Dean miró a Sam, pensativo, en completo silencio.

-Estás seguro?- le preguntó, dudoso

-El único sobreviviente hasta ahora la describió de esa forma… a mi parecer, es una dama blanca- repuso Sam, no muy convencido

-No lo sé… no se supone que esas cosas sólo matan a hombres infieles?- Dean lo miró, interrogativo y Sam no supo qué decir. Hasta el momento habían ocho muertos y un sobreviviente, todos de diferente sexo, algunos de ellos sin alguien a quien serle infiel, personas comunes y corrientes. Pero el único sobreviviente había descrito la situación diciendo que una hermosa mujer vestida de blanco le había pedido llevarla a su casa en medio de la carretera y luego se había desvanecido en el aire justo en el momento en que el auto se dirigía inevitablemente a un barranco.- Bien, veamos uno por uno a los afectados- repuso Dean luego de un momento y Sam hojeó una carpeta.

-La primera víctima se llamaba Megan Roosfield, tenía 21 años, soltera, sin novio, estudiante de leyes; luego tenemos a Alan Segatchyan, de 32 años, casado, dos hijos, abogado; Mark Delux, 25 años, tenía una novia hacía tres años, era empleado en un garaje; Antoine Maxwell, 23 años, no tenía novia, era estudiante de arte; Marianne Kripke, 29 años, era cajera de un supermercado y estaba comprometida para casarse en un mes; Anne Delacour, 26 años, no tenía novio, era secretaria; Lucille Lee, 19 años, no tenía novio, era mesera en un restaurant; Matthew Le Fevre, 20 años, tenía novia hacía dos meses, estudiaba ingeniería; y el único sobreviviente es Jonathan Larter, de 30 años, arquitecto y se casará en dos meses- finalizó Sam y miró a Dean, esperando alguna teoría

-Entonces, tenemos a cuatro mujeres, cinco hombres, uno casado, tres con pareja, dos comprometidos, cuatro sin nadie, todos de diferente profesión- Dean miró a Sam y se encogió de hombros- No tengo nada… y dudo que sea una Dama Blanca… en esa lista hay personas que no serían infieles, porque no tienen a quien serle infiel… y hay mujeres, no sólo hombres

-Lo sé, a mí también me tiene confundido- repuso Sam- Tendremos que ir a ese tramo de carretera, a ver qué sucede

-Hagamos eso entonces- replicó Dean, levantándose- Yo manejo y tú permaneces escondido… o funcionará si vamos los dos

-Es probable que no- dijo Sam, tomando su chaqueta- Yo me quedo escondido… y si no funciona… tendrá que ir sólo uno de nosotros mañana por la noche

-Vamos entonces- sonrió Dean- Cómo extrañaba ir de caza

Los dos subieron al Impala y se dirigieron rumbo al tramo donde habían ocurrido todos los accidentes; Dean manejando y Sam escondido en el asiento trasero. Pero cuando llegaron allí, descubrieron que alguien ya se les había adelantado.

-No puede ser- murmuró Dean- Sam, sal de ahí, ya nos ganaron- Sam se levantó y miró hacia delante. Un hermoso Cadillac rojo viajaba con dos pasajeras

-Maiden?- Sam se acomodó en el asiento

-La seguimos, o retrocedemos?- Dean miró a Sam

-Síguela- musitó él, sin perder de vista el Cadillac. De pronto, la persona que viajaba en el asiento del copiloto se desvaneció y Dean frenó a tiempo para ver cómo el Cadillac caía por el barranco.- Maiden!- Sam bajó del Impala y se dirigió a la joven, que había saltado a tiempo- Estás bien?- Maiden lo miró, miró a Dean, que había bajado también del automóvil y suspiró.

-Diablos! Eres una cazadora y esa cosa casi te mata… brillante- se burló Dean, mirando por el barranco, en cuyo fondo se quemaba el Cadillac- Aunque… tal vez sea destino, no crees?- Maiden, que se levantaba ayudada por Sam lo miró, interrogativa- Volvemos a vernos, te has quedado sin transporte…- la joven suspiró- Y bien, chica arcángel, cuál es tu teoría?

