"pero sigo aquí, pesada sabelotodo, no has conseguido eliminarme por completo… y lo sabes"
"¿Que tanto miedo me tienes, Diana?"
"Puedes tratar de ocuparte todo lo que quieras de mí, no me preocupa… yo siempre encuentro… la forma"
Diana escuchó los pasos acercándose a ella. De todas las personas que estaban en Luna Nova esa noche, se preguntó como hizo Andrew para escaparse sin que lo notaran.
-Ustedes siempre dan espectáculos tan… "maravillosos"- comentó el chico llegando a su lado, abajo del portal que daba al jardín.
-Lo son- contestó con contundencia, reconociendo el sarcasmo en su voz- que a ti nunca te haya llamado la atención la magia no le quita lo especial y asombroso.
-Lo dice la chica que también escapo de la cena para contemplar el…- comenzó mirando al frente- pasto.
-No estoy de humor para fiestas.
-Nunca lo estas.
-Cuanta verdad… es solo que creo que podría estar usando mejor mí tiempo.
Ambos chicos contemplaron los exteriores sin decir más.
Luna nova había invitado nuevamente a algunos representantes del exterior, en una formal pero amistosa reunión para estrechar más aun los lazos, aprovechando el incidente del misil como una buena oportunidad de enriquecer las relaciones.
-Dicen que defendiste a la academia allá afuera- comentó Diana, conociendo bien lo que se decía.
-Dicen que salvaste al mundo- contestó en el mismo tono, haciendo que sonrieran intercambiando miradas- he cambiado mi visión sobre la magia… no… sería más correcto decir que he cambiado.
-Podría decir lo mismo…
-Supongo que es impresionante lo mucho que puede cambiar el que alguien entrara a tu vida ¿No es así?
Diana no necesitaba buscar mucho, sabía que hablaba de Akko.
-Ciertamente- concordó- ¿Piensas decirle alguna vez lo impresionado que quedaste con ella?
-¿Piensas decírselo tú?
-Ya lo hice.
Ante la respuesta el chico buscó su mirada, pero Diana siguió concentrada al frente, lo tomó como una mala señal de lo que se le contaba.
-Es una noche fría- comentó la rubia mirando hacia el cielo, las estrellas brillaban al igual que la luna, pareciendo querer consolarla.
Sin querer seguir en la charla, se excusó, caminando por el pasillo.
Todos se encontraban en el interior así que no había peligro de que alguien la siguiera o viera.
Sacó un pequeño frasco, el líquido del interior era espeso y de un desagradable color gris. Cerró los ojos mientras destapaba el recipiente, recordando el mal sabor que traía.
Se lo llevó a la boca pero algo le golpeo la mano, haciendo que el frasco fuera a parar al suelo de azulejos y se rompiera, esparciendo su contenido.
-¿Eres idiota, Akko?- preguntó irritada, mirando a la otra chica- ¿Sabes lo difícil que es hacer esa poción?
-¡¿Sabes lo difícil que es tratar contigo gracias a ella?!
-¿Qué?
-¡Deja de beber la poción del desamor!
Diana parpadeo varias veces, sin poder comprender. Las palabras tardaron en cobrar sentido, cuando finalmente lo hicieron se tomó la cabeza, como si le doliera.
-Sigues sin entender nada.
-¡Entiendo que eres idiota!
-¡La idiota estas siendo tú! ¡Deja de meterte en mis asuntos!
-No lo hare.
-Dios, pensé que habías madurado. Luego de todo por lo que tuvimos que pasar con la vara brillante y el misil, creí que quizás estaría en frente de una maga que se esforzaría y dejaría de ser tan malcriada, pero me equivoque, sigues siendo igual de egoísta como siempre.
-No soy egoísta, todo este tiempo… ¡Estuve pensando en ti!
-¡Mentira! ¡Estás pensando solo en ti! ¡Siempre piensas solo en ti! ¡No te importa en absoluto los sentimientos de los demás, ni en que creen ellos! No te detienes siquiera en escucharlo. ¡Dime! ¿Por qué te molesta que ya no tenga sentimientos por ti? ¡¿Qué importa si uso magia para olvidarte?! ¡¿En qué te afecta?!
Akko se le quedo viendo, aun pese al tiempo que había pasado, no tenía una respuesta convincente para eso.
-Solo te molesta no tenerme de tu lado de esa forma.
-¡Claro que no!
