¿Me tarde y quieren saber porque lo hice? ¿Por qué Gema ya casi no actualiza? ¿Por qué su escritura se está volviendo algo pedante?

Una sola respuesta:

¡CLA-SES! ¡Exámenes! ¡Talleres! ¡Tesis! ¡Bailes para eventos escolares! ¡TESIS!

En realidad no es una… pero entiéndame, ahora solo que queda energías para recuperarlas durmiendo, y en todo caso, les amo por esperar tanto, tanto y no recriminármelo.

Igual, gracias Pawina (que no hace falta decir que es mi adorada Beta) que hace todo más fácil para mi

Y a todos ustedes, son un amor.

Acotación: La última escena no fue beteada, porque es un regalo para mi Beta que ama mucho a Remus (según yo) y es por ello que con ese pedazo le agradezco ser siempre un amor y entender tanta mis faltas de tiempo y de escritura.


Capitulo 5: Juste un peu ennuyeux

El bebé tomo consistencia en sus brazos por un segundo; era real, tan real como su respiración ligera, era real el hecho de que estuviera allí, junto a Lily sosteniendo a un bebé en sus brazos, lamentablemente el niño era hijo de James Potter. Pero el simple hecho de que fuera hijo de Lily podía remover ese hecho con tanta facilidad que le parecía casi irónico, el pequeño Adrian suspiro y se aferro a su túnica negra, antes de bostezar y mirarlo con esos ojos marrones tan parecidos a los de Potter, pero ese leve destello brillante como un rayo de sol que se reflejaba siempre en los ojos de su amiga refulgió en los contornos del marrón profundo.

— ¿Si serás el padrino, Sev?—la voz de Lily interrumpió en exabrupto su observación, el hombre levanto la mirada del recién nacido y miro hacia la mujer de largos cabellos pelirrojos lamiendo su rostro pálido y atractivo, sentada en esa cama tan encantadora como siempre con sus hoyuelos tierno y los ojos imposiblemente verdes.

—Tu esposo… —empezó Severus, dispuesto a dar una diatriba en el cual recitaba todos los contras de ser el padrino del hijo de James Potter. Pero Lily paro sus palabras con una sonrisa encantadora, el discurso que no se había dado el día del nacimiento de Adrian se daría ese día allí, en el hospital.

—Supuse que dirías eso—suspiro ella, una sonrisa burlesca pareció estirarse en la comisura de su labio. Le miro con alegría en el rostro, casi introduciéndolo en el gozo de la nueva noticia antes de ser anunciada—James a aceptado—chillo ella, irguiéndose de manera adorable cuando pestañeo con sus ojos hacia arriba. Parecía una niña emocionada. Severus reprimió el impulso de abrir la boca como un pez, en su lugar soltó un gemido ahogado—Al parecer el que hubieses ayudado a Adrian y a mi le hizo cambiar de opinión. Dorea es a veces una gran…. —oh, ¡Busca la palabra Lily! ¿Cómo hacerlo sonar agradecido y al mismo tiempo no insultarla por pedante?—suegra—la mueca de su labio fue graciosa, aun así Severus no le prestó atención, estaba más centrado en el hecho de que Potter, el irrisible Potter que para nada aceptaría algo proveniente de él, había aceptado que fuera el padrino de su segundo hijo.

— ¿Potter acepto?—Susurro el Slytherin sin aire, su rostro aun estaba serio pero la pelirroja podía ver la impresión resaltado los ojos negros. Lily rodo los suyos.

—Aunque no lo creas James tiene algo de corazón y cerebro muy dentro suyo.

— ¡Merlin!—exclamo Severus, su mano descanso en la frente en un gesto consternado— ¡Los tenía muy bien escondidos!—Lily solo pudo reír, atrapando a Adrian de los brazos de su padrino. Ambos enviaron una discreta sonrisa al otro con un guiño juguetón.

—El bautizo es en enero, procura asistir.

—No me lo perdería, seré el padrino.

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Las siguientes semanas fueron pesadas, Lily aun estaba en cuidados intensivos cuando al fin dieron la orden de alta, la familia había estado feliz por ello, porque al fin podrían disfrutar de Adrian sin enfermeras a tiempo completo examinando al niño que había recibido todo examen existente en el mundo mágico, Lily se había sorprendido al recibir incluso los exámenes de Gignere en su regazo, cada poción contra enfermedades mágicas y no mágicas resaltándose en cada informe médico que, sinceramente, no entendió en su mayoría.

Harry estaba feliz de que al fin se irían de San mungo, el niño había estado hablado de eso con Sirius cada vez que este aparecía en la sala de espera y aun más con Remus que parecía feliz los últimos días, casi como si el sol resplandecía de su sonrisa, Harry había notado con el ceño fruncido que el licántropo parecía aun más feliz aquellos días en que Narcissa Malfoy iba a visitar con el desagradable niño que tenia por hijo. El día de marcharse fue ajetreado, la habitación que se había dispuesto para la familia estaba llena de todas sus pertenencias traídos alrededor de la estancia y hechizos organizadores hechos por parte de Dorea hacían que prendas de ropa se doblaran y cayeran solas sobre las maletas, miles objetos volado a través de las habitaciones para ahorrar un poco de tiempo. Aunque en realidad la habitación era un reverendo caos cada vez que una camisa sucia cruzaba la habitación para chocar contra los productos de higiene flotantes.

