Nuevos Temores:

-¡ja ja ja, seria muy descortes si no me presentara, muy bien...mi nombre es Shiki, para servirles...

En cuanto la polvadera logra disiparse del todo, puedo observar al presunto atacante que se encontraba elegantemente parado sobre su arma, mientras sonreia maleficamente no dejaba de observar a Kagome, sus ojos color violeta revelaban cierta insanidad en su personalidad, su cabello largo y oscuro ondulaba al viento, ocultando en ciertos momentos su rostro, vestia lo que parecia ser una "falda" de color negro, que llegaba hasta sus rodillas y dejaba entrever sus piernas, tambien tenia ciertas tiras que pobremente cubrian su desnudo torso y unos guantes negros que parecian ser de tela. En cierto momento dejo de sonreir, se arranco una tira que cubia su pecho, tomo su pelo y lo ato con dicha prenda

-¡uff!.. asi esta mejor...

Tanto Kagome como yo estabamos paralizados, ambos intuiamos que cualquier movimiento que hicieramos podria terminar en tragedia; repentinamente, aquel sujeto se bajo de su arma, una vez en el piso la tomo con una sola mano y comenzo a acercarse lentamente hacia Kagome, sabiendo en que podria terminar todo esto, me prepare a desenvainar mi espada

-yo que tu no intentaria eso mi estimado amigo peludo

-¿que es lo que quieres maldito?

-para serte sincero, mis superiores me han ordenado erradicar de este sector todo ser que posea energias puras, ¡ah si, casi me olvidaba, mientras venia hacia este lugar tuve la suerte de encontrarme con tu "noviecita"

-¿QUEEEEE?

-mira, es un souvenir que ella gentilmente me obsequio

Llevando su mano libre a su pecho, revuelve dentro de esas tiras y toma un objeto, el cual arroja hacia mi con cierto asco, facilmente lo tomo y al poder observar me percato de que es un pedazo de flecha rota, como las que Kikyou llevaba consigo, sin embargo dicho objeto estaba manchado con sangre, y no parecia ser la sangre de este individuo. Con rabia estrujo el objeto, por mi cabeza comenzaban a pasar las mil y un posiblidades acerca de lo que pudo pasarle a mi amada sacerdotiza, por desgracia solo podia pensar en lo peor

-Inuyasha...

Kagome percibia mi rabia y mi temor acerca de perder a Kikyou por segunda vez, dentro de mi furia, podia oir su dulce y calida voz llamandome, mis ojos que habian perdido su brillo habitual se cruzaron con los de ella, a quien pude divisar que venia corriendo hacia mi que habia caido de rodillas

-vaya, disculpeme mi señor, pues no sabia que aquel putrefacto cadaver ambulante le era tan importante, por cierto ¿sabe, ahora mismo seguramente esta agonizando al norte, cerca de la zona montañosa, bajo ese monton de rocas que cayo sobre ella, eso sin mencionar que me tome el lujo de desgarrar cada centimetro de su delicada y sedosa piel con mi querida compañera, sin lugar a dudas tanto su cuerpo como su sangre eran exquisitamente deliciosos

Mientras pronunciaba estas palabras, sus insanicos ojos se perdian en la oscuridad, y su lengua relamia sus labios como si estuviera recordando extasiado dicho momento, Kagome al oir todo eso solo se limito a observar mi reaccion, obviamente a ella no le hizo mucha gracia tampoco, sin embargo no podia hacer mucho, puesto que no llevaba consigo sus armas

-no se preocupes señor, si se va ahora y deja que esta hermosura y yo estemos a solas, seguro podra disfrutar de sus ultimos segundos antes de que vuelva adonde realmente pertenece

-Kikyou...no te perdere por segunda vez...

Murmuro para mis adentros...

Kagome, un tanto asustada al verme se aparta un poco de mi, puesto que mi rostro habia cambiado radicalmente, mis ojos se enrojecieron y mis mejillas palidecieron un poco, nuevamente se habia liberado en mi, mi bestia interior, sentia como por mis venas corria la sangre demoniaca, todo mi cuerpo hervia y clamaba la muerte de aquel detestable individuo; sin embargo a pesar de todo este cambio, la asustada Kagome que se habia apartado, tiernamente me rodea con sus calidos brazos, apoyando su hermoso rostro contra el mio

-Inuyasha... por favor no... no de nuevo...Inuyasha...por favor...vuelve en si...

