Hola! aquí les traigo el capitulo dos xD... siento la tardanza u.u (aunque se que hay personas que se tardan meses... incluso años en actualizar xD pero a mi no me gusta tardar tanto...) lo que pasa es que adquirí el libro de Harry Potter and the Deathly Hallows xD y me la pasé leyendo, no me despegaba del libro... y luego pase unos días de luto u.u (ya que acabé de leer el libro xD). Finalmente salí de la "depresión" xD y me puse a escribir... la verdad es que lo escribí tan rápido que no me quedó tan bien u.u pero... T-T bueeeno... intenten disfrutar este último capítulo...

Al Cruzar la Puerta
Parte II

Sentado en el alfeizar de la ventana, Draco Malfoy miraba su reflejo distorsionado en el cristal por el que resbalaban finas gotas de lluvia... Sólo por un momento... déjame sentir esta paz. No pudo evitar sentirse como un tonto después de recordar las palabras que le dijo a Hermione Granger en la Sala de los Menesteres.

Tal y como la muchacha lo había dicho, sus compañeros y maestros se dieron cuenta de su ausencia, entonces Dumbledore hizo aparecer la puerta de la Sala de los Menesteres¿Cómo? Simplemente pensó que necesitaba encontrar a Granger y a Malfoy, pues ya sospechaba que estaban allí, entonces fue así como apareció la puerta que te llevaba al lugar donde estaban los chicos.

Sólo por un momento... déjame sentir esta paz. Se recriminaba a si mísmo por haber dicho estas palabras... y por lo que hizo segundos antes de decirlas. Aún recordaba la mirada divertida de Dumbledore cuando lo vió separándose rápidamente de Hermione, al momento que escuchó que la puerta se abría. Ahora no podía evitar el sentirse como un completo idiota. Mientras más repasaba lo que había pasado, se sentía más avergonzado... y seguramente Hermione Granger le contaría todo lo que pasó a sus inseparables amigos Potter y Weasley, luego se correría el rumor y... ya no había duda, se convertiría en la burla de Hogwarts por lo que quedaba del año.

Ingresó al Gran Comedor, esperando encontrarse con las miradas y cuchicheos de los estudiantes, sin embargo nada de esto pasó, todo seguía exactamente igual, como todos los días. Su mirada de sorpresa le duró poco, pues una sonrisa presuntuosa la reemplazó. Después de esto fue a sentarse en la mesa de Slytherin, junto a sus "amigos" Crabbe y Goyle.

Por más que intentaba no podía concentrarse en lo que le decían sus compañeros, sólo se limitaba a sonreír y asentir, a sabiendas de que los Slytherin que lo acompañaban seguramente estaban diciendo alguna broma tonta acerca de Harry Potter.

Harry Potter. Pensó. En la Sala de los Menesteres había admitido a sí mismo que el odio por el muchacho de ojos verdes no era más que algo que creía sentir. No era odio en realidad lo que sentía por el trío de chicos... pero si era envidia: Envidiaba la fama y popularidad de Potter, envidiaba la inteligencia de Granger... envidiaba la familia tan unida de Weasley. ¿Y cómo era que descargaba toda esa envidia? Burlándose de ellos, insultándolos, haciendo que las cosas que tanto envidiaba de ellos sonaran como algo de lo que deberían avergonzarse.

Tan sumiso estaba en sus pensamientos, que no se dio cuenta que el Gran Comedor se encontraba cada vez más y más vacío, todos los estudiantes regresaban a sus salas comunes. Draco se levantó de su lugar dispuesto a ir también a la sala común de Slytherin para no quedarse atrás, seguido por Crabbe y Goyle.

Por otro lado, Hermione leía uno de sus tantos libros, sentada en el sofá, escuchando el ardiente fuego de la chimenea crepitar. Había repasado mentalmente lo que había pasado con Malfoy en aquélla habitación. En el momento en el que el rubio posó su cabeza sobre su hombro lo primero que pensó hacer fue empujarlo o algo así... pero por alguna razón no pudo hacerlo, no se atrevió.

Cerró el libro al terminar de leer el capítulo que tanto le había costado terminar. De repente se sorprendía a sí misma al notar que había leído muchas páginas sin realmente saber qué palabras decía lo que estaba leyendo, entonces tenía que volver a leer desde lo último que recordaba haber entendido...

