Disclaimer: Little Witch Academia y sus personajes no me pertenecen.
-Capitulo 11-
-En donde ambas están-
-Así que fue todo por culpa de un demonio- concluyó Andrew, luego de escuchar todo lo que las chicas tenían para decirle.
-A veces cosas así pasan a las brujas y otros seres mágicos- explicó Chariot acompañándolo en su caminar- afortunadamente todo salió bien… esperó que esto no afecte la percepción que tiene sobre la magia.
-Para nada- contestó el muchacho mirando hacia la sala.
Akko y sus amigas aún estaban adentro de la habitación de la profesora, él, sin embargo, ya en el exterior, se disponía a marchar.
-Parece algo desilusionado- se atrevió a comentar la mayor y el chico cerró los ojos, al abrirlos trato de darle una expresión más indiferente.
-Desilusionado no- corrigió- preocupado quizás… parece ser que se me han adelantado.
-¿Perdone?
-No es nada.
-¿Necesita que se lo escolte hasta el portal?
-No realmente, conozco el camino… y me gustaría estar solo.
-Entiendo- contestó comprensivamente la mayor- no debería tener ningún problema, para este tipo de noche, siempre hay alguna bruja cuidando el portal. Seguramente le ayudaran a pasar cuando este allí.
-Gracias- contestó poniendo atención nuevamente hacia atrás- salúdelas de mi parte.
Chariot tomó con cuidado el anillo y la esfera de cristal.
El recipiente que había preparado ya estaba listo y, murmurando los conjuros correspondientes, puso ambas cosas adentro.
-¿Con eso será suficiente?
La mayor miró a la única persona que quedaba acompañándola en su habitación.
-Debería de serlo, Diana- contestó dejando con cuidado el pequeño jarrón en un estante- por esta noche por lo menos. Mañana a primera hora me reuniré con las demás profesoras y la directora para un mejor proceder con esto.
-Ya veo…
-Puedes ya relajarte- animó, viendo como la rubia aun portaba una mirada desconfiada hacia el jarrón- lo has hecho muy bien.
-Gracias pero…- comenzó sintiéndose mal solo recibir el cumplido- en realidad nada de esto hubiera pasado si en un principio hubiera actuado correctamente.
-Estas siendo muy dura contigo misma, Diana.
-Es la verdad- la interrumpió- yo se… yo sé que es la verdad.
Chariot sonrió ante la actitud llena de culpa. Analizándolo mejor, tuvieron mucho suerte que el incidente involucrara directamente a una alumna tan atenta y lista como lo era Diana.
-Quizás sea como dices- admitió la mayor- pero lo has resuelto todo responsablemente. Todo ha salido bien, no te castigues tanto, además…- agregó mirando hacia su ventana, donde el rostro de alguien al ser descubierto volvió a desaparecer- te están esperando.
Diana sabia a que se refería, podía adivinar quién aún estaba del otro lado de la puerta, pero solo recordar todo lo que había confesado le hacía dudar de querer salir.
-¿Diana?- la llamó su profesora, comprendiendo- creo que aún me queda un poco de esa famosa poción de desamor de la que hablaste- comentó conociendo la verdad sobre el asunto-… por si aún la necesitas.
La rubia suspiró en resignación para luego sonreírle.
-Muchas gracias… pero creo que ya tuve suficiente con ese tipo de pociones.
-Bien dicho.
Akko no tuvo que esperar realmente mucho tiempo para que Diana saliera a su encuentro. Ni siquiera tuvo que mediar palabra para que la rubia entendiera que quería caminar con ella rumbo al edificio.
Ya habían cruzado un buen tramo de los exteriores y aun no hablaban, lo que preocupaba a Akko, ya que en su cabeza, la cantidad de cosas que quería decir no dejaban de pasar.
-Por despertarme y salvarme de Buru Guru Dra - comenzó Diana, aun caminando y mirando al frente- muchas gracias.
-¿Qué? No, no, no, no- negó al instante- yo soy la que debe darte las gracias. Tú entraste en mi cabeza para buscarme, aun arriesgando tu vida. Yo debo darte las gracias.
-No tendría que haberlo hecho si desde un principio no te hubiera mentido sobre la poción- explicó con simpleza- no solo busque anular al demonio por mi cuenta, sabiendo que me superaría… también en todo ese tiempo te trate mal y deje que se acercara a ti sin siquiera darme cuenta… perdón.
-¡Yo también debería pedirte perdón!- anuncio al no soportar como su compañera se echaba toda la culpa por lo ocurrido- Diana, fui desconsiderada con tus sentimientos. Nunca pensé en lo difícil que debió ser para ti hablarme de ellos, y yo simplemente… no hice nada… perdón.
