Dong-gyun había oído el dicho ese de tropezar con una roca… o algo así. La cosa era que no lo conocía bien.
Si le hubiera puesto atención, tal vez habría analizado un poco su situación desde que conoció a Alex. O tal vez no.
Idas y venidas, corridas y desprecios. Alex era apuesto y DG estaba enamorado de él. Pero todo tenía un límite.
Ahora, llegados a este punto, bajo la ducha del hotel en el que tuvieron un último encuentro, Dong-gyun rogaba por que algo, lo que fuera, le otorgara la fuerza que necesitaba, física y psicológica.
Cuando salió del edificio, no necesitó saber el significado de ese estúpido dicho. Alex era algo que ya no iba a tolerar. Nunca más.
Estaba escribiendo con las palabras del fictober del año pasado, qué pendeja. Este sí es del de este año. Verga.
Besitos, Ami.
