.::: Sweet Innocence :::.
II. First Dawn
Y así fue como mi supuesto hijo del futuro terminó alojando en mi habitación (no vayan a creer que le cedí la cama o algo así, JAJA, NO SEÑOR ¬¬).
Lo obligué muy amablemente a sacar el trasero de mi territorio y acostarse en el suelo o donde le diera la futurista gana. Pero se me ocurrió, justo antes de dormir, la brillante idea de echarle un último vistazo. Lo encontré acurrucado contra la cama, temblando.
- ¿Qué te pasó? – no pude abstenerme de preguntarle, refiriéndome a su ropa que, como ya lo indiqué, estaba llena de nieve. Nuevamente, fui obsequiado con una sonrisa.
- Vengo de un lugar donde nieva todo el año.- me informó, sentándose, la espalda contra el lecho. Cuando estuvo en esa posición, tuve una vista panorámica de su cabello y sólo entonces comprendí que era idéntico al … - Disculpa¿por casualidad conoces a una chica llamada Pilika?
¿¡Él la conocía!? ¡Conocía a Pilika! Y, por si fuera poco, se parecía a ella. ¿Acaso… era uno de sus parientes chiflados y me estaba haciendo una broma? ¬n¬#
- Es mi novia¿por? – inquirí algo tajante, volviendo a sospechar de él. Y comencé a sentirme estúpido por haberle, en cierto modo, creído anteriormente. Mas al verlo cerrar los ojos y asentir lentamente y en silencio, mi creciente duda se atenuó.
- Ella es…mi madre.
Haremos algo. Suponiendo (SUPONIENDO ¬¬) que fuese posible viajar desde el futuro ¿ustedes le creerían a alguien bastante físicamente similar a un conocido o conocida suya su parentesco con esta persona? Porque enseguida, luego de meditar durante un par de segundos, me di cuenta de que Pilika no tenía ni hermanos ni primos muy cercanos, que era imposible que Horo-horo fuese su tío, que DE VERAS se parecían bastante y que mi novia, hacía tiempo (y yo no le había dado mayor importancia), me había confesado que, en el futuro, planeaba tener al menos un hijo…
- Ya veo.- respondí sin darme cuenta, para enseguida notar que me estaba observando de manera curiosa.- ¿Qué?
- No nos parecemos mucho…
- ¿Qué estás diciendo? Son prácticamente iguales.
- Me refiero a nosotros: tú y yo.- de un momento a otro, la nariz de Horo-horo rozaba la mía, mientras sus ojos devoraban cada detalle de mi rostro. No fui capaz ni de alejarme, perplejo como estaba, ni de comprender por qué de repente hacía tanto calor en mi pieza.
- ¿Por qué tendríamos que…? – y recordé que yo era su presunto padre y que era genéticamente lógico que tuviésemos al menos un detalle físico en común, cosa que, evidentemente y a simple vista, no era. Entonces, una idea afloró dentro de mi cabeza.- En el caso de que no estuvieras mintiendo… - comencé, más que nada, aunque no quise aceptarlo, para convencerme a mí mismo de que aún no le creía enteramente el cuento y, de paso, para que no se hiciera ilusiones en caso de que este fuese falso.- ¿Cómo puedes saber que yo… que yo…? Tú sabes. Ù.u
- n.n- verlo sonreír tan cerca de mí me provocó algo muy fuera de lo común que, por razones de amor propio, no voy a nombrar.- Eres su novio¿no? Pues según lo que investigué, fue durante esta etapa de su vida cuando se embarazó de mí.- no conseguí reprimir una leve sonrisa ante el término tan infantil que había utilizado, preguntándome por primera vez qué edad tendría mi interlocutor. Sin embargo, habían preguntas aún más importantes que hacer.
- En esta época… - debo admitir que la idea de dejar a mi novia embarazada no se me antojaba prometedora, por el momento. Si quieren que sea sincero, lo seré: sí teníamos relaciones, mas siempre habíamos sido muy cuidadosos en ese sentido. ¿Acaso Pilika era capaz de engañarme y no tomar anticonceptivos y después venir a decirme "Ren, cariño, estoy embarazada¿Qué te parece? Por cierto, hay un concierto de piano mañana¿te gustaría ir...?"?. Porque a mí no me parecía…- No es posible…
- Tal vez te está engañando.- si me hubiesen tirado un balde lleno de cubos de hielo habría sido mejor. ¿¿ENGAÑADO YO, REN TAO?? Já, era evidente que el cabeza de erizo congelado no me conocía en lo más mínimo.