De repente una lagrima rozo mi mejilla izquierda, la parte humana que aun quedaba en mi, se percato de ello y lucho contra mi lado demoniaco, el cual termina cediendo, mis ojos nuevamente recuperaron su habitual brillo dorado, y al fin, al tomar conciencia y completo control de mi cuerpo, veo que Kagome esta aferrada a mi, derramando injustamente sus lagrimas y suplicando mi nombre

-Kagome...

-Inuyasha...

-que ternura..., bueno mi estimado señor, veo que le gusta jugar a dos puntas despues de todo, no se preocupe, ahora mismo le haran compania a la otra en el mas alla

Rompiendo el clima que habia entre Kagome y yo, Shiki en un rapido movimiento, empuño su guadaña, dio un salto y cuando parecia que iba a terminar con nosotros, rapidamente tomo a Kagome en mis brazos y salto en direccion sur, justo debajo del peñasco, Kagome cierra los ojos y solo se limita a aferrarse mas a mi, en cuanto toco el suelo me percato de que nos encontrabamos en campo abierto, sin perder un segundo comienzo a correr velozmente con la intencion de perderlo, sin embargo el era demasiado rapido y ya casi nos pisaba los talones; fue en ese momento, cuando intenta asestarnos con su guadaña por detras, por suerte logro esquivar el ataque y solamente razga mi atuendo, de repente mi sexto sentido capta un peligro que se acerca por mi derecha, logro evadirlo, pero mi brazo queda totalmente razgado. Totalmente ensangrentado y jadeando me detengo, bajo a Kagome, quien con una expresion de total preocupacion examina mi herida, de pronto escucho la voz de Shiki quien se acerca lentamente por detras

-es tipico de ti arruinar mis fiestas ¿no es asi Zann?

-no me malinterpretes Shiki, es solo que nuestros superiores quieren que terminemos con nuestra labor lo mas rapido posible, quieren que todos los sacerdotes y sacerdotizas sean exterminados, no quieren que ninguna energia pura manche esta tierra

Lentamente caminando por la derecha se acerca un sujeto, tenia un largo cabello azul atado a una tira, como si fuera un samurai, tenia el torso desnudo y solo vestia lo que parecia ser un pantalon color negro, tenia dos muñequeras, de una de ellas salia una larga cadena que se enredaba en su pecho, y en el extremo de esa cadena se encontraba un objeto con forma de una estrella de 3 puntas muy filosa, la cual era sostenida con su mano derecha; obviamente el habia sido quien me habia herido sorpresivamente; aquel individuo voltea su rostro, dirigiendo su fria y seria mirada hacia mi y Kagome, que se encontraba frente mio, como si fuera a protegerme

-escucha hibrido, no tenemos nada en contra tuyo, solo dejanos a esta mujer y te perdonaremos la vida, es ella la que nos interesa

-¡HAH! NO DIGAN IDIOTECES, ELLA VENDRA CONMIGO, LO QUIERAN USTEDES O NO

-lamento oir eso –suspira resignado- entonces no tengo mas opcion que eliminarte a ti tambien

Desenreda lentamente la cadena de su cuerpo, y prepara tanto su cadena como su arma; Shiki, observando a su compañero, sonrie y prepara su guadaña

-Zann, dejame a la mujer, me gusta saborear la sangre pura e inocente de las sacerdotizas

-si... yo me encargare del hibrido, de todos modos no supone ya una gran amenza puesto que su brazo esta herido y no podra manejar bien su espada...

Torpemente trato de desenvainar a Colmillo de Acero con mi mano izquierda, por suerte logro hacerlo, pero apenas puedo mantenerla, miro a ambos y me doy cuenta que estan muy decididos a acabar con Kagome, desgraciadamente ambos son muy rapidos y no podre protegerla, huir tampoco seria prudente solo lograria que ambos nos alcancen

-Inuyasha...por favor vete...ellos solo me buscan a mi...si huyes ahora tendras chances de salvar a Kikyou

-N...NO DIGAS ESTUPIDECES KAGOME, YO JAMAS TE ABANDONARE, PASE LO QUE PASE NO DEJARE QUE TE PASE NADA, AUN SI TENGO QUE SACRIFICAR MI VIDA PARA ELLO...

