Día 2 Sábado 22 de Septiembre

Fuimos al faro. Es hermoso!. Ah, si, el faro también es lindo. Nos levantamos a las 9:30hs, desayunamos y pregunté si íbamos a ir. Me contestaron que sí. Se prepararon y cuando estábamos por salir una avalancha de chicas se les tiraron encima. Rápidamente cerraron la puerta. Miré a Lily y vi mi cara de confusión reflejada en la suya. Los chicos cruzaron miradas preocupadas y después, como acordándose que nosotras estábamos ahí, hicieron un chiste y no mencionaron nada de lo que acababa de suceder.

-Se deban haber equivocado de personas-dijo Lucas nervioso antes de sugerir que saliéramos por la puerta de atrás.

-Qué fue eso de recién?-le pregunté al rubio cuando los otros dos se habían alejado.

-No sé a qué te referís-eludió apurando el paso.

-A todas esas chicas Lu…quienes eran?-ya pasé por muchas situaciones similares en mi vida, pero ja! No puedo decírselo. Arriesgué-. Tus fans?

No sé si mi tono o mi cara fueron muy graciosos, pero él se empezó a reír nerviosamente. Me dijo que tenía mucha imaginación, y que tendría que dedicarme a algo relacionado con crear historias, como el cine. Bingo. Gracias. Después de ese comentario, no volví a decir nada sobre las chicas, pero no me voy a dar por vencida.

Cuando finalmente llegamos al faro (caminamos dos horas seguidas), nos sentamos a su sombra a descansar y comer algo. Ahí estuvimos una hora, hasta que a Zac se le ocurrió subir hasta arriba. Nunca me voy a olvidar la cara que puso Lucas cuando miró al faro en su totalidad!

-Parece que a mi amigo no le agradó mucho la idea.

-Es que…es alto, no?

-301 escalones, para ser exactos-comentó Lilian mirando un mapa con referencias-. Es un atractivo turístico…venir hasta acá y no subir…

Pero al chico la idea no lo convencía en absoluto. Extrañamente, cuando lo miré, me encontré con su mirada celeste que casi hace que me muera de amor, pero traté de que no se notara y le hice un gesto como diciendo "No queda otra…", y nos dispusimos a subir, pese a las pocas ganas.

-299…300…ya está, no puedo más.

-Lucas, por favor! Estás a un paso de llegar, y les ganamos a los otros dos-dije al notar que Zac y Lily se habían perdido en el recorrido.

-301. Mirá…-señaló el horizonte.

El paisaje frente al cual nos encontrábamos, era simplemente precioso. Por la altura, no se distinguían las personas, pero, en cambio, la vista al mar que se ofrecía era perfecta. Los árboles dibujando figuras de color verde, y las flores haciendo lo suyo con incontables colores. Al otro lado, el mar interminable, lleno de olas por doquier, y un color azul, tan solo comparable con la belleza del cielo en el que no había ninguna nube estorbando. Me quedé sin palabras…siempre viajé tanto, por tantos lugares, y ahora me daba cuenta de que nunca supe apreciar los momentos, o las ventajas que me ofrecía ese viaje. Los detalles que me perdí por estar siempre escapándome de las personas y del mundo. Gracias Zac, gracias Lucas por ayudarme a abrir los ojos.

Y hablando de Zac…

-Que raro que los chicos no llegaron, no?-pronuncié una vez terminada mi reflexión.

-No se si es raro…a Zac le gusta Lilian…pero no le digas que te conté, porque me mata!

-Te mata? Lily no para de decirme lo lindo y simpático que es, cuánto le gusta y no sé que más…

-Parece que coinciden. Debe ser lindo encontrar a alguien, y que se gusten así…-dijo, volviendo a mirar al mar-. Pero lo importante es la confianza, no? Saber que por más cosas que pasen, o como sean las vidas de diferentes, se van a seguir queriendo…

Sinceramente…en primera instancia no sabía de qué estaba hablando. Qué era lo que ocultaba que lo hacía ponerse así. Le pregunté, pero en ese momento llegaron los otros dos, arruinando la oportunidad perfecta para enterarme cual era su secreto.

En fin, llegaron Lily y Zac, demasiado juntos para mi gusto. Con Lucas intercambiamos miradas, y sin decir nada nos entendimos.

Habremos estado…no sé…una hora mirando el paisaje desde las alturas, y cuando se hicieron las 15:30hs nos dio hambre y fuimos a comer. Cuando llegamos al departamento, mi amiga y yo nos dispusimos a cocinar rápidamente, ya que la noche anterior nos sentimos un tanto inútiles al ver que no nos dejaban hacer nada. Hoy fue la revancha.

Después de comer (unas exquisitas milanesas con puré), queríamos mirar un rato de tele. Cuando la prendí, Lucas se acercó y se sentó al lado mío, hablándome, pero concentradísimo en la pantalla. Cuando pasé por el canal 16, solo alcance a escuchar "You are the music in me…", antes de oír que en la cocina se caía una olla al piso, un grito de Zac (que estaba lavando los platos), y sentí que mi rubio se tiraba arriba del control remoto y apresuradamente apagaba el aparato. Eso me molestó mucho, lo juro. Pero antes de gritarle que estaba loco y tirarle con lo primero que encontré, propuso ir a la playa.

Bajamos a la playa, no era cosa de que nos echen de la casa por querer mirar televisión. Pero cuando nos íbamos a sentar, vi que unas chicas se acercaban disimuladamente. Al parecer no fui la única que se percató de eso, porque los chicos propusieron alejarnos más de la multitud. Pasamos toda la tarde tirados al sol, jugando a la pelota, comiendo galletitas que habían traído, y alrededor de las 20:00hs, dejamos el lugar.

Cuando llegamos, nuevamente, al piso ocho del lujoso Hotel Paraíso, nos dijeron que nos bañáramos.

-Que manera más sutil de decirnos que estábamos sucias-comentó Lily.

Nos reímos, y les hicimos caso. En el baño había dos duchas.

-Definitivamente estos chicos…

-Basta de hacerte la película, Meli, son buenos chicos…además, Zac es tan lindo, sabés qué me dijo hoy? Me dijo que…-

Y habló, habló, y habló todo el tiempo que tardamos en salir de las duchas. Está loca por ese morocho. Me alegro por ella, si lo que Lu me dijo es verdad, no van a tardar mucho en estar juntos. Que suerte que tiene.

Al salir del baño, los dos chicos entraron apurados, y salieron en 15 minutos, bañados, peinados, cambiados…y Lucas hermoso…(Lily me dice que a eso le agregue "Zac más hermoso que de costumbre"). Nosotras los miramos extrañadas, y nos dijeron que esa noche íbamos a salir a cenar afuera.

Juro que nunca imaginé que "afuera" podía haber un restauran tan espléndido. El restaurante brillaba a la luz de unas lámparas hermosas, muy pulcro, muy perfecto. Ordenamos la comida, y después de cenar abundantemente y reírnos de la gente que aparentaba ser más que los otros, por el simple hecho de estar ahí, caminamos un rato bajo las estrellas. Si éstos no son los mejores días de mi vida, no sé cuales serán. Buenas noches.