Disclaimer: Little Witch Academia y sus personajes no me pertenecen.


Capítulo 8


Por primera vez, en perfecta armonía


-No hay mucho que podamos hacer- confesó Chariot.

Tenía a Akko tendida en su cama, las respiración de la chica era pausada y relajada, tal y cual como si estuviera dormida.

Dirigió su mano a la derecha de la chica e inspeccionó el brillante anillo. Un dragón disimulado adornaba el canto del mismo, y tras hacer un pequeño "clic" este se abría, desvelando un reloj oculto, cuyas agujas corrían en forma inversa.

-Está absorbiendo su alma ya- comentó con pesar, dejando descansar la mano nuevamente.

Miró luego a todos allí, sus amigas y Andrew, que debían tener la misma mirada que ella portaba.

-Yo iré a buscarla.

Chariot esperaba esa propuesta de Diana, de todas las alumnas allí, era la más informada de lo que estaba pasando.

Ir en busca de las demás profesoras, que se habían retirado por el portal, escoltando a los ilustrados, tardaría el tiempo suficiente para perder por completo a Akko.

Aun así, sabiendo todo esto, no se arriesgaría a pedirle a Diana algo tan peligroso para lo que ella misma se estaba ofreciendo.

-Profesora- insistió la rubia- usted no puede ir, debe quedarse de este lado y sellar al demonio, yo no manejo ese tipo de magia.

Chariot también sabia eso, inclusive si Akko no sobrevivía, lo prudente era encerrar a la criatura en cuanto saliera del anillo, cerciorándose así que no atacara a nadie más.

-Yo iré- repitió.

-Entrar en la mente de una persona infectada por un demonio puede ser muy peligroso, Diana- advirtió la más grande.

-Yo la acompañare- dijo Lotte.

-Yo también voy- concordó Sucy.

-Sí necesitan mi ayuda, yo también iré- se sumó Amanda.

-No, es demasiado para una mente, en especial tan joven como la de Akko, simplemente tenerse a ella misma, que alguien más ingresara es ya de por si es excederse.

-¿Y por qué tiene que ser Diana?

-Sin tratar de sonar presuntuosa, tengo mejor dominio de algunos hechizos… y estudie la naturaleza de Buru Guru Dra en este tiempo… sin mencionar el suero.

-¿El suero?

-No hay tiempo para explicarlo todo, pero suponía que no había eliminado a Buru Guru Dra por completo… temía que viviera en mí, ocultándose… por eso tomaba un suero. Profesora, usted sabe que ese suero me da ventaja contra este demonio. Soy la más indicada para esto ¡Si alguien puede traer de vuelta a Akko! Por favor ¡Confié en mí!

Chariot sabía que todo lo que decía Diana era cierto, y también que se le acababa el tiempo.

-Te lo encargó mucho, Diana.


Despertó rodeada de murmullos y bullicio. Trató de enfocar su vista y lo primero que diviso fue el cielo, aunque sutilmente interrumpidos por cabezas que la rodeaban.

Reconocía a cada una de las chicas, pues se trataba de la misma persona repetidamente, Akko.

-¿Eh? ¿Qué hace Diana aquí?- preguntó una.

-Es tan molesta que inclusive nos vino a sermonear dentro de nuestra cabeza.

-Que irritante es.

-Vete, Diana.

La rubia se puso de pie ignorándolas a todas.

"La verdadera debe de estar dormida como lo está la original en el mundo real. Tengo que encontrarla a tiempo, antes que Buru Guru Dra y hacer que despierte" se dijo, vagamente escuchaba el reclamo de las Akko que las rodeaba.

-¿A dónde encuentro a su original?- preguntó sin inmutarse de las burlas.

-¿Por qué crees que te ayudaríamos?

-Sí, Diana ha sido horrible con nosotras últimamente.

-Ninguna te quiere aquí, déjanos en paz.

No reclamó por esto. Por todo lo que había visto, sabía que Akko estaba en todo su derecho de estar molesta. No esperaba que de la nada volviera a confiar en ella y le ayudara.

-Bien…

Con su varita invoca a una escoba y luego la multiplico hasta tener cuatro. Se concentró todo lo que pudo y haciendo unas líneas hacia los cuatros puntos cardinales, teniendo como ella misma el norte, comenzó a conjurar.

-"Serve me aequalis"

Ahora donde había señalado, se materializaron 3 magas, tomando el mismo aspecto que Diana.

-Nos dividiremos, cada una tomara un punto, este, oeste- señaló a cada una por su lado- sur- señaló a la que tenía en frente y yo tomare el norte.

-Sí- contestaron las tres.

-No pierdan tiempo con las representaciones de la mente de Akko, solo busquen a la original, debería de estar dormida, si dan con ella o con Buru Guru Dra, háganlo saber. ¡En marcha!


Diana divisó lo que parecía ser una ciudad con altos edificios. Al ingresar, volando en su escoba, notó que la cantidad de representaciones de Akko era casi nula allí.

