Capítulo 4: Triste encuentro
Había arruinado su vida durante tres años, alejado de las personas que amaba y abandonado al hombre que amaba por una mentira que creyó completamente. Se maldijo por ser tan tonta, por haber creído en Cho y no tener confianza en Harry…. Harry, lo había tratado como al peor de los canallas, ni siquiera lo había escuchado y lo insultó como no lo había hecho con nadie. Y él, le había implorado solo una oportunidad para aclarar las cosas. Incluso fue a Roma y ella le tiró la puerta en la cara.
- Tranquilizate Herms… - dijo Luna en voz baja.
No podía tranquilizarse, porque las imágenes que había visto en el pensadero pasaban por su mente como una película en cámara lenta.
- Nunca me perdonará – susurró entre espasmos. Luna miró con aprensión a Draco. Ron al otro lado de la habitación estaba lívido,
- Por favor Hermy… trata de calmarte – dijo Ginny con la voz ahogada. – Aún puedes arreglar las cosas con Harry, él aún no te ha olvidado…
Hermione levantó el rostro, rojo e hinchado de tanto llorar y miró a sus amigos con los ojos cargados de dolor y esperanza por las palabras de Ginny.
- Está en Howgarts – dijo Draco cruzando los brazos sobre su pecho, tenía una media sonrisa en el rostro. – Si te das prisa aún puedes pillarlo despierto.
Ron se acercó entonces a su amiga, tenía el ceño fruncido. Luna se adelantó un paso, pero Ginny la detuvo con la mirada. Su hermano tenía cosas que decirle a Hermione, y era mejor que estuvieran a solas. Con pasos silenciosos se acercó a su novio y le tomó la mano con delicadeza, invitándolo a salir de la habitación, Luna los siguió y antes de cerrar la puerta echó un último vistazo a su novio y su amiga, luego cerró con cuidado.
- Yo… lo siento, lo siento tanto… - murmuró Hermione cuando supo que estaban a solas. – Ron… no sabía….
- Claro que no lo sabías, porque nunca quisiste escucharlo… ni a Harry ni a mi, a nadie – le recriminó en voz baja, Hermione supo que se estaba conteniendo para no gritarle. Se sintió mucho peor. – Te rogó por años que lo escucharas, que volvieras a Inglaterra, y que arreglaran las cosas.
Hermione asintió – Pensé…
- Ese es tu problema Herms… no pensaste en nada que no fueras tú misma cuando te marchaste. Dejaste que Cho te metiera pajaritos en la cabeza y en vez de creer en el hombre que decías amar o en tus amigos, en los que creí que confiabas, te largaste a otro país. – Ella no dijo nada, sabía que Ron necesitaba desahogarse y no lo impediría. – Fui yo quien estuvo con él cuando te fuiste, quien tuvo que ayudarlo a levantarse el frío piso del aeropuerto cuando te rogó que te quedaras y no quisiste hacerlo. Yo tuve que preocuparme de que no hiciera tonterías como saltar de un edificio o simplemente ir a media noche a buscarlo a algún bar porque se emborrachaba y no era capaz de regresar a casa. ¿Sabes cuanto sufrió Harry? Y no porque te marcharas, sino porque no confiaste en él… no le creíste, no escuchaste…
Se pasó las manos por su rojo cabello con desesperación y caminó de un lado a otro por la habitación. Luego se sentó en la cama y se tomó la cabeza con las manos. Hermione se acercó a él con cuidado y se sentó a su lado. Permanecieron un buen rato así, en silencio, escuchando sus respiraciones.
- Lo siento – dijo al fin, Hermione lo miró de reojo – Pero tenia que descargarme… llevo tres años guardando todo esto y ahora que ya sabes la verdad tenía que decir lo que tenía en el corazón.
- Ron… no tengo perdón ¿verdad? – preguntó con voz quebrada.
- Eso depende de él Herms… yo no lo sé…
Ella asintió y se puso de pie, Ron la imitó. - ¿Puedo pedirte un favor? – le preguntó con un amago de sonrisa. Él asintió – Me gustaría que fueras conmigo…
- Te acompañaré, pero solo hasta los jardines del castillo… el resto, y lo sabes, debes hacerlo sola.
Se encaminaron hacia la salida, pero antes de salir Ron le tomó la mano y sin que se lo esperara la acunó en sus brazos. – Te quiero Hermione… eres mi mejor amiga y como mi hermana, lamento haberte hablado así.