-Inuyasha...

Los ojos cristalisnos de una Kagome sonrojada no hacian mas que hervir mi sangre para que acabase con esos dos sujetos, ella sabiendo que mucho no podia hacer solo se limito a aferrarse a mi brazo malherido; de pronto Zann y Shiki se avalanzan sobre mi, sin embargo en el momento en que estoy por agitar mi espada para tratar de eliminarlos, veo que un objeto cae al suelo frente a todos nosotros, dicho objeto estalla y crea una gigantesca pantalla de humo, tanto yo como mis atacantes quedamos totalmente cegados, de repente siento como las suaves y delicadas manos de Kagome sueltan mi brazo, desesperado y con los ojos cerrados vuelvo a envainar a Colmillo de Acero, y con el brazo que aun esta sano, comienzo a tantear por mi alrededor, con la esperanza de encontrar a Kagome, fue en ese instante cuando percibo un fuerte olor que se iba acercando cada vez mas a mi, sorpresivamente escucho una voz susurrandome a mi oido

-tu olfato puede rastearme, tengo a Kagome, sigueme rapido antes que el humo se disipe

No sabia si confiar en aquella voz, pero teniendo en cuenta la gravedad de la situacion, resolvi por arriezgarme, solo rogaba que Kagome estuviera bien, puesto que no podia percibir su dulce aroma, solo percibia el olor de aquel extraño que me habia susurrado, aun cegado no podia ni me atrevia a abrir mis ojos, solo me guiaba por mi olfato, corri durante varios minutos en direccion de donde provenia aquel olor, finalmente decidi abrir mis ojos y para mi sorpresa me encontraba ya muy lejos de aquellos dos y justo enfrente de la entrada del bosque que da acceso a la aldea de la anciana Kaede; rendido y aun sangrando caigo de rodillas, a pesar de mi total agotamiento aun pude escuchar la dulce y tierna voz de Kagome llamandome desesperadamente, mis pesados ojos aun pueden verla aferrandose a mi cuerpo, de pronto veo una silueta que se encuentra junto a ella, parpadeando severamente logro recuperar la claridad en mis ojos, levanto mi mirada y me percato de que aquel que nos salvo es nada menos que Kohaku, sus ojos frios e inocentes al mismo tiempo no se apartaban de los mios; haciendo un enorme y doloroso esfuerzo logro tomarlo por el cuello con mi ensangrentada mano

-¿QUE BUSCAS AQUI MALDITO?

-Inuyasha dejalo por favor, el nos rescato...

-¡HAH! SOLO LO HIZO PARA PODER ELIMINARNOS, SEGURAMENTE NARAKU ES EL QUE ESTA DETRAS DE TODO ESTO

En ese momento Kohaku dio media vuelta su rostro y con una voz un tanto perturbada me respondio friamente

-Naraku...ya no existe...

-NO MIENTAS MALDITO, SI EL YA NO EXISTIERA TU TAMPOCO ESTARIAS AQUI

-No miento, yo mismo vi cuando un extraño hombre que decia provenir de las tierras olvidadas del oeste, lo elimino con su arma...para mi suerte aquel sujeto no parecia saber nada acerca de la perla de Shikon, tuve mucha suerte al escapar...

Mi mirada llena de resentimiento hacia el no cambiaba, en cambio Kagome solo lo observaba con incertidumbre, al parecer ella no sabia si creerle o no, pero estaria dispuesta a confiar en el, al menos eso me transmitia su mirada

-Naraku ya no puede controlarme, finalmente soy libre y mis recuerdos han vuelto – levanta su mirada y suspira largamente – hermana...

La expresion de duda de Kagome cambio a un semblante maternal y lleno de ternura, sin embargo aun seguia perturbado por algo, en ese momento recorde las palabras de aquel lunatico, Kikyou...mi amada sacerdotiza, dijo que se encontraba en el norte en la zona montañosa, totalmente desesperado y angustiado me puse dolorosamente de pie, sin escuchar las suplicas de Kagome la observe y le dije en un tono totalmente angustiado

-Kagome...la aldea esta cerca, corre hacia ella lo mas rapido que puedas...y avisale a los demas sobre esto...

