No sabía si lo que hacía era lo correcto o no, pero había tomado una decisión y no estaba dispuesto a cambiar de idea, aunque después se arrepintiera de haberlo hecho

No sabía si lo que hacía era lo correcto o no, pero había tomado una decisión y no estaba dispuesto a cambiar de idea, aunque después se arrepintiera de haberlo hecho. Era la única manera de enterrar el pasado para siempre, la única. Se miró por última vez en el espejo y se sacudió una inexistente pelusa del suéter color marrón que se había puesto.

- De acuerdo Harry… es hora de irnos – le dijo al reflejo del espejo. Se dio la vuelta y cuando estaba a punto de tomar su cazadora de cuero una lechuza pequeña y de aspecto cansado entró por la ventana con una nota atada a la pata. – Espero que sea importante. – Tomó la nota y la leyó, arrugó el ceño y luego el papel, lo tiró a la basura – Tengo mejores cosas que hacer… - murmuró saliendo del cuarto, seguramente Anny lo estaría esperando ya en el hall del castillo.

- ¿Crees que vendrá? – preguntó Luna a su novio, ambos estaban sentados en la sala de la Madriguera, Ginny estaba en la cocina ayudando a su madre con la cena y Draco junto a los gemelos en el jardín platicaban de algo que no alcanzaban a oír.

- Le envié una lechuza – dijo Ron suspirando – Pero no recibí ninguna respuesta. Dudo que venga Luna… ya sabes lo orgulloso que puede ser.

Luna le acarició la mejilla con ternura, sabía que de todos el era el más afectado con la separación de sus amigos era él. Había pasado años junto a ellos y de pronto se encontró en el medio de una batalla campal, con sus dos mejores amigos peleados a muerte, con Hermione lejos y Harry sumido en la más absoluta depresión. Fueron tres años en los que Ron tuvo que lidiar con sus llantos, llamadas a media noche para comprobar que su amigo no hubiera cometido una locura, como tirarse del décimo piso del edificio donde vivía. Y por otra parte estaba su preocupación por Hermione, por saber que estaba bien, hacer que entrara en razón, y también su rabia contra ella por no querer escuchar. Pero ahora existía la posibilidad de que las cosas se arreglaran, de que ellos volvieran a estar juntos. Sabía que su novio tenía la esperanza de que volvieran a formar el trío dorado nuevamente y que esta vez fuera para siempre.

Ginny entró en la sala con una bandeja de bebidas en la mano, la dejó en la mesa de centro y se sentó junto a ellos – Hermione debe estar por llegar – dijo. - ¿Harry vendrá?.

- Lo dudo… - murmuró Ron, un ruido en la ventana llamó su atención y se levantó para abrirle a la lechuza con la que había enviado la nota a su amigo. – Ninguna respuesta… no vendrá y no me sorprende.

- Es mejor así – dijo Ginny suspirando – No sabemos como reaccionará Herms cuando le mostremos…

No pudo terminar la frase porque unos suaves golpes en la puerta la distrajeron. Ron se apresuró a abrirle a Hermione, vestida de jeans y suéter verde y una sonrisa tímida en el rostro.

- Hola Ron… ha pasado tiempo – dijo.

Luna y Ginny se miraron con aprensión, era la primera vez que el pelirrojo veía en persona a su mejor amiga después de que se fuera a Roma. Ron miró a su amiga y luego para alivio de ella y las demás le dio un abrazo digno de un Weasley. – Te extrañe Herms… ¡Nunca vuelvas a hacerme esto! – le dijo como reproche cuando volvió a dejarla en el suelo.

El ambiente volvió a ser relajado, en ese momento Draco entró junto a Bill y los gemelos en la sala. Todos se apresuraron a saludar a la recién llegada con efusivos abrazos y besos.

- Estás muy linda – le dijo Fred guiñándole un ojo. George a su lado asintió fervientemente.

- Ustedes tampoco están mal – les respondió riendo. La señora Weasley entró en la sala y luego de darle el respectivo abrazo que la dejó sin aliento y regañarla por haberlos abandonado tanto tiempo anunció que la cena estaba lista.

Fue una cena tranquila y relajada, Luna miraba de vez en cuando a Draco y Ginny y estos a su vez la miraban a ella, como buscando una señal para proceder con el plan.

George le estaba hablando a Hermione sobre la vez en que Fred fue perseguido, varita en mano, por el padre de su ahora prometida Angelina, cuando anunciaron el compromiso, cuatro meses atrás. Ella reía de buena gana.

- ¿En serio?... habría pagado por ver tu cara Fred – dijo entonces, y como si fuera una señal, Draco, Ron, Luna y Ginny se miraron.

- ¿Te gustaría verlo? – preguntó Draco sonriendo, todos lo miraron. – Pues da la casualidad de que podemos mostrártelo.

Hermione frunció el ceño, los demás Weasleys que no sabían nada del plan lo miraron confusos.

- Draco tiene razón – saltó Ginny alegremente – podemos mostrarle ese momento y otros que te has perdido Herms…

- ¿Cómo es eso? – preguntó el señor Weasley.

