Nota:
¡Nuevo capitulo! Bueno, mis amores, he pasado excelentes días, estoy de buen humor, una nueva yo a nacido y como premio de que cante tan bien en frente de mi clase ¡Otra capitulo! (Que ya estaba subido en amor yaoi, pero ignoren ese hecho) Les invito a pasar por mi blog, donde he recomendado algunos Drarrys y un Snarry de xxxILoveKisshuxxx a la cual le he hecho un dibujo. Ademas, tenia que alegrarme un poco, hoy es el aniversario de la muerte del comandante Chavez *sale corriendo y llora*
Antes de leer: Hay algo parecido a una mension de Lemon (¡No corran!)
¡Besos a Pawina mi beta!
Capitulo 2: Bonheur malheureux
Remus empujo a Sirius contra el sofá apenas llegaron a su modesta casa cerca del valle de Godric. Lunatico apretó la mandíbula y luego rio con la estela de su amargura extinguiéndose por un rato, se sentó a horcajadas sobre las piernas de Sirius apretando su ingle. Él depósito un beso húmedo en sus labios que sabían a rabia, mentira y consuelo, mientras desabrochaba torpemente el chaleco de Sirius, necesitaba olvidar, necesitaba remplazar ese sentimiento opresor en su pecho. Sirius rio cuando Remus gimió impaciente, le estampo contra los cojines esponjosos del sofá y le beso la barbilla buscando morder desesperadamente su cuello. Black soltó una risa y Remus apresuro las manos que iban tras sus caderas, descendían, un poco más abajo, hasta que lo único que ambos recuerden es placer y nada más. Para olvidar lo malo
Remus y Sirius tenían esa clase de relación, esa secreta y juguetona que formaban tras las paredes solitarias de amigos con derecho. Remus necesitaba consuelo y Sirius distracción, y el "¿Por qué no?" había surgido una noche borracha cuando habían celebrado el decimo cumpleaños de Harry, después de las risas y cuando ambos recordaban a una persona distinta.
A ambos no les importa que solo se quieran como hermanos y aun así en las noches compartan la misma cama, no les importa más que el consuelo. Cuando Sirius se introduce dentro de Remus, él se imagina a otra persona y Sirius también lo hace. No se ofenden el uno al otro porque saben que están allí por ello. Porque ambos son tercos y sufren, no dejaran de quererse de esa manera bizarra hasta cuando descubran que están completamente rotos, enfermos y podridos. Sirius da otra estocada y Remus gime, arrastrando las uñas sobre la espalda pálida de Sirius, apretando las piernas desnudas sobre la cadera de su amigo y pidiendo más, más consuelo el cual mendigar.
Sirius brama, Remus gime y cuando terminan, ambos sueltan lágrimas de dolor, porque el remedio ya se está convirtiendo en una tortura. Remus suspira y esconde la nariz bajo la barbilla de Sirius, se pregunta cuando su amigo vio a su hermano, porque Sirius nunca va al grano con sus encuentros cuando no ha visto a Regulus y no se encuentra tan frustrado como para no jugar con sus ansias un rato. Sirius le regala un beso en la frente y le abraza, entonces Remus piensa que tal vez pueda vivir así…solo un par de años más.
Han hecho un vínculo con los años. Se quieren, pero como hermanos y si es necesario seguir con este juego a ambos no les importa.
Harry estaba muy emocionado, o muy nervioso. El en verdad no lo sabe. Porque sus piernas tiemblan como mantequilla y siente la imperiosa necesidad de salir corriendo en ese instante. Se ha encontrado con Ron en el compartimiento que había elegido, y también se encontró con su prima Nymphadora que había cambiado su cabello a un colorido y alegre verde lima apenas le vio, ella era mestiza al igual que él. Con un padre muggle y una madre sangre pura, a Harry le encantaba su tía Andrómeda porque era una mujer sencilla y muy amable, mas aun le gustaba su prima Nymphadora. Y aunque ella había sido apartada por los Black para saludar, o bien sea dicho para ser examinada meticulosamente con una varita y miradas de muerte, a sus parientes sangre pura apartándola de él, Harry había sostenido, aun así, una agradable charla con ella. Dora empezaría a cursar su último año en Hogwarts ese año y ya era una señorita de 17 años para ese entonces. Según las tradiciones sangre pura una señorita debía ser comprometida a la mayoría de edad y aunque ella fuera mestiza las tradiciones también hablaban de la poca importancia que adquiría la sangre mestiza cuando se era el consorte. Harry no sabía mucho de ello, pero sabía que era por ello que habían admitido a medias el matrimonio de sus padres mientras que a su tía Andrómeda la habían expulsado de la familia. Algo sobre que su sangre no era completamente mestiza por que la hija de muggles era su madre y no su padre. Aun no entendía muy bien, pero Harry no quería saber más.
