Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño, JK,WB XD


WOW!! después de un fenomenal bloqueo, solo algo como esto podía salir... y aquí les dejo otro final, marca Sion... jajajajajajajaja


A las diez de la mañana Harry recibió una carta de Aymará. Su sonrisa le llamó la atención a Remus, el chico regresaba de mandar las cartas a sus amigos, su abuelo le había levantado las vacaciones de estudio y mejor invitar a sus amigos antes de que Sirius hiciera algo para prohibirlo, ya invitados no podrían regresarlos y sinceramente esperaba que llegaran antes que su padrino.

No lo conocía mucho, era verdad, solo lo había tratado unos días pero se había encariñado con él y lo miraba como a un padre… seguro Sirius lo miraba… ahora, como un hijo que había desobedecido constantemente y necesitaba un gran castigo… pero no, no podía, Sirius no… bueno, no tiene el derecho de castigarlo… ¿o sí?. Se había dado cuenta de que su abuelo era muy estricto desde el momento en el que lo había visto, no le quedaba ninguna duda pero Sirius… no le parecía que lo fuera ni siquiera un poco más bien pensaba que era de los que nunca castigan, regañan o…

-- ¡HARRY JAMES POTTER!

Por instinto o quizá por temor, cerró la puerta en cuanto escuchó ese grito. Miró por la ventana a Sirius que se dirigía a la puerta y se miraba realmente furioso. Tragó saliva al ver a Soili junto a su padrino…

--Soili se mira muy molesta --murmuró Remus tras él. El chico siguió mirando por la ventana --yo te recomendaría que corrieras.

No lo pensó dos veces y acató la sugerencia de Remus, subió las escaleras como jamás había pensado que podía.

-- ¿Qué tiene Harry? --Charlus bajaba tranquilamente, se podía ver una sonrisa serena en su rostro, algo en verdad extraño.

--Soili y Sirius llegan --dijo Remus abriendo la puerta

-- ¡Jamás pensé que harías algo como esto Charlus, eso lo habría pensado de cualquiera menos de ti! --rugió Soili al poner un pie dentro de la casa

--Bueno Soili, comprar un dragón no es tan increíble, tengo el dinero y el lugar donde criarlo, además mis amigos del bosque…

--Sabes… perfectamente… que… no… me refiero… a… eso --siseó la mujer furiosa. Charlus, curioso, la miró -- ¿Por qué el plan para juntarnos si sabes que…?

-- ¿Dónde pasaron la noche ustedes dos? --la interrumpió Charlus. Sirius giró la cabeza para sonreír, no le cabía duda de que fuera el padre de James y Soili ya temblaba de coraje

-- ¡En la trampa que mandaste…!

--Serás una persona adulta Soili, pero no te permitiré que me hables en ese tono.

Soili cerró la boca. Ese hombre sencillamente era imposible.

--Mandaste a Remus y Harry a que nos pusieran una trampa --inició de nuevo, ahora más serena.

--No sé de lo que me hablas Soili. Remus me ha estado ayudando con unos presupuestos desde que regresé de mi reunión, que por cierto, ustedes no estaban. Y Harry ha estado este tiempo en su habitación, solo salió para mandar unas cartas a sus amigos. Remus, no me quedó del todo claro lo de Alemania, ¿podrías repetírmelo? --les sonrió a los dos atónitos adultos que aún llevaban las ropas de gala y se retiró con una tranquilidad que asfixiaba a Soili.

--Es increíble --siseó Mason mirando con ojos entrecerrados al abuelo --pero Harry me escucha --agregó de forma peligrosa. Sirius se alzó de hombros y la siguió por la escalera.

Al llegar a la habitación de Harry, no tocaron y abrieron la puerta con el mayor silencio que les fue posible. El lugar se miraba deshabitado. Revisaron debajo de la cama, el closet, en la cornisa y en todo lugar donde un muchacho de 13 años pudiera esconderse. Pero Harry Potter no estaba en ninguna parte.

--Tiene 13 años Soili, piensa… --murmuraba paseándose por la estancia. Ya habían revisado toda la mansión y solo se le ocurría el enorme bosque. Pero también era imposible. No creía que Harry prefiriera que su abuelo lo matara.

Las siguientes horas las pasaron pensando el escondite ideal de un adolescente. Mientras Remus, intentó por todos los medios, mantenerse alejado de eso dos. Ya ni siquiera le interesaba saber como había resultado todo, le era suficiente ver la pasión con la que buscaban a Harry y recordar como le había hablado Soili a Charlus, para imaginar suficiente.

