Disclaimer: Los derechos de Miraculous: Las aventuras de Ladybug y Cat Noir pertenecen a Thomas Astruc, Jeremy Zag, Zag Entertainment y a sus colaboradores. Está historia es de mi propia invención solamente para fines de entretenimiento de fan para fans.

LA ÚLTIMA BATALLA

Maky Chan

Capítulo 4. Rotos.

Después de la batalla Rena Rouge se precipitó rápidamente a una ventana mientras su prodigio sonaba avisándole que su transformación estaba a punto de terminar. La pelea la había dejado bastante agotada, miró a su alrededor para asegurarse que no era observada y se apresuró a buscar una salida del lugar.

Había sido una extraña casualidad que la ventana por la que había caído pertenecía precisamente a las personas sobre las que no había dejado de pensar el último par de semanas, se sentía como una intrusa al recorrer el departamento que el joven matrimonio Agreste tenía en la enorme Torre Alpha que ella conocía solamente por la vez que fue invitada a la fiesta de bienvenida.

Pero no era su culpa que a los enemigos les encantara elegir la Torre Alpha como campo de batalla, este ya era el tercero. El edificio era relativamente nuevo en el horizonte de París; tenía un enorme centro de convenciones, varias compañías importantes habían mudado sus oficinas ahí – como era el caso de la Casa de Diseño Agreste-, un salón de eventos en la azotea y también había una zona residencial donde el joven matrimonio tenía su departamento vecino al de los padres del rubio.

La portadora del prodigio del zorro sonrió cuando logró ubicar la sala y la puerta que la llevaría al recibidor donde se encontraban los elevadores, estaba por correr a la salida cuando escucho a un par de voces que discutían acercarse a donde ella se encontraba y no tuvo más remedio que esconderse tras una puerta.

El prodigio sonó nuevamente avisándole que ya solo le quedaba un minuto para perder su transformación y maldijo su suerte mirando alrededor. Se encontraba en lo que parecía ser el elevador privado del departamento, ese que seguramente utilizaba la pareja cuando no querían ser vistos por nadie pues solo marcaba dos niveles: aquel en el que se encontraba ahora y el dek estacionamiento. Sería una grandiosa vía de escape de no ser porque aparentemente solo podría activarse con una llave o huellas dactilares. Además, tenía ese horrible diseño de puertas dobles, una que aparentaba ser una puerta más del departamento y la puerta del elevador; a ella siempre le había dado la horrible impresión que si algo fallaba en el sistema una persona podría, en lugar de entrar al elevador, precipitarse a una horrible muerte.

Así que atrapada en su terrible escondite, no pudo más que ser testigo de la discusión que se llevaba del otro lado de la puerta.

-TLB-MkyChn

Unos minutos antes Marinette tarareaba distraídamente mientras se colocaba unos pasadores para sujetar su pelo frente al espejo cuando su marido entró al baño azotando la puerta y recargando su cuerpo en ella para bloquearle la salida. La joven de ascendencia china ni siquiera se inmutó, los arrebatos de Adrien habían aumentado nuevamente cuando volvieron a París.

"He hablado con tus padres" – dijo él serio al notar que ella simplemente lo estaba ignorando – "Nos han invitado nuevamente a comer este viernes"

"La semana de la moda está a la vuelta de la esquina"- replicó la pelinegra - "Tengo la agenda completamente ocupada"

"Cada vez te pareces más a mi padre"- contraataco el rubio con molestia - "Siempre ocupado y poniendo el trabajo primero"

"No es del todo cierto" - lo contradijo - "La verdad es que le dedica bastante tiempo a tu madre desde que volvió del coma, lo cual es comprensible después de todo lo que hizo para tenerla de de vuelta"- Adrien pudo detectar la amargura en el tono de su esposa que finalmente había volteado a verlo - "Pero entonces alguien más se tiene que encargar de gran Imperio Agreste"

Mientras daba su discurso Marinette desató el cinturón de su bata para colgarla en el baño quedando solamente en el conjunto de lencería negra y se acercó a su esposo con la intenciòn de abrir la puerta que él bloqueaba. Y, tal como lo planeó, él se deslizó rápidamente a un lado dejándole la salida libre.

Ella no escondió la sonrisa de autosuficiencia al ingresar a su recamara; sabía que el joven no soportaba la visión de la cicatriz negra que se esparcía por su pecho como si fueran terminaciones venosas resultado del cataclismo que Chat Noir había dirigido en su contra. El traje de Ladybug no había logrado amortiguar del todo el ataque, por lo que esa cicatriz era una de las secuelas.

Tomó rápidamente un vestido negro y lo deslizó por su cabeza; pero aún no había terminado de ponerse los zapatos cuando Adrien volvió al ataque con sus argumentos, no tenía muchas ganas de seguir con esa discusión por lo que se apresuró en abandonar la habitación para poder salir del departamento para llegar a su oficina donde probablemente el joven la dejaría tranquila.

Él finalmente la alcanzó llegando a la sala y la jaló hacia atrás para quedar cara a cara.

"Se darán cuenta del engaño y sabes las consecuencias" - le gruño él agarrándola del brazo con fuerza.

"Te he dicho que no me gusta que me toques" - chilló ella casi por reflejo liberándose de jalón de la mano del rubio.

Pero entonces la luz de des transformación de un prodigio colarse por las hendiduras de la puerta del elevador privado la distrajo de ver el rostro de culpabilidad que había puesto su esposo por tratarla con tal brusquedad.

"Está bien tú ganas, le diré a Nathalie que despeje mi agenda"- le dijo con el corazón a mil por hora agradeciendo que el rubio se encontrará a espaldas del elevador.

Sí se había enterado que Rena Rogue se había encontrado minutos antes peleando en el edificio, pero parecía una mala broma que se encontrará precisamente ahí.

"Sabía que eres una mujer razonable Marinette"- le dijo el rubio aún sin creer que había ganado la discusión; esperaba que ella explotara después de su gran error - "Muchas gracias"

Pero ella también se perdió de las palabra que soltaba Adrien con alivio; pues se dirigió rápidamente al elevador y colocó su huella digital para mandarlo al estacionamiento.

"Estoy esperando unas telas"- se excusó ella ante la mirada interrogante de su esposo.

"Iré a hacer una reservación para la comida"- le dijo él sin darle demasiada importancia, todavía bastante sorprendido por su victoria y, para alivio de la pelinegra, salió del departamento.

Con el corazón aún palpitando con fuerza desactivó el mecanismo de seguridad de la puerta del elevador para poderla abrir aunque este no se encontrara en el piso; al abrirla se encontró a Trix casi encogido en un rincón.

El Kawami se había quedado atrapado entre la puerta del departamento y la del elevador.

Notas de la Autora:

Disculpen la tardanza, los últimos días en la oficina antes de salir de vacaciones fueron la locura. Pero ya estoy de vacaciones por lo que intentaré adelantar un poco con la historia.