Habían compartido ranas de chocolate, comprado todo del carrito de dulces, habían reído, habían compartido cromos, se habían enfadado y sobre todo se habían emocionado con su llegada a Hogwarts, ¿En qué casa estarían? ¿Con quienes quedarían? ¿Serian Hufflepuff, Raveclaw, Slytherin o Gryffindor? ¡Estaban tan emocionados que no veían la hora de llegar! Incluso Nymphadora se veía feliz de tenerlos cerca y aunque su humor de veía ofuscado por los recuerdos de la charla que había tenido con sus familiares, ella seguía sonriendo.
Oh claro, pero Harry no podía olvidar su encuentro con Draco Malfoy ese mismo día. Según Nymphadora había sido algo muy divertido de ver:
Ron había tenido ganas de ir al baño y Harry había sido jalado por los pasillos por su amigo. Simplemente Harry no le había prestado mucha atención a las personas a su alrededor hasta que la vos pedante le hizo reaccionar:
—Vaya—gruño la vos—Si es el mestizo Potter—Harry arrugo la nariz, volteo e hizo frente a Malfoy, el niño tenía una confiada y trémula sonrisa plantada en el rostro. Había dos chicos enormes tras él y una niña de vivos ojos verdes que Ron recordó llamarse "Astoria"
—Malfoy—Harry refunfuño, sus ojos se achicaron y miro con desprecio como las cejas rubias se alzaban soberbias— ¿Qué haces aquí?
—Oh, se me olvidaba que yo también voy a Hogwarts, Potter. Gracias por recordármelo—le dijo con desdén, se inclino un poco hacia Harry, para estar a su corta altura. Harry inhalo con fuerza e hizo una mueca con los labios, estaba disgustado.
—Pues deberías estar en otro lugar… ¿No te han dicho que Durmstrang sería un lindo lugar para ti, Malfoy? Es oscuro, horrible y desagradable, como tu—las manos de Harry se posaron en su pecho en un gesto altivo, Draco bufo.
— ¿Y perderme tu tonta y flácida cara por los próximos siete años, Potter?—se burlo el rubio, sus caras estaban peligrosamente cerca y Ron estaba listo para abogar por su amigo en cualquier momento, aun si no supiera cómo utilizar su varita—Ni soñar Potter.
—Idiota—le susurro Harry.
—Por lo menos no soy un sangre sucia—Harry abrió la boca para hablar, indignado. Mas nada se le vino a la mente y entonces dio la vuelta, tomo a Ron del brazo aun furibundo y lo jalo hasta su compartimiento. Draco se mantuvo quieto, con una divertida sonrisa en sus labios delgados—Adiós, Potty—Murmuro con tono complacido, que no hizo más alterar mucho más a Harry.
— ¡Por lo menos YO tengo cerebro! ¡Rubio estúpido!—le escupió el más pequeño, antes de cerrar la puerta que separaba ese vagón del otro.
Harry había estado desde ese momento refunfuñando sandeces que su madre no sabía que eran de su conocimiento, con un tono rojo en las mejillas y con un humor tan chispeante que Dora solo tuvo que insinuar algo sobre los Malfoy para que Harry empezara a despotricar.
Después de eso, las conversaciones giraron rápidamente al seguro futuro compromiso de Tonks.
