Espero que os guste este capitulo. Voy a intentar hacer las cosas un poco más emocionantes.


A la mañana siguiente Jaime había despertado. Abrió los ojos muy despacio, los parpados se le hacían pesados. La luz de la habitación inundaba sus pupilas, haciendo que le costara aún más reconocer el lugar. Se frotó los ojos y escuchó un ruido, había una persona más en la habitación.

Un chico gordito se acercó hacia él con un vaso repleto de agua fresca. Sin dudarlo se incorporó en la cama y sacándole el vaso de las manos empezó a beber desesperado. El chico sonrió un poco al verlo con tanta energía.

-Parece que se ha despertado con fuerza. –Dijo el chico haciendo que Jaime lo mirara. Acercó su mano a su frente para analizar su temperatura corporal, notando como la calidez de su cuerpo había vuelto. Jaime lo miró de forma extraña mientras el chico lo analizaba.

-¿Cómo es tu nombre? –Preguntó Jaime con voz ronca, debido a la sequedad de su garganta.

-Samwell Tarly, puedes llamarme Sam. –Le contestó Sam en su típico tono amigable.

-¿Eres un Tarly? ¿Dónde estoy? –Preguntó con preocupación recordando que los Tarly eran aliados de los Lannister.

-Estás en Invernalia. Has llegado en tu caballo inconsciente y con hipotermia. –Le contó Sam viendo como el Matarreyes suspiraba aliviado al saber dónde estaba. –Deberías comer. Estás desnutrido. –Sam le acercó una manzana y Jaime le pegó un mordisco sin pensárselo dos veces, parecía que hacía semanas que no comía.

-Gracias. –Dijo el Matarreyes mientras masticaba la manzana.

Sam asintió y salió de la habitación dejándolo solo. Jaime aprovechó para inspeccionar la habitación. La hoguera estaba encendida desde hacía poco y parecía que había ropa encima de una mesa, pero no era suya. Se iba a levantar aun comiendo la manzana pero antes de moverse volvió a abrirse la puerta, dejando ver a Jon Snow, Sansa y para sorpresa de Jaime, a Daenerys.

Los tres miraron al Matarreyes mientras él no podía dejar de comer la manzana.

-Matarreyes. –Susurró Daenerys, comenzando a hablar. -¿Dónde está el ejercito que nos prometiste? –Jaime dejó la manzana a un lado y la miró fijamente.

-¿Puedo ponerme de pie para contestar? –Dijo poniendo su cara de superioridad que siempre ponía cuando estaba metido en algún lio.

-No. –Comentó Jon Snow rápidamente. Jaime suspiró y comenzó a hablar.

-El ejército no vendrá. Cersei os ha engañado. Me ha engañado.

-¿Cómo? Ha dado su palabra. –Dijo Jon.

-Cersei nunca tuvo la intención de mandar el ejército de los Lannister al norte. Fue todo una mentira. –Dijo Jaime mirando al suelo, notablemente dolido por las acciones de su hermana. -Euron no la ha abandonado, va a comprar mercenarios para ella. –Jaime seguía con la mirada baja, sin poder mirarlos. Sabía que cualquiera de ellos tenía más honor que el que él tendría nunca.

Jon miró a Daenerys buscando una solución.

-¿Entonces qué haces aquí? –Preguntó Sansa.

-Vengo a cumplir mi palabra, vengo a luchar contra los muertos. –Daenerys sonrió incrédula.

-¿Vienes a ayudar o vienes a espiarnos? –Preguntó Daenerys desconfiada y llena de ira.

-Vengo a cumplir mi palabra. He dicho que vendría y he venido.

-Pero no tienes mano, ya no puedes ser guerrero, al menos uno que no muera en unos segundos. –Dijo Jon.

-Pero tengo más conocimientos de estrategia que ninguno de vosotros, puedo ser de gran ayuda. –Dijo convencido. –Mi hermana planea atacaros después de la Gran Guerra contra los muertos. Vais a estar débiles, necesitáis a las máximas personas posibles… al menos si ganáis, si perdéis nada de esto importa.

-¿Cómo sabemos que no nos estás engañando? –Preguntó Daenerys.

-He recorrido todo Poniente con mi caballo para llegar hasta aquí, casi muero en el camino. ¿Creéis que me arriesgaría tanto?

Hubo un silencio en la sala y Daenerys habló hacia Jon Snow.

-Vamos a Desembarco del Rey, lo atacaremos con mis dragones.

-No es buena idea llevarlos. –Dijo Jaime. –Cersei tiene preparadas armas contra tus dragones, podrían morir y son muy valiosos para luchar contra los muertos.

-Es mentira, no queréis que mate a vuestra hermana. –Dijo Daenerys con rabia.

-¿Os acordáis de mi? –Preguntó Jaime. –¿Os acordáis de cuando luchamos en batalla? Tu dragón salió herido. Cersei está preparando armas como esas para matar a tus dragones. Es mejor luchar con hombres y dejar los dragones para la Gran Guerra.

Un gran silencio inundó la sala y Daenerys volvió a hablar hacia Jon Snow. –Atacaremos Desembarco con tus hombres y los míos, tiene que ser suficiente.

-Hay que hacerlo rápido. –Dijo Jaime. –No podemos esperar a que Euron llegue con sus tropas.