-Inuyasha...

-aun no confio en el plenamente, por suerte la aldea no esta muy lejos, ve de prisa...

Sin mas, corri velozmente hacia las montañas dejandolos atras, no paso mucho tiempo para que el verde pastisal fuera tornandose marron por el color de la tierra y las rocas; ya en la zona montañosa, comienzo a buscar algun rastro de Kikyou, pero ni siquiera su aroma percibo, desesperado comienzo a saltar de roca en roca buscando algun rastro de ella, en un momento veo que bajo mis pies se encuentra el arco de Kikyou que estaba partido al igual que sus flechas, mas adelante veo la tierra cubierta de sangre, y no muy lejos de alli hay un cumulo de rocas, es ahi cuando recorde lo que el bastardo de Shiki habia dicho

-"... bajo ese monton de rocas que cayo sobre ella..."

Con ambas manos comienzo a excavar y en mi angustia no hago mas que llamarla, sin embargo con cada roca que lograba quitar, mi miedo solo aumentaba; finalmente al quitar una roca de gran tamaño, sale a la luz su delicada mano, la cual estaba totalmente ensangrantada, aun con una minima ilusion y aun mas angustiado, haciendo sobreesfuerzo fisico logro quitar lo mas rapidamente el resto de las rocas que cubrian a mi amada sacerdotiza. Luego de varios minutos, ella se encuentra libre, pero mis ojos no hacen mas que derramar lagrimas al ver el estado en que ella se encontraba, su atuendo de color rojo estaba totalmente rasgado dejando entrever parte de su hermoso cuerpo, sin embargo sus delicadas piernas ahora se encontraban totalmente ensangrentadas, con profundos cortes, su atuendo blanco tambien se encontraba totalmente cortado, por desgracia tanto sus palidos brazos como el resto de su delicado cuerpo se encontraban en un estado critico, su vestimenta estaba totalmente manchada de sangre; su rostro solo contenia ciertos cortes menores a comparacion del resto de su cuerpo; de sus ojos y de sus labios caian hilos de sangre. Haciendo un esfuerzo logre tomarla en mis brazos, lo hice muy lentamente, puesto que no queria que sufriera daño alguno si hacia algun mal movimiento, entre lagrimas aun podia pronunciar su precioso nombre

-Kikyou...por favor...no me dejes...no de nuevo...¡por favor!...

-I...In...Inuyasha...

-¡SI, AQUI ESTOY KIKYOU, AHORA MISMO TE LLEVARE A LA ALDEA

- tomando su suave mano – POR FAVOR RESISTE

-n...no...ba...bajame...yo...estoy bien...

-Kikyou, por favor no seas tan orgullosa –apoyando mi rostro suavemente en su hombro– no dejare que mueras, no soporto siquiera la idea de volver a perderte por segunda vez

Cuando finalmente pude observar su hermoso rostro aun sangrando, pude ver que por primera vez sus palidas mejillas se habian sutilmente sonrojado, tal vez seria la unica oportunidad que podria ver ese hermoso gesto en ella, aprovechando la ocasion le di un dulce y calido beso en esos sedosos y puros labios suyos; un momento despues ella cerro sus ojos y su cuerpo comenzo a enfriarse mucho mas de lo habitual