Charlus estaba muy tranquilo, cinco horas y ni siquiera había preguntado por su nieto, raro que no le hubiera importado que no apareciera para la hora de la comida. Soili volvía a revisar la casa. En cambio Sirius, sonriente caminaba por los jardines y rodeaba la casa. A unos metros estaban unos enormes árboles que aún pertenecían al terreno de la mansión. Fue hacia ahí y los pasó. Amplió su sonrisa al ver la puerta de cristal. Recordaba esconderse ahí junto con James después de hacer una broma, salían cuando creían que todo se había olvidado, pero no era así, solo asustaban a Charlus y los castigaba. Giró la perilla y entró, la casita seguía igual, los mismos muebles y el mismo foco viejo colgando del techo. También, un adolescente sentado en el destartalado colchón del año en que Charlus sería un niño. Los ojos de Harry casi escaparon de sus cuencas, tragó saliva y se pegó a la pared. Sirius soltó una risita traviesa y se acercó al muchacho. Cada paso que daba, miraba con más atención a Harry. Era increíble el tremendo parecido que tenía con su viejo amigo, pero al mismo tiempo que se pareciera a Lily. Cerró los ojos unos segundos y se dejó caer junto a Harry. El niño lo miró esperando una explosión, podía ver la cabeza de su padrino inflarse hasta ponerse morada, roja, azul y demás colores hasta que explotara bañándolo por…

--Harry --un murmullo interrumpió los pensamientos del chico, no dijo nada, no podía, estaba congelado. --Gracias…

-- ¡Sirius te juro que no quería pero mi abuelo es tremendamente, hábil, me presionó y amenazó, no quería en verdad yo no quería pero debía porque mi abuelo…! ¿Qué dijiste?

--Gracias --repitió Sirius sonriente. Harry se giró para verlo mejor.

-- ¿Por qué?

--Cuando tenía tu edad, salí con Soili por una tonta apuesta, conforme la traté me di cuenta de la persona que era. Siempre ha tenido un carácter de los mil diablos pero es una excelente persona… por el estúpido de Peter, ella se enteró antes de que pudiera decírselo y explicarle… desde entonces me odió o dijo odiarme y yo… ¿Qué podía hacer?, fingir que no me interesaba y bromear y hacerle la vida imposible. Anoche fue una noche… --dejó de mirar un inexistente punto sobre la puerta y miró al chico que le ponía toda la atención --...entenderás cuando seas mayor --murmuró con una pícara sonrisa, Harry se sonrojó levemente, pero también sonreía. --el caso, que pude explicarle todo…

-- ¿Quieres decir que te perdonó?

--Sí, y me dio otra oportunidad

-- ¡Eso quiere decir que no están molestos! --exclamó Harry poniéndose de rodillas emocionado

--No exactamente --Harry dejó su felicidad por un lado y miró a su padrino -- ¡¿En qué rayos pensabas al mandar una nota como esa?! --increíble como un hombre podía pasar de la más absoluta felicidad y embobamiento a una furia con un tic sobre la ceja derecha.

--Yo… yo…

-- ¿Tienes una idea de lo que nos preocupamos?...

--Lo siento…

-- ¡Sí, con un "lo siento" me consigues un corazón nuevo!... Harry --dejó de gritar y levantó la barbilla del muchacho --no vuelvas a preocuparme de esa forma por favor

--No lo haré, lo siento…

Sirius sonrió de nuevo y lo abrazó. Un par de minutos después salieron del lugar.

--Harry --murmuró Sirius camino a la casa

-- ¿Mmm?

--Estás castigado

-- ¿Qué?

-- Potter --siseó Soili de pie en la puerta de la cocina. Harry apartó la vista de su padrino y miró a la peligrosa mujer

--So… So… So… ¿dónde pasaste la noche?, te busqué para entregarte el resumen que me habías pedido y no te encontré --dijo Harry tranquilamente. Soili alzó los brazos al cielo pidiendo ayuda, pero solo obtuvo una risita de Sirius.

--La sangre es increíble --siseó Soili acercándose a Harry --pero tú… si vas a saber quien es Soili Mason --agregó tomándolo del brazo, el chico miró implorante a su padrino al ser jalado por su psicópata profesora, Sirius se alzó de hombros con una radiante sonrisa.