- Me lo merecía Ron – murmuró devolviéndole el abrazo con fuerza – y me merezco mucho más por ser tan tonta…
- Harry lo entenderá – dijo, pero su voz no ocultó su preocupación.
Al pie de las escaleras Luna y Ginny los esperaban. Cuando los vieron bajar se apresuraron a su encuentro, pero Ron les sonrió, lo cual hizo que suspiraran aliviadas.
- Draco está encantando un traslador en el jardín – dijo Ginny.
- ¿Irás con ella? – le preguntó Luna a su novio, este sonrió y ella se volvió hacia su amiga y le dedicó una sonrisa entre esperanzada y preocupada al mismo tiempo – Suerte….
- Creo que necesitaré más que eso – susurró Hermione, en ese momento Draco entró en la sala con un viejo calcetín en las manos.
- Está listo – anunció entregándole la prenda a Ron.
- Hora de irnos – dijo el pelirrojo, Hermione se acercó a él.
Lo último que vio antes de sentir como un gancho le tiraba del estómago y la elevaba del suelo fueron los rostros de sus amigos.
- Espero que todo salga bien – dijo Ginny abrazando a Draco, este le acarició la espalda.
- Yo espero que Harry no sea duro con ella… ha tenido demasiado por una noche – murmuró Luna sentándose en el sofá.
Harry llegó al castillo junto a Anny, ambos tomados de la mano y charlando animadamente. Entraron en el gran comedor y se detuvieron para quitarse los copos de nieve del cabello.
- Tengo que darte las gracias – dijo Anny sonriéndole – Ha sido una gran noche…
- El que tiene que agradecer soy yo… cuando vine al colegio no pensé que encontraría tan buena compañía…
Anny entrecerró los ojos – Le diré a la directora entonces que la encuentras aburrida – le dijo.
Harry soltó una carcajada. – No me refería a eso… quiero decir que….
- Sé lo que quieres decir Harry – le interrumpió poniendo una mano en su boca, Harry se estremeció ante el contacto.
- Es muy agradable estar contigo – confesó. Anny se sonrojó y bajó la vista, Harry le tomó la barbilla e hizo que le mirara. – Me siento cómodo y haces que sienta algo que no sentía hace mucho tiempo – murmuró.
- Si vas a ser así de directo… yo también lo seré – dijo Anny acercándose un poco hacia él. Instintivamente Harry hizo lo mismo, quedando los dos a centímetros de distancia. – Hay algo que quiero preguntarte desde que salimos del pueblo.
- Y eso es… - le animó.
- ¿Vas a besarme en algún momento?.
Harry no contestó, se limitó a tomar su rostro entre sus manos y acariciar sus mejillas, Anny cerró los ojos y Harry sonrió, luego lentamente se acercó a ella y rozó suavemente sus labios con los suyos, pero no fue suficiente, un segundo después volvió a tomarlos con más fuerza y el beso se volvió más hambriento.
Pero antes de que pudiera profundizarlo aún más un ruido los sacó de su letargo y se separaron asustados, fue entonces cuando Harry se dio cuenta de que no estaban solos en el hall del castillo. Ron estaba allí y lo miraba con los ojos abiertos como platos por la sorpresa, desvió la vista de su amigo por vergüenza de que lo hubiera encontrado en esa situación y fue cuando la vio.
Parada junto a su mejor amigo, envuelta en un abrigo negro y con los copos de nieve bailando en su cabello castaño estaba Hermione, mirándolo a los ojos y con una expresión miserable en el rostro. Y Por una fracción de segundos tuvo la imperiosa necesidad de ir, abrazarla y susurrarle las palabras de amor que siempre la hacían sonreír, pero esa sensación se evaporó como un suspiro y la sustituyó una gélida mirada.
Anny seguía a su lado, Harry la abrazó – Ron, que sorpresa… - dijo.
- Si… bueno… - balbuceó Ron y su miraba bailó hasta Anny.
- Te presento a Anny Wilson – le dijo acercándose aun con la profesora abrazada por la cintura. – Anny el es Ron, mi mejor amigo… y ella es.