—Esto es un desastre—exclamo Sirius, al llegar un estornudo se le escapo gracias al hollín de la chimenea, Regulus venia tras él, con su aristocrática nariz fruncida cuando esquivo un florero volador que se encogió para guardarse en las esquina de una gran maleta amarilla. Remus sonrió cortésmente al joven chico antes de pasar con una maleta vacía hacia la habitación de Lily, Regulus le envió una mueca disconforme aferrando su brazo al de su hermano. Sirius soltó una carcajada antes de susurrar "Benditos celos"

—Yo no tengo celos, aseguro lo que es mío. —el susurro silbante fue la respuesta de Regulus. La licantropía era algo que se añadía bien a los chimes, después de todo el oído sensible hizo escuchar a Remus los susurros ahogados desde el otro lado del salón.

—No entres a las habitaciones, es un jungla allá—la risita de Remus se perdió al cruzar el marco.

—¡Sirius!—Harry salto hacia su padrino, abrazándole con alegría. Lily apareció al salir de otra habitación, llevaba prendas de ropa en sus brazos que volaron sin contemplaciones hacia las maletas. Ella lucia un lindo vestido verde lima que contrastaba con el conjunto sencillo de Harry, un Sweater azul encima de una camisa, botas altas y vaqueros.

— ¡Lo sé!—gimió Lily, un calcetín atascado bajo su tacón—Pero Dorea ha insistido en que es más rápido así, ¡Oh hola Regulus!—exclamo cortésmente cuando vio al chico Black, este le devolvió el efusivo saludo aun prendado del brazo de Sirius, Harry le miro inquisitivamente aferrándose de la chaqueta de su padrino, no le agrada esa mirada recelosa que utilizaba Regulus cuando se acercaba tanto a Sirius. La voz de Lily volvió a resonar alegremente—Ella ha estado algo extraña últimamente, creo que es la emoción de Adrian, parece más alegre con el que cuando nació Harry.

Sirius lanzo una carcajada, equilibrando sus brazos entre el apretado agarre de su amante y su ahijado—Es una Black ¿Qué puedo decir en su defensa que no sea eso?

—Muy gracioso, Sirius—interrumpió Dorea, ella apresuro las prendas a ordenarse con la varita chispeando luces amarillentas y en un segundo todo se organizo perfectamente en una esquina de la ahora vacía habitación—Hola Regulus, querido. Si me disculpan. Necesito hablar con Lily, Harry cariño quédate aquí, es una charla de adultos—Dorea parecía tensa, ella presumía de verse un tanto nerviosa desde hace días, casi como si sopesara algún hecho. Lily no lo había tomado en cuenta hasta ese día, que parecía extremadamente más seria que de costumbre. Harry bufo molesto por no ser incluido y, harto de luchar por la atención de su padrino, dio un salto hacia Remus.

—Vuelvo en un segundo—sonrió Lily, antes de desaparecer junto a Dorea ondeando su lindo vestido al cerrar la puerta. Remus se había quedado con Adrian.

Dorea se sentó en una butaca, al frente de la cama perfectamente tendida por elfos domésticos, James y Lily se sentaron en ella, tensos como la cuerda de un violín afinado. Para la pelirroja el hecho de que su suegra tenía una noticia muy seria que dar se hacía cada vez más fuerte, taladrándole el instinto materno que gritaba sandeces por atención.

Cuando las tres miradas se encontraron la pelirroja apretó su mano contra la de su esposo, la única vez que había visto una mirada tan determina y fría en Dorea fue aquella vez, cuando le dijo no al compromiso de James con una sucia y inútil hija de muggle´s, habían sido los años más duros para ellos, entre soportar el rechazo y la aprehensión, Lily aun recuerda los insultos. Inhala con lentitud y apoya su otra mano en el pecho de James, palpando lo latidos de su corazón, ella tiene el ceño fruncido, dispuesta a enfrentar lo que Dorea esté a punto de decir. Ha sido fuerte todos esos años, lo será ahora.

—Has estado tensa estos días—comenta James, intenta romper la tensión, sus ojos chocolate del color de Charlus se quedan gravados a fuego en la conciencia de la mujer Black ¿Cuándo fue la última vez que pudo tener a James entre sus brazos, decirle que le quería? Recuerda, casi al instante, que fue cuando tenía once años, antes de partir a Hogwarts "Slytherin o Gryffindor, Hufflepuff o Ravenclaw, igual te querré, mi Jim" las palabras llegan a su mente, es su madre, lo ama, y porque lo ama ha hecho lo que ha hecho. Deben entender.

