Disclaimer: Little Witch Academia y sus personajes no me pertenecen.
-Capitulo 10-
-Escapando entre las incertidumbres de la noche-
Se encontraban ahora en un claro, abierto, con el piso en enormes azulejos anaranjados y blanco.
-Mmm me recuerda un poco a mi cocina… solo que no hay cocina, ni mesa… pero los azulejos son iguales- comentó Akko apreciando el suelo- aunque… no tan grande.
-Ya te lo dije, estamos en tu cabeza, todo está relacionado con tus recuerdos y experiencias- agregó Diana.
-¡Allí están!- indicó la otra rubia, señalando al frente.
Delante de ellas, a varios metros todavía, podían ver una tercera Diana, la cual custodiaba a su lado una cama, con una chica durmiendo en ella, Akko.
-No logro hacer que despierte- confesó cuando las demás chicas llegaron a donde estaban.
-¿Cómo que no logras hacer que despierte?- preguntó Akko tomando a su otra parte de los hombros y sacudiéndola frenéticamente mientras le gritaba- ¡Despierta, despierta, idiota!
-Se está diciendo idiota a ella misma…
-Déjala…
-¿Por qué no despierto?- preguntó la castaña viendo a las demás brujas.
-No lo sé.
-Quizás el reloj consumió mucho de su alma ya… debe estar muy débil.
-O quizás Buru Guru Dra la hechizó para que no pueda despertar mientras termina el proceso.
-¿Algún tipo de maleficio?
-Es poco probable, nos cazaba a nosotras como si fuéramos una amenaza, no… él no sabe dónde la verdadera Akko esta. No pudo haberle hecho nada.
-¡Ya se!
Las rubias dejaron de hablar y miraron a Akko, quien parecia convencida de su descubrimiento.
-¡Tienes que besarla!
-¡¿Por qué haría eso?!- preguntaron al unísono, haciendo que la castaña se encogiera un poco por lo mal que recibieron su propuesta.
-Porque… eso funcionó con Sucy… casi- comenzó a explicar.
-Dijiste que no llegaste a besarla.
-Es verdad, no llegue y funciono, pero creía fervientemente en eso del beso del verdadero amor… y funcionó con solo acercarme.
-Verdaderamente no amas a Sucy.
-Y verdaderamente ni la besaste- acotó otra.
-… cierto. Pero… me lo explicó Lotte, eso de los cuentos infantiles que conozco. Aunque ustedes los magos que crecieron con magia tienen una versión diferente.
-La versión original, será.
-Sí, eso de que Blancanieves y la bruja de verdad existieron, y la Bella Durmiente también… y lo que despertó a ambas fue un beso de amor verdadero.
-Pero eso fue porque el príncipe tenía un familiar mago, había sangre mágica en él, aunque no lo supiera… no fue solamente porque la besó… aparte, en ambos casos es bien sabido que no era amor de verdad… lo estudiamos en clases.
-No importa, Diana- insistió Akko- tu eres una maga, una maga de verdad, tienes magia en tu sangre "5000 antepasados de una noble familia de magos"- siguió imitando la voz de sus amigas- y más importante, me amas de verdad.
-Yo no dije eso…- comentó la que todo ese tiempo había estado con ella desde que se encontraron.
-¡Si lo dijiste!
-No lo dije, dije… admití… que si me gustabas.
-¡Es más o menos lo mismo!
-¡Claro que no lo es!
-¡Va en el mismo camino! ¡Es de la misma especie! ¡Comparten nacionalidad!... Es como lo mismo… en un nivel más bajito.
-¡No tiene ningún sentido lo que estás diciendo!
-Podría funcionar…
Ambas dejaron de discutir para ver a una de las imágenes de Diana, quien parecía haber razonado en serio lo que Akko decía.
-Tiene razón en decir que en ambos casos somos seres mágicos y… genuinamente tenemos un sentimiento puro de buscar la felicidad y bienestar de la otra, amor o no… o como sea que podría llamarse, si nos concentramos en eso… podría funcionar.