- Imposible.- volví a negar, absteniéndome de golpearlo por pura misericordia. Definitivamente, Horo-horo no tenía la menor idea de quién era yo, porque si ese hubiese sido el caso, no habría propuesto tan descabellada hipótesis. Y recién entonces, se prendió una ampolleta dentro de mi cabeza.- ¿No conoces a tus padres?
- …
Fue raro ver ese aire triste en su semblante. Porque la primera impresión que me había dado ese chico había sido la de un manojo de genes y alegría, sin embargo, su mirada, a presente, se veía ligeramente barnizada de angustia. Me sorprendí a mí mismo sintiéndome culpable por haberle hecho la pregunta, cosa ya de por sí alarmante, porque solía valerme madre lo que le pasara a extraños como él. Recién en ese momento, caí en la cuenta de que, por alguna razón paralela a nuestro mundo..., Horo-horo ya no era un extraño.
- Me adoptaron… - confesó finalmente, esta vez sin mirarme (aunque – y lo digo sólo de paso ¬//¬ - no se había alejado). Bien, eso explicaba mucho, aunque, cosa obvia, no la historia completa.- Llevo dos años buscando información sobre mis padres biológicos, pero solamente encontré algo acerca de mi mamá, Pilika. Tú no sales en ningún lado.
- ¡No estamos seguros de que yo sea tu padre! ¬¬
- ¡Pero si dijiste que no te estaban engañando! ¬¬
- Aún así, no quiero que asumas cosas sobre mí que no…
- Por cierto¿Cuál era tu nombre?
- … Soy Ren.
- ¡Cierto! Se me había olvidado. Ren. Ren. Ren… ¿Y tu apellido?
- Ô.óU Tao. ¿Por? – no sé si lo mencioné anteriormente, pero este chico de verdad me parecía curioso. (¿Que sí lo hice? Pues lo repito¿algún problema? ¬¬)
- ¿Tao…? Mmm… Horokeu Tao. – Quien yo acababa de enterarme se nombraba, oficialmente, "Horokeu", puso una simpática cara de haber probado algo muy ácido, antes de comentar.- Suena horrible. Tienes un apellido difícil, Ren.
- Tú eres el del nombre inadecuado, perdona que te diga.- lo corregí solidariamente, alzando una ceja. Justo antes de reclamarme, el chico del nombre inadecuado soltó el bostezo más profundo que en mi vida he tenido el "gusto" de presenciar.
- ¡¿Qué… eee… dijiiiis…teeeeee!? – chilló en medio de su actividad, mientras sus ojos se nublaban por el sueño. Aquello me hizo recordar que yo también estaba cansado.
- De verdad me estoy divirtiendo muchísimo, Horo-horo- aseguré con mi más cordial tono sarcástico-, pero lamentablemente me estoy cayendo del sueño y, como veo que tú también, creo que lo más conveniente y que de todas maneras voy a obligarte a hacer sería que te fueras…
- ¿Puedo quedarme¡Por fa, por fa, por fa!
- …
En nombre de un caracol parapléjico¿el tarado no podía quedarse en algún otro lado NO relacionado conmigo y mi, hasta aquella noche, apacible vida¡Nooooo, claro que no¡¡¡Por que entonces no habría jodiendas para Ren, y sin jodiendas para Ren, no hay diversión para el resto del perro planeta!!!
- ¡Por fis!
- Como quieras.- no, de verdad, por dentro estaba hecho una verdadera furia emputecida, sólo que siempre he sido demasiado hospitalario con los demás… Además, sin intenciones de insinuar ABSOLUTAMENTE NADA, ustedes no estaban allí para ver a ese tonto decir "por fis".