—Hay algo que debo de decirles, algo muy importante—los ojos grises estaban fijos en la pareja, James encontró la dureza de un hecho demasiado serio en ellos. La voz casi quebradiza bajo el tono firme hacia parecer todo demasiado real como para ser detectado, la incertidumbre haciendo pedazos sus nervios—Saben que los aprecio, he intentado redimirme de mis errores, Lily, sabes que a veces las costumbres que me enfundaron en mi hogar superan mi cariño por ti, pero he aprendido a quererte, tal y como eres… sin distinciones. Te prefiero a ti por sobre cualquier esposa sangre pura que James hubiera encontrado, a pesar de todo. Espero que tal como yo les entiendo a ustedes, me entiendan a mi—Suspiro lentamente, sus arrugas se asentaron devolviéndole años vividos que no se reflejaban en su rostro, James apretó los labios inseguro de que pensar.

—Nos estas asustando—James tomo entre sus brazos a Lily, la joven mujer tenía el rostro tenso, sus ojos verdes mirando por sobre el brazo de su esposo cuando fue estrechada contra su pecho— ¿Qué ha pasado?

—Tiene que ver con Harry, no les he dicho algo que debí haber dicho mucho antes—Dorea inhalo, intentando mantenerse seria, vio como la pareja se mantuvo quieta, casi sin respirar. Dorea sabía que para Lily y James sus hijos eran la luz de sus ojos, una razón por la cual vivir.

— ¿Que ha pasado con Harry?—gimió Lily, sus pupilas dilatadas, completamente alerta de lo que dijera Dorea. Era una madre preocupada por su hijo, la Black entendía su preocupación, la manera nerviosa que sus grandes ojos verdes expresaban en ese instante. Comprendía cada sentir de madre que Lily cobijaba en su pecho.

Esperaba que ella entendiera sus razones como abuela.

—Es un poco complicado, se que han sido muy cuidadosos con Harry en su educación. Es un chico excepcional, tan jovial, algo que nunca habría visto en la dinastía Black, un alma libre—ella cerró los ojos, apretando los parpados, sus dedos presionaron el dorso de su otra mano. Su voz era pausada, sombría pero firme, sin arrepentimientos— Los exámenes que se hacen cuando un niño nace, es una tradición en la familia, siempre hemos sido precavidos en cuanto a nuestra descendencia ¿Nunca se preguntaron porque Harry era tan…pequeño, a pesar de ser tan sano?

—Mi abuela era…

—Ya he escuchado, Lily, Su abuela era baja, la familia Evans es baja, por consecuencia, Harry también, pero sus rasgos, sus acciones, la manera en que se logra adaptar a cualquier situación, esa…sensibilidad innata…

—Explícate, madre—exigió James con voz firme y rasposa. Dorea suspiro, calmando su tono alterado.

—Las pruebas que lance en Harry el día que nació, se mostraron positivas—fue un susurro, nadie entendió al principio y los Potter no se detuvieron a pensar adecuadamente la confesión.

—A que se…

—Harry es un Gignere.

Lily gimió, casi sin aire, sintiendo que todo su mundo se venía abajo. James solo miro fijamente a su madre con sorpresa y confusión, sus ojos marrones volviéndose cada vez más oscuros a cada segundo. Dorea entendía la reacción, siendo un mago común y corriente los Potter hubieran podido defender a su hijo de la alta sociedad de sangre puras, pero un Gignere, un Gignere mestizo era tan difícil de mantener a salvo como la frágil vida de un pájaro sin nido.

Por suerte Dorea estaba allí, y haría lo necesario por su nieto. Lo llevaba haciendo esos 11 años.

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— ¿De qué crees que hablen?, ya casi ha pasado media hora—Regulus se inclino por sobre el hombro de su hermano para poder lanzar un susurro disimulado, Remus tres pasos de lejanía de ellos se incorporo para mecer a Adrian en sus brazos que se encontraba inquieto y a punto de llorar. Harry lo siguió, con los ojos fijos en su hermanito.

—No lo sé, tía a estado misteriosa últimamente—chisto Sirius, pasando una mano precavida a través de la cintura de su hermano, Remus no estaba observándolos, los ojos del licántropo se mantenían en Adrian, haciéndole mimos, mientras Harry intentaba a toda costa poder tener a su pequeño hermanito los más cerca posible, una caricia disimulada no sería notada.

— ¿Mas misteriosa que de costumbre?—rió Regulus, sus ojos grises se alzaron con encanto y dejo un beso rápido en la comisura del labio de su hermano. La sonrisa traviesa surgió de sus labios—Es una Black, ¿Por qué habría de no actuar misteriosa?

— ¿Porque hace mas de 30 años que se apellida Potter y porque a su edad ya es común perder la gracia del misterio?

—Chistoso—bromeo Regulus.

—Me lo dicen tanto que empezare a creerlo, ¿Sabes?—La comisura de los labios de Sirius se levantaron, Regulus rodo los ojos antes de separarse de su hermano. Al mismo tiempo la puerta de la habitación se habría, la abuela fue la primera en salir, sus templados ojos grises observando con frialdad, ella se retiro enseguida, sin despedirse. Lily y James salieron libidos, blancos como un papel seco y marchito.

