.::: Sweet Innocence :::.

V. Doubt

- Auch…

¡¡En el nombre de una morsa hiperquinética, siento como si me hubiesen aplastado la cabeza con un tractor!!

Lentamente abro los ojos y ¡¡adivinen con qué se encuentra mi vista!!

Noooo, perdedores de cuarta, no estoy en Nunca Jamás ni me convertí en un jodido escarabajo (1), ¡sucede que todo mi endemoniado cuadro visual es un enorme y vacío, vacío negro!

- ¡Ren, despertaste! ¿¡REN!? ¡¡REN!!

- ¡NO, ESTÚPIDO, SIGO DURMIENDO

- Ah, perdona… ¡Oye!

- ¿Dónde carajos estamos?

- Já, hasta que despiertan.

Guiándome por el sentido de la audición – quién diría que el pitufo no me había dejado sordo-, observo hacia donde me parece que se origina la tercera voz de nuestro coherente diálogo (busque el error). Lo único que alcanzo a ver es que quien nos habla o lleva un casco mutante sobre su posiblemente hueca cabeza o no sabe el significado de la expresión "moderación en el uso de la laca".

- Señor Ryu, ¿enciendo las luces?

- Claro, hazlo.

Y ¡sorpresa! La alternativa correcta era la letra b.

- Jajaja, mira el peinado de ese tipo, Ren.

- … - lo mandaría a callar, pero supongo que tiene razón. El inepto que acaba de aparecer ante nosotros podría usar ese flequillo como bandeja para tragos.

- ¡¿De qué te ríes, mocoso!? – un tipo alto se acerca a Horo y sin darme cuenta, trato de llegar antes que él para evitar su propósito, sea cual sea. Entonces, recién, me doy cuenta de que estamos atados.

- ¡Auch!

- ¡¡OYE, IDIOTA, DÉJALO!! ¡¡TE VOY A MATAR, IMBÉCIL ASEXUADO – le grito, tratando de romper las estúpidas cuerdas. ¿¡Cómo se atreve a pegarle!? Tanto el aludido como los demás tipos (que son más de los que imaginé) me miran y les hago, como puedo, un gesto con el dedo.

No sé por qué de pronto perdí la calma de esta manera, si bien tal vez Hoto-hoto tenga razón y mi carácter no es el mejor, no suelo exasperarme tanto por tan poco.

… Pero me doy cuenta de que el que haya golpeado al pitufo no es poco…

- ¿¡Quién te crees, estúpido!? No estás en posición de comportarte así, cabeza de antena.

- ¡Ven y repite eso, cara de travesti! - Esto pasó los límites de lo cuerdo.

El denominado travesti se acerca con toda la buena intención del mundo de dejarme sin costillas y escucho a Horo gritándome que me calle. Pero antes de que el tipo llegue a tocarme, levanto mis siempre útiles piernas y me encargo de dejarlo estéril por el resto de su inútil vida.

- ¡¡Aaaaah!!– es el chillido de niña que resuena al cumplir mi cometido.

- ¡A él! – curiosamente, los demás perdedores esperan tener un poco más de suerte que su amiguito y cual valientes troyanos (¡Sí, exacto: me estoy burlando!) se me vienen encima entre todos. Luego de preguntarme mentalmente qué sucedería si uno se tropezara y los demás le cayeran encima, inauguro la repartición de patadas gratis, comprobando que su falta de inteligencia no es complementada por un buen nivel de fuerza…

En otras palabras, que una muñeca inflable podría darles clases de defensa personal.

- ¡Tokagerooooh! – chilla el cabeza de edificio, cuando el último de sus amiguitos termina tumbado en el suelo, sin dientes. El llamado Tokageroh, un ente digno de compasión que podría ser fácilmente confundido con una lagartija, le susurra sus últimas declaraciones amorosas antes de cerrar sus ojitos y soñar con un mundo mejor.