-¡KIKYOU, NO

Sabiendo que no podia perder un minuto mas me dirigi lo mas rapidamente posible hacia la aldea, no tarde mucho en llegar al frondoso bosque, cruze las malezas velozmente sin importarme que las espinas de los filosos cardos me desgarren la vestimenta y la carne, todo lo que me importaba en ese momento era salvar a Kikyou, no podia pensar en otra cosa, su cuerpo cada vez se encontraba mas frio, necesitaba darme prisa; fue alli cuando crei que no llegaria mas cuando pude divisar las cabañas de la aldea, utilice mis ultimas fuerzas para darme prisa, en cuanto llegue me dirigi hacia la cabaña de la anciana Kaede, la cual pude encontrar rapidamente, para mi sorpresa dentro de ella estaban junto con la vieja sacerdotiza Sango y Miroku, los cuales se sorprendieron al verme llegar ensangrentado con Kikyou en brazos, no hubo tiempo para charlas, tanto la anciana como yo sabiamos que si no nos dabamos prisa, Kikyou terminaria por fallecer; por suerte ella tenia todos los elementos a su disposicion, lo unico que podia hacer era esperar y rogar por que mi amada Kikyou no me abandonase nuevamente; por su parte el monje quiso examinar mis heridas, a lo que le respondi que no hacia falta, puesto que no eran tan graves como las de Kikyou, sali de la cabaña y fue alli cuando recorde a Kagome, en ese momento Sango tambien habia salido hacia afuera, parecia que iba a preguntarme algo cuando nuevamente angustiado, volteo y la miro con ojos desesperados

-¿Y KAGOME? ¿DONDE ESTA KAGOME?

-ha salido a buscarte, ¿acaso no la encontraste en el camino?

-¿AUN NO HA REGRESADO?

-no...¿le sucedio algo?

Kagome...no podia soportar la idea de perderla a ella tambien, no... Kohaku...ese maldito, sabia que no tenia que haber confiado en el; sumido en mis pensamientos comienzo a echarme la culpa, y hubiera seguido asi sino fuera por que Sango palmaba mi hombro totalmente preocupada

-Inuyasha...es la primera vez que te veo asi de perturbado, ¿acaso sucedio algo?

Cuando iba a contarle lo sucedido, veo que detras de ella aparecen dos siluetas, para mi sorpresa una de ellas resulta ser Kagome, quien venia escoltada por Kohaku, sin pensarlo dos veces comienzo a correr en direccion a ella; Sango observa mi reaccion, y al girar su cabeza para seguirme, sus tranquilos ojos se topan con la inocente mirada de su querido y anhelado hermano, sus brillantes ojos marrones pronto quedaron empañados por sus cristalinas lagrimas, sin poder mover siquiera sus labios cayo de rodillas totalmente rendida, su hermano al verla corrio rapidamente en direccion hacia ella, en cuanto se hubo reunido la abrazo fuertemente, ella aun no podia salir de su asombro, ni siquiera habia podido articular palabra alguna, sin embargo pudo mover sus brazos y rodear el frio cuerpo de su querido hermano, pero ante aquella escena familiar, el que rompio el silencio fue Kohaku

-hermana...mi querida hermana...finalmente estoy libre, finalmente puedo estar contigo de nuevo...

-Ko...Kohaku...dime que es verdad...dime que puedo confiar en ti...por favor dime que esto no es un sueño...

-no es un sueño, es verdad... finalmente estamos juntos otra vez...y esta vez sera para siempre...

Totalmente ajeno a aquella escena conmovedora, solo me concentro en Kagome, la cual al estar frente mio me mira de manera un tanto perturbada

-la...¿encontraste?

-si...ahora Kaede y Miroku se estan encargando de ella

-ya veo...

-Kagome...yo...

-es mejor que no digas nada Inuyasha...mejor deja que vea ese brazo tuyo

Sin oponer resistencia, me siento suavemente sobre el pastizal mientras Kagome examina mi malherido brazo; siento como sus suaves manos lo acarician, aliviando mi dolor, luego ella me dice que permanezca en mi sitio puesto que iba a la cabaña por sus cosas, mientras me quedo en mi sitio observo el rostro de Sango, por primera vez en mucho tiempo la veia sonreir, no dejaba de abrazar y contener a su hermano; ¿sera verdad lo que dijo Kohaku acaso?¿Naraku habra sido derrotado en verdad? ¿por quien y que motivos tendria para hacerlo si no es por la perla de Shikon, sin embargo aunque confie en Kohaku, habia algo que no me gustaba del todo. Mientras me encuentro sumido en mis pensamientos, siento como una suave mano palmea mi espalda, era Kagome quien habia vuelto con vendajes y extraños recipientes, para mi desgracia dichos recipientes eran medicinas segun ella, pero yo no lo consideraba asi puesto que cada vez que lo aplicaba sobre mis heridas (no solo en el brazo sino tambien en el cuerpo entero) se podia escuchar un fuerte aullido de dolor en un radio de dos kilometros aproximadamente. Luego de tanta tortura hacia mi demacrado cuerpo, todos entramos en la cabaña, al poco tiempo se reunio con nosotros Miroku, quien como era de esperarse tambien se sorprendio enormemente con la presencia de Kohaku, le interrogue sobre Kikyou y solo me dijo que habia que esperar puesto que de ahora en mas dependia de su propia fuerza, al ver que Kagome no quitaba su vista de mi, decidi quedarme alli, ademas sabia que Kikyou se encontraba en buenas manos, puesto que su ya ahora vieja hermana la estaba cuidando. Al estar todos reunidos, el joven cazador nos explico a todos la situacion:

