¡Buenos días!
Vengo a dejar este mensaje, pues he recibido varios mails de sus comentarios, donde piden que el fic continúe. Esto me ha animado muchísimo, ¿saben? No he perdido el amor por este fanfic como ha pasado con otros, pero sí he pasado por demasiados altos y bajos en este largo tiempo y creo que he perdido el hilo por la misma razón. Pero al menos quiero terminar este fic por ustedes, que me han animado. De verdad quiero agradecerles muchísimo su apoyo, a pesar de que no les conozca, pues ha sido fundamental para mi autoestima como escritora.
Disclaimer: Los personajes de South Park pertenecen a Trey Parker y Matt Stone. La imagen pertenece a su debida/o creadora o creador (lamentablemente no encontré el origen del artista. Todo lo demás en la historia es creación propia, por ende, ruego no robar este fanfic o copiarlo en algún sentido. Esta historia también se encuentra en mi blog de Wordpress, para quienes quieren ver actualizaciones ahí o bien próximos proyectos.
De antemano, muchísimas gracias a todos sus mensajes de ánimos y de cariño por este fanfic. Espero sepan que me han animado demasiado en estos años que desaparecí.
Gracias a mi beta preciosa, Pany. Se lo merece todo.
Y ya no les quito más tiempo. ¡Acá el capítulo tres! Espero no acaben con úlceras jaja.
¡Besos a tod s!
-Artemis.
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3 años atrás…
Tal y como era costumbre, luego del anuncio de vacaciones, Token y Bebe organizaban una gran fiesta para todos los alumnos de la secundaria de South Park, obviamente en la casa del millonario por ser la más grande. Lejos el evento más grande del año, aquel que nadie querría perderse por nada en el mundo.
Fue en ese sitio donde Craig Tucker cometió su único pecado, guiado por la ira y las ansias de venganza.
Fue en ese lugar donde Tweek vio destruida su sanidad mental, razón por la cual sus padres se lo habían llevado a Inglaterra, todo con tal de dar con un sitio donde el rubio pudiera encontrar ayuda especializada. Pero, por más tratamientos que recibió, jamás lograron sacarle aquello que lo dejó en estado catatónico por semanas.
Aquello que el mismo Tweek se había encargado de bloquear.
"Pero todos son pecadores al final…"
Jamás había parecido una mejor idea la de irse de fiesta, copas y quizás conocer alguna tía o tío interesante en lo de Token y Bebe, o al menos así pensaba el Team Stan y el Team Tucker; cosas naturales en adolescentes de apenas quince años, con las hormonas más que revolucionadas. Pero oh, pasiones juveniles, nunca toman en cuenta las consecuencias de sus acciones.
Líos mentales, confusiones del corazón.
Por un lado de la moneda tenemos a Stanley Marsh, aprovechando que aquella fiesta era organizada por la mejor amiga de su (adivinaron) ex novia, quien ya estaba planeando la forma perfecta de llamar su atención. Broflovski no podía estar más harto del temita, McCormick hasta las bolas y Cartman, como buen sujeto racional, manteniéndose al margen de ello. Por el otro lado se encuentra Craig Tucker, un sujeto de aspecto cansado y neutro, que no temía decir lo que pensaba. Ah, pero ahora bien que se come los sesos cuando ve que el objeto de sus ensoñaciones se la pasa pegadito a su ya anunciado novio, Clyde Donovan. La ira arde en su cuerpo más que nunca y ya se ha pasado con las copas, quizás demasiado. ¿Y con los cigarrillos? Anda a saber.
1: 30 AM
Token y Bebe se habían excedido un poco en la compra de alcohol, sin embargo, jamás aquello había importado realmente en una fiesta de South Park. Aquel sitio es conocido por ser un pueblo donde los niños (adolescentes en este caso) son mucho más maduros que los adultos, lo cual termina siendo bastante triste de asumir. Así pues, a pesar de la madurez que tuviesen para afrontar el día a día, ese poco raciocinio se iba a la mierda con exceso de licor en las venas.
