.::: Sweet Innocence :::.
VI. ¿En familia?
Diiiing – doooong.
- … - miro a Hoto, que a su vez vuelve a presionar el timbre, prácticamente desintegrando la puerta con los ojos. Ante su nerviosismo, me apiado y decido dirigirle unas cuantas palabras de apoyo.
- ¿Nervioso, Hoto-tonto? - ¡já, exacto, tropa de tarados: estaba siendo sarcástico!
- Claro que no.- y de nuevo, aprieta el timbre. Me enserio levemente, preguntándome si Pilika va a recibirme con un beso o con un golpe en la cara. Bueno, tratándose de mí, es posible que hasta una chica impulsiva como Pilika Usui atenúe sus reacciones…
En otras palabras, esperemos que mi novia me tenga tantas ganas como para no patearme el trasero por haberla callado a gritos por teléfono.
- ¿Habrá salido? – se desespera Doraemon, haciendo del estúpido sonido del timbre un maldito beat box (1).
- ¡Para con esa mierda! – lo detengo con suavidad, obsequiándole combo en el brazo.
- ¡¡¿Quién te crees?!! – me chilla y justo antes de que obedezca mis renovados deseos de darle una paliza, la puerta se abre.
- ¿Qué haces aquí? –es la innegablemente melosa bienvenida de mi novia.
Los ojotes azules de Pilika prácticamente me desmiembran, mas antes de que se me ocurra abrir la boca para pedirle gafas y evitar así el cáncer a la piel, su vista se desvía hacia mi más reciente (y único, ya qué. Ni que me importara un puto rábano lo que ustedes, estimados camaradas, puedan pensar de mi persona) amigo, que a su vez la observa (inusualmente) mudo.
- … - tiernísimo (tache el error) primer encuentro entre madre e hijo, pienso y me arrepiento enseguida. Porque viéndolos en el mismo momento, me doy cuenta de que sería más creíble decir que quiero casarme con Pikachu antes de afirmar que no son como mellizos.
- Eh… Pilika, Hoto. Hoto, Pilika.
- Hola.- hablan al unísono y como instantáneamente, se sonríen.
- Me alegra ver que se soporten.- suelto por la mera costumbre de arruinar los buenos momentos con mi irrefutable encanto y entonces, me gano no una sino que dos miradas asesinas.
Claro que en el tarado de Hoto es imposible encontrar algo que asuste.
- ¿Y? ¿Se te quedó algo la última vez que viniste?
¡En nombre de un rinoceronte anémico, es que ¿está de moda tratarme como si el corte de pelo de Felicity (2) hubiese sido idea mía!? ¡Con el maldito secuestro y esta loca – eh, digo, el atractivo ser humano de sexo femenino que poseo por pareja-, lo único que me falta es que a mi anormal familia le dé por correrme del manicomnio al que denominan casa!
- Quería… Ejem. Quiero hablar contigo.- pongo cara neutral, para que la presunta madre de Horo-horo no note que estoy a punto de sufrir un paro cardíaco debido a las injusticias de la vida y que preferiría besar el trasero de mi padre antes que pasar por éste bochorno frente a nuestro propio hijo.
Y para coronar la condenada tarde, la última palabra de mis pensamientos me hace sentir todavía peor.
- ¿Enserio? ¿Ya tienes tiempo, Ren Tao? ¡¡PUES TAL VEZ SEA YO LA QUE NO QUIERE HABLAR AHORA!! ¿¡QUÉ TE PARECE ESO, EH!?
- … - sin poder evitarlo, veo a Horo por el rabillo del ojo, pensando que nuestra actual vivencia explicaría el por qué de su manía de dejar a los demás al borde de la sordera cada vez que expresa sus "elevadas" ideas. En resumen: los dos entes con los que trato son igual de chillones.
- ¡¡CONTÉSTAME!! – vuelvo a centrar mi atención en mi reservada y femenina novia, quien, no conforme con abusar del don del habla, se permite darme un ligero empujoncito muy a la venezolana.
- Oye…, no le pegues.- tanto Pilika Puño de Acero como yo volteamos hacia mi amigo y no sé si fue el golpe que acaban de darme en el pecho o su semblante triste (del Hoto, no de mi pecho, inútiles) lo que hace que protestas a punto de ser emitidas mueran en mi boca.
- Dame una buena razón.- exige con inusual calma la chica del grupo, mientras me dirige una cariñosísima mirada que expresa a la perfección su comprensible deseo de patearme las gónadas.