Los gritos de Soili se escucharon por una hora exactamente, ni un segundo más ni un segundo menos. Y al día siguiente, Harry tuvo una reluciente escoba nueva a los pies de su cama, con la que hasta Sirius se sorprendió. Pero Soili argumentó que no le gustaba ningún deporte y que tampoco haría algo para que creciera el fanatismo de absurdos como ese que el mundo jamás necesitaría. Un brillo especial en su mirada hizo a Harry sonreírle en agradecimiento.

Desde esa broma que hiciera sudar a Harry. Soili y Sirius platicaban como seres civilizados. No había obtenido respuesta de sus amigos pero tenía esperanza de que contestaran, aún faltaba para su cumpleaños, quería presumirles a su abuelo, mismo que tenía días portándose más raro de lo normal. Cada vez estaba menos tiempo en casa y Alain pasaba más tiempo ahí, algo que a Sirius no terminaba de agradar. La confianza que el anciano depositaba en ese jovenzuelo simplemente lo exasperaba y más que Charlus lo defendiera tanto pero si eso le molestaba, no se comparaba con la frase: "te arrepentirás de insultarlo tanto Orión, te arrepentirás", eso sí terminaba haciéndolo rabiar y por lo general, con un deseo de transformarse en perro y alzar la pata justo en sus lujosos zapatos armani o ese maldito traje del mismo diseñador. Seguro estafaba a Charlus, no podría comprar ese tipo de ropa de ninguna otra forma, pero si llegaba a planteárselo al abuelo Potter, solo ganaba la amenaza de un bastonazo.

Los días pasaron rápidamente y Harry seguía sin recibir respuesta de sus amigos. Lo único que lo consolaba un poco era que Aymará iba a visitarlo, le había dicho algo sobre un trato de su abuelo con la madre de la chica, no había entendido mucho pero por lo menos podía hablar con alguien de su edad, aunque solo en la casa y si era fuera, bajo la atenta vigilancia de algún adulto. Aún no podían creer que algo tan desastroso como la trampa de Sirius y Soili hubiera resultado tan bien y justo esa tarde del 30 de julio volvían a recordarlo.

-


--flash back--


--Hola Mason --murmuró Sirius recostado en un cómodo diván.

Soili miró boquiabierta el hermoso lugar, una elegante cena para dos sobre una delicada mesa con dos velas, champagne enfriándose, música romántica y más allá, tras una cortina semi transparente una enorme cama en forma de corazón con pétalos de rosa formando corazones concéntricos. Y quizá lo mejor de la habitación, Sirius vestido con un esmoquin blanco (que extrañamente hacía resaltar sus ojos).

--Te dejaron un regalo --agregó Sirius señalando la mesita de centro donde estaba una caja con un lindo moño.

Sin terminar de creerlo se acercó y abrió la caja… un hermoso vestido de gala, zapatillas y todo lo que pudiera necesitar para una cita romántica.

--Voy… a… terminar… de… aniquilar… a… los… Potter… de… la… faz… de… la… tierra --siseó Soili entrecortadamente, la furia que empezaba a invadirla apenas si la dejaba despegar la mandíbula.

--No te olvides de Lupin

--Primero a los Potter… Charlus no tenía derecho y Harry me dio una estaca de chocolate blanco.

Soili arrojó hasta Sirius la estaca que Aymará le había dado, el animago la tomó y de una mordida le arrancó la punta, evitó reír pues él también estaba molesto por tan mala broma y si reía, Soili desataría su furia con él y no con quienes debía y para cuando llegara con ellos ya no obtendría el mejor resultado. Trató de no sacar a colación el tema de la estaca de chocolate, solo reía en su imaginación con la imagen de fieros vampiros peleando con Soili quien blandía una estaca de chocolate y a un vampiro prendido de la estaca. Pero intentaba evitarlo, aunque por más que lo intentaba le era casi imposible.

-- ¿Por qué vistes eso Black?

Sirius se sentó en una de las sillas y le sonrió seductoramente, Soili rodó los ojos molesta.

--Después de diez minutos aquí, mi ropa desapareció, no tuve otra opción que ponerme esto --contestó tranquilamente

--No te creo, solo quieres que…

--No me creas Soila-loca --Soili apretó furiosa la mandíbula, Sirius se disponía a comer --veremos que dices cuando estés totalmente desnuda y… --se interrumpió por algo frío en la cara, se llevó una mano al rostro y se quitó algo de merengue de limón, tomó la ternera y deseando que estuviera viva y entera, se la arrojó a Soili quien para diversión del animago llevaba una túnica blanca logrando resaltar la salsa de uva de la carne.