- Wow… - jadeante, me vuelvo (todo lo que el estúpido y finalmente inservible amarre me lo permite) hacia Hoto. Con ojos redondos y brillantes, me está mirando de una manera que antes no había empleado y sin saber por qué carajos, vuelvo a concentrarme en quien pareciera ser el líder del (patético) grupo.

- ¿Harías el puto favor de soltarme? – le pido con timidez.

- ¡¡¡Lo mataste!!! - por el amor de Dios, ¿es necesario tanto melodrama en mi ya de por sí fastidiosa vida? El último sobreviviente del clan (nótese el sarcasmo) me apunta con un dedo acusador.- ¡Eres una mala persona!

¿¿PERDÓN?? ¿¿ACASO FUI YO EL QUE LE PEGÓ EN SU ENLACADA CABEZA PARA AMARRARLO A UN JODIDO POSTE?? ¿¿¡ES QUE NO BASTA CON EL CABEZA DE MAZORCA, SINO QUE AHORA CADA MALDITO SER HUMANO QUE SE CRUCE EN MI CAMINO VA A ECHARME LA CULPA DE TODAS SUS ESTUPIDECES!??

- ¡¡Cierra la boca y DESÁTAME!

- Primero… - comienza, sonriendo con ingenio (avísenme si algo de la frase anterior les pareció inverosímil).- Primero tendrás que decirnos la clave.

- ¿Clave? – repetimos Horo y yo, al unísono. En un principio habría deducido que el mini-secuestro que acabamos de protagonizar estaría vinculado con su oportuna llegada a nuestra dimensión, mas al ver el desentendimiento en su cara, entiendo que acabamos de ser capturados por una manga de tarados y futuros cesantes.

- ¡No finjas y dímela! Tal vez considere dejarlos con vida si…

- La clave es Pokebola.

- ¿¡Enserio!?

- ¡¡NO, INEPTO, NO ¡¿NO TE DAS CUENTA DE QUE TE EQUIVOCASTE DE PERSONAS, ESTÚPIDO!? ¡¡¡AHORA DÉJANOS LIBRES!!!

- ¡Estás mintiendo!

- ¡¡SUFICIENTE!! – y para mi sorpresa y supongo que la suya también, estimado público, no soy yo quien lanza el grito final, sino Horo, que no conforme con haber roto los vidrios de cada edificio a tres kilómetros a la redonda, hace un esfuerzo descomunal y, ¡sorpresa! Destroza las cuerdas que lo amarraban.- ¡Ren te está diciendo la verdad!

Tierno…

Esa es la primera palabra que me viene a la cabeza y al darme cuenta de las ñoñerías que estoy pensando, hago un intento vano – y por lo demás, tan patético como un chihuahua con implantes- por imitar su movimiento tipo X-men.

- ¡Bueno, bueno, sólo no me mates! – mientras don Cabeza de Lego se revuelca en el suelo como idiota (que es, cabe remarcar), Hoto viene donde me encuentro y empieza a desatarme.

- ¿Por qué mierda no hiciste eso antes? –interrogo delicadamente a modo de agradecimiento por su atento gesto de evitar que las cuerdas me cortaran la circulación.

- No se me ocurrió. - … (si no tienes nada amable qué decir, no digas nada).

Ya libre, me encargo de patear el trasero del último soldado de la tropa de retardados que nos trajo a este cuchitril y le digo al Hércules moderno que nos larguemos.

- ¿Quiénes serían?

- Nah, sólo una decena de pobres diablos que no pudieron conmigo.

- Yo te salvé.

- … ¿Perdón? – ya estamos afuera del lugar, que resultó ser un viejo boliche abandonado. Lo más espeluznante es que el detalle no me sorprende y es que muy objetivamente hablando, después de ver ese peinado, nada resulta sorprendente.

¿Cómo demonios no se le caía en la cara de drogo que se gastaba? Otro misterio sin resolver. Lo pondré en la lista, justo debajo de si será posible que la gente ponga tapetes de bienvenida con el único objetivo de cubrir pasajes a dimensiones desconocidas.