-Si es que hablamos de ese tipo de maldición- opinó la tercera- de todas formas… no tenemos mucho tiempo… y supongo que no perdemos nada- concluyó caminando hacia la cama.
Las demás la vieron sentarse a un lado de la dormida y como, aunque tomándose su tiempo, se inclinó para besarla.
Para su sorpresa, y la de todos allí, cuando abrió los ojos y se alejó un poco, se encontró también con los rojos de Akko, mirándola.
-¿Funcionó?- preguntó la castaña, asombrada que su propia teoría diera resultado.
-Algo va mal…
Las tres miraron con más atención la escena, y notaron que la Diana de la cama, aprecia temblar. Con esfuerzo se las ingenió para mirar hacia atrás, en donde estaban.
-Corran…- alcanzó a decir, antes que las manos de Akko se trasformaran en lazos gruesos que la envolvieron.
-¡Una trampa!- exclamó la otra, viendo como la cama desaparecía y se trasformaba en el cuerpo de una criatura enorme.
En donde antes estaba el rostro de Akko, ahora había una enorme mandíbula con arrugas, que se dirigió sin miramientos a la Diana que había atrapado, devorándola de un bocado.
-¡Vamos, Akko!
A la castaña le tomó tiempo reaccionar, aun cuando Diana ya la tenía agarrada de la muñeca y tiraba con ella para que corrieran.
Trató de llegar a su escoba pero una de las extremidades golpeo fuerte en el lugar, no solo destruyéndola, sino también agrietando el suelo.
Trataron de huir en otra dirección, pero dos lazos la sujetaron, y aunque Diana sujetaba con firmeza su mano, la fuerza que uso el demonio para separarlas fue mayor.
- ¡"Scintillae"!- gritó la rubia, y varias chispas dañaron el lazo, soltándola- Akko- comento desde el suelo, viendo como la criatura movía a la bruja de un lado a otro, violentamente, soltándola en un brusco lanzamiento - ¡Akko!
Pero solo podía ver como la otra maga ya caía sin ningún tipo de control. Trató de correr hacia donde estaba, pero afortunadamente su otra parte paso a tiempo en su escoba, agarrándola del brazo.
-Te tengo- comentó la bruja y recibió una sonrisa de alivio de Akko mientras la ayudaba a acomodarse detrás de ella.
-Por casi…- comentó también aliviada la primera Diana, pero no tuvo mucho tiempo para alegrarse, los lazos del demonio ya trataban de atraparla nuevamente.
"Esto va mal, muy mal" pensaba mientras con hechizos y saltos evitaba ser atrapada "No solo no encontramos a Akko, Buru Guru Dra ya eliminó a dos de mis partes, ni siquiera pudimos descartar correctamente las zonas de búsqueda… no encontraremos a la original a tiempo"
Una de las extremidades la golpeó de costado, tirándola a un lado, haciendo que aterrizara con una de sus rodillas, se movió con velocidad esquivando el siguiente ataque.
Tuvo tiempo de mirarse la herida, y como lo sentía, se había provocado un buen raspón, el cual ya comenzaba a arderle
"Tu también llorarías si te golpearas desde esa altura"
El recuerdo de esas palabras le hizo abrir grande los ojos. Busco en el cielo a Akko, estaba con su otra parte, esquivando con la escoba los lazos que trataban de atraparla.
-¡Akko!- la llamó mientras empezaba a correr hacia ellas- ¡¿Por qué llorabas?!
-¡¿Qué?!- preguntó la castaña, aun fuertemente agarrada de la espalda de la otra chica.
-¡¿Por qué llorabas cuando te encontré?!
-¡¿Qué?! ¡No lo sé!- contestó mirando desde arriba a quien le gritaba.
-¡Recuérdalo! ¡Llorabas! ¡¿Por qué?!