Empezaron a arrojarse todo lo que podían levantar, 9 minutos después, la varita de Soili desapareció logrando arrancarle un grito histérico mezclado con furia. Y pasado un minuto. Sirius haciendo gala de su caballerosidad, se giró recibiendo un pastel en la espalda. Soili le iba a gritar que le diera la cara cuando se sintió ligera y con frío. Bajó la mirada y lo que le salió fue la maldición más altisonante que Sirius había escuchado.

Ya se había cansado de maldecir a los Potter y un poco a Lupin. Incluso se había dado por vencida, no podía salir de ese maldito lugar y le había hecho caso a Sirius. Ahora los dos estaban sentados en la cama hablando tranquilamente.

--Dímelo otra vez --murmuró Sirius

--Están Harry, Charlus y Remus atados bajo el inclemente sol del Sahara, alguien los bañó de miel, de pronto aparecen unas enormes y hambrientas hormigas del desierto que atraídas por el dulce se les acercan, primero muerden sus pies, después suben por sus brazos… las patas de las hormigas están recubiertas por pequeños y filosos pinchos que entran en la piel mientras avanzan, con sus enormes tenazas, entran por sus oídos y los hacen retorcerse de un terrible dolor… cuando, minutos después, ya que han saciado su feroz apetito, aparecen caníbales y los llevan a su tribu para desmembrarlos lenta y dolorosamente… pero eso no se compara con lo que les haré cuando regresemos --su mirada parecía demente, Sirius sonreía disfrutando lo que Soili acababa de contar.

--Oye --dijo Sirius quince minutos después y cerca de doce botellas de vino vacías a su alrededor, Soili giró la cabeza y lo miró --es un desperdicio la música sonando sola y esta ropa

-- Estás hecho un asco

Sirius asintió, fue hacia la revuelta mesa y la jaló hacia Soili. Agarró algunos pasteles maltrechos que quedaban, la sopera y el tazón de aderezo. Soili cerró los ojos al sentir en su cabeza las diferentes texturas.

-- ¡Te mato! --gritó cuando Sirius dejaba las vasijas vacías sobre la mesa.

Una carrera comenzó, Sirius reía divertido mientras Soili lo seguía gritando improperios característicos de una niña de 5 años.

-- ¡Oye! --exclamó Sirius deteniéndose de golpe, Soili frenó dispuesta a saltarle encima --tú me dejaste hecho un asco, ya no habrá diferencia… y jamás me ha gustado que alguien muera en vano

-- ¿Estás invitándome a bailar?

--Sí dices que sí, sí…

--Que los Potter no desaparezcan del universo en vano --dijo Soili sonriéndole.

Justo en ese momento, una melodía lenta y romántica empezó. Se miraron como adolescentes y comenzaron a bailar.

--Lo lamento, jamás te quise herir --le murmuró Sirius al oído cinco minutos después

-- ¿A qué te refieres? --preguntó ella sin levantar la cabeza del hombro

--La apuesta, en la escuela… me arrepentí de ella un minuto después de que te dije "hola" y tú me sonreíste

--Creo que tomaste demasiado vino ya --dijo hipnotizada por esos hermosos ojos plateados

--Quizá sí, quizá no --contestó él robándole un beso

--Sí y yo también --murmuró abrazándose del cuello de Sirius y besándolo ahora ella…


--fin flash back--


--Por lo menos resultó bien --dijo Aymará sonriente, Harry asintió -- ¿pasa algo? --preguntó ante la seriedad del chico, él negó. --vamos Harry, si te puedo ayudar…

--No, es que… mañana es mi cumpleaños y mis amigos no han contestado mi carta

--No te preocupes, son tus amigos… ya lo harán

--Supongo… mi abuelo me llama, nos vemos mañana Aymará --murmuró mientras se ponía de pie y sacudía de su pantalón restos de césped.

Al día siguiente pasó lo que Harry había deseado desde que recordaba, lo despertaron con un muy mal entonado "feliz cumpleaños". Aunque lo agradeció.

--Felicidades Harry --murmuró Charlus abrazando con fuerza al chico --recuerda hijo, siempre te querré, pase lo que pase… te amo Harry --le susurró el anciano al oído. Harry lo miró extrañado. No pudo preguntar nada porque los demás lo abrazaban y escuchaba el grito de su mejor amigo. Ron y Hermione aparecían en la puerta y se le lanzaban encima. Harry olvidó lo extraño que se portaba su abuelo y compartió con sus amigos entre risas su experiencia ese verano.