El rastro de lágrimas estaba en los ojos de Lily que sorbió su nariz con el gesto de una niña perdida en sus pupilas. Su mirada descanso velada al vacio por un segundo, el rostro parecía demacrado y sus lagrimas demasiado reales como para pasar desapercibidas, cuando al fin ella pudo percibir a Harry que corrió hasta su falda sonrió levemente con un rastro de dolor bajo sus ojos anegados en lagrimas.

— ¡Mamá! ¿Estás bien?—las manos ligeras empujaron sobre su falda, ella asintió repetidamente disimulando el hecho de que quizás estuviera un poco destrozada por dentro. Observo con atención a su hijo, paso una mano alborotando sus cabellos negros y pensó, solo por un segundo, que aquello no podía ser verdad.

—Cariño—la voz sonó un poco frágil pero carraspeo para aclararla y sonreír con honestidad. —¿Recuerdas esa Nimmbus que querías? Tu padre y yo hemos decidido comprarla.

No hubo palabras que Harry pudiera haber usado en ese momento para decir cuan feliz estaba por ello.

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Sirius suponía que al fin James y Lily había dejado su paranoia atrás para darse cuenta de que su hijo necesitaba libertad, tal vez había sido la llegada de Adrian, el simple hecho de la reflexión o darse cuenta de que el pequeño Harry estaba creciendo. Pero nunca paso por su mente que la charla que ambos habían mantenido con Dorea fuera la causante del cambio. El hecho había parecido irrelevante después de tres días, cuando Harry al fin recibió su Nimbus 2000, había estado tan feliz que no pudo parar a pensar un poco, ¡El tenia que estrenas esa escoba con su ahijado!

Lily se vio orgullosa de la manera en que su hijo se mantuvo en la escoba con la destreza que James también mantenía al elevarse por encima de la casa.

—Todo un hombre—había sonreído con un orgullo apagado en sus lindos ojos. Cualquiera sospechado de que Lily en realidad no se hallaba tan orgullosa sobre el que su hijo pudiera montar una escoba como cualquier otro, pensó que tal vez cosas tan insignificantes como permitirle lo que antes se le había negado podría refutar la confesión de Dorea, pero las pruebas estaban allí, en las sonrisas dulces y hombros enclenques. El solo hecho de que no pudiera proteger a su hijo de la verdad simplemente le aterraba.

"Un gignere" agito la cabeza y apretó los parpados de los ojos, dispuesta a olvidar esa palabra por un tiempo.

James por otra parte se había empeñado durante todas las vacaciones de navidad en enseñarle a Harry como jugar, lo había hecho de una forma brusca a la cual Harry no estaba acostumbrado, pero el niño mostro desenvolverse bien a pesar de que había ganado tres raspones en las rodillas que enseñaba orgulloso a sus amigos creyendo que era un prueba de que estaba creciendo, raspones que Lily se cohibió de curar con una mueca traicionera colándose por su labio inferior. "Por su bien" fue el susurro que James dejo en su oreja, Lily asintió, diciéndose que era algo que tenía que hacer. "Para que sea fuerte"

Las vacaciones de Navidad se desenvolvieron placidas, Harry estaba claramente complacido con su nueva libertad, ya no había bacterias, no bichos y mucho menos peligros imaginarios que hicieran desistir a sus padres de ir al parque e ensuciarse de lodo, había ganado más de un resfriado, pero Harry sentía que habían valido la pena. La abuela Dorea había desaprobado actividades como esas en específico, donde Harry podría salir herido o incluso enfermo. James y Lily no había hecho mucho caso a sus refunfuños.

—Jugar con lodo.—gruño aquel día mientras ayudaba a Lily a tallar la piel de la espalda de Harry—Eso es un comportamiento que un… —la palabra estuvo a punto de colarse de sus labios, Lily paro de enjuagar el cabello de Harry con sus dedos suspendidos en el aire, el espumoso champu burbujeando hacia arriba—Un Potter—fue lo que Dorea atino a decir, sus ojos grises bajaron a seguir tallando la delicada piel bajo los brazos—Lodo en las orejas.—barbullo.—No es digno de un Potter.

Por otro lado Adrian había sido un añadido sorprendente a la familia, Harry no se había sentido amenazado por las continuas atenciones dirigidas a su hermanito, es más, era uno de los que propiciaba la mayoría de ellas. Amaba a su hermano, y Lily había comprendido de alguna manera que no era normal que un niño se sintiera tan atraído por el cuidado de un bebé.

Aunque tal vez, fuera comprensible en alguien como Harry.

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En Malfoy Manor las navidades no sucedieron muy diferentes a las anteriores, idas a playas exóticas, restaurantes caros y atracciones turísticas mágicas en cada punto del mundo, al final, la pomposa cena navideña en la que incluso el Ministro tuvo una silla y como era natural, los Malfoy lograron hacer alarde de su fortuna. Nada había cambiado, Draco seguía exigiendo regalos, Lucius seguía enfrascado en sus empresas, en la hipoteca, en las ganancias, pérdidas y ahorros. Aunque Narcissa, en sus aburridos días que condicionaban la estabilidad de su delicada salud, había notado que tal vez su esposo si hubiera cambiado un poco, algo mas afable en los días que se suponía le tocaba consulta en San Mungo, un poco mas sonriente cada vez que veía a R. J. Lupin sonreír discretamente hacia él, pensando que ella no se daba cuenta.

