El dilema de Sesshoumaru:
Sentado sobre una roca que sobresalia del pastizal se encontraba pensativo un poderoso demonio, la noche calida cubria el cielo, las estrellas brillaban y la luna llena florecia en el paramo nocturno, su larga cabellera ondulaba en la suave briza haciendo que su plateado cabello adquiera un inusual brillo, sus ojos dorados se encontraban totalmente perdidos en la inmensidad del cielo; durante horas habia permanecido en la misma posicion sin moverse. En ese momento una pequeña sombra se aproxima cautelosamente, sin embargo se detiene a unos pocos metros de el y se oculta tras un arbol, era nada menos que su fiel sirviente Yaken, quien venia a observar a su amo y señor, el gran demonio Sesshoumaru, con demasiado temor a molestarlo, se queda observandolo, sin embargo decide no importunarlo mas y se retira hacia donde se encuentra la pequeña Lin quien inocentemente se encuentra recogiendo unas flores para entregarsela a su señor, Lin al ver a Yaken aproximarse corre hacia el, en sus manos habia formado un pequeño collar de flores para Sesshoumaru, pero al no verlo se lo coloca a Yaken en su diminuto cuello
-señor Yaken, mire! mire, le habia preparado esto al señor Sesshoumaru, pero igual puedo hacer mas, tome esta es para usted
-Lin, ya basta de jue...
-le queda muy bien señor Yaken, ahora hare uno mas para el señor Sesshoumaru
Luego de ello Lin vuelve hacia el pequeño campo de flores para volver a rehacer un nuevo collar. Totalmete resignado Yaken, suspira largamente, se quita el collar de flores y se recuesta se sobre un arbol a descansar, mientras tanto no lejos de alli, la pequeña niña sigue recogiendo flores felizmente, de pronto sus pequeñas y suaves manos se topan con un pie, inocentemente ella levanta su mirada y sus marrones ojos se chocan con los insanicos ojos de un hombre totalmente vestido de negro quien empuña una enorme guadaña, gentilmente Lin con una tierna sonrisa le ofrece una flor a dicho hombre, el sujeto solo sonrie y levanta su arma, en ese momento Lin se percata del peligro que corre y comienza a gritar, de pronto una sombra cruza el cielo velozmente y detiene la estocada de la guadaña, era Sesshoumaru quien desenvainando su poderosa espada con energias demoniacas detiene el golpe, su expresion fria y seria ya de por si interroga al atacante quien responde friamente
-veo que los rumores eran ciertos mi estimado señor Sesshoumaru, ¿que le parece si mejor hacemos un trato, la niña a cambio un inmenso e infinito poder, ¿acaso no te satisfaceria tener un infinito poder?
Sin responder, Sesshoumaru contrataco velozmente y desarmo sin ninguna dificultad a su atacante, la guadaña cayo y se ensarto en el suelo, el demonio coloco la punta de su arma frente al cuello del sujeto
-ahora dime...¿quien eres y que quieres?...
-muy bien...mi nombre es Shiki mi señor, a su servicio...
-¿que quieres?...
-jejeje... no se preocupe, solo venia por la niña es todo
-señor Sesshoumaru...tengo miedo... –Lin se escondia temerosamente detras del poderoso demonio y se aferraba a el-
De repente una oscura nube obstruye la luz de la luna, oscureciendo el minusculo campo de flores, aprovechando la oscuridad, Shiki desaparece velozmente al igual que su arma, sin embargo su voz aun se podia escuchar en el aire
-mi estimado señor Sesshoumaru, veo que le agradan los retos, bien entonces, ¿porque terminamos nuestra pequeña disputa en mi pequeño recinto, se encuentra a 3 dias de aqui, al oeste, lo vere alli señor, ah! y por cierto, no se olvide de traer a la pequeña niña, me encanta jugar con los niños luego de una batalla
-idiota...