Mientras los chicos se ponían al corriente con todo lo que habían hecho esos días, los adultos se dispersaron por la casa para terminar de arreglar la fiesta para Harry. Charlus se miraba más feliz de lo normal, incluso le había dado un regalo a Sirius, mismo que le pidió abriera hasta las 5 de la tarde, conociendo la naturaleza misteriosa de Charlus, obedeció, además, seguro tenía un hechizo que le causaría mucho dolor si se le ocurría abrirlo antes.

Harry no se cansó de contarle a sus amigos con lujo de detalle, cada cosa que hizo o le pasó desde que conoció a su abuelo y cuando Aymará llegó, entre los dos contaron la trampa que le habían puesto a Sirius.

--Si escucho una vez más esa historia te juro que no podrás hablar por mucho tiempo --dijo Sirius sonriente mientras entraba a la estancia, se miraba simplemente radiante. --todo listo, vamos a comer pastel

-- ¿Mi abuelo?

--Desde la mañana fue a su habitación, dijo que tenía sueño que no había dormido bien anoche… despiértalo, también dijo que quería embarrarte la cara de pastel.

Harry asintió y subió corriendo las escaleras mientras los demás salían al patio trasero. Llegó a la habitación de su abuelo, solo empujó la puerta y miró el lugar desde el umbral. Era un lugar sombrío, podía sentirse una magia extraña en esas cuatro paredes. Llamó en un susurro pero no obtuvo respuesta. Miró al anciano dormido cómoda y perfectamente en la cama, se cubría con un elegante edredón bordado con hilo de oro. Se acercó con cautela y movió la mano de su abuelo mientras volvía a llamarlo.

--Abuelo, todo está listo en el patio trasero… abuelo… oye, ¿todo bien? --le tocó el rostro al ver que seguía sin respuesta. Sintió un hoyo en el estómago… debía ser una broma… --está… frío… frío como si… --corrió el edredón y el hoyo se transformó en un apretado nudo… ¿Por qué dormía con una túnica tan elegante?, negó incrédulo y corrió al baño. Seguro su abuelo estaba escondido jugándole una muy mala broma en su cumpleaños. No había nada, sintiendo que las piernas le temblaban y con el corazón amenazándole con salirse por su garganta miró en el closet y bajo la cama, incluso, se asomó por la ventana, Sirius le hacía señas para que se apurara. Él negó incrédulo, eso no podía estarle pasando. Regresó con su abuelo y pegó el oído al pecho del anciano… el silencio le cayó de golpe y lo cubrió con una rapidez aterradora. Las lágrimas empezaban a correr en silencio mientras lentamente levantaba la cabeza y miraba la cama --no abuelo… por favor no --escuchó al reloj de la estancia dar las cinco de la tarde. Miró un sobre en la mano izquierda de Charlus, con la mano temblorosa lo tomó y lo abrió, pasó la vista por las elegantes líneas del viejo pergamino: --Cada noche hago lo mismo, me voy a dormir con esta carta en mis manos y cada mañana repito lo que empecé hace mucho tiempo, vuelvo a guardarlo para cuando la noche caiga volver con ese ritual. Si por fin estas letras son escuchadas --mientras leía, las lágrimas seguían corriendo libres por sus mejillas y caían una a una haciéndolo sentir como el ultimo atisbo de su infancia terminaba de esfumarse junto con esas palabras muertas --quiere decir que rompí ese adictivo círculo. Desde hace más de diez años que aquí dice lo mismo, pero hace unos días tuve que cambiarlo… una esperanza increíble alargó mi débil existir, encontré un pilar que logró mantenerme por un mes desafiando lo que todos los médicos y sanadores habían dicho, les dije que viviría por más de 2 días con el debido impulso, mi nieto Harry lo logró, en verdad lamento no haber podido criarlo como se merecía y darle este dolor… pero hijo, recuerda que siempre te amaré… solo espero que el momento de mi suceso no empañe su sonrisa y que enfrente todo como lo harían sus padres, con optimismo que… --no pudo seguir leyendo, dejó resbalar el pergamino entre sus dedos y se aferró al inerte cuerpo, no podía creer que su abuelo hubiera muerto… no podía morir, no podía… -- ¡NOOO! --gritó todo lo que pudo, miraba a Charlus, le frotaba el rostro intentando despertarlo y lo llamaba en susurros.

--Harry, ¿Qué pasa? --Sirius llegaba agotado, respiraba agitadamente y se miraba asustado. El chico se giró hacia su padrino y sonrió sin que las lágrimas dejaran de caer. Se acercó a él limpiándose el rostro, sonreía pero sus ojos no lo hacían.