-… no tienes por qué considerar mis sentimientos ¿Sabes?- admitió luego de unos momentos de silencio.
-¿Eh?
-No quiero que te veas en la obligación de hacer algo al respecto… como si debieras corresponderme o algo por el estilo…
-¿Ah?- volvió a exclamar sin entender, pero la otra chica no dijo nada mas- ¿Sabes, Diana? ¿Tienes idea de cómo hice para despertarte?
-Creo que me llamaste…
-¡Fue por un beso de amor verdadero! ¡Logre traerte por eso!
-No… no estoy segura de que así funcionan esas cosas- comentó algo apenada. Sabía lo del beso, nadie se lo había aclarado, pero ella podía sacar sus conclusiones de cuando despertó.
-¡Te estoy diciendo que fue así!- discutió con total seguridad- por eso pude despertarte ¡Por un beso de amor verdadero!
Estaba tan convencida y caminando llena de determinación por recordar su idea, que tardó en notar que la otra maga había dejado de seguirla.
- ¿Qué?- preguntó deteniéndose también y mirando hacia atrás, la rubia la miraba confundida.
-¿Akko?… ¿tu…? ¿Acaso te me estas declarando?
-… ¡No lo digas así!- exclamó exasperada, sintiendo como su rostro hervía.
-¡Oh! ¡Perdón!…
Con algo de incomodidad retomaron el camino, volviendo al mutismo de un principio.
Ya iba bastante tensa, Akko inclusive pensaba que había olvidado como caminar y su propio andar le parecía ajeno. No pudo evitar temblar cuando sintió la mano de la otra chica envolviendo la suya.
-Esta soy yo… haciendo algo al respecto con tu confesión ¿Ok?- comentó con amabilidad Diana, pero Akko no pudo siquiera mirarla, solo asintió.
Poco a poco dejo de sentirse tan nerviosa con la idea de ir tomadas de la mano, pero no fue hasta que lanzo un largó suspiro que se dio cuenta que incluso le gustaba estar así.
-¿Sabes?- habló finalmente la castaña- ahora que puedo pensar más tranquilamente en esto… ya di mi primer beso.
-¿Estás pensando en besos?
-… No es el punto- aclaró volviéndose a incomodar- estaba pensando en lo molesta que estaba contigo por hacer una declaración tan horrible y luego besarme.
-Pero no fui yo.
-Lo se… lo cual hace del asunto aun peor- razonó- mi primer beso fue con esa cosa horrorosa… que triste historia para contar… ese tipo de primer beso… ¿Puedes imaginarlo?
Diana se compadeció de la mirada perdida que llevaba su compañera, seguramente pensando en cómo relatar su primera experiencia en ese campo.
-Cuando tenga mis nietos… sentado a la par de la chimenea… preguntando ¿Abuelita, como fue tu primer beso?...
-Detente ahí- la interrumpió antes de que su dramatización se profundizara más- de hecho… tu primer beso no fue con Buru Guru Dra.
-¿Ah no?
-No sé cómo decir esto… supongo que no hay una buena forma de decirlo…- comenzó, reuniendo el valor para continuar- estuviste bajo los efectos de una poción de amor de Sucy… hace algún tiempo.
-¿Eh?
-Yo te la di y como consecuencia te enamoraste de mí.
-Oh no… no me digas que te bese a la fuerza.
-No, no- se apresuró en aclarar- no fue así…
-¿Y cómo fue?
-¿Por qué quieres entrar en detalles?
-Fue mi primer beso- confesó con natural curiosidad- Oh, perdón, tienes razón, supongo que sería vergonzoso de contar- razonó, apiadándose de la maga- Así que tú fuiste mi primer beso…- comentó, mirando al frente de nuevo, Diana la vio sonreír- que bueno…
La rubia sintió cálido su pecho al escuchar las últimas palabras. No hacía falta pedir perdón por ese incidente.
-Aun así mi segundo beso fue con ese asqueroso demonio- volvió a recordar.
-Tercero… de hecho- se animó a confesar, recibiendo una mirada perpleja de la castaña- ese fue tu tercer beso… tú me diste tu primer beso… pero luego yo te di otro… y creería que ese contaría como tu segundo beso.
-Oh…
-Sí… Y si sirve de algo- se apresuró a agregar, notando que ella misma se apenaba- También bese a Buru Guru Dra… él se hizo pasar por ti… así que… no eres la única que beso a un desagradable demonio.
-Y lo besaste una vez más cuando estábamos en mi cabeza, ambas pensábamos que se trataba de mi ¿Recuerdas?
-Sí, es verdad.
-Pero luego, el beso que te di para despertarte… bueno… ese si fue contigo "contigo" ¿No?
-Sí… aunque yo estaba dormida y no sabía lo que pasaba.