-Sigues siendo la misma niña malcriada que entró en la academia, no has cambiado mucho- concluyó tocándose la cabeza- ni siquiera sé porque me fije en ti.
La expresión de Akko volvió rápidamente a tornarse dura.
-¡Yo tampoco sé por qué hiciste algo tan terrible!
-¿Y ahora que tonterías dices?- preguntó sin ánimo de seguir.
-Debo ser terrible para que alguien decidiera tomar una poción para olvidarme ¡Lo entiendo! ¿Por qué alguien como tú se fijaría en alguien como yo? Ya lo escuche antes, pero creí… creí que tú no pensabas así.
-Tu ni siquiera te detienes a pensar en lo que los demás piensan- concluyó sin discutirle lo anterior- como podrías saber en qué creo o siento. No, tú y tu terca forma de llevar todo a tu manera nunca podrían entenderlo.
-¡Lo único que no entiendo es si estas segura que la poción que tomas es de desamor!- contestó ya cansada de ver la expresión aburrida de Diana, como si le fastidiara el solo hecho de hablarle- ¡¿No tomaste una poción de odio hacia mí?!
-¿Qué?
-¡Te odio!- confesó en un gritó mientras alargaba la última palabra. Luego se retiró con los ojos fuertemente cerrados.
La rubia la siguió con la mirada, esforzándose por permanecer firme, pero le hizo falta morderse el labio para mantenerse en su lugar.
Su vista pasó entonces a un costado, detrás de una columna, en los pasillos, Andrew la miraba. Estaba segura que él había escuchado todo.
Pensó que el muchacho se acercaría a hablarle, pero solo le sonrió antes de ir detrás de Akko.
La cena estaba llegando a su momento más entretenido, el ambiente era agradable y las profesoras de Luna Nova, junto a su directora, jamás habían tenido mejor trato con los magnates como esa noche.
-¿No han visto a Akko?
Ya había pasado alrededor de un par de horas desde que Lotte y Sucy vieron como su amiga seguía a Diana hacia los exteriores.
-Pues pregúntenle a su novia.
-Amanda, por comentarios como ese la amistad de Diana y Akko pende de un hilo.
-Si era una amistad tan débil como para no soportar unas cuantas burlas, entonces es mejor así.
-No digas eso.
-Estoy de acuerdo- agregó Sucy.
-De todas formas… ya fui a dar un vistazo afuera y no la vi por los pasillos, si Diana está aquí en el salón… ¿Entonces donde esta Akko?
-Esta con Andrew.
Las chicas miraron al costado y vieron la calmada expresión de Diana, quien había estado escuchando.
-Les dije que su novia sabría.
-¿Andrew?- se extrañó la de anteojos.
-Sí… parecía algo contrariada, estoy segura que Andrew podrá hablar con ella mejor que nadie asi que… no hay necesidad de preocuparse, o de ir a buscarla tan pronto- explicó con naturalidad.
Amanda sonrió con malicia ante el comentario, gesto que no pasó desapercibida para la rubia que solo la miró esperando ya el comentaría, que sabía, seria de mal gusto.
-Así que… ¿Decidiste dejarle vía libre a Andrew?
-Amanda…- volvió a reprender Lotte.
Diana no contestó, se disculpó con las chicas y se dispuso a retirarse, pero nuevamente la pelirroja la detuvo.
-Oye, oye, ya entendí ¿Bien?- comentó la pelirroja- No sé muy bien lo que pasa entre ustedes, pero Akko parece cansada de tu actitud… y tú pareces cansada de la tuya propia de hecho.
-Sabia observación- comentó con sarcasmo, y trato de avanzar, pero la pelirroja trató de impedírselo nuevamente.
-¿Qué paso, Diana? Creí que éramos amigas- insistió y la rubia le molesto no poder ver si hablaba en serio o se trataba de una nueva burla.
-Solo déjame ir- se quejó avanzando sin importarle empujar a la otra maga.
Amanda se corrió de mala gana, pero sin ver bien a donde se movía, apoyando su mano en un basurero para no caer, tirando este al suelo y esparciendo su contenido.
Rápidamente el grupo trató de disimular el incidente para que no se notara en la fiesta.
-Mira lo que haces, Diana.
-Claro, y yo fui la que brillantemente decidió apoyarse en un basurero.
-Dejen de pelear, no ven que…- comenzó Lotte pero se calló abruptamente.
Las demás chicas dejaron lo que estaban haciendo y le pusieron atención.
La de anteojos sacudió lo que llevaba en mano y lo puso a la altura de los ojos de todas.