¿En qué momento Kyle Broflovski se había separado de su grupo? Ni puta idea, solo estaba medio consciente en un cuarto de aquella gran maldita mansión, rebuscando en sus bolsillos las inyecciones de insulina. Ser diabético y beber de más nunca era buena idea, para nadie (menos para alguien tan cagado como él). En primer lugar, ¿para qué bebió a ese punto? Solo recordaba haber estado jodiendo con Cartman para que no le hiciera jugar al Cuarto Rey. ¡Kenny siempre caía en esa treta y él no sería una de las piezas en el ajedrez del gordo! Y segundos luego de quejarse, Stanley le comía la boca a Wendy Testaburger, alardeando de haber regresado. No le costó aceptar el ofrecimiento de Eric Cartman luego de eso.
Sacudió la cabeza y siguió en lo suyo. No se percató cuándo fue que Craig Tucker había entrado, solo acabó por notarlo porque pateó la puerta con fuerza, trancándola desde adentro con el pestillo y dejándose caer al suelo con pesar.
— ¿Qué coño crees que haces, Tucker? — inquirió el judío, quitándose su ushanka de una vez para continuar con la labor médica.
Craig no parecía estar pensando con claridad. Se le veía bastante ido, mareado, apenas se sostuvo segundos en pie. ¡Y eso que él tenía mejor aguante que todos los que conociera! ¿Qué carajo había bebido para quedar así? Gran parte de la borrachera de Kyle desapareció al momento, inclinándose hacia el de cabello oscuro.
— Craig… ¿Quieres vomitar? ¿vayamos al…?
—Al carajo, ahí me quiero ir.
Solo entonces notaba las lágrimas resbalando por las morenas mejillas de Tucker: lágrimas de rabia y dolor profundo, lágrimas de frustración. De saber que se ha perdido absolutamente todo.
—Tweek Tweak…— murmuró Kyle, recibiendo la peor mirada de todas. Un hipido ebrio por parte de Craig le cortó los pensamientos que planeaba poner en palabras, recordándole el mal estado de aquel chico. — En serio, todo…tiene soluc—
—No, Broflovski. No me digas que todo estará de puta madre, porque NO es así. Conozco a los hijos de puta de Donovan y no sueltan nada.
Tragó saliva. Craig nunca había sido un sujeto que mostrara lo que sentía, jamás, ni siquiera estando ebrio. Este era…sin duda el momento más shockeante para él, porque puede jurar que nunca en la vida lloraría frente a otra persona. Menos frente a alguien como Kyle Broflovski, eso ni en los putos sueños de Cartman.
— Me vale mierda. —siseó, escupiendo a un lado y soltando una risa socarrona. — Él puede hacer lo que se le cante la gana…Y yo también.
— No hables tan derrotado.
— ¿Me lo dice quien se bebió hasta el agua del baño por ver a Marsh con la puta de Testaburger? — soltó de pronto, logrando que Broflovski abriera la boca como imbécil. Ah, que el listillo era mucho más predecible que él.
—No tienes puta idea de lo…
—Claro que tengo idea. Somos la basura desechada, por eso estamos aquí jodiéndonos la existencia.
Sacó un cigarrillo y Kyle optó por sentarse a su lado, sin importarle por primera vez ese aroma a cáncer. Porque, dentro de su serenidad y cordura medio recuperadas, sabía que Tucker no mentía con lo dicho respecto a él. Era un sujeto baboso por Stanley y no parecía que fuese algo que lograra ocultar, mierda.
Por su parte, Tucker solo reclinó la cabeza contra la puerta y exhaló el humo de forma lenta, mirando de reojo al más bajo. Aunque Broflovski intentaba hacerlo pasar como algo casual, su muñeca parecía frotarle los ojos. No tenía que decirle que estaba llorando, no era tan gilipollas como para no notarlo.
De forma instintiva el moreno le tomó del antebrazo, apagando el cigarrillo contra la puerta sin mayores problemas. Kyle, aún sorprendido por la acción de su compañero, alzó la vista.
— ¿Craig? ¿Qué co…?
—No tenemos por qué estar así.
— ¿Disculpa?
— Que no tenemos por qué llorar por nadie. Es una puta mierda y, al menos yo, ya estoy harto.
Kyle no había captado el trasfondo de aquellas palabras, al menos no hasta que Craig bufó y se lo hizo saber de un modo más explícito, lanzándose a sus labios para devorarlos. Las conexiones cerebrales del judío bajaron de un 30% a un 0 rotundo con la mordida que lanzó él a su labio inferior, logrando sacarle un jadeo sin mayores problemas. Ya para ese entonces ni Tucker ni Broflovski tenían claro si lo que les movía era el despecho, la rabia, el alcohol o la soledad.