Sin una palabra mas, Sesshoumaru volvio a envainar su espada y comenzo a caminar en direccion hacia el oeste, luego volteo su mirada y se dirigio hacia la pequeña y con una voz extremadamente fria le dijo severamente
-Lin, despierta a Yaken, y de ahora en mas... trata de no separarte de mi
-SIII
Acatando las ordenes de su señor, Lin fue hacia los arboles y desperto bruscamente a un dormido Yaken, quien bastante perturbado y malhumorado reto severamente a la pequeña, quien con un tierno gesto de inocencia solo atino a sonreirle, y luego ambos alcanzaron a su señor quien lentamente caminaba por el pastizal. Durante la caminata, por la cabeza del demonio solo rondaban preguntas acerca de quien seria el sujeto y por que queria a Lin, sin embargo de lo unico que estaba seguro es que ese sujeto pagaria caro su osadia; durante toda la noche, caminaron larga y agotadoramente bajo el brillo resplandeciente de la luna. La marcha era en silencio, sin embargo tal vez debido al aburrimiento, la pequeña comenzo a tararear una cancion, lo que hacia un poco mas llevadera la marcha. De pronto, una serpiente cazadora se aproxima frente a Sesshoumaru, el gran demonio sin inmutarse la deja pasar, al igual que el resto que vienen aproximandose por delante de su camino, luego en el lejano horizonte, a un costado del camino, bajo un arbol se encuentra una silueta femenina recostada, a medida que se aproximan, el joven demonio se percata de que es la mujer que sello hace ya 50 años a su detestable hermano, nada menos que la sacerdotiza Kikyou, ella se percata de su presencia y rapidamente toma su arco y una flecha, apuntandolo comienza a seguirlo sigilosamente sin titubear, Sesshoumaru se detiene, la observa muy tranquilamente y con una mirada que helaba hasta los mismos huesos la observa
-te encuentras muy debil y aunque estuvieras en buenas condiciones no eres ninguna rival para mi mujer...
-¿que vienes a buscar demonio por estas tierras?
-no tengo por que decirte nada
De repente la sacerdotiza se percata de una pequeña niña en compania de aquel demonio, la cual, con ojos saltones y tiernos no deja de observarla mientras se aferra del brazo de Sesshoumaru, luego piadosamente la pequeña le suplica piadosamente al demonio
-señor Sesshoumaru, estoy muy cansada y tengo hambre, ¿por favor podria dormir un poco, ¿por favor?
La tierna voz de la niña al igual que sus ojos brillantes sorprendieron a Kikyou, quien no salia de su asombro al ver que tan inocente niña siguiera a tan horrible y poderoso monstruo, sin mas cerro sus ojos y bajo sus armas; Sesshoumaru sin inmutarse solo se dirigio a Yaken con una voz demasiado severa
-Yaken, busca algo de comer...volvere en cuanto salga el sol... y no se alejen demasiado de esa mujer...
Totalmente desconcertado, por la cara de Yaken solo caia una gota, luego dirigio su vista hacia Kikyou con demasiado temor, ella podria matarlos a ambos si quisiera, sin embargo ordenes eran ordenes asi que solo un tanto nervioso le dijo a Lin que se quedase cerca de la joven sacerdotiza, que el buscaria alimento y enseguida regresaria, sin mas Yaken se interno en el bosque que se encontraba a la derecha del camino y desaparecio, fue en ese momento que Lin se acerco a Kikyou, sentandose a su lado comenzo a platicarle con su tierna e inocente vocecita
-¿usted es una sacerdotiza no es asi?
-si, es verdad...
-VAYA, ¿y que hace por estos lugares durante la noche?
-voy peregrinando por las aldeas y ayudando a los heridos o enfermos
-WOW, ¿y no tiene miedo de viajar siempre usted sola?
-sinceramente no...ademas -sonriendole tiernamente- soy muy fuerte...
-y...¿no se siente sola?
-(bajando su cabeza un tanto resignada) ...debo...admitir que a veces si...me siento un poco sola y de no tener a alguien a mi lado...
-AH!...disculpe si la entristeci...