--Ya… ya… estuvo bueno de bromas Sirius, no… no es gracioso --tartamudeó con dolor, negaba repetidas veces. Sirius lo miraba sin comprender --no es divertido, dile… dile a mi abuelo que salga porque no me divierto… dile que no es divertido --se abrazó a su padrino y volvió a llorar. El ver el rostro desconcertado del adulto le tiró la endeble esperanza de que fuera una cruel broma.

--Harry ¿Qué tienes? --lo abrazaba y miraba preocupado, el chiquillo seguía llorando mientras se aferraba cada vez más. Gritaba negando y rogaba porque la broma terminara, Sirius no entendía, solo pudo apartar la mirada de su ahijado cuando éste se separaba y comenzaba a golpearle el pecho reclamándole la broma. Intentó llamar a Charlus pero las palabras murieron en su garganta al ver la cama. Recordaba esa túnica con la que Charlus dormía… él había ido junto con James y Charlus a comprarla poco antes de la boda de su amigo, Charlus había dicho que cuando muriera quería que lo cremaran con esa túnica… que lo cremaran… --no… --la palabra salió en un susurro, las lágrimas empezaron a bañarle el rostro en silencio y lo único que atinó a hacer fue abrazar con más fuerza a Harry e intentar sacarlo de la habitación, pero el chico se le soltó cuando llegaban a la puerta y corrió a aferrarse al cuerpo de su abuelo. Sirius les gritó a Soili y a Remus antes de intentar separar a Harry.

Cuando Soili y Remus llegaron a la habitación se toparon con Sirius que lloraba recargado en el umbral de la puerta y a Harry aferrado a algo en la cama.

-- ¿Qué pasa? --preguntó Soili cautelosa, Ron y Hermione miraron a Harry, la castaña presintió algo y se abrazó a Ron, el pelirrojo sin comprender solo le palpó torpemente la espalda.

--Charlus… --Soili lo miró, Sirius no podía seguir hablando, un grito ahogado lo interrumpió, descargó parte de su frustración dando un puñetazo a la pared. Remus corrió hacia la cama. Golpeó el colchón al reconocer a lo que Harry se abrazaba. Con los ojos llenos de lágrimas se giró hacia Soili y negó lentamente.

Soili negó desesperada, no podía ser… debía estar entendiendo todo mal. Se acercó a Harry. Cerró los ojos, tragó saliva y llevó dos temblorosos dedos hasta el cuello de Charlus Potter… no había nada, estaba frío y no podía sentir su pulso. Se desplomó de rodillas sin creerlo.

--Hola --una ronca voz los hizo mirar hacia la puerta. Alain con los ojos rojos y una elegante túnica negra los miraba --no estén tristes, Charlus no lo habría querido, Harry es tu cumpleaños… sé que no lo harás pero prometí decirlo… sigue festejando que cuando una vida se apaga, otra se enciende…

--Era… la única familia que tenía --siseó Harry furioso, no podía dejar de llorar o quitar los brazos de alrededor de su abuelo.

--Termina de leer la nota, después, por favor, vayan a la biblioteca, tengo… --se limpió un par de lágrimas interrumpido por un sollozo que involuntario se le escapó y continuó: --...mucho que informarles --miró un par de segundos el cuerpo sobre la cama y dio media vuelta --Charlus siempre me dijo que aquel que lo quisiera, no lloraría por su muerte… cuando supo de ti Harry, aseguró haber visto la misma fortaleza Potter que tu padre y él tuvieron…

Harry se sentó en la cama y tomó el pergamino del piso. Alain ya bajaba las escaleras. El chico corrigió la garganta y armándose de esa fortaleza, leyó:

--...que es la única forma que existe para salir adelante, eres fuerte Harry y quiero que me lo demuestres. Independientemente de si existe el cielo o el infierno, de si reencarno o simplemente no hay más… quiero que me demuestres que eres un Potter.

No se sabe si alguien es grande mientras vive, los amigos pueden ser todo menos amigos, cuando se muere es cuando se sabe quien fuiste. Es en la muerte cuando se conoce a los amigos… Orión, sabes que nunca dejo nada inconcluso y creo que es hora de que abras ese regalo que te di… (no sigas leyendo hasta que ese niño obedezca) --Harry guardó silencio y miró a su padrino. El rostro de Sirius dibujó una sombra de su sonrisa. Sacó el pequeño paquete de su túnica y lo abrió. Sonrió más declaradamente mirando el interior, le asintió a Harry para que siguiera leyendo para después volver a ver el interior de la caja. --quiero que lo hagas Orión cuando ya hayan hablado con Alain… vayan y no lloren mi muerte, mejor rían su vida… --dobló con lentitud el pergamino y lo guardó en su túnica. No podía dejar de llorar, se giró hacia su abuelo y volvió a abrazarlo.