—Me van a casar con el mejor postor, como si yo fuera ganado— había refunfuñado la metamorfomaga, con sus ojos cambiando a un furioso color rojo cuando apenas se había encontrado con Harry antes de ser separados cuando llegaron a Hogwarts—Con el sangre pura que tenga "la sangre más pura" del mundo, para diluir la "sangre sucia". Buff, idiotas presumidos.
En el paseo, Trevor se había perdido y Ron, Neville, Harry y una muchachita de cabellos esponjosos llamada Hermione se había puesto en la aventura de buscar a el pequeño sapo perdido, aun cuando le estaban guiando a través de Hogwarts hacia el gran comedor. Cuando Minerva McGonagall, la subdirectora, les había dicho que esperaran en la ante sala, al fin Trevor había aparecido, para fortuna de Neville.
—Lo he visto—Chillo Harry— ¡Allí esta!—Hermione exclamo cuando el pequeño sapo le paso por sobre el zapato y ella no logro atraparlo. Harry pasó como un rayo, subió las escaleras y se tiro de lleno contra el piso, atrapando al sapo entre sus dos manos, soltó un grito triunfante y luego de un segundo de silencio vio que tenía al pequeño Trevor aprisionado encima de un zapato. Harry levanto la mirada, Pansy Parkinson le miraba con una ceja negra alzada desde la altura que le confería estar de pie. Ella era una niña un tanto más alta que Harry, de cabello negro y piel blanca cetrina. Ella bufo hastiada y como si fuera la misma basura quien le estuviera tocando el zapato ella le aparto con un pequeño golpe y se marcho hacia su grupo con el mentón en alto "Mestizo inculto" había gruñido la niña.
Después de ese incidente todo fue medianamente normal, aunque muchas de las niñas sangre limpia, que resultaron todas Slytherin, hicieron bromas de Harry por un buen tiempo durante la selección. También Harry logro ver entre al profesorado a Severus Snape, un gran amigo de su madre, no tanto de su padre.
El primero en ser seleccionado fue Ron, quedo en Gryffindor
Luego Neville, Gryffindor.
Se vio levemente terciado cuando Draco Malfoy fue llamado, el niño se sentó en el banco y lo hizo parecer un trono enseguida, ni siquiera el sombrero fue bien acomodado en su cabeza cuando el sombrero había gritado "Slytherin" con tan potente voz que las ventanas temblaron, el niño se había ido orgulloso hacia la mesa, como quien ha recibido al fin el regalo que tanto esperaba, había mirado a Harry y entonces le lanzo la mirada más engreída que pudiera haber existido sobre la faz de la tierra.
Harry ignoro al chico y se concentro en la niñita que había conocido, Hermione; quien era un tanto mandona, muy habladora y sobretodo irritante, pero Harry aun así quería saber en qué casa quedaría. El sombrero estuvo largo rato en su melena marrón, intentando averiguar cuál de las casas seria la adecuada. Cuando Harry estuvo seguro de que el sombrero gritaría Ravenclaw, el trapo remendado tomo aire y grito: "Gryffindor", como si en eso se le fuera la vida.
Cuando le toco a él, lo que más temió era no quedar en la casa de sus amigos.
"Oh" había musitado el sombrero, el objeto mágico había empezado a recitar sus virtudes y sus defectos, la manera tan fascinante de su mente y que tenía grandes talentos, menciono Ravenclaw, Hufflepuff, Gryffindor y finalmente Slytherin.
Harry se había quedado de piedra con el nombre que le había susurrado al oído, miro aterrado hacia la mesa de las serpientes, rectos y severos con rostros aristocráticos. Junto al fantasma de la casa, más allá de Goyle y Crabbe estaba Draco Malfoy, enigmático a pesar de la edad y con esa aura narcisista de chiquillo mimado. Cuando el sombrero susurro un "Vaya, vaya. ¿Su novio tal vez, chiquillo?" a Harry se le habían subido los colores al rostro, con una vergüenza monumental subiendo por el pecho hasta llegar a las mejillas, había desviado la mirada negando fervientemente con la cabeza pidiendo mil veces no quedar en Slytherin. "Si esa es su decisión" el sombrero arrastro las palabras, como si el tiempo de bromear a costa de Harry se hubiera acabo y estuviese particularmente aburrido con las inquietudes del pequeño, el sombrero bostezo y grito a la viva voz: "¡Gryffindor!"