-(sonriendole nuevamente mientras acariciaba dulcemente su cabezita) no te disculpes, esta bien, ademas...si tengo a alguien, pero muy rara vez nos vemos...y casi siempre nuestros encuentros son por muy poco tiempo...
-entonces...¿acaso ustedes estan enamorados?
Ante esa pregunta, Kikyou se ruborizo levemente y con una suave y dulce voz respondio afirmativamente, los ojos de la pequeña se iluminaron, y comenzo a llenarla de preguntas, a las cuales la sacerdotiza trataba de responder de manera amable; luego de un tiempo el cielo se habia iluminado nuevamente por la presencia de las serpientes cazadoras, las cuales habian vuelto luego de hacer su trabajo, como era habitual depositaban las almas recolectadas en el cuerpo de Kikyou, ante esta escena Lin observaba todo muy sorprendida pero sin sentir miedo alguno, puesto que sabia que ella no le haria daño
-¿que son esos animales?
Kikyou medito un poco antes de responder, no podia contarle toda la verdad a una pequeña e inocente niña, era muy dudoso que comprendiera esos dilemas, asi que solo se limito a decirle que lo que depositaban sobre su cuerpo era energia espiritual, Lin inocentemente asintio. Durante un largo rato, las serpientes cazadoras merodearon sobre donde se encontraban, luego de haber saciado la curiosidad de la niña, fue el turno de Kikyou para interrogarla
-dime pequeña, ¿como fue que te encontraste con ese sujeto?
-¿el señor Sesshoumaru? –baja su cabeza un tanto triste y suspira profundamente-, bueno...un dia encontre al señor Sesshoumaru muy lastimado en el bosque, y a pesar de que a el yo no le agradaba lo ayude y trate de cuidarlo, luego la aldea en la que vivia fue atacada por unos lobos, todos murieron, trate de escapar e intentar buscar a mi señor, pero... no pude... sin embargo el señor Sesshoumaru me encontro y uso sus poderes para revivirme, por eso le estoy agradecida y por eso lo quiero tanto, y estoy segura que el siempre me protegera
Demasiado sorprendida Kikyou no podia articular palabra alguna, ¿como era posible que aquel horrible demonio pudiera apiadarse, lo unico que ella conocia de el era su terrible fama y que era el hermano de su querido Inuyasha, sin embargo era la primera vez que se topaba con el. De todos modos resolvio no seguir preguntandole, y solo se limito a estar junto a ella, tomando con una mano su cabeza la acerco hasta su pecho
-veo que tambien sabes lo que es la soledad y la tristeza, tus padres seguramente estarian muy orgullosos de ti
De repente los ojos de Lin se llenaron de lagrimas y en voz muy baja comenzo llorar aferrandose al atuendo de la sacerdotiza, quien gentilmente la contenia; la noche se hacia cada vez mas fria, y Yaken aun no regresaba, ambas se habian quedado en silencio observando la hermosa luna, en un momento Lin comenzo a tararear una cancion, la cual le traia muchos recuerdos a Kikyou, por su mente pasaron los momentos mas felices que ella tuvo al compartirlos con Inuyasha, las caricias, los abrazos, los besos, sin dudarlo ella si lo extrañaba en el fondo, pero su orgullo era muy fuerte y estaba segura de si misma que ella no le diria lo que ella sentia, al menos abiertamente, sin embargo ella seguia amandolo aun y se lo demostraba de una manera muy particular puesto que no podia darse el lujo de darle el completo control de la situacion, sabiendo que su reencarnacion tambien estaba enamorada de el, y que el sentia algo indefinido por ella; Kikyou poco a poco comenzo a tomarle cierto rencor a Kagome, ella habia interferido en su relacion con el, no era justo aunque en realidad jamas lo fue...pero luego de 50 años ella volvio a la vida y finalmente se habia enterado de la verdad, finalmente podria amar y ser correspondida, sino fuera por ella, por Kagome. De repente de entre los arboles, frente a ellas, salia un agotado y lastimado Yaken cargando consigo muchas frutas, precipitadamente Lin salio a su encuentro y le ayudo a cargarlas y las llevo hasta donde se encontraba Kikyou, Yaken sin poder mas, se dejo caer cerca de ellas, Lin se acerco hacia el y noto que estaba muy herido, usando sus magras fuerzas, el pequeño demonio consiguio hablar
-e...esos campesinos...son muy...rudos...
