4. Reencuentro

Kai estaba en un dilema, en un ataque de protección se le ocurrió la "gran" idea de llevarse consigo a Ale, eso sonaba bien hasta que la vió en su cuarto… supongo y su mente no funcionó muy bien a causa de los nervios de la idea del castigo… pero ahora ya qué podía hacer? Ni modo de mandarla de regreso, eso imposible, tendría que arriesgarse de nuevo a ser detectado por la torpeza de la otra, lo único que le quedaba era dejarla ésa noche con él y que cuando al día siguiente le dieran descanso (si es que le daban) la ayudaría a irse y por último a buscar al pelirrojo y NO distraerse haciendo dibujitos.

El bicolor llamó la atención de la otra llamándola por su nombre, luego señaló la cama e hizo ademán de dormir, la otra entendió y asintió pero señaló a Kai y se encogió el hombros, el señalado entendió que le preguntaba dónde iba a dormir él y luego señaló en piso, la otra rió y luego lo negó con la cabeza, lo tomó de la muñeca y lo jaló a la cama con ella.

Al ver los planes de la otra, el mayor se soltó del agarre y se le quedó viendo a la otra, sintiendo que él tenía un leve furor rojo en la cara… cosa que no estaba en el rostro de la niña. Obviamente a la niña no le importaba dormir con él… pero a él sí, con la única mujer que había dormido era su mamá y eso era MUY diferente a dormir con alguien anexo a la familia. Así que Kai comenzó a negar frenéticamente con la cabeza mientras sacaba de un cajón unas mantas y cobijas y las ponía en el suelo para después quitarse el calzado y acostarse donde había puesto todo, dándole la espalda a la otra; como la luz estaba encendida Kai podía ver la sombra de Ale en la pared, cuando vió que ésta al fin se acostó, él se levantó y apagó la luz para tirarse en el suelo nuevamente dispuesto a dormir.

Sería más o menos media noche cuando sintió que alguien lo despertaba, cuando por fin lo hizo descubrió que fue su invitada quien lo había hecho, se sentó y se encogió en hombros preguntando así un "qué?" la otra miró a todas partes y luego se abrazó a sí misma con una mirada un tanto triste… se sentía sola. Kai se extrañó de eso puesto que la otra le había dicho que no le tenía miedo a lo oscuro… pero bueno, ése lugar en plena luz del día daba miedo por qué no iba a darlo de noche?... así que el bicolor se resignó e invitó a la otra a acostarse con él, haciéndolo se acomodó no muy lejos del mayor.

Por más que lo intentó, no pudo seguir durmiendo, no es que la otra se moviera mucho si no que simplemente… "lo distraía", así es, lo distraía, nunca había tenido a una persona así de cerca desde hacía mucho y era como estar descubriendo un nuevo sentir… pero algo que lo sorprendió es que la otra no tenía esencia alguna que la distinguiera, su mamá por ejemplo siempre olía a lavanda, su papá siempre a metal frío… pero por qué ésa niña no?

Era el día siguiente, aproximadamente medio día, Kai estaba dando su décima segunda vuelta a la alberca mientras que su tutor de momento lo observaba con detenimiento y apuntaba cosas en una libreta, parecía ser que Kai había mejorado de la noche a la mañana. La verdad, era que el niño estaba muy metido en su mente y no se daba cuenta de lo que estaba haciendo, estaba pensando profundamente en su invitada, preguntándose si habría acatado la orden de NO salir del cuarto… preguntándose si habría entendido su medio deforme dibujo, también se distraía preguntándose el por que la otra no olía a nada, es decir, una mujer de su edad generalmente huele a dulce… pero ella ni si quiera eso. Cuando el tutor le dijo que ya podía retirarse a descansar, Kai se vistió y corrió directamente a su cuarto, tenía que aprovechar ésa oportunidad para llevarse a Ale de ahí a buscar al ojiverde.

Cuando por fin entró a su cuarto, se encontró con que Ale estaba sentada sobre la cama en posición de loto mientras dibujaba con muchos colores que estaban a su alrededor, se acercó a ella, señaló los colores, luego la mochila y por último la puerta, queriéndole hacer entender que se tenían que ir. Ale acató la orden y así pudieron salir del cuarto de nuevo preocupándose de que los descubrieran, hasta que por fin llegaron a la enredadera la escalaron y saltaron la muralla saliendo corriendo a través de la acera impresionando a algunos peatones que pasaban por ahí.

Se dispusieron a buscar en tiendas o cosas así, por si al ojiverde se le ocurría buscar a la morena ahí pero no tuvieron éxito alguno, duraron caminando unos minutos hasta que la niña se cansó y tuvieron que sentarse como la primera vez que intentaron buscar al mayor de los tres… pero ésa vez Kai se esforzó por no durar mucho tiempo en los dibujitos, así que en cuanto la niña se recuperó siguieron su camino a través de tiendas, edificios y demás.

El tiempo se volvió a ir sin manejo alguno hasta que se oscureció, el niño sabía que se metería en muy graves problemas si las cosas continuaban así… pero se tenía que arriesgar… todo por ésa niña que extrañamente parecía entenderlo a pesar de que hablaban otro idioma. Iban caminando sin rumbo alguno cuando la morena se detuvo y por consecuente el bicolor también, la miró y descubrió que ella veía hacia un parque… si mal no recordaba era el mismo parque donde se vieron por primera vez… quizás….