Hizo un esfuerzo por recordarlo, estando en el oasis, con esos grandes árboles.
-¡Me caí!- contestó de repente- ¡Me caí de uno de los arboles!
-¡¿Por qué te caíste?!
-¡No lo sé!- volvió a gritar- ¡Estaba dormida! ¡¿Cómo iba a saberlo?!
Pero ante esta respuesta, la Diana que tenía enfrente de ella también lo entendió.
-¿Te despertaste porque te caíste de dónde dormías?- preguntó ella esta vez.
-Supongo que si… ¿Por qué es importante?
-¡Estas bromeando! ¡¿Verdad?! ¡Tú eres la Akko original!- contestó, pero por esa distracción, un lazo logró tomar la cola de la escoba y comenzaba a atraerlas a su rostro.
-"¡Impedimenta!"
Buru Guru Dra vio como sus extremidades eran inmovilizadas de repente, dándoles lugar a las chicas en la escoba de zafarse y huir.
-¡Yo seré tu rival!- anuncio Diana, de pie, quien había lanzado el hechizo- ¡Despierta a Akko! ¡Yo lo detendré!- gritó dirigiéndose ahora a las chicas.
Su otra parte no dudo en retirarse apenas escuchó esto.
-Eres una maga muy talentosa, Diana- admitió la criatura, encogiéndose y mostrándose ante ella en la forma original con la que se había presentado- en años no he visto tanto potencial en una cabeza tan pequeña.
-No tengo ningún interés en recibir halagos de un demonio.
-Pero siendo estúpidamente tan noble… no llegaras muy lejos.
-¡"Baubillious"!- gritó sin hacerle ningún caso, de su varita una esfera de luz amarillenta se dirigió a velocidad contra el demonio. Este simplemente desvelo una boca enorme donde tenía las arrugas, y se tragó el hechizo.
-No te confundas, niña. Que me hayas hecho frente en la realidad, solo se debe a lo débil que me sentía luego de estar usando un hechizo de aspecto durante días- dijo con soberbia, mientras de su cuerpo varias extremidades salieron, capturando a Diana en varios puntos de su cuerpo.
Acercó su cara hasta que su frente toco la de la bruja y abrió nuevamente su boca.
-¡Interesante sabelotodo, de verdad, pero dime!... ¡¿Ahora que harás, Diana?!- le preguntó burlándose.
La chica le sonrió, estando agradecida de que esté tan cerca de ella. Levanto la varita a la altura de sus rostros.
-"Inferno Tría"
Akko dejó de quejarse cuando sintió la explosión a su espalda. Al mirar hacia atrás solo pudo ver una enorme columna de fuego en donde antes habían estado.
Apretó más fuerte a Diana y retomó sus reclamos.
-¡¿Qué haces?! ¡Te dije que regresáramos!- gritó de nuevo, tratando de convencer a la bruja de volver al lugar- ¡Debemos ayudarla! ¡¿Qué haces?!
La maga solo miraba al frente, tratando de ignorar los gritos de su compañera. Podía ver una torre muy alta.
"El recuerdo de la torre del cristal de Luna Nova" razonó creyendo que eso había creado la mente de Akko "Bien"
Se dirigió hacia allí, buscando la habitual saliente en donde su amiga a veces pasaba el tiempo y, como imagino, allí estaba.
-¡¿Por qué hiciste eso?!- reclamó con pena, cuando ambas descendieron en la torre- ¡¿Por qué la abandonaste?!
-Escúchame, Akko, tienes que despertar, esa es nuestra prioridad.
-¡No me importa!
Diana la tomó de los hombros y le dio una sacudida para hacerla callar.
-¡Akko!- la llamó pero notó que sus ojos comenzaban a brillar- ¡Entiende! ¡Era solo un hechizo, no era real!
-¡Era demasiado real para mí!