Sin previo aviso Kikyou se acerco hacia el, con un semblante piadoso ella saco unas vendas y hierbas medicinales que guardaba dentro de su atuendo, las cuales utilizo para curar sus heridas y vendarlas, hasta tanto Yaken se encontraba sumido en un profundo sueño, producto de su agotamiento; Lin a todo esto observaba inocentemente, tal vez le serviria en el futuro, una vez que hubo terminado su trabajo la sacerdotiza dejo el pequeño cuerpo del demonio tendido sobre el pastizal, Lin tomo una sandia y comenzo a devorarla avidamente, Kikyou un tanto sorprendida la observaba y se reia suavemente, Lin la miro con extrañeza, tomo una manzana y se la ofrecio inocentemente
-no...gracias...yo...no tengo hambre ahora
-vamos, come... por favor -ojos suplicantes-
Gentilmente Kikyou tomo la manzana, no sin antes observarla detenidamente, luego le dio un suave mordisco y saboreando exquisitamente su gusto comenzo a comerla gustosamente; aun faltaba una hora para que amaneciera, la noche hubiera seguido tranquila, sino fuera porque de entre los arboles salio una figura un tanto sombria, Lin solo quedo sorprendida, en tanto Kikyou habia tomado su arco y le apuntaba, sin embargo cuando identificaron a aquella figura, Lin inmediatamente se puso de pie y fue corriendo hacia ella, era Kohaku quien se encontraba herido, rengueando y sangrando Kohaku pudo reconocer a la pequeña y acepto amablemente su ayuda, en tanto Kikyou con una mirada demasiado fria no dejaba de apuntarle, puesto que ella cuando habia sido capturada, lo habia visto, y habia notado rapidamente que el era uno de los sirvientes predilectos de Naraku, sin embargo Kohaku al ver a la sacerdotiza que le pedia explicaciones, le dijo toda la situacion, Kikyou entro en razon rapidamente y creyo sus palabras, puesto que veia la sinceridad en sus ojos, Lin al escuchar sus palabras comenzo a ponerse nerviosa, ademas tambien sabia el hecho de que si su señor lo encontraba, lo asesinaria sin ningun tipo de explicacion, por eso era mejor que se fuera lo mas rapidamente posible. Kikyou nuevamente utilizo lo que restaba de sus hierbas y vendas para curar a Kohaku, cuando hubo terminado los tres pudieron escuchar que todo ruido proveniente del bosque que se encontraba frente a ellas habia cesado, Kohaku tomando su cadena con una mano y preparando su espada con la otra solo atino a decir
-veo que todavia me esta siguiendo...
-puedo sentirlo... se acerca rapidamente -Kikyou tomando cautelosamente y silenciosamente su arco y flechas-
-POR DETRAS!