Y las sonrisas de Lupin de vuelta, tan resueltas, cálidas. Narcissa sabía que esas eran sonrisas de enamorados.

—Lo amas enserio—fue la noche después de la cena navideña, Narcissa se sentó en el tocador para cepillar su cabello al mismo tiempo que Lucius se introducía a la cama con un bostezo disimulado bajo su mano pálida—Lo amas tanto como para ignorar que Draco ha estado desobedeciendo tu regla de no entrar a tu despacho y robar los dulces al final del escritorio, hasta has desconocido el que los elfos domésticos no han arreglado la lámpara de la habitación del té y que Odessa, la ama de llaves, ha renunciado hace dos días.

La expresión rígida de su esposo le había dado la razón, el se había mantenido tenso sobre las colchas de la cama, por primera vez se había quedado sin palabras y Narcissa se sintió complacida porque a pesar de que su cuerpo era frágil aun seguía teniendo el alma de una Black. Una mirada suave y compresiva giro hacia el rubio, aunque Lucius pudo identificar el dolor punzando tras la expresión afable.

—Y lo entiendo cariño—sonrió Narcissa, amable. Lucius se permitió liberar el aire que ni siquiera sabia había retenido—Es amor lo que siempre buscaste y no te negare que los disfrutes. Pero el divorcio será después de que Draco cumpla la mayoría de edad, cuando sea responsable de sus actos y entienda el por qué nos separaremos—Lucius comprendió que Narcissa no era solo su esposa, también su mejor amiga. Que le comprendiera y a pesar de que ella le amaba, a pesar que anhelaba que el amor que su esposo le profesaba a Lupin fuera para ella, aun ese amor no equiparaba a la amistad que habían forjado.

Primeramente Narcissa era su amiga.

Ciertamente Lucius no amaba a Remus, al menos era lo único que sus confundidos sentimientos le afirmaban, pero estaba seguro de que sentía algo por Lupin más que simple lujuria. Su expresión cambio cuando miro directo a los ojos de su esposa.

—Es usted la mujer perfecta Narcissa, y juro complacerla en sus caprichos solo por haber entendido mi posición—beso su mano con gratitud, había caminado hasta ella para arrodillarse a su lado, la ligera risa alegre vibro a través de la estancia como una brisa ligera. Narcissa apretó su otra mano contra la de su esposo y embozo otra sonrisa, esta vez mas viva.

—Hace mucho que no tomo esos bocadillos de fresa, los he deseado por meses. —murmuro con angustia con una coqueta mano apoyada en su pecho. Lucius beso su mejilla al devolverle la sonrisa arrebatadora.

—Que así sea, querida amiga.

Narcissa podría dar muchas cosas por amor, incluso a su propio esposo.

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Las vacaciones se fueron tan rápido que Draco se sintió hastiado de todo, pensó que por alguna razón del destino habría algo diferente esas navidades. Pero los mismos lujosos caprichos de los años pasados habían sido repetidos, aunque su regalo de Navidad fue sorprendente; El anillo de los Malfoy, el que se le seria entregado cuando se le creyera un digno heredero a la casa, ahora descansaba en su pulgar. Sus ojos grises se reflejaron en la piedra angulosa color esmeralda, el color le recordaba vagamente a alguien. No sabía muy bien a quien.

—Una linda joya—Astoria saludo con su mano apenas llego a su lado, la plataforma estaba abarrotada de personas y la muchachita Greengrass era difícil distinguir entre los abrigos mullidos del invierno que aun congelaba las entumecidas extremidades.

—La piedra de los Malfoy—el susurro desdeñoso de Draco había sido acompañado por una sonrisa altiva. Sus ojos grises enviando un gesto amable a la pelinegra, alzo el brazo para alinear los vividos ojos infantiles de Astoria con la piedra, negó cuando intento equiparar el brillo del anillo con los ojos de su amiga, la niña sonrió comprendiendo su acción.

Ciertamente Astoria tenía unos lindos ojos verdes que titilaban cuando las largas pestañas parpadeaban, aun así Draco no estuvo conforme con la comparación.

—Mi hermana no tiene el privilegio de tener ojos tan hermosos—gruño una voz a su derecha, la fría expresión de la melliza de Astoria hizo sonreír burlonamente a Draco, Daphne Greengrass tenía el mismo rostro de su hermana, pero algo en su expresión la hacía ver más altiva y firme que su melliza, tenía un cabello rubio intenso, nada comparado con lo de los Malfoy, Astoria tenía un cabello dorado que parecía brillar como el sol, pero ese día se veía opacado por el grueso abrigo que caía graciosamente por sus piernas cubiertas y el gorro azul grisáceo que la protegía del aterrador frio de Enero. Draco la saludo como lo hizo con Astoria.

— ¿Entonces cual sugieres que serian los ojos adecuados para combinar?—se carcajeo Draco, Daphne pareció ofendida con la pregunta.