-¡Era un hechizo! ¡Uno que solo estaba destinado a encontrarte! ¡Y te encontré! Yo también soy Diana ¿Ves?- pidió con desesperación, y Akko dejo de discutir- recuerdo todo lo que paso en el oasis también, y lo que dije… me tomaste de la mano.
-¿Sabes esas cosas?
-Por supuesto, solo me dividí para buscarte… ahora que las demás partes no existen todo volvió a mi… soy la última. Es parte del hechizo- concluyó y aunque la castaña parecía seguir pensando en la parte sacrificada, razonó que no tenía tiempo para explicarlo todo- Akko, no tenemos tiempo, debes despertar.
-No sé cómo hacerlo.
-Concéntrate en hacerlo, todo este tiempo quisiste seguir en esta realidad, por eso ni siquiera pensaste que eras la original, o que debías despertar… hazlo ahora.
-¿Concentrarme en que, Diana?- preguntó algo frustrada- que se supone que deba pensar para despertar.
-¿Qué haces comúnmente para despertar?
-¡¿Estas bromeando?!- preguntó preocupada- ni siquiera el ruidoso despertador de Lotte logra hacer eso por las mañanas ¡Ni siquiera Lotte tirándome agua logra hacer que me despierte por las mañanas! ¡¿Qué digo agua?! ¡Ni siquiera Sucy envenenándome logra hacer que me despierte por las mañanas!
-Diana…
Ambas miraron hacia el interior de la torre, en el umbral, desde las sombras, dos esferas rojas se distinguían. Las manos pálidas aparecieron primero apoyándose en el marcó y luego el cuerpo humanoide del demonio comenzó a salir, volviéndose cada vez más grande, teniendo que romper el arco para pasar.
"Debió encontrarnos rápido por lo que Akko ahora es consiente que es la original, no cabe duda que cada vez está tomando más su control" razonó la rubia poniéndose al frente de Akko y apuntando con su varita a la bestia.
Inspeccionó el lugar en busca de ayuda, su escoba estaba tirada a un costado, se preguntó qué tan rápido podría tomarla y escapar con Akko.
-¡Diana!- gritó su compañera, agarrando con su puño la capa de esta.
Habían retrocedido lo suficiente hasta llegar al borde de la saliente.
"¡Una caída!" pensó viendo el abismo.
-Akko…- la llamó para que prestara atención- ¿Confías en mí?
-¡¿Cómo para preguntar eso ahora?!- se quejó al tiempo que la criatura rompía por completo la entrada, haciendo que la torre temblara- ¡Sí! ¡Si! ¡Claro que sí!
-Entonces sígueme- anuncio antes de tomarla de la muñeca, dándose la vuelta y tirándose por la saliente, arrastrándola con ella.
Akko dejó de gritar cuando los brazos de Diana la envolvieron con fuerza.
-Por favor, Akko, tienes que despertar- pidió hablándole al oído con calma- concéntrate para despertar, porque si no lo haces… la persona que amo morirá. Por favor, despierta.
-¿Diana?
Pero de inmediato la rubia la empujó con fuerza y le apuntó con la varita.
-"¡Expulso!"- gritó y el hechizo, al golpear, hizo que el cuerpo de Akko acelerara su caída.
Lo último que vio Akko fue como el cuerpo de Diana se alejaba a velocidad, mientras la torre se rompía, desvelando lo grande que Guru Buru Dra se había vuelto.
-¡Diana!- gritó cuando unos lazos pálidos abrazaron el cuerpo de la bruja.
No tenía control sobre sus movimientos, movía sus brazos en el aire sin poder dominarse, su cara se perfiló mirando al suelo que cada vez estaba más cerca.
Iba a estrellarse.
Cayó sobre algo suave. Ya no sentía el viento en su rostro, por lo contrario, la envolvía un ambiente cálido.
Abrió los ojos con confusión y ya no estaba la torre, ni el demonio, ni Diana. Tenía varias miradas en ellas, todas expectantes y confundidas.