-Cómo si las hubieran espantados… -murmuró, acercándose a un ventanal, donde abajo, apoyada en la pared, descansaban varias mudas de ropa. Al inspeccionarlas mejor se dio cuenta que se trataba del uniforme de Luna Nova- Que extraño…

Tardó demasiado en notar el brillo rojo del otro lado del ventanal, para cuando subió la mirada ya este se rompía y la enorme criatura se abalanzaba sobre ella.

-Diana.

Escuchó que la llamaban con esa voz áspera y grave, mientras esquivaba como podía unos lazos gruesos que la perseguían.

"Es más rápido y fuerte aquí" pensó viendo el tamaño que tomaba la criatura que la amenazaba.

De tanto cuidar su espalda no vio el edificio que se le venía encima, quedando sepultada bajo de él.

Buru Guru Dra aprovechó para aplastar aún más los escombros y cerciorarse de haber matado a la bruja.

-Ya veo… ha venido a buscarla- se dijo una vez que, removiendo los restos del edificio, dio con el cuerpo de la maga, tragándolo de un bocado- pero esta es solo una parte… que brillante y talentosa eres… ¡Diana!


La zona por la que surcaba su escoba era lo más parecido a un desierto. La arena y el cielo eran las únicas cosas que se apreciaban, por eso, cuando distinguió un pequeño oasis no dudo en bajar vuelo hacia allí.

Desde la distancia le había parecido más pequeño, pero ahora estando adentro, notaba lo enorme del lugar.

Los arboles eran más grandes de lo que se esperaría y el césped le llegaba hasta pasada su cintura, la humedad se le pegaba a la piel y era difícil moverse por allí sin ningún camino que se marcara.

Ya estaba concluyendo lo deshabitado del lugar cuando escuchó un llanto.

Avanzó guiada por sus oídos, haciendo a un lado la maleza que se le cruzaba, hasta finalmente dar con la chica.

Como todo ser aparte de ella en el lugar, se trataba de Akko.

-Otra representación de su cabeza- murmuró con desanimo- ¿Qué ocurre?- preguntó acercándose, quizás podía convencerla de ayudarle a descartar el lugar si le decía lo que sabía.

-Me caí- contestó la castaña, tratando de dejar de sollozar.

-¿Te caíste? ¿No estás un poco grande para llorar solo por caerte?

-¡Me caí de allí arriba, idiota Diana!- contestó en defensa, señalando unas ramas a lo alto- tu también llorarías si te despertaras por un golpe dado desde esa altura- se terminó de quejar, tocándose la cabeza.

-¿Estas bien?- terminó preguntando, viendo como la chica parecía querer llorar de nuevo.

-A ti no te importa como yo este.

La respuesta le sorprendió un poco, pero luego razonó que quizás se debía a que las representaciones de Akko sabían que ella la detestaba y que aún le guardaban rencor.

-Sí me importa…- contestó vagamente buscando entre los arboles algún otro indicio.

-"Te importaba"- corrigió Akko, sacudiéndose el polvo e irguiéndose- que para luego ya tomaste esa estúpida poción y te libraste de mí.

-¿Tan mal te tomaste lo de la poción? Ya olvida eso.

-No voy a olvidarlo.

-¿Por qué estás tan encaprichada con eso?

-¡Porque tú lo decidiste sola!

-Claro que lo hice ¿Quién más debía decidir?

-¡Yo!

-¿Tu?-preguntó sin comprender y la chica solamente inflo una de sus mejillas, haciendo notar más su enojo- ¿Por qué te molestas?

-¡Quiero estar molesta!

-Agh…- exclamó con cansancio. Recordó pronto que tenía una misión que seguir y decidió dejar de lado la charla- Necesito encontrar a la original Akko, es importante ¿Sabes dónde está?

-¿Por qué debería ayudarte?

Diana sonrió ante la pregunta, negó con su cabeza y se resignó.

-Está bien, no me ayudes- contestó con calma- y estas en lo correcto… en estar molesta conmigo… no te lo reprocho. Debo encontrar a Akko ahora, adiós.

-¿Y quién dijo que estaba molesta contigo?

La pregunta la hizo detener nuevamente.

-¿Con quién más lo estarías?

-Es decir… sí, estoy molesta contigo… pero también estoy molesta conmigo…

-¿Molesta contigo misma?

-Por no saber qué hacer… contigo…

-¿A qué te refieres? ¡Oh!

Ambas fueron interrumpidas por la fuerte sacudida que estaban recibiendo desde el suelo.

-¡¿Un terremoto?!

-No… no es eso- contestó a rubia y así como apareció, el temblor se detuvo.

Unas sombras comenzaron a moverse entre los árboles y ambas la siguieron con la mirada hasta un troncó caído, de repente dos ojos rojos enormes se abrieron entre la madera.

-Te encontré…

Los árboles se volvieron en contra de ellas, moviéndose y buscando aplastarlas. La rubia no tardó en reaccionar, subiendo a su escoba y buscando alejarse del peligro.