Al día siguiente les tocaba pociones con el profesor Snape. La mitad de las mesas lo ocupaban los alumnos de Gryffindor, y la otra mitad los de Slytherin. El profesor Snape entró al salón azotando la puerta tras él, haciendo que todos los alumnos callaran de pronto.

- Hoy van a trabajar en equipos – habló lentamente –. Los cuales serán elegidos al azar por mí

Snape hizo aparecer en un pequeño caldero trozos de papel en los cuales, los alumnos suponían, estaban los nombres de ellos. El profesor sacó uno de los papeles y lo leyó en voz alta para que toda la clase pudiera escuchar:

- Longbottom y... – en ese momento sacó y desdobló otro papel.- Goyle

Neville se encogió en su asiento al escuchar el nombre de la persona con la cual tendría que hacer equipo. Snape siguió formando los equipos hasta que sólo quedaron unos pocos papeles en el caldero.

- Granger y... Potter – dijo, haciendo que los chicos sonrieran –. Lo que nos deja a Malfoy... y Weasley

Ron tragó saliva asustado y Draco sólo hizo una cara de fastidio para luego recoger sus libros e ir a sentarse a un lado del pelirrojo.

- Estos son los ingredientes y las instrucciones a seguir – con solo agitar su varita las palabras quedaron escritas en el pizarrón –. Empiecen

Como en todas las clases del profesor Severus Snape, los alumnos permanecían en silencio, siguiendo las instrucciones que estaban anotadas en el pizarrón, pero no eran de extrañarse los susurros de los alumnos para comunicarse entre si.

- ¡Hiciste todo mal Weasley! – levantó un poco más la voz Draco, pero Snape hizo como que no escuchó nada, sin poder ocultar una media sonrisa

- ¿Yo? Pero si tú fuiste quien se equivocó, ahí dice "Dos gotas de sangre de Dragón" y tú sólo pusiste una

- Como si yo fuera a equivocarme Weasley – señaló el pizarrón - ¿Ves? Dice "Una gota de sangre de Dragón" y abajo dice "Dos pelos de Unicornio" ¡Los confundiste!

Ron se puso rojo, tanto que podría confundirse con su cabello. Volteó a ver a sus amigos que parecían estar platicando alegremente... dentro de lo que cabe estando en la clase de Snape. Su mirada cambió de ellos a Draco Malfoy, quien había adoptado una sonrisa triunfal.

- No te preocupes por eso – dijo Draco aún con esa sonrisa –. Siendo un Weasley es lo menos que podría esperar de tí

- ¡P-pues...!

- Mi padre siempre lo ha dicho – interrumpió – Que los Weasley son la vergüenza de los sangre pura... de hecho deberías sentirte orgulloso ya que todos los magos los ponen de ejemplo para educar a sus hijos: "Nunca seas como un Weasley"– dijo riendo

- ¡Prefiero ser un Weasley a tener que vivir como un Malfoy! –levantó la voz haciendo que toda la clase pusiera atención en ellos –. No me importa que los magos me pongan de mal ejemplo... al menos mis padres no lo hacen...

El caldero que contenía la poción hirviendo cayó, siendo empujado por Draco. Los ojos grises veían furiosamente al pelirrojo, quien mantenía una expresión entre asustada y desafiante. Todos veían la escena pero nadie se animaba a hablar, incluso Snape se había quedado sin palabras, tal vez porque no quería llamarle la atención a Draco Malfoy, su alumno favorito, quien se fue corriendo tan pronto acabó la clase.

- Te digo que no debiste haber dicho eso Ron – dijo Hermione mientras caminaba con los otros dos muchachos por el pasillo

- ¿Yo? Si fue él quien empezó

- Si, pero tu sabes que lo que Malfoy dijo no es cierto

- ¿Y eso qué?

- ¡Pues que duele más que te digan la verdad! Si alguien me molestara porque... saco malas calificaciones no me molestaría, porque se que no es verdad...

- Pero si te molestan por... digamos, tu cabello, entonces si te sentirías mal – completó la frase Harry

- ¡Exacto!...¡oye¿Por qué mi cabello?

- Ah, no, por nada...

- ¡Harry¿Por qué mi cabello?

- Sólo bromeaba Hermione...

- Como sea – interrumpió Ron –. Draco Malfoy sí que sabe hacerte sentir mal, aunque las cosas que diga no sean realmente verdades...