-¡Diana lo logró!- exclamó Lotte, corriendo a abrazar a su compañera.
-Ciertamente- confesó Chariot- aunque ella aun…
Todas miraron ahora al costado de la castaña. En el suelo, en el centro de un pentagrama dibujado con polvo verde y varios símbolos, Diana parecía dormir, aunque a diferencia de como habían visto a Akko hasta ese momento, su rostro estaba tenso.
Diana lanzó un gritó cuando sintió que sus huesos se quebrarían. El demonio le dio un respiro aflojando su agarre, pero aun teniéndola fuertemente agarrada con dos enormes manos.
-¡¿Cómo te atreviste a arruinarlo todo?!- preguntó la criatura no ocultando su frustración- ¡¿Dónde está?! ¡¿Dónde está?!
La maga no le contestó, trataba de concentrarse, intentando despertar ella también. Nuevamente apretaron su cuerpo, haciendo que solo pudiera sentir el dolor.
-¡Un ser tan insignificante! ¡¿Cómo me arruinaste?!- volvió a bramar el demonio.
-No te confundas- habló la chica, esforzándose por mirarle- que me hayas hecho frente antes es solo porque se trataba de un fragmento de mí- finalizó, burlándose de lo que antes el demonio le dijo.
-Así es cómo quieres morir ¿Eh? Con tu altanería hasta el último momento… ya veo- exclamó dándose aire, mirando con detenimiento a la bruja- si esas fueron tus últimas palabras…
Comenzó a hacer presión en el cuerpo, pero no tanta como para matarla, lo sabía, iba a disfrutar verla sufrir hasta que su cuerpo se quebrara.
"Diana"
Su nombre salió de algún lado. Reconocía la voz. De entre todo el caos que estaba viviendo, el sonido le pareció lejano y calmado.
"Concéntrate Diana"
Su rostro se sentía raro, alejado de lo que la criatura le hacía, se sentía bien.
Trató de concentrarse en esa sensación, de a poco tampoco sintió la presión que antes estaba en sus costillas.
Le pesaban los parpados pero terminó esforzarse por abrirlos.
La recibieron unas largas pestañas, que luego se alejaron, desvelando unos ojos rojos que la veían somnolientamente.
-¿Akko?- preguntó apoyando sus codos, reincorporándose un poco sobre ellos.
-Sí…- le contestó la chica con una sonrisa.
Diana comenzó a ver a su alrededor y vio la compañía de sus otras amigas también en la sala, su profesora estaba allí, también mirándola con una sonrisa de satisfacción.
-¡Ay!.. ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!- comenzó a gritar Akko sacudiendo su mano. El anillo que llevaba brillaba en un alarmante rojo vivo.
-¡Quítate eso!- le gritó Diana, ya totalmente despierta, tomándole la mano y arrancando el anillo de su dueña, tirándolo en el pentagrama en el que estaban.
-¡Rápido, salgan de ahí!- ordenó Chariot, y las chicas se movieron, colocándose a la par de los demás.
Todos observaron como el anillo temblaba en el suelo, hasta romperse y liberar al demonio, que comenzó a dar golpes contra una pared invisible, delimitada por el pentagrama en el suelo.
Aullaba despavorido y lleno de ira, miraba a todos con ojos cargados de odio mientras no dejaba de golpear su celda.
-Ya has hecho demasiado- anuncio la mayor, tirando a la celda invisible una pequeña esfera de cristales rotos.
Buru Guru Dra atacó de lleno la pequeña figura, sabiendo lo que iba a pasarle.
-"¡Captis!"
Y con esto el pentagrama comenzó a encogerse, apretando al demonio junto con la esfera, hasta que se vio obligado a ocultarse en ella, y el conjuro llegó solo a delimitarla.
Pasaron algunos segundos hasta que la sala quedo en silencio, y aun luego, por varios segundos más, ninguno se atrevió a decir nada.