-¡Deprisa!- le gritó a Akko extendiéndole una mano mientras la castaña corría esquivando las ramas, que sin piedad buscaban golpearla.

-¡Déjame sola!

-¡Akko! ¡No es momento de estar molesta!

-¡Déjame en paz!

Discutiendo, Diana no vio una gruesa rama que iba directo a su cara, teniendo que maniobrar apresuradamente para esquivarla, sintiendo el tirón de un giro tan brusco.

-¡Bien!- gritó de mala gana mientras Akko seguía esquivando por su cuenta los árboles.

Tomó velocidad, dirigiéndose hacia arriba, saliendo finalmente del bosque. A esa altura ya ningún árbol llegaba a tocarla y el oasis comenzó a hacerse pequeño a medida que se alejaba.

"Es solo una creación de la mente de Akko, ni siquiera debería estar perdiendo el tiempo así" razonó apretando con fuerza su escoba "aparte… Buru Guru Dra ya sabe que estoy aquí… es muy fuerte estando adentro… dijo "Te encontré" me cazara a partir de ahora"

Echo su mirada atrás, donde los árboles en el oasis aún se movían amenazantemente.

"Maldición…"


Akko no entendía porque los árboles que hasta hace un momento descansaban tranquilos con ella, querían ahora matarla.

Le faltaba el aire y en una torpe carrera terminó cayendo de frente sobre unas raíces viejas, estas se quebraron y la dejaron caer aún más profundo.

-Ven aquí, niña.

Otra vez esa voz áspera, creía que estaba en todos lados, la agotaba, le asustaba.

-¡Ah!- gritó cuando las ramas golpearon con fuerza la base de raíces, tratando de llegar a ella, no podía salir de allí, la habían atrapado.

-¡Akko!

La voz de Diana entre todos los estruendos la hizo abrir los ojos en su búsqueda. La chica trataba de colar su mano en uno de los costados de las enredaderas de las raíces.

-¡Akko, ven!- la volvió a llamar, y las raíces se agrietaron por los nuevos golpes de las bestias- ¡Akko!

-¡Déjame, Diana!- gritó cubriéndose los oídos, haciéndose lo más pequeña que pudo en su lugar- prefiero estar aquí.

-¡Deja de ser tan terca!

-¡La terca eres tú!

-¡Akko, no tenemos tiempo de discutir esto, por favor!

-¡No! ¡Ya dejaste en claro que no hace falta "nunca" discutir nada! ¡Todo son solo tus asuntos y puedes hacer lo que quieres! ¡¿Verdad?! Sin importar los demás…

-¡¿De qué hablas?! ¡Solo estaba pensando en ti!

-¡Mentirosa! Yo nunca quise que tomaras esa poción…

-¡Akko!- la interrumpió. Otra embestida hizo temblar la jaula natural en la que se encontraba, no debía resistir mucho tiempo.

-Debió ser muy fácil para ti solo tomar una poción y hacer que todo se esfumara.

-¡Nunca tome una poción de desamor!- confesó finalmente, haciendo que la castaña pusiera atención en silencio- fue una mentira. Perdón.

-Pero… yo te vi con un frasco…

-Era suero- explicó- Sabia que Buru Guru Dra estaba en mi todavía, como un parasito, así funcionan los demonios... no quería que te acercaras a mí, por eso…

-¿Por eso me tratabas distante y mal? ¿Para mantenerme alejada de Dra?

-Sí, pero sería una mentira decir que era solo por eso. Yo… estaba molesta… con todo. Por cómo todo se había escapado de mis manos. Fui muy cruel contigo ¿No es así?- preguntó con pena- perdón, estaba confundida… me vi obligada a confesar lo que sentía y no sabía que esperar… perdón, Akko.

-¡Diana, yo sentía lo mismo! ¡Yo soy la que debe decir eso! ¡No sabía que hacer o que decir y preferí esconderme ¡Perdón! Ni siquiera sé que se supone que debo sentir, pero Diana, me importas, de verdad de verdad me importas… solo que…

Con una fuerte embestida las bestias lograron quebrar las raíces, dando paso nuevamente a las pesadas ramas que empezaron a aplastar el lugar sin miramientos.

El oasis parecía colapsar, hundiéndose en su propio centro, la arena alrededor hacia lo suyo tratando de desaparecerlo entre sus vientos.

La tormenta de arena comenzaba a concentrarse, pero antes que pudiera volverse un muro imposible de penetrar, la escoba de Diana la sacó de allí a gran velocidad, llevándola a cielo abierto y fuera de peligro.

Aun varios minutos más tarde, el fuerte agarre de Akko en su cintura hizo que se apiadara de ella, bajando la velocidad del vuelo y, con esto, tomando aire profundamente.

Deseó que las demás copias hayan tenido mejor suerte, pero aun siendo todas malas noticias de su parte, no podía evitar sentir su espalda más relajada pese a estar siendo fuertemente apretada. Sentía el gusto de haber recuperado a su amiga, aunque sea solo una parte de la mente de Akko.