Cuando Harry se sentó en la mesa y se vio felicitado, solo pudo sonreír lentamente, con sus ojos verdes brillando tras las gafas y el alivio acomodándose en su pecho inquieto ¡Era un Gryffindor!
Draco no le prestaba atención a la escoria. Pero Harry Potter era un tipo de escoria en particular que tal vez le llamara un tanto la atención, el niño era pequeño y desgarbado, lo suficiente como para caber en un baúl mediano él solo; y la idea no era tan mala, Draco se vio levemente tentado a hacerlo un día, cuando tuviera tiempo. Se lo habían presentado en King´s Cross, lo había visto mucho antes que su tía Bella, cuando llegaba con Dorea Potter y sus ojos grises de la casta Black. Había pensado que los colores de sus ojos eran hermosos, verde pasto, como una esmeralda, verde Slytherin. Al principio creyó que era sangre pura y con suerte no un gignere que se le colgara del brazo con esperanzas de que lo desposara algún día. Pero gracias a Lily Evans cuando el niño se casara sus hijos serian mestizos, porque heredarían la imperfección de su sangre en línea directa, Draco lamento que no hubiera sido un gignere entonces, porque los hijos del pequeño Potter heredarían la inmunda sangre muggle de su madre.
Le había despreciado un saludo, solo por el orgullo sangre limpia y también le había tratado de inferior. Harry Potter debía sentirse inferior, pero entonces Potter no cedió, al contrario, le respondió, y contrario a lo que debía, en vez de inclinarse y pedir perdón, simplemente había gritado improperios y lo había puesto en su lugar. Así no era como funcionaban las cosas, Draco debía de mandar y Harry obedecer. Porque Draco era un pura sangre y Harry un mestizo. Entonces, Draco se encargaría de enseñarle eso al pequeño Potter como debía de comportarse.
Lily coreo alegre cuando llego la carta de Hogwarts al día siguiente, James estaba bajando la escaleras bostezando aun adormilado cuando encontró a su esposa gritando por toda la sala aun en batola y su gran pansa de casi siete meses como una loca desquiciada, aunque una loca desquiciada muy alegre.
—¡Gryffindor!—grito Lily, sus brazos se aferraron al cuello de James y le dio un profundo beso—¡Gryffindor!—volvió a chillar cuando le soltó, James rio aun sin entender. Divertido con la situación.
—Espera, cariño. No es que este enojado de que hallas amanecido de tan buen humor, en realidad me alegra—rio. Sus dientes estaban expuestos en una gran sonrisa y Lily se encogió de hombros adorablemente, aun saltando en un solitario y pequeño pie—pero… ¿Por qué "Gryffindor"?
Lily pareció contrariada, su rostro de felicidad se arrugo, mirando a su esposo como si estuviera loco pero luego hizo un gesto de desentendimiento y volvió a chillar.
—Harry quedo en Gryffindor ¡James! ¡GRYFFINDOR! Pensé que quedaría en Hufflepuff o incluso en Slytherin ¡Pero es un Gryffindor! ¡Como nosotros!—Entonces en ese momento fue que James pudo entender, el abrazo a su esposa con cuidado por la panza y se unió a la fiesta, dándole vueltas en el aire y gritando el nombre de su casa, feliz de que su hijo estuviera en su misma casa.
—Un Slytherin—murmuro Narcissa, la sonrisa perfecta le adorno el rostro palido—Nunca lo dude—ella aparto la carta de Hogwarts, alisando el impecable camisola blanco de dormir. El desayuno estaba pulcramente servido sobre las colchas, en su regazo. Lucius leía el periódico junto a ella. Era una linda imagen de un matrimonio prospero.