¿Cuál peor que la anterior? Graciosísimo.
3:00 AM
La mayoría de las personas que asistió a la juerga en casa de Token, para esa hora, o estaban probando los restos de alcohol que quedaban, jugaban cartas, o simplemente ya se habían ido a tirar a alguien en una de las grandes habitaciones. Ese era el curso normal de las cosas cuando se organizaba este tipo de eventos y todos lo sabían. Todos menos Tweek Tweak.
Se supone que al iniciar una relación la lógica dice que se debe estar feliz y…ese no era su caso. Se sentía más nervioso que de costumbre y la culpa le corría por todo el cuerpo, pues sabe que estar con el castaño no era más que una forma de tapar la realidad con un dedo. Porque sabe que Craig Tucker jamás le iba a corresponder como él quería, ¿Qué tan patético podía sonar eso? "Hey, estoy saliendo con un tío porque el que me gusta no me dio bola". Sí, genial idea Tweek, toma tus jodidos diez puntos.
Ah, mucha presión.
Le dolía el estómago para ese entonces. Nunca fue buena idea combinar alcohol con café o bebidas energéticas (no al menos para alguien como Tweek Tweak). Lo mejor sería buscar alguna habitación disponible en el tercer piso. Ya pasó por el segundo y todos los sitios estaban, bueno… Se entiende. Cuando llegó al último piso, se aferró a su estómago con fuerza, caminando de la forma más sigilosa que pudo.
"¡Mngh! ¡Aaah!"
Se detuvo, frente a una de las puertas cerradas, golpeándose en la frente con la palma de su mano. Vaya, VAYA, que hasta en ese piso habían personas cogiendo, por Dios. ¿De verdad en las fiestas todo se trataba de cog…?
"¡C-Craig! ¡Esp…! Aah…"
Hey, Dad, look at me
Think back, and talk to me
Did I grow up according to plan?
El rubio se quedó estático.
Las manos le sudaban, la garganta tenía un nudo terrible y sus ojos parecían lagrimear las Cataratas del Niágara mientras oía cómo alguien llamaba con demasiado entusiasmo a Craig Tucker. Tweek era muchas cosas: inocente, incrédulo, paranoico y demás… Pero no era estúpido. Sabía perfectamente lo que ocurría tras ese trozo de madera bien tallado. Lo sabía. Y le partía el corazón de mil formas.
And do you think I'm wasting my time
Doing things I want to do?
But it hurts when you disapproved all along
Apoyó sus manos en la puerta, los gemidos incrementando en volumen. ¿Quién sería esa persona? ¿era una chica? ¿un chico? ¿le conocía?…
"¿Le amas…?"
Mil y una preguntas azotando la mente del joven Tweek Tweak, quien ya no resistió el peso del trauma, acuclillándose frente a la puerta y cubriendo sus oídos.
Obviamente se vivía otra escena al interior del cuarto.
Kyle y Craig hace varios minutos habían perdido todo control de la situación. Entre mordidas, puteadas y reclamos hacia Stanley, Tweek, Cartman, ellos mismos, quienes fueran, se quitaron cada prenda de ropa que trajeran encima. ¿Estaban las ventanas abiertas en aquella habitación? ¿por qué hacía tanto frío? ¿Cómo mierda lo eliminaban? Tucker empujó al pelirrojo sobre la cama, Kyle solo le observaba en silencio, con una sonrisa maliciosa en sus labios, llamándole con el índice. No se negó a la invitación. Mordidas, lamidas, jadeos entremezclados y risas soberbias marcaban la danza sexual con mayor desquite en la historia.
Kyle quería olvidar a Stan. Craig quería olvidar a Tweek. Dos pájaros de un tiro, ¿no?
—O-Oye…—murmuró el judío apenas, dejando que Tucker moviera los dígitos que había insertado en su cuerpo hace unos segundos. Los gemidos estaban siendo contenidos de la mejor forma, pero Craig no estaba siendo justo con él para nada. —E-Esto no pasó…
—Esto no pasó. —concedió el moreno, inclinándose sobre aquel cuerpo cubierto de pecas, succionando sus pezones a ratos. Obtuvo sonidos maravillosos con ese solo gesto.
