Nota: Como siempre, he respondido los reviews por privado, pero siempre hay algunos que no puedo a causa de que son de gente que no tiene cuenta creada...
Así que lo haré por aquí.
mitsuki-chan: Gracias por el review, si, he notado que hay muy pocos fic de LovCom y estás en lo cierto, es una lástima que haya tan poca variedad de estos... hay tantos aspectos que aun no son cubiertos que es raro. Pero bueno, con algo de esperanza, pronto llegará a haber gran variedad, al menos de aquí a un par de años... incluso estoy conciderando la opción de traducir algunos del ingles. En cuanto a los capítulos, como tengo otros fic en marcha, se me hace dificil enfocarme completamente en este, en especial en esta época del año, pero con suerte pueda comenzar a hacer capítulos más largos.
Bueno, creo que eso es todo...
Besos y Cuidense,
Luna Ming
Sol de Medianoche
Capítulo II: Primero la amistad
Cuando Risa había empezado a describir esos días como 'Los días apocalípticos' no había hecho más que reírse, pero en esos momentos desearía no haberlo hecho.
No era que se quejara, dentro de todo, llevaba una buena vida con sus dos amigos, tal vez algo obsesionado con el trabajo bajo la excusa de que era necesario que alguien tuviera un trabajo realmente constante…
Pero claro, ¿a quien engañaba? A sus amigos seguro que no.
Necesitaba el trabajo para olvidarse lo que podría haber sido si tan solo su querida Nobu no hubiera desaparecido sin dejar rastros años atrás.
Alguien tenía que parecer contento entre los tres… y si ese alguien tenía que ser él, no era quien para quejarse.
Suzuki, a quien a pesar de tanto tiempo seguían dirigiéndose por el apellido, había dejado de ser el chico tímido, frustrado por el hecho de no poder entrar en la universidad que deseaba se había prácticamente descartado a si mismo como un inútil.
La gran inteligencia de su amigo no le había ayudado cada vez que la suerte le había jugado en contra a la hora de rendir examen de ingreso, así que alegando que no estaba en su destino ir a la universidad, había decidido a ser quien cuidara del pequeño departamento donde vivían.
Risa, por otro lado… no la podía culpar, su novio la deja y luego su familia muere asesinada. ¿Qué podía decir? ¿Qué lo sentía?
Si, lo sentía, sentía que su amiga, su ahora prácticamente hermana tuviera que haber pasado por eso, cuando fue ella la que le ayudó a la hora de que su novia se fuera. Pero nada de lo que hiciera o dijera haría cambiar el hecho de que eran un grupo de por si depresivo…
Por eso prefería pasar el tiempo fuera y trabajando que ir llorando por los rincones por algo que había pasado por razones desconocidas…
Lo mejor sería seguir adelante y tratar de vivir lo mejor que podían.
Entre él y Suzuki pagaban las cuentas, mientras que lo que ganaba Risa, lo cual no era poco, lo destinaban a placeres y ahorro para poder mudarse a una casa finalmente, un lugar más cómodo y definitivamente más acogedor que ese lugar.
Era necesario un nuevo comienzo para ellos tres, desde cero, sin importar que tal vez la familia de él y de Suzuki ni buscarían por ellos, ya que como les habían dicho: 'Los hombres a esta edad tienen que comenzar a armar sus vidas'
Una lástima que sus vidas estuvieran ya lo suficientemente arruinadas por las decisiones que tomaron luego de los 'Días del Infierno', como tan amablemente Risa los había nombrado.
Hoy era, sin lugar a dudas uno de esos 'Días apocalípticos', un día que empezaba mal y terminaba con todos tirados en el suelo del comedor con varias botellas de sake, whiskey o cualquier bebida alcohólica sobre la que pudieran poner sus garras.
Se había despertado más tarde de lo habitual, por lo que había retrasado a Risa que tenía trabajo ese día, una sesión de fotos en la torre de Tokio, donde ahora residían en las partes bajas, para luego ir en busca de casas.
Su desayuno para apurarse había consistido en un vaso de agua y una fruta para el camino, sin contar que a pesar de todo ello, había llegado tarde y el jefe no estaba muy contento.