—Es un digno heredero, Narcissa— había dicho su esposo enviando una mirada cariñosa junto con una caricia en la mejilla, ella sonrió, jovial como una niña divertida, mordiendo el desayuno y volvió a su comida con calma. Cuando termino, un elfo se llevo la bandeja, Narcissa se levanto con delicadeza y se sentó frente al tocador en el elegante banquito blanco de madera azul cobalto para poder cepillarse el cabello enredado. Narcissa tomo un cepillo para peinarse el largo cabello rubio cuando noto lo exageradamente borroso que estaban viendo sus ojos, ella intento tomar el cepillo pero falló en su intento cuando el simpático tocador y todo a su alrededor empezó a dar vueltas, con las manos temblorosas se sujeto la cabeza que empezaba a latir lentamente, dolía mucho. Ella intento hablar cuando se inclino hacia adelante, encorvándose para mitigar el dolor, pero su vos sonó como un susurro apagado que no se oía. La habitación luminosa estaba cubriéndose de motas sucias que le opacaban la visión.
—Cissa—la mujer escucho apenas el llamado de su esposo, que fue un grito en vez de un murmurar lejano a como ella lo escucho. Ella sintió las manos de Lucius tomarla de la cintura y cuando él la estrecho contra su pecho ya estaba inconsciente—Cissa.
Para Harry era un día normal en su nueva vida en Hogwarts, el estaba caminado con Dora y Ron a su lado rumbo a su próxima clase, era su primera clase de pociones y ella había insistido en mostrarle el camino. Dora iba con un rostro muy bonito ese día, con el cabello largo color rosa chillón y la nariz afilada y pequeña, ella estaba hablando sobre los EXTASIS y sobre lo terribles que eran algunas materias "aun no sé porque elegí runas" había murmurado descontenta cuando Draco paso enfadado por sobre ellos, sin ni siquiera mirarlos aunque hubiera chocado desprevenidamente contra Harry. Blaise Zabini, Gregory Goyle y Vincent Crabbe venían tras él con ceños fruncidos y refunfuñando.
—Oh—murmuro Dora. El cabello le cambio a azul en un ínstate—Hoy alguien se levanto con el pie izquierdo. —Ron afirmo con la cabeza, disgustado. Harry simplemente miro el punto fijo que habían seguido Malfoy y su pandilla, entonces Dora simplemente rompió el silencio mientras hablaba alegremente— ¿Dónde está Hermione hoy? Esa chiquilla me agrada.
Harry aparto la mirada por donde había marchado Malfoy sonrió hacia Nymphadora—Se ha adelantado—dijo—Es muy paranoica con la puntualidad y se ha llevado a Neville con ella.
—Pobre, pobre Neville— había suspirado Ron, teniéndole lastima a su amigo.
— ¡Oye!—rio la metamorfomaga fingiendo un gesto enfadado mientras proseguían su camino—Tener una chica a tu lado no es tan malo. En tres años como mucho andarán tras sus faldas, o tras los pantalones de un gignere.
— ¿Por qué?—pregunto Harry, intentando que los libros de sus manos no se cayeran. Nymphadora lo miro fijamente, resultaba esa pregunta ser la más inocente que había escuchado en su vida. Ron la había entendido, todo niño de once años habría si quiera sabido lo que era tener su primer amor o estar medianamente informado sobre el caso, pero Harry parecía tan ignorante en ese asunto que Dora simplemente le sonrió y le palmeo la desordenada cabellera negra.
—En otro momento Ry-Ry ¿Si?
—No me llames Ry-Ry—gorgoteo enojado.
—Pero si te queda lindo—había reído— ¡El pequeño Ry-Ry!
— ¡Nymphadora!—Le dijo Harry, conociendo que ella odiaba su nombre— ¿Te gusta que te llame asi?
— ¡Ey! ¡Eso es caer bajo!
Ron solamente bufo, he allí otra pelea de primos inevitablemente fastidiosa.
Cuando llegaron a clases se vieron en la sorpresa de que aun el profesor no había llegado, era su primera clase de pociones y resultaba que las mazmorras no eran tan malas si estaban bien decoradas e iluminadas. Nymphadora se había despedido de ellos con un alegre saludo no si antes tumbar al suelo una vieja armadura puesta en un rincón.
Hermione les hizo señas desde su asiento, junto a ella estaba un aburrido Neville, tres filas por detrás, Draco Malfoy hacia por mirar el aire con furia.