- Ron tiene un pensadero – contestó Luna encogiéndose de hombros, como quien da el reporte del tiempo. Todos la miraron y a Ron se le pusieron rojas las orejas.

- No lo sabía – murmuró Fred asombrado.

- Si… bueno, decidí liberar mi mente de algunos recuerdos… ya saben, la guerra y esas cosas – dijo Ron nervioso, no era bueno mintiendo y tenía que hacer acopio de todos sus talentos para no demostrarlo, sobre todo por la cara de su madre, que lo miraba como si tuviera rayos x.

- Pues si de verdad quieres mostrarme esos recuerdos Ron y no te molesta que invada tu privacidad de esa manera… - comentó Hermione, tenía un nudo en la garganta de la emoción. Se había perdido de muchas cosas al estar alejada de sus amigos, de los que consideraba su segunda familia, y la emocionaba enormemente que Ron y los demás quisieran hacerla partícipe de ellos aunque fuera a través de los recuerdos de su mejor amigo.

- Pero antes… - dijo Molly levantándose, todos la miraron – Tienen que probar el postre que preparé.

Después de disfrutar del rico postre de manzana y licor que Molly había preparado los gemelos se despidieron porque habían quedado con sus respectivas novias. Bill también se fue argumentando que Fleur llegaría de un momento a otro de casa de sus padres. Los señores Weasley también se retiraron a descansar dejando a los amigos solos en la sala.

- Entonces Granger… ¿te ánimas a ver en los retorcidos recuerdos de la comadreja? .- preguntó Draco de pronto. Ron lo fulminó con la mirada, pero se tragó el sarcasmo para más adelante, ahora lo importante era que Hermione mirara en el pensadero.

Luna se levantó del sofá – Yo creo que es una gran idea. Así podrás ver lo que ha pasado en estos años por ti misma.

- Sin cortes ni comerciales – dijo Ginny, Hermione rió.

- Esta bien – dijo incorporándose – Veamos los oscuros secretos de Ronald… ¿dónde está el famoso pensadero?.

Se encaminó hacia las escaleras, a sus espaldas Draco y Ginny chocaron las manos y Luna le hizo la "v" de victoria a Ron con la mano y siguieron a su amiga. Ahora solo quedaba esperar y ver la reacción que tendría cuando viera que el pensadero no era de Ron y que los recuerdos eran de Harry Potter.

Ron rezó en silencio. Si las cosas salían bien Hermione correría hasta Howgarts a pedirle perdón a Harry, pero tenía un mal presentimiento, como si algo le gritara que las cosas no serían tan fáciles.

Harry miró por la ventana como los copos de nieve decoraban el paisaje de Hogsmade, tiñéndolo de blanco. En su cabeza la nota que había recibido de Ron invitándolo a cenar le daba vueltas en la cabeza una y otra vez. Estaba seguro de que sus amigos le estaban tendiendo una emboscada para que se encontrara con Hermione en La Madriguera. Frunció el ceño ¿acaso lo creían tan tonto y desesperado que a la menor oportunidad iría corriendo para encontrarse con ella?, si así era les había demostrado que se equivocaban, porque se había jurado nunca más humillarse por ella, por mucho que su corazón latiera con fuera con solo recordarla, con imaginarla sentada en la sala, charlando, sonriendo, ayudando a Molly en la cocina…

Sacudió la cabeza con fuerza y se obligó a volver al presente y apartó la vista de la ventana justo a tiempo para ver a Anny, que volvía del baño, sentarse frente a él. Era una mujer preciosa, no cabía duda, y tenía algo que le atraía sin saber a ciencia lo que era. Pero lo que más le gustaba era que estando a su lado se olvidada de todo lo demás.

- Estás algo distraído - comentó Anny sorbiendo su taza de té.

- Lo lamento… me quedé pensando en algo – se disculpó - ¿En qué nos habíamos quedado?.. oh, sí ya recuerdo, me estabas contando de tu primera experiencia con la magia…

Siguieron conversando por un par de horas más, entre risas y recuerdos de infancia. Anny se mostró muy comprensiva con Harry y su no tan feliz niñez y no hizo comentarios, eso le gusto, era como hablar con…. ¡Basta! Se regañó, tenía que sacarse de la cabeza a Hermione y dejar de hacer comparaciones, de lo contrario nunca superaría nada.

Después camino al castillo Harry le tomó la mano, Anny dio un respingo de sorpresa, pero no dijo nada, se limitó a hacer el contacto más fuerte y se acercó un poco. Era un buen comienzo, pensó, y con un poco de suerte Annt Willson podría ser la solución a su problema. Sonrió, inconciente de que a kilómetros de allí una castaña se deshacía en llanto en los brazos de sus amigas.

Notas:

Hola, en recompensa por la espera subo dos capítulos al mismo tiempo. Espero les hayan gustado….

Cuídense y nuevamente gracias por sus comentarios… nos vemos!

Capítulo 4: Un infeliz reencuentro… (creo que el título lo dice todo no creen? )