El grupo siguió caminando, pero al momento de dar una vuelta Hermione se detuvo mirando hacia atrás, entonces los otros tras dar unos pasos también se detuvieron y voltearon a verla.

- ¿Hermione? – llamó Ron a la chica que seguía mirando hacia atrás

- ¿Sucede algo? – preguntó Harry

- Lo siento chicos, adelántense, olvidé que tenía algo que hacer...

Y dicho esto Hermione salió corriendo dejando atrás a unos chicos confundidos, a quienes no les quedó más remedio que seguir caminando, después de todo tenían receso y no lo pensaban desperdiciar. Por otro lado Hermione seguía corriendo, ignorando las miradas curiosas de sus compañeros... hasta que finalmente llegó, la famosa Sala de los Menesteres se encontraba frente a ella.

Abrió la puerta con cuidado, intentando no hacer mucho ruido. Al abrirla por completo entró sin siquiera ver lo que había dentro, como Malfoy lo hizo tiempo atrás, pero después de todo ella ya sabía lo que había adentro... o mejor dicho, quien estaba adentro.

Se acercó a paso lento, quien la hubiera visto pensaría que no quería llegar, pero más bien lo hacía porque mientras caminaba formulaba en su cabeza ideas de lo que iba a decir para no terminar empeorando la situación.

- ¿Malfoy? – finalmente dijo al encontrarse frente al chico que ocultaba su rostro entre sus rodillas, recibiendo un respingo de parte de éste al escuchar su voz.

Draco levantó su mirada, viendo con enojo a Hermione, haciéndole notar que su presencia no le era grata en esos momentos, pero aún así la chica no hizo nada más que quedarse en el mismo lugar viendo a Draco.

- ¿Qué haces aquí Granger? – preguntó al fin

- Buscándote – su respuesta hizo que Draco arqueara una ceja - ¡P-para disculparme por lo que hizo Ron, claro está! – agregó rápido al ver la cara interrogante del chico

- ¡Ja¿Ahora Weasley te utiliza para que hagas su trabajo? Seguramente te ofreció mucho dinero por ello...ah, espera, es pobre...

- ¡Es por esos comentarios, Draco, que las personas no se quieren acercar a tí!

- ¡¿Acaso estás ciega Granger¿Que no has visto a todas las personas que están alrededor de mí? Oye, un momento... ¿Quién te ha dado el derecho de llamarme por mi nombre?

- Pues es cierto que hay muchas personas alrededor de tí – contestó omitiendo la última pregunta –. Pero por alguna razón pareces no llevarte bien con ninguna

- ¿Algún problema con eso Granger?

- ...Me das lástima

Después de esto ninguno de los dos habló. Permanecían mirándose el uno al otro con una expresión enfadada, hasta que Draco habló:

- Me es indiferente lo que pienses, se te es muy fácil decirlo pues tus padres no te dicen qué hacer y qué no...

- Se me es muy fácil decirlo porque, si te pones a analizarlo, te darás cuenta que estás haciendo un esfuerzo en vano. Déjame decirte algo... tu padre es demasiado orgulloso para admitir que has hecho algo bien, no porque hagas todo lo que él quisiera que fueras capaz de hacer significa que te felicitará...

Mientras Hermione hablaba Draco se le quedaba viendo totalmente sorprendido... ¿Cómo era que sabía lo que él pensaba¿Cómo era que sabía que quería liberarse de toda esa vida falsa que lo había venido siguiendo desde su nacimiento?... ¿Acaso era tan transparente? No, no lo era, siempre había podido engañar a todos... pero Hermione Granger... era una chica especial...

- ...de hecho, creo que la razón por la que no te hace caso... – dijo sin darle vueltas al asunto, directamente al grano – ... es porque eres un cobarde Draco...

- ¿Un cobarde¿Yo? Por favor, y ahora me dirás que tu sangre es tan pura como la mía...

- Eres un cobarde, porque siempre has intentado complacer todos los deseos de tu padre y nunca has tenido el coraje de decirle lo que piensas y lo que quieres... y eso, Draco, es algo que seguramente Lucius Malfoy detesta...

En ese momento Draco no sabía qué sentir.Todo lo que le había dicho Hermione era cierto... él había trabajado todos esos años para ser una persona de la cual su padre estaría orgulloso, pero sin darse cuenta se convirtió en un tipo de persona que su padre detesta...

