Un mar de explosiones
Si es que, a la hora de mandar ninjas de relleno, los de Konoha son los primeros. Otras aldeas no mandan tantos. De hecho, otras aldeas, quizás más inteligentes, se dedican a darle nombre a sus ninjas, enseñarles técnicas, y hacerles un pasado y tal. ¡Amos, que cuando te enfrentas a ellos se nota que son alguien! No como estas cosas que hay en Konoha, que después de rodear a los malosos, estos se los cargaron de un movimiento.
Si tuvieran nombre, ¡Esto no hubiera pasado! Pero, la culpa es de Raíz, que los deja sin emociones...
Bueno, la cuestión es que yacen en el suelo con varias cabezas arrancadas por acción de explosivos pegados al cuello, y de intercambio de katanazos con kunais. Joder, ¡Realmente esto es mejor que el Counter Strike!
Asín pues, los dos magníficos han entrado por la puerta grande (O mejor dicho, la puerta quemada, la puerta chamuscada, o la gran puerta que antes era grande pero ahora es una mierda) de Konoha, y una vez han entrado dentro del poblado, empieza a sentirse una maravillosa sinfonía. Empieza con leves toques clásicos del tipo ¡Bum! ¡Bum! ¡Bum! Flojos, con arte y estilo. Y después empieza ya la traca, o mejor dicho, un sonido más metalero. ¡Boom! ¡Traca-traca-boom! ¡Da-Boom! ¡Catra-boom! ¡Bang! ¡Booom!. Y luego más toques clásicos. Y está claro que no es que se hayan puesto a escuchar música, es que, mientras Pierrot avanza irascible. Sin sentimiento alguno contra la gente que ve pasar. Bueno, gente y todo ninja que al verlo pasar con tanta artillería se lanza contra él, aunque será mejor dicho que todo imbécil de relleno que no tiene en cuenta su vida, se lanza contra él. Los listos seguro que han huido ya de la villa.
Arriba, en el cielo, se puede observar a Deidara en todo su esplendor. Montado encima de su pájaro de arcilla, con una batuta en una mano, y en la otra lanzando explosivos mientras observa las explosiones y se maravilla. ¡Esto si que es arte!
Finalmente, los dos llegan al edificio en el que esta situada la entrega de misiones. Uno por aire, y el otro por tierra.
-¡Proteged al hokage!-Se oye a lo lejos, mientras aparece una nueva oleada de ANBU apareciendo de la nada y rodeando a Pierrot con una técnica de inmovilización, mientras que los demás, subidos en edificios, empiezan a lanzar ataques de tipo ígneo contra Deidara, el cual, como si nada mueve su pájaro e impide que las técnicas lo golpeen en el mismo instante que lanza explosivos contra todos aquellos edificios con virutas de ninja, los cuales acaban en el suelo humeantes.
-¡Argh! Estos ninjas de relleno aparte de que no sirven para nada, son muy predecibles-Exclama Pierrot mientras se deshace en un montón de barro. Los ANBU se giran hacía atrás para determinar si el sujeto ha huido, pero tan solo pueden llegar a escuchar el grito de uno de sus compañeros al ser interceptado por una espada y cortado en pedazos y a Pierrot gritando: "Fuubaku Houjin". Lo que le sigue a las palabras es que del suelo aparecer un centenar de sellos explosivos que explotan haciendo que, se creé un crater bastante hondo en el lugar, aparte de afectar a la fachada del edificio donde se ubicaba el hokage, ocasionando el desprendimiento de la mitad de este. Acto seguido se observa como tres figuras bajan de dicha fachada y se muestran delante del enemigo.
-Hmmf... veo que tu también sabes crear buen arte-Dice Deidara como si el hecho de que los tres personajes que acabaran de aparecer no importará en absoluto.
-Oh, sí. Consideralo una muestra de apoyo-Le contestó Pierrot de pie, inmóvil observando las tres figuras que se habían colocado delante suyo. La del centro era la quinta hokage, y a su lado izquierdo iba Shikamaru, aún afectado por el hecho de perder a sus compañeros. A la derecha estaba Shizune.
-Eh, tu el cara simio-Dice con una sonrisa el ninja maloso mientras levanta el brazo y apunta con uno de sus dedos a Shikamaru-¿Asín que huyendo para salvar tu vida y dejar morir a tus compañeros?-
-Cabrón...-Escupe sin mirarlo Shikamaru
-No te preocupes.-Dice la hokage observando a su rival, y después observando a Shizune y a Shikamaru-Orden de peligro número S. Evacuad la villa. Yo me encargaré de él.-
-Pero...-Contesta Shizune no conforme con la situación
-Soy la hokage-
-Porque se que estamos en un anime, y se debe de dejar hablar a la gente, que sino os hubiera atacado cuando aparecistéis. De hecho, creo que me la suda que estéis hablando...-
Shizune se gira hacía la derecha y observa como un gigantesco pájaro blanco de arcilla la observa. Bueno, relativamente, ya que es un bicho creado con chakra y barro y que, además, ni ojos tiene.
-¡El arte es una explosión!-Exclama Deidara, con esa cara de maníaco psicópata propia de él al esperar observar esa explosión que, lo raro que, de tanto verlas, no se haya quedado ciego. Bueno, de hecho se lo cargo una de sus propias explosiones, asín que se le está bien merecido.
-¿Qué?-Puede decir Shizune antes de que el pájaro exploté y se la lleve por delante. Desgraciadamente para unos, y por suerte para los demás, la hokage agarra a Shikamaru y saltan del lugar para no ser participes de recibir con los brazos abiertos la explosión.
Una vez los fuegos de artificio se han terminado en el suelo tan solo queda un cuerpo sin vida de la antigua aprendiz de Tsunade. Ella, al ver el cuerpo de Shizune se muerde el labio y manda a Shikamaru irse.
-¡Esto se ha vuelto personal!-
-Voy a ir a pedir ayuda a Suna-Dice Shikamaru
-Sí, hmmf, claro que sí. Pedir ayuda a la villa que arrasé yo solo cuando apalicé al mizukage, hmmmf...-Dice Deidara desde su pajarito, haciendo vueltas como si se tratará de un buitre.
-Deidara, termina con el cara simio. Yo me encargo de la hokage. No veas lo divertido que será esto-Dijo Pierrot, katana en mano, mientras observa a la hokage. Ella le devuelve la mirada. Están preparados para otro combate.