Sirius se acercó a Harry y se arrodilló junto a él mientras los demás salían camino a la biblioteca y lo abrazó.

--Tu abuelo siempre decía eso… siempre dijo que no quería que lloraran su muerte… porque no había nada que hacer, con llorar no se podía lograr nada… vayamos con Alain para cumplir con los deseos de tu abuelo Harry… --ayudó al chico a levantar y abrazándolo con fuerza lo llevó hasta donde los demás los esperaban.

Cuando llegaron, Alain encendió el televisor que tenía preparado y puso atención. Al instante apareció el escritorio tras el que el muchacho estaba y poco después se formó el estricto rostro de Charlus Potter. Harry no pudo evitar llorar al verlo, se aferró a su padrino.

-- Lo primero que digo y lo primero que hacen, ¡deja de llorar Harry! --exigió molesto, el chico miró el televisor --no quiero que llores, solo espero que no sea ninguna mala fecha o coincida con el aniversario de muerte de tus padres o algo peor --Harry dibujó una sombría sonrisa irónica --pero no importa porque no quiero que te entristezcas… no les dije que mi enfermedad seguía porque quería que disfrutaras de tus vacaciones y si hubiera podido morir lejos de ti, créeme que lo habría hecho solo para que no sufrieras, pero supongo que habría sido peor… tu padrino es el mejor para no dejarme mentir con lo que diré Harry… nunca dejo nada volando… desde el día en que Sirius se estrelló en mi terraza cayendo de no sé cuantos metros desde ese hiperactivo hipogrifo, le pedí a Alain que modificara nuestro plan… --todos enarcaron una ceja, el Charlus del video rió estridentemente --...me encantaría ver sus caras, Alain por favor… --el susodicho asintió y le tendió a Sirius un sobre tamaño carta para volver tras el escritorio. El animago abrió el sobre y sacó algunos pergaminos que leyó interesado. En el video, Charlus tamborileaba sobre su escritorio esperando a que Sirius terminara de leer.

--Pero esto no es… -- balbuceó Sirius incrédulo

-- ¿…posible?, ¿dime que es imposible para Charlus Potter, Orión? --Sirius miró el video, Charlus sonreía. --me costó algunos millones aquí y otros por allá, unas falsificaciones por acullá, amenazas por ahí, mi palabra de honor y otras cosillas sin importancia. Jamás te dejaría desamparado Harry, créeme y ahora Orión puedes hacerlo… --Sirius lo miró sin saber a lo que se refería, Charlus rodó los ojos --el regalo Orión…

Sirius asintió. Ni Ron o Hermione podían creer lo bizarro que eso era. Parecía que Charlus supiera exactamente lo que pasaría.

Sirius sacó de nuevo la caja de la túnica y se giró hacia Soili.

--Sé que a veces me porto como un tonto --murmuró abriendo la caja.

--Espero que lo digas de una forma adecuada Orión, porque si no lo haces bien la otra parte de mi plan se vería un poco afectada y Alain tendría que cambiar muchas cosas, además de lo que gasté y…

-- ¿Quieres callarte?

-- ¡No uses ese tono conmigo Orión! --replicó el video. Harry casi olvidaba que su abuelo acababa de morir, sonrió al ver que Sirius se encogía e incluso se disculpaba.

--Cásate conmigo Soili

--No es el momento Sirius --murmuró Soili secando algunas lágrimas que insistían en salir.

--Charlus, no quiere --se quejó Sirius mirando el televisor como niño al que le habían negado una golosina

--Soili, me pasé mis últimos días planeando que ustedes dos terminaran juntos como para que solo por mi muerte te niegues lo que has deseado desde que yo recuerdo y por merlín santo, deja ya de llorar…

Soili aceptó el anillo mientras le daba un tierno beso a Sirius. En el video, Charlus sonreía satisfecho.

--Ahora, por favor… sigan con su vida, no vale la pena llorar por algo que no se puede evitar… sé feliz Harry…

--Abuelo --murmuró Harry cuando el televisor se apagaba. Intentó salir corriendo a la habitación se Charlus pero Sirius lo atajó rápidamente. Alain, con las lágrimas marcándole el rostro nuevamente, les pidió que se sentaran que eso aún no terminaba. Harry se tranquilizó un poco pero se rehusó a sentarse.