En resumidas cuentas, mi huésped auto-invitado terminó ocupando uno de mis pijamas, debido a que su ropa estaba húmeda, y luego de que hiciera el intento de abalanzarse sobre mi colchón, gracias a la amabilidad de mi puño derecho, quedó cómodamente tumbado en el suelo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
¿Y qué es lo primero que veo al abrir los ojos¡¡NADA, PORQUE MI CARA ESTÁ, POR ALGUNA RAZÓN DISTANTE A MIS ARCHIVOS, SUMERGIDA EN LA MÁS GRANDE (y única, si vamos por allí) MATA DE PELO CELESTE QUE HE VISTO EN MIS CASI DOS DÉCADAS DE VIDA!! ¬¬
- ¡¡¿Qué demonios haces aquí!?? – vocifero angelicalmente en la oreja de Don Pedro, que está literalmente como por su casa acostado NO sólo junto a mí y sobre mi cama, si no que junto a mí, sobre mi cama y pegado a mi persona como una condenada calcomanía¿Acaso se coló en la noche¿Quién se cree que es? Ah, sí, se me había olvidado: mi hijito. JA, NO ME HAGAN REÍR. Fuera de todos los argumentos que a lo largo de esta anécdota he ido dando, cabe mencionar que NINGÚN HIJO MÍO sería así de confianzudo con nadie. ¬¬
- Hm… - Dios¿Acaso el tipo se tomó un somnífero hyper-eficaz? En lugar de salir disparado gracias al potente grito que le obsequié, Horo-horo mueve la cabeza de manera que mi rostro queda aún más enterrado en su peculiar y poco pintoresco peinado. Aaah, pero veámoslo por el lado positivo: ahora puedo borrar de mi lista de las cosas que nunca me han ocurrido la opción "ponerme un erizo peludo en la cara" (además de "tener un hijo de mi misma edad" y "abrir una dimensión desconocida oculta debajo del tapete de la entrada de mi casa").
Pero las cosas no se quedan así. Pues, no conforme con dejarme prácticamente ciego a base de millones de pelitos dentro de mis indefensos ojos, ahora resulta que al azulito no se le ocurre, dentro de su dormitación, nada mejor que girarse hacia mí y clavarme un codo en el costado.
- ¡Maldi…! – no alcanzo a recitar mi oración para las situaciones de alto nivel doloroso, exactamente por lo último. El bobo ese tiene fuerza. Perfecto. Seguramente eso le va a ser muy útil cuando le proponga que se largue, en el caso de que no estuviera de acuerdo.
- Ñam. Ñam.- Horo termina por abrir los ojos, justo luego de tallarlos cuidadosamente, para proceder a observarme con algo de sorpresa. Y no quiero ser paranoico ni nada del género, pero podría jurar que su cara está más rosada de lo usual (claro, si es que ayer se encontraba en sus colores normales).- H-hola.- me saluda por segunda vez desde que nos conocimos.
- Sal de mi cama.- le contesto con dulzura.
- ¡Eres un pesado!
- ¿¡Qué!?¡¡Para que lo sepas, fue de suma consideración no sacarte a patadas en el instante en el que descubrí que te habías infiltrado, lagarto escurridizo!!
- ¡¡No te cuesta nada regalarme un huequito!!
- Pudiste pedírmelo anoche. Digo, para ahorrarme la sorpresita.
- No sabía que iba a hacer tanto frío ÚxÙ…
Sólo, exclusivamente porque algo de razón tiene, opto por guardar silencio. No comprendo por qué tengo que ser así con él, es decir: por un lado, todo lo que hace, dice y hasta piensa (pues al parecer este chico es muy predecible) me saca de mis casillas; por el otro, se me hace muy difícil ser duro con él. Es algo completamente desequilibrado, sin sentido, descabellado, tonto (características del sujeto en cuestión, cabe remarcar), etc.
- ¿Qué hora es? – al ver mi reloj de muñeca, descubro que a penas son las seis quince de la mañana, lo que me lleva luego a percatarme de que no se me ha quitado el sueño.
- Tengo tuto… - como si hubiésemos pensado lo mismo, el anteriormente denominado "Don Pedro", olvidándose de nuestra discusión (que, por supuesto, yo habría, de todas maneras, terminado por ganar), empieza a reacomodarse entre las coberturas, los ojos ya cerrados.- Dulces sueños… - me susurra con voz somnolienta.
Y entonces, antes de reanudar mi propio descanso, me pregunto cómo puede ser cierto que Horo-horo sea mi hijo si somos tan distintos… ¿Cómo dio conmigo?¿Cómo llegó a mí presente desde el suyo?¿Cuáles son las respuestas que está buscando?
Entre muchas cosas, una de las más curiosas es que, persiguiendo una gran respuesta entre otras varias, trajo a mi propio mundo demasiadas preguntas.
- Dulces sueños… tarado.
Weeeeeejeje nwn gracias a las que leyerooon :3
EJEM. Debido a la trama complicada e implícitamente incestuosa (algo presunto, claro, porque en ningún momento di muestras de que Horo estuviese en lo correcto ¬¬) me llamaron una sick !! xDDD
Bueh, como sea, de todos modos les agradezco los review n.n
no son muchos, pero sí que valen harto TvT
eso no más, creo que la historia no será extremadamente largo :P
ya tengo una idea de lo que sigue
jejeje espero que nos veamos!! (no me abandoneeeeen TnT!)
Bye n0n