— ¿Acaso no es obvio?—chillo con soberbia. La aristocrática nariz irguiéndose de manera altiva, Astoria soltó una risita que se transformo en un halo de humo disipándose sobre la neblina oscura que despedía la locomotora escarlata de Hogwarts—Mis ojos son más que satisfactorios para esa misión. ¡Pruébalo y veraz!

—Oh, yo lo dudo—Blaise se unió rápidamente a la plática aferrando su costoso abrigo, Nott venia tras él junto con sus padre que interceptaron rápidamente al grupo de aristócratas—Tus ojos son muy pálidos, Daphne, yo sugeriría algo con mas vivacidad en la mirada—expreso con su asentó refinado, Nott asintió junto a él, los fijos ojos oscuros analizando la piedra glamorosamente colocada en el dedo de Malfoy.

—Sinceramente—la voz susurrante de Theodore callo la replica que Daphne estaba a punto de dar totalmente ofendida, el chico parecía muy serio con lo que diría a continuación.—Unos ojos tan brillantes solo los he visto en una parte, en aquel chico mestizo, ¿Cómo era su nombre? Si—chasqueo la lengua en un gesto todo menos infantil, Nott era de pocas palabras, pero un gran hablador cuando abría la fina curva que llamaba boca—Harry Potter, el nieto de Dorea Potter.

Un súbito silencio dejo escuchar los murmullos de conversaciones ajenas, carritos de equipaje viniendo y yendo, por un momento los pares de ojos le miraron con atención desmedida, la risita ahogada de Astoria susurro una burla que apenas pudo ser percibida "¿Quién mas no lo notaria?" refunfuño la pequeña.

— ¡¿Potter?!—la exaltada voz de Draco chillo en exabrupto. Daphne salto en su lugar, tan pálida que parecía el cabello de Draco ¡Ser superada por Potter! ¡Qué horror! Draco pareció estar de acuerdo con los pensamientos de la rubia porque frunció el ceño y levanto la voz con desmedida firmeza para un niño de 11 años— ¿Osas comparar a Potter con una de las reliquias más preciadas en mi familia? ¡Está loco Nott!

—Pues yo solo expreso lo que veo, y en este momento de tu dedo cuelga un ojo de Potter, Malfoy—la leve sonrisa en el rostro pálido y larguirucho de Nott fue lo último que dejo antes de marcharse. Astoria -en su mente- le dio un premio a Nott y le dio la mención honorifica como mejor observador que su infantil mente pudo imaginar.

—Ciertamente, encuentro totalmente el parecido—se excuso Astoria, Daphne le siguió el paso enojada y completamente ofendida.

¡Potter!—refunfuño la rubia—Ese niñito mestizo ¡Compararse conmigo!

Draco considero la opción por un momento al quedarse a solas, recordando el brillo de los ojos de Harry Potter enmarcado por el sonrojo aquel día en que por primera vez habían compartido un apretón de mano. "No parece tan descabellado" acepto de mala gana, Narcissa le llamo desde el lugar donde charlaba con los Nott y Greengrass, su elegante vestido arrastrando las volutas de polvo de piso frio.

—Ya es casi hora de partida—explico Lucius con voz fría, Nott padre asintió y la señora Zabini lanzo un "Mio Dio" antes de apresurarse a dejar un beso rojo caramelo en la mejilla de su único hijo, el anillo de su séptimo matrimonio brillando en el dedo pálido. El patriarca Malfoy sonrió fríamente hacia su esposa, dejo una mano orgullosa en el hombro de su hijo y recito: —Enorgullece a tu padre, Dragon.

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—Entren todos, ¡Ninguno se quede atrás! ¡Ginny cariño apresúrate!—Harry escucho la voz estruendosa de la señora Molly cuando los Weasley cruzaron la barrera de la plataforma 9 ¾, Ginny fue la primera que lo intercepto cuando casi tropieza contra la espalda de George, la pandilla pelirroja venia especialmente tarde ese año.

— ¡Molly cariño! —llamo Lily, en su brazo sostenía al pequeño Adrian y en el otro tomaba firmemente del hombro a Harry que no había podido explorar en busca de sus amigos por el andén, Ron lo saludo solo para encontrarse el rostro malhumorado de Harry.

—Wow —silbo, una risita se le escapo nerviosa. Harry afianzo su expresión frustrada, el labio inferior sobresaliendo como una cereza roja y los brazos cruzados —¿Malas vacaciones?

—No me han dejado ir a buscar ni a Neville ni a Hermione—refunfuño.

—¡Puedes perderte!—Bramo James—Hay demasiadas personas esta temporada, te prefiero a la vista ¡Aquí!

Harry bufo, toda la libertad que le habían dado durante vacaciones parecía haberse esfumado exactamente en el momento en que sus padres habían aparecido mágicamente en la entrada del Anden, los ojos de la pareja habían mirado aterrorizados las personas que iban y venían, retrocediendo dos pasos atrás, retrayéndose con cada mirada aterrorizada y de repente Harry volvía a ser el niño de las bacterias y enfermedades que Lily aseguro de cubrir con el abrigo extra que antes no había reparado en usar, James se había vuelto arisco casi al segundo, mirando con recelo todo lo que se acercase a Harry más de dos metros de lo necesario.