— ¿Han sabido ya?—había saltado una pequeña muchacha a penas Harry y Ron se sentaron junto a Hermione. Era Lavender Brown, una simpática niñita de pecas y cabello rizado rubio ceniza, junto a ella estaba Parvati Patil.
Hermione rodo los ojos, parecía que esa escena ya se había repetido antes de que ellos llegaran a la clase. Aun así Harry pregunto:
— ¿Qué cosa?
Ambas, Parvati y Lavender, parecieron alegrarse de que alguien les prestara atención.
—Sobre la madre de Draco Malfoy—susurro bajito Parvati. El grupo se giro a ver discretamente al heredero Malfoy, que seguía refunfuñando sin prestar atención a sus amigos, excepto Hermione que bufo y rodo los ojos— Mi madre me ha dicho en la carta que me manda todas las mañanas que se está comentando que la esposa de Lucius Malfoy, la madre de Draco, está enferma en San mungo ¡Dicen que es contagioso!—añadió alarmada—Se dice que tal vez la señora Malfoy no pase de esta. ¿No ven como esta Malfoy? Ni siquiera le presta atención a la pesada de Parkinson.
— ¿Sera hereditario?— rio Lavender con retintín, luego pareció exaltarse— ¡Pero entonces nos lo contagiaría!
Hubo una exclamación del pequeño grupo que se había arrinconado junto a ellos.
— ¡A sus asientos!— el profesor había hecho su oportuna aparición en ese instante. Todos los alumnos corrieron a sus puestos y entonces Harry pudo divisar a su profesor de pociones. Severus Snape era un hombre, que si bien amargado, amable con Harry cuando su padre James no estaba cerca. Harry había aprendido que era un hombre callado y burlón. Hacía años Severus había visitado a su madre alentado por una invitación que le habría hecho Lily, un día en el que James no estaba en casa. De ese encuentro Harry solo recuerda el que Severus hubiera sido un hombre amable y divertido al contrario de lo que hubiese dicho su padre. Esa misma noche James había llegado antes de lo previsto y se había encontrado con Severus, Harry y Lily tomando chocolate caliente frente a la chimenea. James había corrido a Severus y luego se había armado una pelea entre su madre y su padre. Harry no supo porque, pero tuvo que pasar un mes de sus cortos seis años en la casa de sus abuelos Muggle.
Harry había auto asimilado que Severus significaba problemas, y aunque su padre ni su madre le hubiera dicho nada él sabía que no tenía que ver nada con ese hombre, es por eso que cuando Snape le mando un discreto y frio saludo Harry no respondió, fingiendo estar más interesado en su libro de pociones.
Dorea dejo la humeante taza de té sobre la mesita y levanto la mirada para seguir hablando con Druella. Bellatrix estaba hablando despreocupadamente junto a su tía Walburga, Lucretia mantenía la expresión tensa mientras tejía un pequeño abrigo, su embarazo temprano de dos meses aun no notándose.
—Pues me parece un tontería—hablo de repente Bellatrix a viva voz, Druella y Dorea voltearon sabiendo que Bella quería su atención en ese momento— ¿No es cierto tía Dorea?
—Si me aclararas de lo que hablas, tal vez te respondería, Bellatrix querida—respondió Dorea con gesto elegante. A Bellatrix parecieron brillarle los ojos, y entonces respondió con voz extasiada.
—Tía Walburga comentaba sobre el desmayo de Cissy. Los medimagos creen que no despertara en un buen tiempo, lo que yo creo una tontería. Cissy es más fuerte que eso—ella asintió, su orgulloso porte blandiendo al pro de su hermana.
—Ciertamente, nuestra Narcissa es más fuerte que eso. Pero me temo que la mordedura de un Doxy(1*) no es algo para jugar. Sera un milagro de Dios y Melin si ella logra salir en una sola pieza de esto, querida.
—Jum—bufo Bellatrix—Yo creo que ella lo lograra, es una Black.
Druella rio entonces, su hija la miro con el ceño fruncido.