Ambas se quedaron pensando en esos hechos, con toda la confusión que había de por medio.
-Al parecer nos hemos besado ya muchas veces, pero sin ser consciente de eso o siendo engañadas por la imagen usurpada de la otra.
-Eso parece- concordó la rubia, que había estado pensando en lo mismo.
-Eso me deja con que no solo ya di mi primer beso, sino que ya tengo…- comenzó a decir la castaña, mirando hacia arriba y contando con los dedos de su mano libre- Voy recibiendo y dando ya cuatro besos- finalizó mirándola- pero en realidad no tengo idea de si alguno de esos cuenta. No recuerdo ni el primero ni el segundo, el tercero fue forzado por un demonio con la apariencia de mi amiga, y en el cuarto estabas dormida.
Suspiró dándose cuenta de lo rápido que había pasado todo, y como le pesaba que nunca había tenido un momento para sentir lo que los besos eran.
-Que desastroso, tampoco es una buena anécdota para contar a mis nietos.
-No creo que los nietos, en general, quieran escuchar los besos de sus abuelos- trató de consolar la rubia, pero volvía a ver a su compañera hundida en sus proyecciones.
A diferencia de Akko, ella si había tenido la posibilidad de disfrutar de los besos de la otra chica, incluso tomando un segundo al quererlo.
-Me gustaría ser tu quinto beso, Akko- confesó haciendo que la aludida la viera sin comprender- trataría de que no sea tan desastroso… si me lo permites.
-… Sí.
Ambas se detuvieron y se pusieron en frente de la otra.
-Bien… entonces…- murmuró la rubia acercándose un paso.
Aproximó más su rostro y fue cuando vio como Akko cerraba fuertemente los ojos. Apretaba su mano con fuerza ahora.
Diana sonrió observando el nerviosismo repentino de la otra chica. Desvió un poco su rostro y deposito un sentido beso en su mejilla.
-No tenemos por qué besarnos ahora- comentó con cariño al alejarse un poco- podemos simplemente hacer esto ¿Sabes?
Tocaba con la punta de su nariz la de Akko, que ya había comenzado a abrir los ojos y se dejaba mimar por ella.
-Lo haremos cuando de verdad quieras hacerlo- agregó, logrando que la otra asintiera.
Se alejó unos pasos e invitó a la castaña a seguir caminando. Aun tomando su mano se adelantó un poco cuando notó que Akko no avanzaba.
-¿Qué sucede?- preguntó, volviendo a ella, pero la otra chica solo caminó los pasos para volver a quedar en frente suyo, mirándola de cerca, cerrando de nuevo los ojos para tocar con sus labios los suyos.
La rubia pestañó sorprendida teniéndola pegada aun a su cara. Sonrió para ella misma cuando entendió que Akko había tomado el valor para besarla y cerró sus ojos también.
La misma que lo comenzó fue la quien se alejó luego. Diana podía apreciar que el color de sus mejillas era casi tan intensó que combinaba con sus ojos.
-¿Estas bien?- murmuró con cuidado, al ver que la otra chica no hacía, ni decía nada.
-Mhm…
-¿Segura?
-Siento… siento raras las rodillas.
-Oh…- exclamó la rubia sin poder evitar sonreír.
-Vámonos- propuso, no sabiendo cómo lidiar con la mirada cálida que estaba recibiendo.
Llegaron finalmente a los pasillos internos de la academia, el tramo donde debían separarse para llegar cada una a su cuarto.
-Me preguntaba- comenzó Akko, aun sosteniendo su mano- mañana cuando despierte… ¿Las cosas seguirán igual?
-¿Igual?
-Tu no tomaras ninguna poción rara… ningún demonio random aparecerá y te secuestrara… nadie se hará pasar por ti…
-No puedo prometerte eso a un cien por ciento- confesó, razonando que después de todo cosas extrañan pasaban a su alrededor todo el tiempo- pero supongo que por esta noche nada así pasara… espero…
-Entonces… mañana cuando te vea… si quiero besarte- siguió, esta vez sosteniéndole la mirada- Podre hacerlo ¿Verdad? Si quiero darte mi sexto beso, las cosas seguirán como están ahora ¿No es así?
Diana comprendió la preocupación de la otra chica y terminó asintiendo.
-Sí- acompañó- mañana cuando me quieras dar tu sexto beso… inclusive tu séptimo… aun si se trata también de tu octavo o noveno… las cosas seguirán igual a como están ahora.
Se acercó para apoyar su frente en la de la más chica.
-Mañana cuando me busques… aun seguiré enamorada de ti.
-Fin-
Te quiero, eres linda, feliz cumpleaños.
-La víbora que incendiara al mundo.
