Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Es propiedad de J. K. Rowling. Créditos de la imagen de portada a quién corresponda.
Advertencias: Mención de consumo de cosas no –muy-legales (?/Severus furioso/Pura cosa fumada.
Nota de la autora:
Esto es la mayor mierda visual que he creado para este fic xD
Perdón, eso es lo que pasa cuando la autora se queda sin inspiración. Preparen sus ojos para cáncer
Nos leemos abajo.
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I
Alócate -de vez en cuando-
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"La ciencia no nos ha enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia"
-Edgar Allan Poe
— Señor, ¿Quién es la profesora Trelawney?
— ¿Por qué lo preguntas?
— Me llegó un paquete de cumpleaños de su parte—contestó, dándole la tarjeta.
Snape enarcó una ceja. El cumpleaños de Harry había pasado hace ya tres meses. La mujer nunca había dado signo de querer conocerlo, y en la tarjeta solo le enviaba felicitaciones y –como siempre-le predecía la muerte.
— ¿Qué te envió?
— Una caja de muffins…
Severus la examinó con cuidado.
— Es una vieja loca. Pero supongo que puedes comértelos.
— Decía que me iba a morir… ¿No querrá envenenarme o algo así?
— Es una adivina, su trabajo es predecir la muerte al azar, así que no te preocupes. Solo es una vieja loca, pero no peligrosa.
Harry asintió más tranquilo y procedió a sentarse en la alfombra, para comerse su botín. Luego se giró a su tutor.
— ¿No quiere uno?
— No, gracias.
— No están dulces, le van a gustar—comentó, extendiéndole uno.
Snape lo observó, pero decidió aceptar la oferta y le dio un mordisco. Efectivamente, no sabían tan dulces como solía esperarse de un postre como ese.
Ambos continuaron comiendo, en sus respectivas tareas, sin darse cuenta del olor que desprendía el olor de la caja.
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Severus despertó con un dolor enorme de cabeza, recostado en el sofá de su sala. Cuando pudo enfocar su vista, notó un par de cosas.
Uno; la casa estaba en un caos total, con los sillones raídos, las cortinas rasgadas, las paredes y los pisos salpicados de pintura de varios colores.
Dos; Harry estaba tendido en el suelo boca arriba, con un short azul y unos calzoncillos en su cabeza, con el cuerpo también cubierto de pintura. Roncaba profundamente.
Tres; Él estaba desnudo, también lleno de pintura y el cabello atado a dos adorables trencitas.
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— ¡TE JURO QUE LE ARRANCARÉ LA MALDITA PELUCA QUE TIENE EN LA CABEZA CUANDO LA VEA!
— Severus, cálmate…
— ¡LE ENVIO COMIDA ALUCINOGENA AL NIÑO! ¡MALDITA SEA, ALBUS! ¡¿QUE CLASE DE DOCENTES TIENES A TU SERVICIO!?
— Encontré otra fotografía suya bailando con el mandil de flores en la mesa del comedor…—le habló Harry desde la silla de su escritorio, ya limpió y recién salido del baño.
— ¡¿COMO QUE NO PUEDE VENIR?! ¡SI NO LA TRAES EN ESTE MISMO INSTANTE, JURO QUE IRE YO MISMO!
—…Y aquí estoy pintándole caritas en los pies…
— ¡¿QUE?! ¡SUFICIENTE, VOY A ENTRAR!
Ya habían pasado varios minutos en la misma discusión, y no le veía pies ni cabeza. Todo se arregló con un pase de varita, pero apenas y lo hizo –despertando al niño de paso-saco la furia a relucir.
— ¿¡COMO QUE NO REVISÉ BIEN EL PAQUETE?! ¡CREI QUE DEBIA CONFIAR EN TU SEQUITO DE SIRVIENTES, ALBUS DUMBLEDORE!
Harry aprovechó la nula atención de su tutor, y fue escondiendo fotografías comprometedoras para el futuro, quemando las que lo comprometían a él.
— ¿Puede venir un amigo a dormir?—preguntó Harry.
— Sí, sí.
E increíblemente, Severus se notaba lo suficientemente culpable como para gritarle a él o decirle no incluso sin saber que le había preguntado.
— RESUELVE ESTO, ALBUS. O YO LO HARÉ EN TU LUGAR.
Dicho esto, se hizo a un lado de la chimenea. Se dio la vuelta, frustrado.
En ese momento, Harry se dio cuenta de un enorme agujero capilar en medio de su cabeza, en la parte de atrás.
— ¿Qué?—le preguntó en cuanto se giró y vio su rostro shockeado.
— Nada…Nada, nada.
Hubo un silencio pesado.
— Fue divertido—comentó Harry—Bailar…esa canción era muy bonita…
Severus lo observó, cansado incluso de discutir y de gritar. Harry se levantó, llevando consigo el marco de una foto, colocándolo en un espacio del escritorio de Severus.
— ¿Qué es eso?
— Creo que salimos bien…—dijo encogiéndose de hombros y saliendo del cuarto.
En el marco, Harry y Severus –aun vestidos-manchados de pintura, reían mientras Snape le hacía cosquillas al niño, quién no llevaba sus lentes.
Toda la rabia se esfumo con ver esa foto.
Ciertamente, no había sido mal gastado todo ese rato de locura.
Nota final:
…
Oh yeah.
Pensé en una escena donde Snape y Harry se salpicaran con pintura y empezaran a jugar, pero la verdad es que la actitud de nuestro amado señor S. no da para mucho en esa clase de situaciones.
Así que me dije… ¿Por qué no lo drogo? (Sí, se drogaron, Harry no tanto, pero igual es pequeño) Y sí, Trelawney también estaba bien mafufa :v
Y esa es la explicación de hoy :D
Decidí traer comedia, porque en el próximo drabble va a haber un poco de drama, ya saben, nada realmente serio, pero sí van a sufrir un poquito.
Aquí Harry ya tiene nueve años y va a estar atascado por lo menos otros dos drabbles más en esta edad.
Mañana subiré el siguiente capítulo, que ya lo tengo –de hecho- preparado.
(¡De nuevo, muchas gracias a los fav y los follow!) ¡Gracias a los reviews, que me los leo crean o no!
Las dudas las iré aclarando conforme avancen los capítulos, así que tranquilos, que todo se aclara pronto.
Saludos. Nos leemos.
Atte. Ari