Rapidamente Kohaku tomo a Lin del brazo y la aparto del arbol en que se encontraba, Kikyou por su parte tambien se habia apartado del lugar rapidamente; el arbol que se encontraba detras de ellos y donde estuvo recostada Kikyou se partio estruendosamente en dos, y por detras de lo que quedaba de dicho arbol se aproximaba lentamente una figura quien al acercarse pudieron notar que era muy grande, media dos veces la altura de la sacerdotiza, en cuanto estuvo frente a nosotros pudieron verlo claramente, su piel era muy palida, tenia una amplia barba que cubria su rostro, sin embargo era calvo, su cuerpo estaba totalmente cubierto por una armadura metalica al igual que sus brazos y piernas, a escepcion de su cabeza, por detras suyos sobresalian las sombras de hachas de tamaño medio, y en ambas manos llevaba hachas, su mirada era un tanto estupida, sonriendo mostraba su demacrada dentadura, luego con una voz demasiado ronca solo atino a decir
-gracias por guiarme hasta aqui pequeño bastardo, en compensacion al igual que tus amiguitas les dare una muerte rapida
Rapidamente levanto su mano y lanzo su hacha hacia Lin, Kohaku usando el peso de su cuerpo logro empujarla y salvarla de esa manera, no sin salir lastimado, Kikyou sin titubeos lanzo una flecha hacia aquel sujeto, sin embargo y a pesar del inmenso poder de aquella flecha, aquel individuo logro detenerla con su hacha que tenia en su otra mano partiendola en dos, sin perder tiempo, el enorme individuo lanzo esa hacha directo hacia Kikyou, la sacerdotiza al intentar evadirla tropezo con el dormido cuerpo de Yaken y cayo al suelo, cuando parecia que estaba perdida, aparecio rapidamente la figura de Sesshoumaru, quien se interpuso entre el hacha y Kikyou, los ojos de Lin al verlo se iluminaron al verlo quien comenzo a gritar de felicidad, Sesshoumaru miro de reojo friamente a la caida sacerdotiza
-idiota...
-eres puntual despues de todo...-Kikyou sonreia sutilmente-
Sesshoumaru desenvaino su espada rapidamente desarmando cada hacha lanzada hacia el por aquel extraño sujeto, el cual habia dejado de sonreir, para adquirir un semblante un tanto perturbado, en ese momento unas cadenas aparecieron por detras del enorme tipo, apresando al gran demonio, detras de aquel tipo aparecio otro que llevaba una cadena y una estrella filosa en la punta de esta
-eres demasiado lento y confiado Kato...por desgracia ello sera tu perdicion...
-DEJA DE HABLAR ZANN Y ELIMINALO DE UNA VEZ POR TODAS PARA QUE PODAMOS ENCARGARNOS DE ESA MUJER Y ESA NIÑA
Pero para sorpresa de ellos dos, esas cadenas no pudieron apresar a Sesshoumaru, quien facilmente logro romperlas, y con una mirada bastante irritada los sentencio
-si que son detestables...malditos insectos...
Rapidamente salto hacia ellos con su espada directo para eliminarlos pero en ese momento una nube de humo logro cubrirlos y en cuanto se hubo disipado ellos habian desaparecido, sin embargo se pudo escuchar la voz de Zann a lo lejos
-es usted demasiado fuerte para nosotros señor Sesshoumaru, no se preocupe la proxima vez tendra a un rival digno de usted, hasta entonces...
Dandole la espalda a Kikyou, Sesshoumaru volvio a guardar su espada, luego se volteo para mirar a la sacerdotiza que se habia ya puesto de pie, sus ojos dorados no hacian mas que mirarla e interrogarla severamente, Kikyou cerro sus ojos y le respondio friamente
-aquel joven acaba de decirnos que Naraku ha sido derrotado, que en el oeste, frente a las costas hay un nuevo enemigo, si te diriges hacia alli cuida mas a tus compañeros
-ese chico...¿acaso salvo a Lin?...
-asi es...
Sin decir mas, se marcho dirigiendose hacia el oeste, Lin quien estaba tratando de reanimar a un Kohaku caido, vio que su señor se marchaba, Kikyou se acerco a ella y le prometio que ella lo cuidaria, que no se preocupara, la pequeña le sonrio amablemente, le dio las gracias, desperto a Yaken, quien aun seguia durmiendo, y juntos siguieron a Sesshoumaru, a lo lejos se veia a una Lin alegre extendiendole la mano saludandola felizmente, cuando se perdieron en el horizonte, Kikyou dio vuelta el caido cuerpo del joven cazador
-ya se han ido...
-gracias por no decir nada...no tenia el valor de mirarlo a los ojos luego de intentar asesinar a su compañera...
-no te preocupes, pero de ahora en mas ten mas cuidado...