-Una dama blanca- repuso Maiden- Una diferente a todas las que conocía

-Las damas blancas atacan a infieles- replicó Sam, mirándola acusadoramente

-No esta- se defendió Maiden y miró hacia el fondo del barranco, con dolor en el rostro, y volvió a mirar a los Winchester- Estuve investigando profundamente, t de hecho, hablar con ella me aclaró las cosas- Dean la miró, instándola a continuar- Su nombre es Anabella Merrington, murió a los 27 años, cuando se lanzó a este barranco, con el corazón destrozado

-Por una infidelidad- acotó Sam, pero Maiden negó con la cabeza

-En su vida tuvo bastantes novios, pero nunca llegó a casarse, porque siempre tuvo miedo de demostrar sus sentimientos- explicó la joven- Se suicidó porque no soportaba el dolor de ser incapaz de revelar sus verdaderos sentimientos

-Entonces nadie le fue infiel- replicó Dean- Está matando a personas que no pueden demostrar sus sentimientos?- Maiden asintió- Ya veo- Dean rió y miró a Sam quien frunció el ceño, sin entender su mirada- Mata a los que no pueden demostrar sus sentimientos, Sam… acaba de intentar matar a Maiden, no te dice eso algo?

-De verdad, si vas a seguir con eso…- Maiden lo miró molesta- Quizá sólo quiso matarme porque soy cazadora

-Sí, seguro- murmuró Dean- Bueno, volvamos al hotel entonces, tendremos que buscar su debilidad para acabar con ella- los tres subieron al Impala y se regresaron al hotel donde se quedaban los Winchester. Al entrar al cuarto, Maiden se sentó de inmediato, notoriamente cansada- Supongo que tendremos que hacer investigaciones para descubrir cuál era su debilidad

-O conjeturas- replicó Maiden- A pesar de que toda la información de que disponía estaba en el portátil que tenía guardado en el Cadillac… recuerdo bien que la posible debilidad que había descubierto era que, si está matando a personas que no pueden demostrar sus verdaderos sentimientos, se le obligue a ella a lucir lo que sentía realmente

-Excelente plan… y cómo haremos eso, según tú?- Dean la miró burlón. Maiden lo observó, casi con rabia- Oh, ya sé- dijo entonces Dean, luciendo como si acabara de descubrir la cura del cáncer- Podríamos encontrar a alguien, que demuestre sus sentimientos ante ella… de hecho ese alguien podrían ser… déjame ver… a quien conocemos que estén locos el uno por el otro y se nieguen a reconocerlo- Maiden entrecerró los ojos, esperando la respuesta, pero Dean simplemente la miró, decepcionado- No se me ocurre nadie… conocen a personas así ustedes dos?

-Dean, de verdad, ya termina con eso- le dijo Sam- Estaba pensando… porqué en vida sentía tanto miedo de demostrar sus verdaderos sentimientos? Debe haber algún motivo, si tuvo tantos novios, si estaba enamorada de ellos… porqué no les demostraba su amor?- Dean y Maiden se quedaron pensando, pero no encontraron respuesta- En las investigaciones que hiciste…- miró a Maiden, algo dudoso- No hablaban de alguna mejor amiga, o alguien cercana a ella…

-No- respondió Maiden- En realidad me centré en su vida romántica… a menos que…- miró a Sam, comprendiendo- Ya entiendo

-Ustedes dos son realmente el uno para el otro… dos mentes totalmente conectadas- dijo Dean con sorna

-Sí, de hecho estoy pensando seriamente como sacarte del medio, Dean- le dijo Maiden, molesta- Es posible que Anabelle en realidad no amara a sus novios, sino a alguien más… del mismo sexo- Dean iba a hablar, pero se quedó con la palabra en la boca- En aquellos tiempos, la hubieran mandado a colgar si demostraba sus sentimientos por otra mujer

-Entonces qué, buscamos a una pareja de lesbianas y atraemos a la Dama Blanca?- preguntó Dean

-Anabelle tendría hoy unos 87 años… quizá su gran amor aún esté viva- dijo Maiden

-Tendremos que seguir investigando- dijo Sam, sacando su portátil y buscando en internet. Maiden se sentó a su lado y observó la información que encontraba, mientras Dean los miraba, suspicaz

-Ya deja eso- musitó Maiden y le lanzó una mirada fiera, Dean se hizo el ofendido

-Qué, ahora lees la mente?

-No, me basta con ver la forma en que nos miras- replicó Maiden, volviendo la vista hacia el ordenador- Aguarda- detuvo a Sam, poniendo su mano sobre la de él, lo que le llevó la sangre a las mejillas de inmediato al Winchester. Dean ocultó la risa en una sonora tos- Mira esto- replicó Maiden, ignorando lo sucedido- "La muerte de Anabelle Merrington se une a la de su mejor amiga desde la infacia, Claire Dubois, quien se suicidó en el mismo barranco hace tres semanas"

-Perfecto, las dos amantes están muertas- replicó Dean- Y ahora qué, mente maestra?