-durante todo este tiempo, Naraku se ha estado refugiando en una montaña cerca de la costa oeste que da hacia el mar, sin embargo hace unos dias unos extraños hombres con unas extrañas armaduras desembarcaron, misteriosamente decubrieron donde se encontraba escondido y atravesaron todo campo de fuerza muy facilmente, Naraku me ordeno pelear tanto a mi como a Kagura, sin embargo no fuimos rivales para ellos, pero no nos asesinaron, sino que nos dejaron y partieron tras Naraku, el trato de absorberlos y al ver que fue inutil utilizo todos sus poderes contra ellos, por desgracia el veneno tambien fue inutil, el hombre que parecia ser el lider de todos ellos menciono que provenia de las tierras olvidadas del oeste, su nombre si mal no recuerdo era...Kael..., y utilizo un arma muy extraña para eliminar a Naraku, no era una espada como las nuestras, era recta y no encorvada y su empuñadura tenia lo que parecia ser un craneo, cuyos ojos brillaban, y al utilizarla contra Naraku lo purifico desapareciendolo por completo, luego uno de ellos volteo hacia mi y me dijo que me fuera, que ya era libre, pero que no me metiera en su camino nuevamente sino acabarian conmigo

-¿y Kagura? –interrogue-

-desaparecio...en cuanto naraku fue eliminado...

-eran siete personas...4 de ellos vestian armaduras y armas que jamas habia visto... los otros 3 parecian ser cazadores como nosotros pero por lo que pude sentir por sus energias, parecian ser muy debiles a comparacion de los demas, ustedes ya conocen a 2 de esos 3 –dirigiendo su mirada a mi y Kagome-: Shiki y Zann, por desgracia su poder no se compara con el de Kael, no se cuales sean sus intenciones, pero por lo ocurrido esta noche, puedo deducir que no son nada buenas...y al parecer Naraku solo era un obstaculo para ellos...

-es...esos hombres... so...son los 7 sabios de Dios...

Todos nos volteamos para ver de donde provenia dicha voz, y claramente pudimos ver que era la misma Kikyou la que estaba hablando, sin embargo ella era sostenida por su hermana puesto que se encontraba muy debil y con demasiadas vendas

-¿C...COMO DICES? –interroga un perturbado Miroku-

-es...esos hombres...vinieron a purificar el mundo...

Como era de esperarse ninguno de nosotros entendia lo que Kikyou estaba diciendo

-ah...ahora niño...po...¿por que... no les entregas la ...Perla de Shikon que tienes escondida?

Todos nos volvimos hacia Kohaku, quien bastante sorprendido tambien, bajo su mirada, revolvio en su vestimenta y le entrego a Sango la perla (la cual aun no estaba totalmente completa, pero si casi en su totalidad) que tenia Naraku en su poder, dicho objeto aun estaba contaminado por las energias negativas del malvado demonio, Kikyou friamente le pidio a Sango que le diera la perla, que ella se encargaria de purificarla nuevamente, la exterminadora se la entrego amablemente, una vez que la tenia en sus manos, Kikyou volvio a su habitacion para comenzar el ritual, en tanto Kaede resolvio por explicarnos detalladamente lo que quiso decir Kikyou con todo eso

-si los 7 sabios de Dios estan aqui, significa que el fin de todo lo que conocemos se acerca irremediablemente...

Totalmente paralizados por lo que acabamos de oir, solo pudimos observar a la anciana contar su historia con cierta frialdad y tristeza...

CONTINUARA...