Risa habría tomado el teléfono y gritado por ayuda a Nobu-chan si no estuviera petrificada. Casi se le cae el aparatito de las manos y tuvo que dar un manotazo poco agraciado en el aire para salvarlo.

«Dios mío» se dijo nuevamente «es positivo».

Volvió a mirar la prueba de embarazo para comprobar que las dos líneas seguían ahí. Sí estaban.

Tomó una gran bocanada de aire y se dirigió al teléfono. Marcó el número de la escuela que estaba apuntado en la agenda.

—Buenos días —dijo a quien atendió—. Esto… ¿podría comunicarme con el profesor Otani, por favor?