- ¿Y qué pretendes que haga Granger¿Que de repente deje de actuar como lo hago sólo por ese pequeño discurso¿Crees que es tan fácil?

- Nadie dijo que lo era... ¿Pero en verdad piensas vivir siendo siempre la marioneta de Lucius Malfoy? Incluso él se sentiría avergonzado de que su hijo hiciera tal cosa...

- ¿Avergonzado de que su hijo le sea leal?

- No, avergonzado de que su hijo pueda ser manipulado tan facilmente...

Draco guardó silencio, no sabía qué decir, pero aún así seguía viendo a los ojos de Hermione con resentimiento por haber dicho esas últimas palabras.

- ¡¿Y si estuvieras equivocada Granger¡¿Y si empiezo a actuar independientemente de mi padre y él empieza a odiarme?!

- ¡Claro que no! – soltó una risita –. Después de todo eres su hijo, nunca te podría odiar...

Un silencio se hizo presente después de esta frase, silencio que rompió Hermione tras ver su reloj y tomar un semblante asustado.

- ¡Ya va a empezar la clase! – dijo Hermione –, ¿Salimos de aquí? – le tendió la mano

Sólo por un momento... déjame sentir esta paz. Volvió a recordar sus palabras. La Sala de los Menesteres cambia su interior según la necesidad de quien pasa por su lado... ahora recordaba que la vez anterior había una ventana que daba hacia el Bosque Prohibido, entonces una idea vino rápidamente a su mente...

- Granger... – acercó su mano a la de ella lentamente, como si tuviera miedo, pero después de todo fue capaz de entrelazarla y levantarse, sin soltar la mano de Hermione...

Se dirigieron a la puerta aún sin soltarse, pero parecía que ninguno de los dos se había percatado de que seguían tomados de la mano.

- Dime – volteó a verlo –. ¿Draco? – le llamó al no recibir respuesta

- Todavía no te he dado el derecho para que me llames por mi nombre

- ¿Acaso lo necesito? Yo te llamo como quiera

- ¿Ah, si? Entonces deja de enojarte cuando te llame "Sangre sucia"

- ¡Pero eso es diferente!... en fin¿Qué me ibas a decir?

Draco volteó hacia la puerta y tomó aire para después fruncir el ceño y volver a ver a Hermione.

- Una palabra de esto y te las verás conmigo...

- ¿Una amenaza?... bueno, era de esperarse. Ya salgamos, se nos va a hacer tarde – suspiró... después de todo Draco, con o sin órdenes de su padre, seguiría siendo Draco... aunque tal vez ciertos aspectos podrían cambiar...

Abrieron la puerta, sujetados de las manos, pero al momento de que se abriera por completo ya estaban separadas de nuevo. Hermione salió del lugar pero Draco se quedó allí parado.

La Sala de los Menesteres cambia su interior según la necesidad de quien pasa por su lado... y a veces hace que te des cuenta de muchas cosas...

- ¡Granger! – Draco llamó a la muchacha que había dado no muchos pasos fuera de allí –. Sólo para que sepas... que aquélla vez tú tampoco pronunciaste el hechizo Accio

Hermione lo vio sin cambiar de expresión, luego se volteó y con paso apresurado fue a la clase que estaba por comenzar.

Draco miró a sus pies, entonces suspiró...

Al cruzar la puerta...

...y dio un paso fuera para ir él también a su clase donde volvió a encontrarse a Hermione, mirándose como si nada hubiera pasado. Draco separó sus labios, sin saber qué decir... tal vez unas palabras de gratitud o algo por el estilo, pero finalmente los volvió a unir sin emitir sonido...

- Tienes razón – pensó –, soy un cobarde...

Entonces, en un momento, tan rápido que podría pasar desapercibido por los demás... vio que los labios de Hermione se arqueaban en una sonrisa, la cual le era dirigida a él.

...las cosas ya no serían iguales...

Le tomó sólo un momento a Draco devolver esa sonrisa, entonces los dos voltearon al frente para prestar atención a la clase que empezaba.

...ahora podría tener momentos de paz al lado de Hermione...

o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.FIN.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.o.

Esta cosa se comió algunos signos de exclamación e interrogación xD por más que intentaba arreglarlo, al momento de guardar los cambios no pasaba nada xD... tomatazos bien recibidos T-T