—Ciertamente hija mía—murmuro hacia Bellatrix—Que Merlín oiga tu vos y Dios tus convicciones. (2*)
—Hablando otra cosa—susurro Dorea, con gesto amargo— ¿Que ha pasado con Sirius? ¿Ya se resigno o sigue negando a nuestra familia?
Enseguida la charla se avivo, hablando a costa de la oveja negra de la familia.
—Es una verdadera pérdida de tiempo—arrugo Regulus el ceño, Evan rio quedadamente, era un chico rubio, ojos marrón profundo, un gignere como él y un gran amigo del colegio. Regulus se hubiera casado con el si no fueran ambos de la misma condición.
—Pues a mí me parece guapo—coreo su amigo. Barty Jr. estaba al otro lado de la fiesta, era una reunión de sociedad para celebrar la mayoría de edad de cual sabe niñita sangre pura y mimada, un miembro de la familia Yaxley ¿O eran los Tripe? (3*)
—Quieren que me case con el—gimió Regulus, a su tiempo Barty venia en camino hacia ellos. Había estado mirando a Regulus desde que la no tan modesta fiesta había comenzado. Ciertamente a Regulus no le llamaba la atención, ni ese día ni en ninguna otra. El chico era guapo y habían estado en el mismo año de Hogwarts, incluso la misma casa y si Regulus no fuera sido un gignere tal vez hasta la misma habitación pero aun así ambos no congeniaban en lo mínimo.
— ¿Me concedería esta pieza?— pidió Crouch con una suave inclinación, su sonrisa gallarda intentando llegar hasta el corazón de Regulus, este sin embargo deshizo el gesto de hastío a penas Barty pudo entrar correctamente en su campo de visión, estampando en su rostro la mas falsa sonrisa que se hubiera podido embozar aquella noche.
—Seria un placer—respondió. Dos ojos grises alado de las escaleras lo miraron aceptar la propuesta, inclinarse con esa sonrisa encantadora y seguir el paso de la lenta balada que tocaban los músicos.
— ¿Es tu hermano?—murmuro James al oído de Sirius. Este asintió con la barbilla tensa y el ceño fruncido. La fiesta estaba en pleno apogeo, muchas familias sangre pura habían sido invitadas y no había mayor placer que ver a la encantadora Lysandra II Yaxley cumplir 17 años.
Cuando la balada acabo Regulus se excuso haciéndose pasar por mareado, Barty acepto las escusa pero no dejo ir al menor de los Black sin que le prometiera que cuando se recuperaría bailaría un tanto más con él.
Cuando Regulus paso frente a la una puerta cerrada, un poco lejos del bullicio de la fiesta en la mansión de los Yaxley una mano le jalo hacia una habitación oscura y le estampo contra el tapiz de la pared. Regulus en realidad solo tuvo que abrir los ojos para saber quién era el que se había osado a tratarle de esa forma.
—Sirius—gimió sin aire. Su hermano le había regalado una sonrisa socarrona en las penumbras de la habitación— ¿Por qué ha de sorprenderme?—exclamo.
—No habría de hacerlo, hermanito—le había dicho Sirius, su cara peligrosamente cerca de la suya—Dime, ¿Qué tal baila tu querido princesito?
Ragulus rodo los ojos hastiado. Un comentario mordaz le siguió al de su hermano.
— ¿Y Que tal tu pequeño lobo?—Regulus fanfarroneo. Su cuerpos estaban cerca, pero era una cercanía tan familiar que ha ambos se les atojaba cómoda aunque estuvieras lanzando veneno con la mirada el uno al otro—Me han dicho que ahogas las penas con él.
Sirius apretó la quijada, sus ojos expulsando llamas.
—Remus y yo nunca…
—Yo no estoy diciendo que tu y él sean amates—interrumpió el menor, las manos de Sirius descansaban en sus caderas, encima del costoso traje zafiro. —Solo digo que ahogan sus penas, eso no significa que se quieran.
— ¿Tan obvio somos?—la carcajada seca de Sirius descanso en el cuello de su hermano. Sirius delineaba con parsimonia la quijada delgada con su nariz, Regulus se estremeció cuando sintió el aliento cálido oloroso a tabaco fregarle la piel blanca. Las manos blancas del menor descansaban sobre la espalda de Sirius, apretando con las uñas, como si Sirius fuera a desaparecerse en cualquier momento.
