Ventanas abiertas al destino.
Bueno, es hora de un poco de romance NejiNaru¿no les parece?
Ventanas abiertas al destino capítulo cuatro.
Latidos.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco...
Sus labios chocan con los mios, su sabor y olor provocan un estremecimiento en mi piel...
...seis, siete, ocho, nueve, diez...
Sus manos rozan mi tez, bajan a mi cuello, y me acaricia con fuerza y ternura, haciendo una dicha del momento...
Uno, dos, tres, cuatro, cinco...
La cuenta sigue, mi piel exige la suya, mis ojos suplican por acelerar el contacto, lo deseo ya...
...seis, siete, ocho, nueve, diez...
Comienza a morder juguetonamente mi cuello, erizando mi piel, robándome gemidos y dirigiendo sus manos a mi entrepierna.
...uno...
Su roce me hace sentir en la gloria, lo deseo dentro de mi¿por que no me toma?
...dos...
Siento su càlido aliento en mi cuello y nuca, me hace estremecer y desearlo aun màs...
...tres...
El resto de mi ropa cae al suelo, pero no me importa, si el no las quitaba, yo mismo me las hubiera arrancado...
...cuatro...
Hace marcas en mi cuello, me besa con posesion y me roba el aliento cuando vuelve a encontrar sus labios en los mios...
...cinco...
Su boca desciende a mi abdomen, marcando un camino con su lengua, tocando cada uno de mis puntos sensibles...
...seis...
Comienza a besar y morder mi miembro erecto, succionando con fuerza, haciendome gritar de placer...
...siete...
Abre un poco màs mis piernas, dejando expuesta mi entrada¡què esperas! Llevo un rato deseandote dentro de mi, hazlo¡Hazlo!
...ocho...
Introduce sus dedos en mi boca, llenàndolos de mi saliva antes de encaminarlos a mi entrada, acariciando tiernamente, introduciendo uno... dos...
-¡Ah, Neji!
...tres dedos dentro de mi. Cubres mi boca con tu mano, ya que el pacto era no decir ni una palabra. Solo nuestros gemidos y el latir de nuestros corazones debìan oirse si lo que querìamos era continuar...
...nueve...
Se introduce lentamente dentro de mi, temiendo provocarme màs daño; mi cabeza da vueltas, no lo puedo enfocar bien a cauda de la oleda de sensaciones que se apoderan de mi ser, aun sin moverse, me siento venirme, y toma mi semilla derramada para jugar con ella y embarrar mis labios con ella antes de volver a besarme...
...diez...
El vaivén de nuestras caderas, sus palabras tiernas susurradas enmmi oido, las ardientes caricias que me hacen enloquecer. Me pierdo en el placer y poco a poco me dejo llevar.
Al despertar, estoy solo, él se he marchado.
Pero volvera.
Cada noche, a la cuenta de diez latidos, diez pasos, realizamos una entrega, el y yo nos volvemos un solo cuerpo, una sola alma, un solo latido.
Y así será.
FIN