¿Qué más daba un polvo en una fiesta? Ambos estaban medianamente conscientes, ambos sabían que a nadie le importaba un carajo lo que hicieran. Podrían coger toda la noche y olvidarlo todo al día siguiente. Es la facultad de gente con cerebro calculador y frío como ellos dos.
—Craig…C-Craig ¡mnh!
—Voy…voy lento, no chilles puto.
—Já…G-Graciosa forma de…apodarme. Cuando haces…lo mismo…
A pesar de tener poco aire en los pulmones Broflovski se las arreglaba para responder a sus palabras con aguijonazos de sarcasmo. Aunque esto fuera meramente desquite para ambos, mierda, la soberbia del judío sí que era atractiva. Con razón su séquito de perras no lo deja en paz.
And now I try hard to make it
I just want to make you proud
I'm never gonna be good enough for
You can't pretend that I'm alright
And you can't change me
— ¡Ggh! ¡Más lento, c-cabrón!
— Que ya entró todo, imbécil.
— Muévete…S-Solo muévete…
No había necesidad de que le pidiera más.
Craig Tucker jamás ha tenido buena fama. Desde sus ocho años que los adultos le han mirado en menos por su forma de ser, sus costumbres, su mal hablar o sus gestos obscenos. Desde niños que se le ha cuestionado cada acción, inclusive ahora con dieciséis años, nadie confiaba en su forma de llevar la vida. ¿Y saben qué? Tenían la jodida razón. Porque siempre encontraba una forma de cagarla. Los labios de Kyle dejaron de emitir palabras coherentes, pasando a ser una mezcla entre el nombre de Craig, puteadas y gemidos ahogados. El ego del azabache estaba por las nubes, no lo iba a negar.
Hasta había olvidado su razón de…
— ¿Craig…?
Frenó sus movimientos en seco, quedándose con la vista pegada en el cabello rizado de Broflovski, quien le miraba con el mismo terror. Esa voz…La conocían más que bien.
— ¿Qué…qué coño quieres? Vete. —respondió en voz alta hacia la puerta.
Kyle logró percibir unos sollozos al otro lado y quiso hacer gesto de apartarse para frenarlo todo, pero Craig tenía otros planes. Le sostuvo de las muñecas contra la cama, relamiéndose los labios. No había sentimiento alguno en sus ojos… Y Kyle supo de qué iba todo.
—Mierda…Tío, esp…¡Aagh! ¡Craig! ¡F-Frena!
No paró. Y una mierda que iba a parar. Tener al motivo de su corazón roto y de la ira allí, afuera de la puerta, llamándole casi a gritos, lo estaba enloqueciendo. Quería que se fuera, quería olvidarse de que existía. ¡¿Incluso estando con otro tío tiene que venir a joder?!
— ¡C-Craig! ¡¿Q-Qui…GAH?! ¡¿Q-Quién es?! —insitió Tweek, golpeando a la puerta de forma tímida.
—P-Por Yahvé… Craig…¡Aah, mierda! —su lado racional le decía que pateara a Tucker o algo para detenerlo.
Su lado desconectado del exterior solo lo incitaba a mover las caderas en dirección al azabache, quien seguía absorto en su rostro, como si buscara encontrar algo en él… Como si buscara encontrar el de Tweek Tweak.
'Cause we lost it all
Nothin' lasts forever
I'm sorry I can't be perfect
A la mañana siguiente Tweek se había encerrado en su casa. Las malas lenguas decían que salió de la casa de Token casi catatónico, con la mirada perdida en algún sitio demasiado lejano para que alguien mortal lo alcanzara. Se había anunciado su traslado al extranjero. Luego de la fiesta ,Craig y Kyle no cruzaron muchas palabras, pues el judío aún se sentía terrible por recordarlo todo de forma tan vívida. Y Craig por su parte sabía que la había cagado en grande por primera vez en toda su puta vida (una vida corta, debe decir).
Ninguno de los asistentes tuvo muy claro lo que había ocurrido aquella noche a las tres de la mañana, pero tampoco parecían interesados en preguntar. El círculo de amigos del judío igual que siempre: Marsh con Testaburger, McCormick en su bicuriosidad y Cartman demasiado atento a todos los cotilleos, como buena presidenta de centro de madres. Ninguno de los cotilleos explicaba aún el asunto del rubiecito adicto al café. Y tan solo una semana después, los Tweak se mudaron de South Park.
Now it's just too late
And we can't go back
I'm sorry I can't be perfect
