Disclaimer: Los personajes no son de mi pertenencia, sólo los tomo prestados


Flashback

Miró con asombro la enorme e imponente puerta que se hallaba frente a él. Estaba impresionado de lo enorme que era un castillo, lo imaginaba mucho más grande aún, pero entraba en su imaginación. Él vivía en Regna Ferox, por lo que no había castillos... ¡El clima era muy cálido! ¡Ya no tenía que usar un suéter todos los días! A fin de cuentas, no le molestaba, pero les diría a sus padres sobre unas vacaciones en el país que ellos llamaron Ylisse.

Iba a preguntar qué hacían ahí... Hasta que la enorme puerta se abrió.

La madre de Severa, Cordelia, saludó a las dos personas que salían del enorme castillo, con ropas muy caras y elegantes, de aura más imponente. Su madre saludó al Rey con timidez, y su padre saludó a la Reina con confianza. ¿De qué se había perdido?

- Mi madre trabajaba aquí - Respondió Severa a su pregunta de dónde sus padres conocían a los Reyes - Pero bueno, ella se mudó a Regna

¿Pero y los suyos?

Se acercó cuando sus padres le llamaron.

- Inigo - Su madre comenzó - Él es Chrom, el rey de Ylisse, y ella es Robin, la reina.

Antes de poder saludar, la Reina le interrumpió de buen gesto.

- Así que tú eres Inigo... ¡Eres un niño muy lindo! - Le revolvió el cabello - Mi hija es de tu edad, apuesto a que tú y tu amiga Severa quisieran conocerla. Se llevarían muy bien

Inigo le envió una mirada de permiso a sus padres y tras un asentimiento, aceptó.

Robin se disculpó con el Rey y los guió a ambos por los enormes pasillos del castillo. Inigo y Severa miraban sorprendidos lo enorme que era, ellos no estaban acostumbrados a tanto lujo, todos los días veían las peleas en la arena entre un oponente cualquiera y Basilio, por lo que sentirse en un lugar grande, les emocionaba.

- ¿Dónde podría estar? - Suspiró

Ambos se miraron y siguieron a Robin en silencio.

Se detuvieron en un enorme jardín, la Reina observó y suspiró aliviada, aunque no muy feliz.

- ¡Niños! ¿Pueden venir un momento?

La niña dejó su espada de madera en el suelo, tomó a su hermanito de la mano y fue seguida por otro niño de cabello dorado.

- Mira, ellos son Inigo y Severa. Vienen de muy lejos para verte - Sonrió - Niños, ella es mi hija Lucina...

Tras oír su nombre, su voz desapareció de su mente junto con la presentación de los otros dos niños. Su nombre se le había clavado fuertemente en la cabeza, tan bello y digno.

Halagó el bello detalle de la marca en su ojo y a la vez, lo bello que eran ambos por igual. Lucina le sonrió, le tomó de la mano y los llevó con ella a seguir con el juego.

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El banquete terminó, conllevando a la entrega de regalos. Muchas familias le entregaban grandes regalos, envueltos en papel muy caro y lustroso. Ella los recibía con una sonrisa, pero él sabía de sonrisas, y sabía que esa no era una honesta.

Tragó fuertemente y fue llevado gracias a sus padres a la presencia de la Princesa.

- Gracias por jugar conmigo, Inigo - Sonrió, esta vez, de verdad - Eres muy bueno con la espada

- Tengo maestros muy buenos - Sonrió apenado entregando su pequeña cajita - Feliz Cumpleaños

Lucina observó la cajita con sorpresa y asombro. No era como el resto de regalos, de caja grande y moños extravagantes. Inigo tragó nervioso con miedo a que el regalo que él le escogió, no le gustara.

- ¿Podría abrirlo ahora? - Preguntó observando a sus padres

Ellos, sorprendidos pues Lucina solía abrirlos después, aceptaron. Inigo temió más.

Lucina deshizo el papel con cuidado, abrió la cajita y sus pupilas se dilataron.

- ¡Que bonito!

Sacó un pequeño broche para el cabello de su caja, una mariposa de grandes alas, azul celeste con detalles violetas en su cuerpo.

- ¡Es muy bonito! - Expresó maravillada

Esa no era una sonrisa cualquiera, podía saberlo. A pesar de ser para el cabello, ella lo abrochó en su vestido, ya llevaba puesta una diadema dorada en su azulina cabellera y estaba seguro que no querría quitársela.

- ¡Muchas gracias! - Lo abrazó

Sus mejillas se tornaron rojizas, perdió la habilidad del habla, y su corazón le latía con fuerza haciéndole preguntarse por qué era.

- Este ha sido el mejor regalo

Estaba seguro que no, ya que no había abierto el resto de presentes, pero le bastaba.

- ¡Hazte a un lado! - Le regañó Severa - Es mi turno.

Inigo regresó con sus padres, observando de nuevo, la tierna pero falsa sonrisa que Lucina les daba.

- ¿Qué sucede, Inigo? - Le preguntaron sus padres

- Lucina... Es muy bonita.

Flashback

Él sabía que ella era de la realeza, conocía los puntos malos y buenos de entablar una amistad con alguien de tal calibre, aun así, siguió jugando con ella, tanto que terminó queriéndola más que una compañera de juegos, más que una amiga.

