Disclaimer: Little Witch Academia y sus personajes no me pertenecen.
-Capitulo 9-
-No necesitas ver tan lejos-
-¿Y… como es que lo supiste?
Diana y Akko llevaban caminado por lo que ahora parecía ser un pueblo abandonado, ya hacia varios minutos.
-¿Saber qué?- preguntó Diana sin parar de caminar.
-¿Qué estabas enamorada de mí?
-Sigues diciendo palabras como esas muy fácilmente…
-Claro… ¿Cómo supiste que te gustaba… de esa forma?
-… no lo sé… no lo recuerdo…
-¿Sabes? Si estoy en mi cabeza, y yo ni siquiera soy yo y yo solo soy una… idea, proyección, representación de Akko… ¿Cuál es el problema que seas sincera conmigo? No se lo diré a nadie.
-Al ser parte de la cabeza de Akko estás vinculada a ella.
-… ¿Por eso no vas a decirme como supiste que te gustaba?
-Ya te lo dije… no lo recuerdo.
-Mentirosa…
Siguieron caminando en silencio nuevamente.
-Déjame repasar a ver si entendí- volvió a interrumpir la castaña- Un demonio se metió a mi cuerpo, haciendo que este en un estado de coma, allá afuera, en la realidad. Para despertarme, y evitar así que el reloj consuma mi alma, hay una "yo" original, en este lado de las cosas, o sea mi mente, que debemos encontrar y despertar… para que la verdadera yo de la realidad también despierte.
-Más o menos…
-¿Y si no encontramos a la "yo" original a tiempo o antes que Buru Guru Dra?
-Primero se consumirá tu alma y obviamente morirás.
-Que… alentador ¿Algo más?
-Si mueres mientras yo este adentro de tu mente… yo también moriré.
-Más alentador aun- confesó pensando en los funerales de ambas y como en el entierro de Diana le lloraban todas sus profesoras- Oye, Diana…si nos vamos a morir ¿Aun así no vas a decirme cómo fue que terminaste enamorándote de mí?
-No vamos a morir- contesto con contundencia la más alta- encontraremos a Akko, la despertaremos, romperemos ese reloj y encarcelaremos al demonio. Todo volverá a la normalidad- le aseguró.
-¿Y si no la encontramos?
-La encontraremos, ni siquiera voy a pensar en la posibilidad de fallar.
-Claro…
A la castaña comenzó a preocuparle, por aparte, el aspecto del pueblo que investigaban.
-¿Por qué esta así este lugar?- preguntó, creyéndose incapaz de albergar algo así en su cabeza.
-Estas deben ser más proyecciones de tu mente… quizás algún pueblo que conociste en algún momento y quedo en tu memoria.
-No recuerdo nada tan… descuidado.
-Es el reloj, esta deteriorando las cosas de tu mente, y con la ayuda de Buru guru Dra, que debe estar invadiendo tus pensamientos, no me sorprende que cambie bastante.
-¿Eh? Pero si lo detenemos a tiempo todo volverá a la normalidad… en mi cabeza ¿Verdad?
-Sí…- contestó sintiendo pena por como ahora su compañera miraba a su alrededor con temor- al principio solo creí que se trataba de una gran frustración por no llegar a comprenderte.
-¿Mmm?- exclamó, poniendo atención a la rubia.
-Pensaba "¿Por qué se esfuerza tanto en tonterías?". Te veía y escuchaba hablar sobre tus ideales y objetivos, y me parecían de lo más básico y soso, débiles… pero tú nunca dejabas de creer… aun cuando nadie te apoyaba. No lo entendía para nada… y la gente que te rodeaba tampoco lo hacía... Lo gracioso es que con el tiempo comencé a sentir más frustración por nosotros, que no podíamos ver lo que te hacia imparable. Te lo dije una vez, llegue a sentir envidia de ti.
-¿Diana?
-Quería entenderte- confesó viéndola con una sonrisa- cuando me ayudaste en casa, ahí estaba de nuevo esa frustración por no lograr hacerte desistir, pero fue justamente eso lo que solucionó todo. Estaba perpleja de como tu terquedad y obstinación me habían ayudado. Para ese momento deje de cuestionar tu poder. Te admiraba… y buscaba entenderte mas… genuinamente me comenzaste a preocupar y te quería. No paso mucho tiempo hasta que me di cuenta que más que entenderte… era reconocer en ti lo que yo sabía, pero había olvidado.
-¿Reconocer?
-Sí… ¿Cómo explicarlo? A veces hablabas o hacías algo, con tu particular forma de ser, y yo solo con estar cerca, para escucharte o verte, hacia mi pecho se llenara de una sensación cálida, como recordar algo que había olvidado. Me recordabas a mí cuando creía en todas esas cosas- concluyó con nostalgia- cuando era muy feliz creyendo… y comencé a creer en ti, en tu creyente corazón… y la sensación cálida que me brindaba… era como estar en casa.
La rubia se detuvo en una de las esquinas para mirarla.
-Ya no solo me gustaba pasar tiempo contigo, solo pensarte me animaba y hacia que mi pecho se sintiera curioso… supongo que allí fue cuando lo supe. Realmente me gustas, Akko.
La castaña luchó por sostenerle la mirada, aun estando avergonzada. Diana le brindaba una cálida sonrisa, como si estuviera muy segura de lo que decía. Era algo tan diferente a cualquier cosa que hubiera escuchado en su vida, y por eso creyó que debía prestar toda su atención pese a la vergüenza que le invadía.
-Supongo que me asuste- confesó luego, cambiando su mirada por una expresión apenada- me vi superada por mis sentimientos y trate de resistirlos, "controlarlos" pero solo logre ocultar lo que sentía muy dentro de mí. Ahora que lo pienso, era como tratar de ocultar el sol con un dedo. No tenía ningún control sobre lo que sentía por ti, Akko.
Diana retomó la marcha y caminaron en silencio por varios metros. A diferencia de la primera vez que se confesó, que había sido una sencilla afirmación de lo que el demonio dijo, ahora se sentía mejor con finalmente expulsarlo todo de su interior.
Creyó que por tratarse simplemente de una idea de Akko, y no la original, había facilitado las cosas.
Pensaba en eso cuando sus dedos fueron abrazados por la palma de la otra chica, para luego acomodar mejor su mano.
-Esta soy yo- habló la castaña, notando la mirada curiosa que recibía- haciendo algo al respecto con tu confesión ¿Ok?
Diana sonrió al ver el sonrojo que viajaba hasta las orejas en Akko.
-Ok…
-Y…- comenzó tratando de ignorar la calidez del momento- cuando me encuentres, a mi yo verdadero, y nos saques de esto, y encerremos a ese demonio, y todo vuelva a la normalidad… dime lo que me acaba de decir ¿De acuerdo? Procura hacerlo.
-Lo prometo.
Ante la respuesta solo agarró más firmemente la mano que sostenía, ocultando su rostro hacia abajo.
-Bien…
-Mira- pidió Diana cortando abruptamente el momento.
En el cielo, a toda velocidad, una escoba y su bruja se acercaban a donde estaba, descendiendo.
-La encontramos- anuncio la bruja.
-¿Eh? ¿Otra Diana?
-Es un hechizo que utilice para ayudarme- explicó apremiantemente- rápido ¡Vamos!
-¡Yo también voy!- anuncio Akko recibiendo un asentimiento de la rubia e invitándola a subir a la escoba con ella.