Jon miró a Daenerys y luego al Matarreyse. –Tienes que venir con nosotros para ayudarnos a planear el ataque. –Dijo Jon serio. –Pero ninguno de mis hombres aceptará tus órdenes. Si nos aliamos sin más contigo habrá rebeliones, la paz de todas las tribus se desestabilizará.

Los cuatro en la habitación se quedaron pensativos, hasta que Jon volvió a hablar.

-Tengo una proposición, Sansa. –Sansa lo miró atenta. –Para ganar guerras hacen falta alianzas, hace falta conseguir la confianza de la gente. Te necesitamos para lograrlo.

-Claro, Jon, dime que quieres que haga. –Dijo Sansa decidida a ayudar.

-No te va a gustar, no va a ser agradable. Pero necesitamos unir fuerzas, los norteños confían en ti, en mi ausencia te los has ganado. Tienes que casarte con él. –Dijo Jon señalando a Jaime.

-¡¿Qué?! –Dijeron los dos al unísono.

-Tiene que haber otra forma. –Dijo Sansa rogándole a Jon. –Por favor, Jon.

-Lo siento, Sansa. Una alianza como esta puede llevarnos a la victoria, es la única forma. –Dijo Jon, dirigiendo ahora su mirada a Jaime, que estaba tan sorprendido como Sansa. –La boda será mañana, necesitamos que sea rápido, Cersei no nos dará mucho tiempo. Cuanto antes confíen en ti mejor.

Jaime asintió aun en shock por la noticia. Y Sansa salió llorando de la habitación.


Sansa llegó a su cuarto y se acostó en la cama abrazando sus rodillas, en posición fetal. Estar casada con Ramsey Bolton había sido horrible, pero estar casada con el Matarreyes no era mucho mejor. No entendía como su propio hermano podía hacerle esto. Es cierto que era un Lannister, una alianza con ellos sería un gran paso para lograr la paz, pero no lo deseaba, él era mayor para ella, él era un traidor.

La puerta de la habitación se abrió y ella no quiso mirar quien era, no quería hablar con nadie.

Notó como la persona se sentó en su cama y posó su mano en su brazo, queriendo mirarla a la cara. Cuando se giró pudo ver que era Brienne y sin pensarlo la abrazó hundiendo su cara en su cuello, mojando el cuello de la camiseta con sus lágrimas. Brienne respondió inmediatamente y la abrazó fuerte. No sabía que le había pasado, pero la compasión por la chica Stark la inundó.

-¿Alguien te ha hecho daño, Sansa? ¿Qué ha pasado? –Preguntó Brienne con urgencia, aun abrazándola.

-El Matarreyes… -Dijo Sansa entre sollozos. Brienne al oír ese nombre se tensó. ¿Habría pasado algo con Jaime?

-¿Qué ha pasado? –Insistió Brienne, separándose de Sansa para mirarla a la cara, pero acariciándole el brazo para que se tranquilizara.

-Era mentira, Brienne. Cersei no mandará su ejército al norte. Jaime ha venido porque dice que quiere hacer honor a su palabra y luchar. Va a ayudar a comandar nuestro ejército contra Cersei, pero los norteños no confiarán en él…

Brienne frunció el ceño. Claro que los norteños no confiarían en él, no lo conocían, era hermano de Cersei. Pero el corazón de Brienne latió con fuerza al enterarse de que él había elegido el bando correcto.

-Es difícil confiar en él, pero no nos traicionará, Sansa. –Le dijo convencida.

-¿Cómo lo sabes? –Dijo Sansa limpiándose las lágrimas.

-Lo conozco, pese a todo es un hombre honorable. Costará que confíen en él, pero si lo hacen creo que tendremos más posibilidades de ganar.

-El problema no es ese… -Dijo Sansa. –Jon piensa que solo hay una forma de que los norteños confíen en él…

-¿Cuál? –Preguntó Brienne preocupada.

Sansa no se atrevía a decir las palabras, no quería oírlas en alto. Pero necesitaba contárselo a Brienne. –Que me case con él. –Dijo Sansa mientras le salía otra lágrima.

Al escucharlo el corazón de Brienne se paró, estaba helada. ¿Jaime iba a casarse con Sansa? No, no podía ser. Él era un caballero. No podía casarse. No. NO. La mente de Brienne se nubló unos segundos y decidió levantarse para abrir la ventana de la habitación. Se asomó y agradeció el aire que estaba recibiendo en la cara.

Notó como su corazón estaba rompiéndose en pedacitos. Sabía que ella nunca iba a estar con Jaime, pero si se casaba con Sansa lo iba a tener cerca todos los días, iba a verlo casado con otra mujer todos los días.

Pasó su mano por su pelo corto, despeinándolo todavía más. Aun en la ventana preguntó sin mirar a Sansa: - ¿Cuándo será la boda?

Sansa notó como la voz de Brienne había cambiado. Deseaba verle la cara pero ella todavía estaba mirando por la ventana. –Mañana. –Dijo Sansa con más lágrimas.

Y Brienne intentó evitar que las lágrimas salieran de sus propios ojos.


¿Os esperabais la decisión de Jon? ¿Como creéis que será la boda? ¿Que hará Jaime al ver a Brienne? Estad atentos al siguiente capitulo!

Si queréis darme ideas son bien recibidas, aunque tengo algunas cosas claras algo de ayuda siempre viene bien!