- No te metas, Hoto-bototo… - comienzo, indeciso. Bueno, no pueden culparme por sentir curiosidad; digo, ¿les parece normal que el bobo me esté defendiendo?
- Ren puede ser un tonto- gracias. Es mutuo.-, pero lo que pasó hoy no fue su culpa. Es que me quedé a dormir a su casa y cuando llamaste, estábamos… este…
- Debatiendo.- aporto, en vista de su escaso vocabulario. No me tomen a mal, para ser un cabeza hueca, no fue del todo patético.
- ¿Es cierto? – tiene la desfachatez de dudar la dueña de casa, honrándome de toda su atención, al tiempo que abre la puerta de su morada.
Por el amor a todo lo importante de esta perra tierra, ¿qué más necesita, un contrato firmado?
Pero antes de que mi atinada persona pronuncie la sutil pregunta, los dos machos (bien, bien. Horo y yo) estamos ingresando en el nido de mi chica, mientras ésta recobra su eterna sonrisa.
- Dime, ¿ya comieron? – me pregunta cálidamente, como si hace cinco minutos no hubiese estado a punto de dejarme sordo.- Tenemos sushi.
- En realidad, ya…
- ¡¿SUSHI?!
Y así fue cómo Papá Oso (Junior. No quisiera destronar a En), Mamá Osa (con esos puños, a nadie le extrañaría) y el dulce(mente retardado) Osito terminaron sentados a la mesa.
- Los demás salieron, así que sobra mucho. Adelante, sírvete.
- ¡Bueno!
- Deben estar muertos de hambre…
- ¿Pohr quéh lho dizhes?
- ¡Asco! Cierra la boca, Hoto-hoto!
- ¡Hmpfgl!¬¬
- Ya habíamos comido.- informo a mi atenta novia, que se dedica a engullir femeninamente un rollo de pescado crudo. Reitero: asco.
- ¿Enserio? – mira a Horo, que asiente con la cabeza y como deduzco que no entiende el por qué de su aparente apetito, me encargo de aclararle, apuntando al pitufo:
- Es un pozo sin fondo.
- ¡Oye…! – antes de que nuestra persona favorita haga un poco inteligente reclamo por mi sincera observación, haciendo uso de mi agilidad motriz, me encargo de tomar los palillos inútilmente destinados a mi persona e introduzco mediante estos un buen par de piezas de sushi en la cavidad bucal del azul.
O lo que es lo mismo: hago que se trague sus palabras junto con la comida.
- Veo que se llevan muy bien.- comenta alegremente la chica presente, comiendo lo que pareciera ser su vigésimo primer rollo. ¿Se tratará de un sarcasmo o es que debo suponer que la estupidez de Horo es contagiosa para la gente de mentalidad simple y no súper desarrollada como la mía?
No me tomen a mal, quiero a mi novia.
- Sí, cómo no.- la apoyo. Haciendo gala de su madurez, ella me saca la lengua.
- Qué rico… - Trunks comienza a llorar de felicidad, causando una pequeña carcajada en Pilika, que se sirve el tercer vaso de bebida (qué suerte que sobraba mucho).
- ¿Nunca habías probado el sushi?
- Casi nadie lo fabrica desde que contaminaron el agua del mar con…
- … - afortunadamente, mi mirada de "cierra la maldita boca" es lo suficientemente poderosa como para detener su metida de pata cósmica.
Y es que - por si no les quedó claro, me daré la libertad de aclarar el problema de la situación:- en nuestra época (la de Pilika y la mía), ningún mar ha sido contaminado TODAVÍA y recordemos, estimado público, que Hoto está 17 años adelantado a sucesos geográficos y científicos. ¿Demasiadas palabras?...
¡EL INÚTIL VIENE DEL FUTURO, MALDITA SEA! ¡ESTÁ HABLANDO DE COSAS QUE NO HAN PASADO AÚN!
- ¿Qué cosa, Horo?
- Pilika, creo que soy un mono.
- ¿QUÉ?
- Ren canta ópera.
- ¿¿CÓMO??
- Tres tristes tigres no sé qué madres en un trigal.
- ¿¡¡DE QUÉ ESTÁN HABLANDO, ENFERMOS!!?
- Tienes razón, Horo.- anuncio, poniéndome de pie. El aludido, que en esos instantes se encargaba de atragantarse con comida, me mira interrogante.- Había olvidado tu cita con el dentista. Es hora de irnos.