Tal vez debería haber tomado eso como una señal, pero sin tomar en cuenta nada más, luego de una mañana larga de trabajo y habiendo olvidado el almuerzo que le había preparado la noche anterior Suzuki, se dirigió hacia su trabajo de la tarde, comenzando a considerar el hecho de olvidarse las reglas de 'no fumar fuera de la casa' que habían establecido los tres para evitar el gasto de la innecesaria nicotina.
Claro, no había llevado una cajetilla, lo cual implicaría comprar una de camino, pero no había ninguna tienda como para hacerlo…
Ya cuando había llegado, el jefe decidió hablar con él…
O mejor dicho, despedirlo antes de que pudiera decir nada al respecto.
Por suerte, la indemnización le alcanzaría para cubrir gastos por unos meses, sin contar que tenía otros dos empleos con los cuales resguardarse por ahora, así que, ¿que mejor que terminar un día desastroso, apocalíptico y odioso que como siempre terminan?
Era su día de descanso en su tercer empleo…
Bueno, no tenía jefes directos, así que su ausencia por ese día no sería extrañada…
Fue a la tienda, cargando tantas botellas como su bolsillo podría pagar al igual que cigarrillos y chocolate para levantar los ánimos. Sus amigos no estarían felices de escuchar las noticias, así que la comida confort sería más que necesaria.
Subir los pisos con su preciada carga había sido todo un trabajo, pero al menos estaba feliz de que nada le hubiera pasado, sino realmente se desataría el apocalipsis y él se encargaría de ello personalmente.
Pero ningún día de esos se terminaba sin un buen 'bang'…
Y esa explosión tuvo nombre y apellido en cuanto abrió la puerta para ver a su amigo mirando fríamente a un invitado inesperado que solo terminó por remarcar la palabra apocalipsis.
"¿Qué haces aquí?" Preguntó molesto Nakao a la pequeña figura que alguna vez hubiera sido su amigo de la infancia, mientras se dirigía a la cocina a depositar sus compras.
"¿Yo que hago aquí? ¿Qué haces tu aquí?" Respondió con otra pregunta Otani, que recién había sido acomodado en el pequeño comedor del lugar.
"Tal vez Suzuki no te haya comentado, pero esta es también mi casa, así que más respeto, enano."
El más bajo de los tres miró al otro hombre que desde que había llegado no le había dirigido la palabra.
"Nakao, aun no decido que hacer con este enano… tal vez puedas darme una mano."
Con un suspiro, abrió el atado, tomando un cigarrillo y volviendo a la sala, para darle uno a Suzuki, realmente no importa que hiciera mal, necesitaba nicotina y estaba seguro que su amigo pensaba lo mismo en ese momento.
"¡No me llamen enano!" se quejó el chico desde su posición en un almohadón.
"Es lo que eres, acéptalo o desaparece de nuestras vistas." Fue lo único que dijo la cortante voz de su amigo. A este no le gustaban los intrusos y Otani era definitivamente uno en ese lugar.
"¡Solo vine a visitar! ¿No los veo luego de tanto tiempo y así es como me tratan?"
"Siempre tuve esperanza de que la ignorancia fuera solo una faceta, pero parece que con los años no has cambiado, enano. Creo que luego de todo lo que hiciste, una bienvenida es lo que menos recibirás en este lugar."
El más bajo de los tres tiró sus manos al aire en forma de rendición.
"Está bien, sé cuando no soy bien recibido… aunque sea díganme donde ubicar a Koizumi. He ido a su vieja casa, pero al parecer ya nadie vive ahí."
Ante el apellido de su amiga, no pudo evitar avanzar hacia él rápidamente y levantarlo del suelo con una mano, mientras la otra partía en cigarrillo encendido en medio de su furia.
"Si sabes lo que es bueno para ti, aléjate de ella, no la busques… ya suficiente mal has hecho."
Sin más lo arrojó por la puerta, cerrándola con un golpe, solo para ver que su amigo estaba a medio levantarse, dispuesto a realizar las mismas acciones que él.
Sabía que sus compañeros, amigos y hermanos hubieran hecho lo mismo si él hubiera sido el que estaba en esa posición, a ellos le debía lo que tenía…
Por eso ninguna clase de culpa le llegó luego de hacerlo.
"Espero que a risa no le importe que empecemos sin ella… realmente necesito un trago."