La sonrisa de Lucina pronto se apagó.

Los años los cubrieron, la guerra los cambió, y Lucina no volvió a sonreír. Regresaron al pasado, lloraron al ver a sus padres vivos, sintieron lo que era el cálido viento en el rostro, la calma de un día común... Estaban en paz.

Inigo coqueteó con cientos de chicas para recobrar parte de su confianza, y porque todas eran bellas y debían hacérselo notar, pero... Los sentimientos por Lucina seguirían ahí.

Intentó enamorarse de otra chica, de Severa pese a su mal humor, o Cynthia y su exagerado sentimiento de justicia, Noire y el demonio que le causaba pesadillas, Kjelle con su duro entrenamiento... ¡Incluso Nah y su sangre dragón! Pero... Lucina se negaba a dejarle ir.

Ella se volvió hostil con él pese a su fuerte amistad infantil y con ello, confirmaba que debía mantenerse como estaba, coqueteando con otras pero amándola a la vez, en las sombras. Tal vez, ya no sería lo mismo... Lucina ya no le veía igual.

- Oye, Lucina...

- ¡Ah, Inigo! Puedes entrar

Tragó y con esa típica sonrisa en sus labios, entró a la tienda que Lucina compartía con Severa, Cynthia y Noire.

Observó y confirmó que las chicas no se encontraban, pero también, observó como Lucina ocultaba algo entre su ropa... Debajo de la atadura de su capa... Un broche azul celeste en forma de mariposa.

- ¿Y bien? - Apresuró - ¿Qué sucede?

Inigo sacudió su cabeza y asintió con una sonrisa mucho más honesta y brillante.

- La cena está lista.

- Ya veo, estaré en unos momentos.

La observó un poco más, admirando ese azulado cabello que brillaba más que el sol, esa bella sonrisa falsa, esos ojos que le miraban con recelo.

- ¿Qué sucede? - Frunció el ceño

Se sonrojó de haber sido sorprendido.

- ¡N-No es nada! ¡Nos vemos!

Torpemente salió corriendo, y Lucina rió al verle tan avergonzado.


Abrió los ojos de golpe, acostumbrando su vista al extraño escenario de unas islas flotantes que se encontraban encima de él. Soltó un suspiro pesado y se incorporó en el pasto.

Se había quedado dormido, bastante tiempo como para ver el cielo oscuro de Valla.

Una vez más... Lucina se negaba a dejarle descansar.


- ¡Vaya, que cara tan pesada traes!

Tomó aire, arrastrando sus pies por el comedor hacia la mesa, donde el lugar vacío le esperaba. Keaton le siguió, moviendo su cola preguntándole qué le pasaba.

- No es nada - Mintió.

Tomó su lugar frente a Odin, al lado de Selena, observando con detalle el plato de comida que Felicia le había servido, sin ganas de ingerir, obligado a hacerlo para no mal interpretar a nadie.

- ¡Pero mira esas ojeras! - Selena le regañó - No has dormido bien

- No, nada

- Oh... Así que ese tipo de sueños no te dejan dormir.

Tardó varios segundos asimilando las palabras de doble sentido que Niles le mandó respecto a sus noches de insomnio.

- ¡P-Por supuesto que no es eso! - Se apresuró a aclarar con el rostro completamente carmín

A diferencia de él, Odin y Selena habían logrado enamorarse de alguien más, ambos habían sido correspondidos por la nobleza de Nohr y tenían un futuro brillante; Y vieron crecer a Ophelia y Siegbert, sus respectivos hijos.

Todos tenían una familia... Menos él.

No era como si le diera importancia al asunto, no estaba listo para ser llamado "padre", todavía era un inmaduro para cuidarse, además, si se comprometía, entonces eso le llevaría a dejar a las chicas lindas de lado y no estaba tan dispuesto a aceptarlo.

Aceptó haber coqueteado con las señoritas del ejército, inclusive la agresiva Hana y la adivina Orochi de Hoshido… Pero no se atrevió a llegar a más que un par de charlas amistosas.

Se golpeó las mejillas con ambas manos soltando un suspiro de frustración.

- No entiendo por qué te afecta tanto ahora – Recriminó Selena - ¿Eso no debió ser al principio?

- El corazón actúa de diferentes formas

Dejando de lado el hecho de su dolor, se preguntaba qué sería de Lord Xander y Lady Elise cuando Selena y Odin finalmente se marchasen. Porque lo harían, ¿No? Regresarían con él a casa.

- No tengo hambre – Alejó el plato y se levantó de la silla para regresar hacia el exterior del comedor.

- ¡Hey! ¡Vuelve aquí!

Odin le sujetó del hombro, negándole a Selena con una frágil sonrisa, que no entendería y lo mejor sería dejarlo solo.

Aprovechando la distracción de Niles y la atención de Keaton sobre Velouria, se hablaron en voz baja.

- ¿Crees que él regrese sin antes decirnos, Odin…? – Cuestionó en un susurro

- Él no es así, Selena… - Suspiró – Pero no lo dudaría


Agradezco a Line Legacy por su comentario. Me alegra saber que no soy la única que los shippea y que se pregunta qué ocurrió con los personajes. Pronto subiré la tercera parte y gracias de verdad por leer.