Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Es propiedad de J. K. Rowling. Créditos de la imagen de portada a quién corresponda.
Advertencias: Severus OC/ Saltos en el tiempo/Extremo AU
Nota de la autora:
Me quedo muy OC este capítulo. Pero meh…
Hay mucho amor en este capítulo, así que saquen sus inyecciones contra la diabetes.
Nos leemos abajo.
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I
Animalo
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"…Yo sé cómo te sientes por dentro, yo he estado allí antes"
-Don't Cry (G'NR)
— ¡Señor Severus!
Harry entró en casa, gritando y agitando los brazos, con el cabello sudado y las mejillas rojas de tanto correr, pero sin borrar la sonrisa de felicidad en sus ojos. Detrás de él, entró también la niñera maga que había contratado para Harry, luego de que entrara a la escuela. Ella también se notaba agotada, tratando de seguir el ritmo del pequeño a pie no era muy agradable.
— ¡Gane dos estrellas doradas hoy!
Desde que Harry había entrado al preescolar era lo mismo. El niño disfrutaba mucho ir y conocer a gente diferente, jugar con niños e increíblemente –para Severus-estudiar.
Una parte de Snape estaba orgulloso, pero no lo admitiría. Sí había algo que no haría, sería volver a Harry en un James II que se regocijara en su popularidad. O se dejaba de llamar Severus Tobías Snape.
— ¿Y?
— ¡Que me tiene que dar una rana de choca…chocolate…! ¡Si, eso!
Y parecía que su indiferencia solo alentaba a Harry a superarse más. Ni siquiera sus comentarios le dañaban.
— No sé de lo que estás hablando—gruñó él, volviendo a su libro de pociones.
Y ahí estaba, esa mirada de indignación y esas mejillas ardiendo en rabia. No pudo evitar levantar la comisura de su labio, en –apenas-una visible sonrisa. Adoraba molestar al mocoso.
— ¡Lo acusaré con el profesor Dumbe…Dumbeor…!
— Dumbledore.
— ¡Eso!
Severus se levantó y fue a la alacena donde tenía guardado una caja de ranas de chocolate. Se giró para ver a Harry.
— Sí quieres tus ranas ve a lavarte las manos y la cara…estas sudado.
El niño obedeció de inmediato. La niñera lo observo con una sonrisa tierna. Snape le enarco una ceja en señal de duda.
— Solo me sorprende que siendo usted tan estricto, siempre le cumpla todos los caprichos a Harry.
Snape se giró sin contestar. Quería esconder su sonrojo a toda costa.
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Fueron un par de semanas después, que Harry no llegó con la misma energía que siempre. Se notaba ausente, cabizbajo y lo comprobó luego de ver la estrella en su frente y que no presumiera de ella como era costumbre.
Y pese a eso, no sabía si era prudente o no preguntarle por su mutismo (nadie le había preguntado a él por el suyo) por lo que simplemente actuó como siempre, hasta la hora de la cena.
— Uhm… ¿Señor?—le llamó con tono vacilante, sin atreverse a mirarlo— ¿Podría ir con usted mañana a Hogwarts?
Severus lo observó enarcando una ceja.
— ¿Por qué? Mañana tienes clases—le recordó, vio como el niño se removía en su asiento.
— Pues… quiero visitar…y ver…bueno…a Hagrid y…sí, eso…
Tal vez le hubiera creído, de no ser por su tono vacilante y porque evitaba mirarlo a los ojos. Snape dejó a un lado su taza y lo observó fijamente.
— ¿Vas a decirme porque no quieres ir mañana a la escuela o tendré que interrogarte yo mismo, Potter?
Harry se removió en su asiento. Le costó varios segundos confesar lo que estaba guardando desde la tarde.
— Mañana es…el día de las madres…
Snape supo de inmediato de que se trataba.
Le había dicho a Harry que sus padres habían muerto, no como, pero sí que habían fallecido y él se había quedado con la custodia de él. Ya sea por su corta edad, o porque nunca le tomó importancia, no preguntó más. Y no creía prudente decirle toda la verdad de golpe a Harry, sobre todo en una edad tan temprana.
— ¿Qué es lo que te molesta?
En verdad no sabía bien que hacer, y mientras más información supiera, mejor.
— Todas las mamas van a estar ahí…—murmuró él—Menos la mía, ¿no? Eso es lo que algunos niños dicen… —susurró al final.
Severus sintió una apuñalada al corazón al recordar a Lily. Hasta el momento, Harry no había sufrido por la muerte de sus padres. Tal vez, porque en realidad, no había tenido tiempo de apreciar lo que había perdido.
Harry tenía los ojos llenos de lágrimas, pero se negaba a llorar. Era orgulloso, como James.
Con un suspiro, Snape se levantó y puso una mano en su cabello negro revoltoso, luego lo rodeó con sus brazos, dándole un abrazo cálido, que Harry no pudo evitar devolverle con más devoción.
— No la necesitas—aseguró.
— Pero…
— Ya me oíste. Eres mejor que esos mocosos inútiles que ni con dos padres son capaces de superarte—Severus lo miró directamente a los ojos—Y mañana vas a demostrárselo…
— Pero no quiero ser mala persona…
— No necesitas comportarte como esos niñatos cavernícolas—dijo—Los hechos siempre han sobrepasado las palabras. Y eso haremos mañana ambos.
A Harry le brillaron los ojos cuando pronunció lo último, aunque no pudo evitar dirigirle una mirada de confusión.
— Entonces, ¿ira conmigo?
— Hay que enseñarle a esos hijos de trolls quién da mejor impresión…
Y aunque la sonrisa de Harry valía cualquier cosa, Snape no pudo evitar sentirse en la boca del lobo.
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A la mañana siguiente, Harry pasó a recitar su poema (ya que era el que mejor pronunciaba las palabras) siendo aplaudido y pasando a dejar su chocolate de corazón a Severus. Lo vieron impresionado, pero de inmediato todas las madres dejaron salir un suspiro de ternura ante aquella acción tan noble.
Snape había firmado su sentencia, luego de que varias de ellas los siguieran con la mirada, y se le acercaran a hablar con inocencia fingida, cuando realmente no soportaba el contacto humano.
Nota final:
Uff…
Me está costando mucho cortar estos drabbles…
Cuando empiezo a escribir quiero meter más información y siento que en eso pierdo palabras…
¡Muchísimas gracias a los nuevos favs y follows, me da gusto ver cómo crece este fic! ^^
¡También a sus maravillosos reviews que me animan a seguir!
Saludos. Nos leemos.
Atte. Ari