Kai comenzó a correr jalando a la otra en dirección al parque, si su deducción era correcta, el ojiverde estaría ahí buscando a la morena y quizás la misma también deducía eso puesto que se le había quedado viendo al parque. Así que en cuanto llegó al lugar se dispuso a buscar por todo la maldita zona verde, entre los árboles, arbustos, puestos de tiendas, etcétera… sin éxito alguno; se sentaron en una banca que estaba frente a una fuente a descansar un poco, por mera inercia miró a la menor y notó cierto sentimiento a tristeza en los ojos de ésta… quizás tenía miedo de no volver a ver al tal Satoshi… quizás temía el regresar con Kai a la abadía… quizás temía que nunca podría regresar a casa… el bicolor ya conocía bien ése sentimiento. Él todas las noches se preguntaba si algún día iría a regresar a su amado Japón, el único lugar al que le podía llamar hogar… por que ésa maldita abadía no era un hogar, era una cárcel a la que su abuelo le había confinado hasta que él regrese… cuándo sería eso? No tenía idea, algún día regresaría? Tampoco lo sabía… lo único que sabía en ésos momentos era que tenía que intentar sobrevivir a las condiciones en las que vivía por su propio bien. De repente, uno reprimidos sollozos llamaron la atención del mayor y volvió a mirar a la menor… intentaba callar su llanto tapándose la boca pero no le funcionaba mucho ya que unas lágrimas resbalaban por su cara.

- ah… no llores…- comenzó a decir a sabiendas que la otra no le entendía- n-no te preocupes, encontraremos a Satoshi- le sonríe nervioso para tratar de consolarla pero eso no servía -.

Al final, la morena tapó su rostro con ambas manos y comenzó a llorar sigilosamente, quizás en vergüenza de que alguien la viera… cómo se podía preocupar por eso? Se preguntó Kai, de hecho, le sorprendía que la extranjera no hubiera llorado desde antes si no que empezó a hacerlo hasta cuando al parecer su esperanza al fin se vió agotada. Ahora el ojicarmín se sentía despreciable, él tenía que reunirla con su querido tutor y lo único que hizo fue perder el tiempo… quizás hubiera sido mejor tan solo llevarla a una estación de policía y ya… pero… dejarla a su suerte?... no, eso nunca, quién sabe qué hubiera podido pasarle… y de repente, los llantos se callaron y dieron pasos a suspiros, la niña intentaba dejar de llorar pero claramente no podía… y Kai simplemente veía todo eso, no sabía qué más hacer… cuando él lloraba simplemente nadie iba en su auxilio, se quedaba solo en su oscuro cuarto esperando que la mañana siguiente por fin llegara… pero no podía dejar que la otra se pusiera así… así que sin creérselo él mismo la abrazó y acarició el negro cabello que le adornaba la cabeza.

- ya no llores… todo estará bien…- silencio- pero por ahora… habrá que regresar… a la abadía…- no sabía por qué le explicaba, sabía perfectamente que no le entendía -.

- yo no lo creo así…

Se oyó de repente y Kai miró al causante de la voz… siendo éste el maldito Satoshi. Ahí estaba de pie, sonriendo como si nada hubiera pasado, como si su responsabilidad no hubiera estado perdida por dos días en la desconocida ciudad, por un segundo a Kai se le ocurrió golpearlo pero el otro era mayor que él y tenía que respetarlo por ése simple detalle.

- pero vaya!- comenzó el pelirrojo- parece que están muy divertidos, quizás pueda volver después- arquea la ceja -.

El japonés sabía a qué se refería el otro, sin embargo, no tenía muchas ganas de soltar a la menor… ése inútil extranjero no se veía preocupado, menos angustiado… qué le pasaba? Ésa niña bien hubiera aparecido muerta un día y a ése le daba igual!... y al parecer la menor también notó eso, ya que no ponía resistencia alguna para salir corriendo hacia su tutor e incluso había agarrado el abrigo del bicolor.

- Ale, es hora de volver- dijo Satoshi serio- tenemos mucho que hacer y se dio media vuelta comenzando a avanzar -.

Kai no se la creía… ni si quiera iba a ver si la pelinegro lo seguía?... que descaro… pero de repente vió a la otra correr tras del ojiverde, en un momento de distracción había soltado la fuerza de su agarre. Estaba confundido, hacía unos segundos la niña parecía no quererse separar pero ahora corría siguiendo al otro… supuso que simplemente era por que no tenía otra opción… pero se sorprendió cuando Satoshi se volteó de nuevo para mirarlo.

- mañana nos regresamos a casa- dijo como si nada- lo más probable es que volvamos hasta dentro de años… - Kai heló- así que si quieres, ven mañana a ésta hora aquí mismo para despedirte- mira a Ale que tenía la mirada baja- se nota que se llevaron bien – mira a Kai una última vez y luego se vuelve a encaminar hacia lo oscuro del parque siendo seguido de la niña -.

Kai se quedó ahí, viendo a la nada. Se íba… Ale se íba a ir… sabía que tarde o temprano eso íba a ocurrir… pero tenía que ser temprano?... el niño bajó la mirada, derrotado, así se sentía… el por qué? Como muchas otras cosas tampoco sabía ésa. Miró al cielo y de éste comienzan a caer ligeras plumas de nieve….

Horas más tarde, en la abadía para ser precisos, en la oficina de Boris para serlo aún más, el mismo miraba una pantalla de al parecer una parte de un jardín, la escena estaba en blanco y negro y casi no había movimiento… hasta que cierto niño pasó por ahí.

- ya regresaste…- dijo en tono ronco y bajo- qué habrá pasado con la niña?...