Por un momento tuvo la impresión de que sus padres les tenían miedo al simple hecho de las multitudes y los juntos.

—Si te consuela—rieron los gemelos en conjunto— Estarás a kilómetros de lejanía cuando llegues a Hogwarts.

—Pero Snape estará allá—gruño, Lily mostro una sonrisa autosuficiente que demostró ser la que había contado con Severus para la vigilancia de su hijo—Y ahora Snape es el padrino de Adrian ¡Ahora él será igual que papá y mamá!

— ¿Snape?—bramo Fred, caminando junto a su familia rumbo a la entrada del tren.

— ¿Cuidarte?—barbullo George, ambos rostros idénticos se miraron uno al otro con incredulidad—¡Debes estar bromeando! —Gritaron a la vez—¡Matarte es más acertado!

—Vale, cariño—le alentó Lily, ella se arrodillo hasta la altura de su hijo cuando llegaron a la entrada, Adrian soltó un chillido mirando fijamente a los ojos brillantes de su hermano mayor—Lo hacemos porque te queremos, pero… tu padre quiere darte un regalo.

El rostro afable de Lily se aparto con una leve caricia para que James ocupara el anterior espacio en el que había estado ella. James parecía reticente, pero aspiro profundo y miro fijamente a los ojos de su hijo mayor. Debía admitir que era hermoso, pero no admitiría -bajo ninguna circunstancia- el que alguien más tarde o temprano se lo llevaría de su lado, tal vez bajo un simbólico anillo de boda o ante la promesa de un… trago grueso, nieto. Disipo esos pensamientos de su mente y sonrió, tomo la capa que llevaba enrollada en sus brazos y la puso a Harry en los hombros. Sí, Snape lo cuidaría, Harry también podría tener un poco, solo un poco, de libertad.

—Esta al revés—susurro el niño con la nariz arrugada. James rio apartando un mechón de cabello azabache de la pálida frente con cariño, era una suerte que su madre no estuviera allí, ella no consentiría lo que él y Lily estaban a punto de hacer.

— ¿Recuerdas esa capa de la que tanto te contaba? ¿De las aventuras de Lunatico, Canuto, cornamenta y colagusano?—Harry asintió con las mejillas coloradas, Lily tuvo que voltearse para soltar un sollozo, al parecer ella no estaba tan de acuerdo con lo que su esposo estaba haciendo y ella permitiendo. James se acerco a su hijo hasta susurrarle al oído—Esta… es la capa. —Harry sintió como el impacto le golpeo, sus grandes ojos tras las gafas le miraron impresionados—Y esto…—apoyo el pergamino en las manos de Harry—Este es el pergamino de los merodeadores.

—No acordamos darle el mapa. —barbullo Lily, la capa era una herencia familiar ¡Pero el mapa también era de Remus, Sirius y Peter!

—Úsalos bien—replico James sin prestar atención a la amonestación de su esposa. Un beso en su mejilla fue la despedida. Harry apretó el mapa contra su pecho, imaginando todas las aventuras que haría con ellos.

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—Hola, Potter—el gruñido de Malfoy sorprendió a Harry, no fue un insulto silbante, ni un grito, fue más bien un saludo medio decente.

Harry no sabía cómo responder a eso, tampoco Hermione que abrió la boca en un sonido sordo y Ron, el cual logro ponerse tan pálido que sus pecas parecieron escapar de su rostro.

—M-malfoy—tartamudeo. ¿Cómo se le respondía un saludo a Draco Malfoy? El rubio hizo una mueca algo incomodo, intento un amago de sonrisa y dio una mirada de refilón a su mano, luego a Harry.

Si, eran los ojos que combinaban con ese anillo.

Lástima que Potter fuera mestizo y no fuera ni el intento fallido de un Gignere. Pensó al retirarse sin despedirse, la larga capa de viaje dejando una estela que olía a menta y lavanda tras el largo pasillo del tren.

— ¿Has visto eso?—grito Ron.

—Estaba aquí ¿Cómo no verlo?—murmuro quedadamente Harry, templado en su sitio.

—Ron se refiere a que…—Hermione trago saliva con dificultad—El-el fue medianamente educado contigo.

— ¿Habrá comido algo rancio?

—No lo sé Ron, pero en sus cabales dudo que este—afirmo Granger.

Harry apretó los labios viendo el desfile de explicaciones descabelladas de sus amigos. No, Malfoy no estaba enfermo, pero Harry creía que el sí, porque su corazón estaba volviendo a latir demasiado rápido y había una presión allí, justo allí, en filo de su desbocado corazón.

Un sentimiento que él no conocía.

-AprenderAVivir-

Estaba en la cama de Lucius, ahora mismo, a punto de hacer el amor.

Remus era un Gignere mestizo y por consecuencia eso traía muchas cosas en su contra. Un Gignere mestizo, además de ser demasiado raro, estaba a la merced de la sociedad de sangre puras tal como lo estaría una mujer mestiza, se tenía la creencia de que la sangre seguía siendo medianamente pura si el que había "manchado" la sangre de una herencia era la mujer, o el consorte siempre y cuando el padre hubiera sido un sangre pura. Eso había pasado con Remus, un niño lindo que había nacido de una Muggle sin más, casada con una gran mago de ascendencia pura desde hacia milenios.