- ¿Ya se van? – haciendo un puchero, Pilika llega junto a mí para darme un delicado (tache el error) abrazo.
- Tene…mos… que.- recalco, preguntándome si aún tendré costillas enteras. Haciendo gala de un tino inusual, mi camarada también se para.
- ¿Vas a llamarme? – inquiere mi novia, pestañeando coquetamente, mientras Horo hace una mueca de asco a sus espaldas, dirigida a mí, para luego proceder a soltar una risita de ratón. Un cuadro adorable.
- Sí, por supuesto.- algún día, cuando no tenga a un hacinado del año 5000 jodiendo mi existencia.
Entonces, es cuando Pilika decide olvidar nuestro pleito matutino y declarar la paz mediante un buen intercambio de saliva, de esos que ya me son familiares y no del todo desagradables. ¿El problema? No estamos solos y por algún motivo, eso no sería del todo relevante si el tercero no fuese nuestro presunto hijo…
En realidad, lo que me incomoda no es la (demente) hipótesis, sino que se trate de Horo en sí. ¿Por qué carajos? Se aceptan sugerencias.
- Nos vemos, Ren.- susurra con un tono demasiado sugerente que Paris Hilton envidiaría, para acto seguido, sin soltarme, voltear el rostro hacia Horo.- Cuídalo, ¿sí? – sin verla, asumo que le guiñó un ojo. Qué dulce.
Enseguida, mi novia abandona su lado sexy y nos lleva a la puerta parloteando alegremente (con el hombre de nieve; yo soy un chico de pocas palabras, como ustedes bien saben).
- ¡Hasta pronto!
Ambos volteamos a sonreírle, antes de emprender una lenta retirada. Al oír el cerrar de la puerta, dejo que mis músculos se relajen.
- ¿Por qué estás molesto? – bueno, no es mi culpa si mi expresión natural es la del enfado.
- ¿Por qué mejor no le dijiste que eras su hijo de buenas a primeras? – inquiero con ingenuidad, preocupándome de darle toda mi atención. Parece meditar.
- Creí que habías dicho que…
- ¡Ya basta! ¡¡Estuviste a punto de joderla, idiota!! ¿¡Cómo diablos puedes hablar del cierre del mar, si aún no sucede!?
- ¡Idiota tu abuela, idiota!
- ¡Repite eso, idiota!
- ¡De todos modos, IDIOTA, ya salimos de esa y todo gracias a mí!
- ¿PERDÓN? TUVE QUE DECIRLE QUE ERA UN MONO PARA DISTRAERLA.
- Pues no es mi culpa, si no te gustan.
- …
Para facilitar la expresión de los sentimientos que su estupidez me inspira, me limito a guardar silencio y obsequiarle un buen zape en la cabeza y cosa milagrosa, no produzco eco. Me gustaría saber qué habrá allí dentro, a falta de CEREBRO ¬¬
- ¡Oye! – me chilla, sobándose la cabeza.- ¡Con el ojo me bastaba!
- … Cierto…
- Auch TOT… bueno, por lo menos trabajamos juntos y cambiamos el tema… ¿Quién diría que éramos un buen equipo, eh? – insertar sonrisa.
- …
De repente, es difícil hablar o simplemente, pensar en alguna réplica adecuadamente mordaz para matar su repentino buen humor. ¡En nombre de un toro daltónico, ¿qué demonios está pasando conmigo?!
- ¿Ren?
- Vamos por un helado.
Necesito pensar y la única manera de mantenerlo callado es con alimentos. Eso lo sé.
xOxOxOxOxOxO
Beatboxing: arte de simular con la boca los sonidos de una caja de ritmos, para hacer bases sobre las que rapear o para hacer canciones aparte (solo). Es considerado por algunos el quinto elemento del hip-hop (los otros: Rap, Break Dance, Graffiti y Turntablism), aunque otros lo consideran un instrumento universal.
(2) Felicity: nunca vi la serie, pero sé que en un determinado momento, la actriz protagónica se cortó el cabello y curiosamente, a partir de entonces, el programa se fue a pique O.O
xOxOxOxOxOxO
Bien, planeo hacer que las cosas avancen a partir del próximo capi xD pero me agradó éste, a pesar de su languidez y pocos sucesos relevantes…
En otras palabras (muy a lo Ren xD), fue mero relleno.
Aún así, ojalá les haya gustado n.n