--Leeré el testamento… --murmuró Alain poniéndose de pie --Yo, Charlus Potter, en pleno uso de mis facultades mentales, por mucho que la mayoría lo dude… --sonrieron al escuchar eso, el carácter de Charlus jamás cambiaría ni en algo tan serio --...dejo mi capital a mi nieto Harry Potter, dinero que quedará en manos de Orión, que por fortuna estará casado con una mujer de armas tomar y así no podrá derrocharla en mujeres, hasta que mi nieto tenga la mayoría de edad. Mi mansión, en la que viví gran parte de mi vida por mi deseo queda a manos de Airam, ella sabrá que hacer, por nuestro viejo trato. La casa de Londres pasará a nombre de Orión, mi hijo postizo. Para Alain, quedará la pequeña bóveda… --se interrumpió sin creerlo, no recordaba esa parte y eso que él lo había escrito. Ante la petición, por cierto, rara petición amable de Sirius, continuó. --...subterránea del banco de Salem como remuneración a todos los favores que me hizo y el peligro que corrió. El departamento de Liverpool y como se atreva a negarse voy y le jalo los pies por la noche, será de Remus Lupin… el resto pasa a manos de Harry Potter… ahora solo resta pedirles una vez más y espero me hagan caso… vivan sus vidas.

--Otra cosa… --dieron un brinco cuando el televisor se encendía --Harry, el profesor Dumbledore es un gran mago y muy sabio… pero no siempre tiene razón, piensa todo bien Harry… --después de un guiño de Charlus, el televisor volvía a apagarse.

--Era mi deber informarles todo, ahora, no tengo nada en este lugar… me iré a hacer lo que Charlus querría, viviré mi vida y estudiaré danza clásica --les sonrió y con una educada reverencia se dispuso a salir.

--Oye --dijo Sirius respirando hondo, Alain se giró --lamento haberte tratado como lo hice

--Descuida, Charlus dijo que te disculparías. Por cierto Sirius, en ese mismo sobre están los papeles que necesitarás para la adopción de Harry, solo necesitas una acta de matrimonio para que todo sea más fácil y tu firma. Me retiro.

--Esto es… --murmuró Harry un par de minutos después.

--Harry, nada podemos hacer… debemos… --intentó decir Sirius, pero Harry lo interrumpía

--Imposible, no puedo creer que mi abuelo haya muerto y en mi cumpleaños… --nadie pudo decir algo ante eso, solo se unieron a la tristeza y desgracia que embargaban nuevamente a Harry Potter…

Esa noche nadie durmió. Las criaturas de la noche hicieron guardia en el jardín a plena luz de luna. Era un espectáculo digno de ver, cientos de hermosos seres distribuidos en círculos concéntricos guardando las cenizas del único mago con el que habían podido pactar. La reina de los vampiros dejaba escapar delicadas lágrimas que brillaban en su pálida piel. Los simples mortales miraban el rito de esos seres para mostrar su respeto a alguien que admiraban. En perfecto orden, uno por uno depositaban una gota de su sangre en esa urna de mármol, susurraban algo que deseaban escuchar y con una reverencia se retiraban… repitiéndose por toda la noche.

Muy temprano por la mañana. Lo poco que querían llevar lo habían empacado ya. En los enormes portones esperaban Sirius y Soili con un traslador listo. Harry se despedía de la chica que le había causado algunos problemas casi letales para obtener su amistad.

-- ¡Harry, en dos minutos, ven ya! --gritó Sirius mirando su reloj. Harry besó la mejilla de Aymará. La chica, en un error causado por un movimiento brusco le besó la comisura de los labios ocasionando en ambos un gracioso sonrojo. -- ¡HARRY! --insistió Sirius. El chico miró a su padrino y sonrió. Agradecía el haber conocido a su abuelo, el poco tiempo que lo había tratado logró conocerlo bien, había sido un gran hombre que antes de buscar su tranquilidad en los últimos días que le quedaban. Se encargó de no dejarlo desamparado. Ahora tenía una familia y todo gracias a su abuelo.

Harry y Sirius no lograron cambiar al excéntrico y estricto millonario, fue el excéntrico y estricto millonario quien logró cambiar a Harry y Sirius.


Gracias a los que llegaron hasta aquí ;D... una buena noticia... un fic menos, me faltan cerca de quince jajajajajajaja

SION

P.D.Espero señales de vida...