—Lo proteges como a tu propia vida—añadió con saña, los ojos nublados de celos y las vocales sonando ariscas en su lengua. Un tenso silencio le siguió a eso, la respiración de Sirius sobre el cuello de su hermano, luego un beso dulce en ese mismo punto que hizo estremecerse al hermano menor—El otro día en el callejón Diagon… —empezó Regulus.
—Te extraño tanto—si bien era tres cortas palabras, llevaban un peso impresas en ella, el sentimiento que Sirius había albergado en ellas para hacerle saber a Regulus que aun lo quería, que le extraña. Esas simples tres palabras lograron que Regulus cediera, porque simplemente el no podía resistir tanto amor y a la vez tanta culpa.
Primero fue un susurro ahogado, nada parecido a un sollozo, pero luego el gemido del llanto atravesó la sala. Las gruesas lágrimas cayendo por las mejillas rojas, la cabeza enterrada en los hombros de su hermano mayor y el flequillo negó azabache haciendo una cortina para su desgracia
—Eres un bastardo—susurro Regulus, entre hipidos. Sus manos aferrándose más al chaleco de Sirius—Un tonto bastardo.
Los labios son fáciles de encontrar, en especial si son labios que ya se conocen. Es por eso que Sirius estampo un beso nada decoroso en los labios de su hermano junto a ese rincón, en esa habitación silenciosa y fría. No fue nada cariñoso, fue un beso de anhelos que arrancaba todo cariño para dar paso a la lujuria, a ese "Te necesito" que ninguno podía pronunciar por orgullo.
Las manos de Regulus descansaron en las mejillas de su hermano, los ojos fuertemente cerrados. Un beso que le robaba el aliento, que le hacía sentir ese calor enfermizo y placentero en la base del estomago y en su corazón. Era cosa de mover la lengua y pasar los dientes sobre los labios, de profesar ese amor roto, las manos de Sirius fueron a parar mas allá de las caderas, en su trasero, dejando caricias lascivas sobre el pantalón de gala.
—Aquí no Sirius—había susurrado Regulus, entre besos, sin aliento. Había gemido descontento entonces cuando Sirius se habría apartado llevándose el placer y el calor agradable de su cuerpo. Pero una mano le jalo la muñeca y la sonrisa que Sirius le mostro hizo estremecer cada célula de su cuerpo.
—Entonces ven conmigo—apremio con vos ronca.
Barty Crouch se quedaría esperando ese baile prometido.
Nota:
¡No me maten! ¡Esto no podia ser solo amor y azucar asi que Narcissa no estara bien por ahora! Esta historia es, lamentablemente, una historia de desgracias, asi que lamentablemente habra mas de esto. Sobre Sirius y Regulus ¡Es que me encantan!
Visiten mi blog, direccion en mi perfil, al final. ¡Por favor! *ojos tienor* Oh, y déjenme Review!
Aclaraciones:
Bonheur malheureux : Significa; Desgraciada felicidad. Me gusta jugar con idiomas de los cuales se un pepino, pero me gustan. xD
(1*): Doxy; es normalmente una plaga que se esconde en telas, su mordedura es venenosa y si no se trata a tiempo muy peligrosa.
(2*) Creo que los magos son católicos xD: Durante los libros y en información de Pottermore se menciona el bautizo como una tradición de los magos. El bautizo es un ritual cristiano, lo cual hace pensar mucho. También se habla de "Navidad" y "Pascua" en vez de "Yule" o cualquier otra fiesta "pagana". Además, Joanne es católica y eso explicaría el porqué los magos sangre pura no se alzaron ante la amenaza de la iglesia en el siglo XVIII y en vez de ello prefirieron ocultarse.Y ademasl as bodas son terriblemente parecidas a las catolicas ¡No me manten! *se hace bolita y se esconde*
(3*): Yaxley y Tripe son dos familias sangre pura mencionadas en los libros y en Pottermore.