-No puede ser…- exclamó Diana y en su cabeza los hilos se ataban velozmente mientras reconocía el muñeco de trapo de Andrew en las manos de la maga.
-Dijiste que Akko estaba con Andrew- comentó Sucy, entendiendo a trote lo que pasaba también.
-Rápido, lleven el muñeco a la profesora Úrsula, ella sabrá que hacer- ordenó poniéndose de pie y viendo a sus amigas- todas las demás… ¡Encuentren a Akko!
No se perdonaba el haber tenido tal despiste con Buru Guru Dra. Ella sabía que no había acabado por completó con el demonio, pero nunca contemplo la posibilidad que el parasito se aprovecharía esa noche para hacer su última jugada.
Aunque había advertido a todas de buscar a Akko, ella tenía la fuerte corazonada de saber dónde podría estar.
Rodeo la torre del cristal con su escoba, y velozmente se dirigió casi a la punta, en la saliente, donde aun aproximándose divisó a la chica, sola.
Aún era muy temprano para relajarse.
-¡Akko!- la llamó al tiempo que aterrizaba en la saliente.
La aludida dejó de contemplar el cielo en su posición de sentada, y con gran rapidez la encaró con enojo.
-¡No tengo idea de lo que Andrew te dijo, pero debes escucharme!- comenzó, atajándose al hecho de que seguramente el demonio, en la forma de su amigo, había convencido a la castaña de no escucharla más y terminar por completo con su amistad- él seguramente te dio algo, lo que sea que tenga un reloj de por medio, dámelo.
Ante las palabras, Akko se mostró confundida, tapándose la mano de inmediato.
-¡Akko, escúchame!- volvió a insistir, pero cuando avanzó unos pasos su amiga retrocedió la misma cantidad.
-¡No te acerques más!- pidió aun llevando su mano al pecho con cuidado.
-¡Akko, perdóname!- dijo de repente, desesperada por el miedo de la amenaza que conocía- Me he comportado como una idiota, tú tienes toda la razón ¡Perdón! Pero por favor, por lo que más quieras, quítate lo que sea que Andrew te haya dado.
-¡Solo lo dices para que te haga caso! ¡Ni siquiera te importó! ¡Tú se lo dijiste!- gritó con enojo y convicción- me contó lo de tu familia, que jamás dejarían que alguien como yo rebajara su clan.
-¡Son un montón de mentiras, Akko! Nada de lo que te dijo paso, nada de eso es cierto.
-¡Tú misma dijiste que no sabías porque te fijaste en mí! ¡Tomaste una poción para olvidarme! ¡Porque sabias lo problemático que sería!
A Diana le costaba seguir las mentiras que el demonio había planteado, sumado a la forma de comportarse en las últimas semanas, que no le ayudaban para defenderse.
Por primera vez, en días, lamentaba terriblemente haber actuado de esa forma y haber mentido en algo solo porque se creía capaz de sobrellevarlo por su cuenta.
No había logrado ni una ni la otra cosa, y lo que era peor, explicarse y pedir perdón a Akko por todo eso no era algo que pudiera hacer ahora.
-¡Lo siento, Akko!- gritó cerrando sus ojos y apretando sus puños, sintió que se mareaba y el estrés se apoderaba de ella- Pero créeme por favor, lo que sea que Andrew te dijo ¡Es mentira!
-¡Tú eres la que miente! ¡Usaste una poción! ¡Tú no sientes nada por mí!
-¡No tenemos tiempo! Te prometo que te contare todo, te diré toda la verdad, no te ocultare nada más, pero por favor- pidió ya no sabiendo que hacer, no disimulaba la súplica en su voz- por favor… quítate lo que sea que Andrew te dio.
Akko miró aun con desconfianza a Diana y luego abrió su palma, desvelando un anillo.
-No es un reloj…- comentó y la rubia trató de acercarse a ella con cuidado.
-Escúchame, Buru guru Dra tomó el aspecto de Andrew, con él fue con quien hablaste, si no está contigo ahora, significa que logró hacer que el reloj funcionara en ti…
De repente los ojos de la castaña se hicieron para atrás y quedó tensa, su cuerpo cayó de espalda, totalmente tieso, directo al abismo.
Diana no tardó nada en reaccionar, tomando su escoba y siguiéndola. Veía el cuerpo de Akko cayendo, estiró su mano para poder alcanzarla, ya no quedaba nada para llegar al suelo.