- Te salvé.- repite Blue y me mira con su sonrisa estúpida. Estoy al borde de mandarlo al infierno, justo cuando visualizo algo que no me agrada del todo. Para nada, de hecho.

- ¿Qué tienes en el ojo?

- ¿Esto? – se cubre la zona mencionada con una mano y recuerdo que la razón principal por la cual prácticamente castré con la suela de mi zapato a uno de nuestros nuevos conocidos fue el haber atentado contra Hoto-hoto. La verdad, no pensé que hubiese sido tan grave.- No es nada, ni me dolió.

No digo nada, ocupado en maldecir mentalmente al idiota que se atrevió a tocarlo y de pronto, viene a mi mente el recuerdo de sus gritos cuando me encargaba de provocar a esos estúpidos para sacarles la madre.

- Oye, ¿se puede saber por qué chillabas tanto?

- … - lo observo. Continúa con el ojo cubierto y entiendo que sí es algo y duele; pero antes de que se me ocurra hablar o moverme o cualquier cosa, él contesta.- Pensé que iban a lastimarte.

Lo único que hemos hecho desde el mismo día en que lo encontré en mi habitación ha sido pelearnos como un par de cabezas huecas (él más que yo, obviamente) y así y todo, él llega y me dice algo como eso, como un verdadero… amigo.

Entonces me percato del curioso hecho de que talvez no sea un coeficiente 0,5 insoportable mitómano y sin sentido de la cortesía; simplemente, es sincero, mucho más que toda la gente que he conocido en mis 17 años y tan así es, que llega a resultar inocente, como si en vez de tener mi edad, aún fuese un niño (con una fuerza física descomunal y más alto de lo normal, pero un niño al fin).

- ¿No íbamos donde mi mamá? – su pregunta mi saca de mis cavilaciones y al mirarlo, tengo la extraña sensación de que algo cambió y peor aún, no sé qué rayos fue.

- Es cierto…

La verdad es que al verlo en peligro, no pude evitar querer enviar al otro mundo a su agresor y que no importa lo que haga, tarde o temprano termina a mi lado, porque soy incapaz de echarlo. Tampoco quiero hacerlo.

Nos oriento geográficamente y reemprendemos el camino hacia donde Pilika y aunque me aterra la sola idea y jamás pensaría en hacérselo saber… me pregunto si todo lo que sucede entre nosotros, todo lo que hago sin pensar por su causa, es inspirado por un lazo paterno demasiado fuerte como para ser roto por las distintas temporalidades en las que vivimos. ¿Realmente soy su padre y por eso me siento culpable al alejarlo?

Lo más alarmante – dentro de todo y esto querría decir mucho-, es que sé que aunque lo del parentesco fuese completamente seguro, si él no fuese como es, si no fuese Horo, sólo me asustaría. Pero de veras, de veras, no quiero que sea mi hijo. Y me temo que la opción de que así sea no era tan lejana como creí…

xOxOxOxOxOxO

(1) Referencia a La Metamorfosis, de F. Kafka.

xOxOxOxOxOxO

¡Sorpresa! Costó, pero por fin actualicé n.n

Primero que nada, les pido las más sinceras DISCULPAS porque sé que he demorado un poco (¬¬)

Bueno ya, mucho xD

Y más encima vivo publicando nuevas creaciones como si no tuviese el deber de terminar con las que ya publiqué ¬¬

Por eso me esforcé ToT

El capítulo está corto, pero eso lo compensaré en un futuro cercano

(más que el de Horo, al menos xD jojo chiste interno xP)

Bueno, tengo muuuucho trabajo escolar que hacer u.u así que eso sería

Mil gracias a todos los que leyeron y de verdad espero que no se hayan decepcionado…

Cualquier crítica, duda o sugerencia, llamar al 555213 jaja bueno para algo están los reviews e.e

Eso sería, saludos y muchas gracias n.n

Bye :D