Un Gignere u mujer mestiza era, al contrario de lo que muchos creerían, el primer candidato como consorte para una gran sangre pura. Se consideraba un alago inmenso tener el honor de limpiar la sangre de un linaje, era por ello que los mestizos eran susceptibles a ser educados estrictamente bajo la tutela del ministerio y ser comprometidos al mejor candidato más rico de todos, en un matrimonio sin amor, frio como las reglas de la sociedad.

Su padre había evitado todo eso negando el que su hijo era fértil, luego llego el desastre, Lobos en el pueblo donde vivían, cuando el examen de licantropía acertó en un "si" todo se vino abajo en picada, su madre murió, su padre enfermo y de repente Remus se veía a los 16, huérfano y con el dinero de su herencia manteniendo su precaria vida. El hecho de muchas personas supieran como un secreto a voces el que Remus era un hombre lobo alejaba a cualquier candidato, por fortuna el ministerio descubrió la farsa bajo el estado de Remus cuando ya había cumplido la mayoría de edad y ya no podían mantener potestad bajo su educación o su mano a compromiso. Supo que era libre y feliz mientras estuviera con sus amigos y junto a Sirius.

Se pregunta ahora, vagamente si todo hubiera sido diferente si sus padres le hubiese dado su potestad al ministerio enseguida, manteniendo la estricta regla de dejar su educación bajo el ministerio y el derecho de su mano en matrimonio.

—Piensas mucho—Sintió la fría mano de Lucius subir por sus costados, Remus se había quedado en blanco de repente y considerado que estaban en pleno acto era algo muy inusual. Lupin se estremeció, arrebujando su pecho contra Lucius, mientras gemía de nuevo, un dedo firme transitaba por sobre su entrada, cálido y húmedo, sintió levemente la presión al entrar, enviado miles de oleadas placenteras a través de su cuerpo, gimió sobre la oreja de Lucius provocándolo. Remus aun no creía que cuando Lucius lo llamo a su hogar esa tarde fuera para esto, su primera vez, con Lucius…con la persona que amaba desde que fue consciente de lo que era.

—No lo hago—gruño Remus, sostuvo la cabeza de Lucius amarrando sus dedos a los largos cabello rubios que caían sobre su rostro, mirándolo fijamente hacia los grises ojos llenos de pasión—Solo te quiero dentro.

Lucius sonrió ladino apretado los dos dedos en el interior de Remus, es una lástima que el hombre de piel suave y cremosa debajo de él, con esos lindos ojos dorados y esa excitante sencillez ya fuera versado en el arte de amar en el ámbito físico, le hubiera fascinado haber sido su primera vez y ver como esa expresión confiada se teñía de incertidumbre.

—Solo espera un poco—Remus rio en la oreja del rubio, había estado esperando por años, podría esperar un poco mas mientras Lucius siguiera con los juegos previos.


Nota:

*Gema emerge de las profundidades de sus libros de química* Si, lo sé. No he podido ni siquiera dejar Review a mis historias favoritas ¡Ni siquiera review! Ya les había formado una pataleta antes pero lo volveré a hacer ¡Odio ese lugar de torturas que hacen llamar colegio! Ahora ni tiempo tengo…

¿Escribir? A menos que sea el ensayo de Literatura y la investigación de química, yo no conozco la palabra. Y en verdad no quede convencida con este capítulo, quiero que vaya más rápido, mas… lindo pero esto fue lo que logro salir mi mente. ¿Pero puedo achacarle la culpa a mis tareas? A veces me gustaría que mis perros se comieran mi tarea…. Lástima que ahora utilicemos laptops… *Llora porque no puede darle Laptop a la Atún a su mascota*

En fin… ¿puedo explicarles el comportamiento de James y Lily? ellos creen que al hacer a Harry mas fuerte podrán lograr que el se logre enfrentar a "su condición especial" cuando el momento llegue. Pero verdaderamente unos padres sobreprotectores nunca cambian *Experiencia personal* así que ambos están luchando entre abrigar a Harry hasta la nariz y ponerle un hechizo rastreador o dejar que se quiebre los huesos utilizando su nueva escoba.

P.D. Seguiré insistiendo ¿Alguien puede hacerme un pequeño tráiler de mis historias? Nadie? *frustrada* Esta bien x(


Aclaraciones:

Titulo; Juste un peu ennuyeux: Solo un poco aburrido, verán. La aberración y la rutina jugo papel importante en la vida de nuestro personajes en este capítulo (y ya que este es un capitulo de por si insulso) decidí que era un buen titulo esta vez. La próxima me esforzare.


Respuesta a anónimos:

Gina ( Supongo que este capitulo responde tu pregunta ¿Cierto? xD ¡Besos y aquí esta mi-muy-retrasada-actualización! Espero te guste ;D )


¡Igual, besos mis queridos, déjenme un review y sean tan adorables como siempre!

Ciao!