-si...gracias...ire a avisarle a mi hermana
La superficial herida no afectaba en nada a Kohaku, puesto que lo unico que mas queria en ese momento era encontrarse con su hermana, rapidamente se puso de pie y siguio corriendo en direccion hacia el este. Kikyou lo observo hasta que desaparecio en el horizonte; poco a poco el sol iba saliendo y la joven sacerdotiza sin perder mucho tiempo se apresto a caminar en direccion norte, hacia la zona montañosa, sin embargo no se percataba del peligro que le esperaba mas adelante ni de la sombra que la seguia de lejos.
En tanto, durante dos dias Sesshoumaru y sus acompañantes caminaron en direccion al oeste, pero a diferencia de el, el cansancio lentamente iba drenando las energias de sus acompañantes, en especial Lin quien cada vez caminaba mas lentamente, Sesshoumaru se percato de ello, asi que se detuvo y le ordeno severa y sutilmente a Yaken que cuidara de Lin mientras el no se encontraba, la pequeña totalmente agotada se tendio sobre el verde suelo, cerro los ojos y comenzo a pensar en aquella sacerdotiza, en el poco tiempo que compatieron juntas ella fue lo mas cercano a una amiga y...casi a una madre, ella anhelaba dentro suyo volver a verla, y estaba segura de que seria asi, sin mas comenzo a correr en busca de flores, su idea era buscar la flor mas hermosa para darsela como regalo. En tanto Sesshoumaru tambien comenzo a pensar en aquella mujer, ahora entendia por que su estupido hermano se comportaba tan debil ante ella, sin embargo a pesar de que a el no le llamaba la atencion en absoluto, pudo percibir en ella un gigantesco poder interior, pero no solo en ella sino tambien en la pequeña Lin, ¿acaso los humanos eran tan debiles como el creia, ¿valdria usar su poder para protegerlos tal y como hizo y sigue haciendo su hermano, una y otra vez esas preguntas rondaban su mente y no lo dejaban en paz, sin embargo el era demasiado orgulloso y seria demasiado dudoso que el hiciese tal cosa, pero luego comenzo a pensar en su padre, su padre si lo hizo.
Cansado de meditar, volvio hacia donde se encontraban sus compañeros, al llegar al lugar, ya la noche habia caido, tanto Yaken como Lin se encontraban dormidos
-Yaken...es hora de irnos...
-hmmm? -restregandose los ojos- AH! a-amo Sesshoumaru...disculpe, si...ya iremos..., despierta Lin, es hora de seguir...
-mmmm...quiero dormir un rato mas...
Yaken hizo todo lo posible para despertarla, pero ella no se movia, Sesshoumaru al percatarse del cansancio de la pequeña, solo atino a mirar a Yaken friamente, luego sin decir siquiera una sola palabra, tomo a Lin en sus brazos, y de la nada, una pequeña nube aparecio bajo sus pies haciendolo levitar, Yaken antes de quedarse fuera se aferro a la pierna de su señor; durante toda la noche siguieron su trayecto hacia el oeste mientras atravesaban largos kilmetros de campos, en un momento Sesshoumaru capto a lo lejos el olor de su hermano, volteo la mirada y lo vio recostado sobre una roca, en un peñasco a lo lejos, ¿que estaria haciendo, bueno tampoco era momento de averiguarlo, ademas en el fondo intuia que muy pronto volveria a verlo. Mientras cruzaban el campo a la luz de la luna, Lin abruptamente se habia despertado, habia tenido una pesadilla, sin embargo sus ojos se toparon con los de Sesshoumaru, los cuales la miraban fijamente, los tiernos e inocentes ojos de Lin se llenaron de lagrimas
-a-algo...le paso a esa sacerdotiza...
Sin inmutarse, Sesshoumaru levanto nuevamente su mirada y siguio su camino como si nada hubiera pasado. Lin aun perturbada por el silencio de su señor, tomo la flor que habia recogido para darsela, la cual era una flor de loto con petalos violetas, trato de estrecharla contra su pecho sin embargo debido al nerviosismo cayo imprudentemente al lejano suelo, al observar ello, solo se limito a aferrarse mas al pecho de Sesshoumaru, el cual le servia de consuelo en ese momento...
CONTINUARA...