-Vamos a hablar con Anebelle- replicó Maiden, mirándolo seria

-Oh… necesitas mi Impala porque tu Cadillac se hizo añicos- bromeó Dean

-Déjalo, fue así todo el primer año que viajó conmigo- le dijo Sam y Maiden suspiró. Los tres salieron, subieron al Impala y se dirigieron hacia el barranco- Qué hora es?- Dean miró su reloj

-Las tres… las tres de la mañana y no he dormido nada- se quejó, mirando hacia el barranco- Porqué lo preguntas?

-Porque ellas sólo salen por la noche, no he oído de una Dama Blanca que salga a matar de día- replicó Sam

-Realmente… esta Dama Blanca no es nada tradicional- musitó Maiden, acercándose al barranco y mirando con nostalgia su destruido automóvil, pero en ese momento, Anabelle apareció tras ella, lanzó a los Winchester a cinco metros de distancia, golpeándolos fuertemente contra el suelo y a Maiden la lanzó contra el automóvil, para luego clavarle los dedos en el corazón, haciéndola gritar de dolor

-Conozco tu secreto- dijo, con una voz de ultratumba

-No tengo ningún secreto- dijo Maiden, entre dientes, sin poder soportar el dolor

-Déjala!- Sam disparó contra la dama blanca, la cual se desvaneció- Estás bien?- le preguntó a una debilitada Maiden, quien asintió, apretándose el pecho, pero enseguida volvió a aparecer Anabelle y lanzó a Sam contra el suelo, tomando prisionera a Maiden nuevamente.

-Vas a morir, llevándote el secreto a la tumba- volvió a decir la dama blanca, clavando los dedos en el pecho de Maiden

-Igual que tú- le espetó la joven, mirándola fijamente- Ocultando tu amor por Claire, por miedo a lo que dijeran los demás… soy simplemente igual a ti- Anabelle se apartó, confundida- He leído algunas cosas… tu mejor amiga se suicidó en este mismo lugar el mismo día que tú te comprometiste… no pudiste soportar el dolor de que ella muriera por tu culpa e hiciste lo mismo

-Mentira!- gimió Anabelle, con lágrimas en los ojos

-Es verdad- dijo Sam, sin saber a ciencia cierta cuán verdadero era- Ella murió por tu culpa, y tú simplemente te has dedicado a matar a inocentes- Anabelle lo miró, llorando. Maiden intentó levantarse, pero casi cae, de no ser por Sam, que la ayudó, protegiéndola entre sus brazos. Anabelle dejó de llorar y los miró, casi con compasión

-Any- se escuchó como un leve susurro y una extraña luz iluminó levemente el barranco, a cuya orilla apareció una joven pelirroja, sonriendo- Sigo esperándote

-Claire- balbuceó Anabelle. Todo se iluminó radiantemente de pronto y cuando volvió la oscuridad, las dos espíritus habían desaparecido.

-Eso fue todo?- Dean llegó junto al Impala, algo decepcionado- Ésa era su debilidad?- miró a Sam y a Maiden, quienes lo miraron, dudosos- Verlos a ustedes dos abrazados?

-Sí, Dean, esa era su gran debilidad- balbuceó Maiden, apartándose de Sam y subiendo al Impala. Dean se asomó por la ventana y la miró, burlón.

-Supongo que te unirás a nosotros- la joven asintió

-No tengo automóvil, y no voy a comprar uno a estas alturas… no me queda más remedio

-Sí, seguro es por eso- bromeó Dean, subiendo al auto, acompañado de Sam- Y ahora… hacia dónde vamos?

-Primero que todo al hotel por nuestras cosas- replicó Sam- Y luego…

-Por favor, que diga "A Las Vegas", que diga a "Las Vegas"- murmuró Dean, cerrando los ojos

-En realidad, hay un interesante pueblo en Kaiser, Missouri- dijo Maiden Dean la miró- No, no es parecido a Las Vegas… pero el 75 de la población son mujeres que tienen entre 25 y 37 años

-No está mal- dijo Dean, haciendo partir el automóvil- Se dan cuenta?- dijo de pronto y Sam y Maiden lo miraron interrogativos- Somos como los tres mosqueteros- Sam alzó una ceja y Maiden rió

-Y supongo que tú eres Portos- bromeó, mirando a Dean, quien la miró, extrañado- También tengo sentido del humor

-Esto será demasiado divertido- dijo, encaminándose hacia el hotel.