- Hermione Granger – dijo Anny, rió al ver la cara de sorpresa de los demás. – Castaña, ojos color miel, aunque el pelo está menos enmarañado de cómo lo recuerdo…
- ¿Nos conocemos? – preguntó Ron totalmente perdido. – No te recuerdo de cuando estudiábamos aquí…
- Entró en el año en que nosotros no estuvimos – respondió Harry de forma elocuente.
- La reconocí por las fotografías que tiene Hagrid en su cabaña. – aclaró Anny.
Hermione volvió a bajar la vista, tenía los ojos anegados de lágrimas y estaba luchando por reprimirlas. Ron le tomó la mano con fuerza. Harry concentró toda su atención en Anny sin siquiera saludarla, se sintió miserable y destruida. Pero se lo tenía merecido.
- ¿Y qué estás haciendo aquí Ron? – preguntó Harry, haciéndo hincapié de a quien iba dirigida la pregunta.
Ron se puso colorado y arrugó el ceño, Harry estaba seguro de que se estaba conteniendo para no darle un golpe en la nariz.
- Necesito hablar contigo – masculló apretando los dientes, luego se volvió hacia las mujeres.- Enseguida volvemos.
Se fueron fuera del castillo y al cerrar la puerta Ron lo fulminó con la mirada. - ¿Tenías que ser tan insolente con Hermione ahí dentro?... ¡Ni siquiera la saludaste! Y además te encuentro con esa chica besándote…
- No fui insolente con nadie – se defendió cruzando los brazos y mirando hacia otro lado. – Simplemente le di algo de su propia medicina… que sepa lo que se siente que te ignoren… ella lo supo por tres minutos, y yo por tres años… y lo de Anny, bueno me gusta..
- Te gusta – repitió Ron.
Harry lo fulminó con la mirada. – Escucha Ron, creo que merezco ser feliz y Anny me gusta de verdad, tomé la decisión de darme una oportunidad con ella esta noche… y voy a tratar de rehacer mi vida.
- Escucha Harry, te entiendo, en serio… pero por favor, quiero que le des una oportunidad a Hermione, habla con ella por lo menos, escucha lo que tiene que decirte.
- Olvídalo – gritó. ¿Porqué tenía que escucharla él cuando ella no había querido oírlo a él?. – No quiero saber nada de Hermione Granger… que se largue ahora Ron, fui cortés con ella allí dentro, pero no prometo que seguiré siendo un cabellero.
Se dio la vuelta dispuesto a irse, pero Ron lo detuvo de la manga de su cazadora. – Vio en tu pensadero…
Harry se volvió y lo miró confuso, su amigo tenía los ojos clavados en el suelo y las orejas tan rojas como el cabello. - ¿Qué dijiste? – preguntó.
Ron suspiró. – Hermione vio en tu pensadero Harry… ella sabe la verdad ahora y vino esta noche a pedirte perdón.
La confesión de su amigo lo pilló tan de sorpresa que no pudo más que mirarlo con la boca abierta por un largo rato. ¿Qué había mirado sus recuerdos? ¿Venía a pedirle perdón?.
- ¿Cómo…
- Draco y yo entramos a tu casa y lo tomamos… - lo miró con aprensión, como esperando un arranque de ira, pero Harry estaba demasiado sorprendido para hacer algo, al menos por el momento. – Queríamos mostrarle lo que pasó esa vez, porque como sabrás, no escucha razones, así que tomamos una medida desesperada y suicida. Esta noche ella vio tus recuerdos, vio lo que realmente pasó, lloró por horas y luego decidió que tenía que verte y pedirte perdón.
- ¿Y aceptó ver en el pensadero así… sin más?.
- Le dijimos que era mío… Estabamos en casa cenando y ella comentó que se había perdido de tantas cosas cuando estuvo fuera, y ahí nos dio la carnada perfecta, le ofrecimos ver con sus propios ojos las cosas que no vio, y aceptó. Cuando se dio cuenta ya era tarde, estaba viendo a Cho decirte en la cara que había engañado a Hermione diciéndole que habían dormido juntos aquella noche. La vio reírse en tu cara… entonces…
- Sabe la verdad – murmuró Harry, miró a su amigo un momento y luego sin decir nada más le dio la espalda y comenzó a caminar hacia las puertas del castillo. Ron lo siguió.
- ¿Qué vas a hacer?.
- Primero voy a cambiar los hechizos de mi casa, en segundo voy a golpear a Draco porque estoy seguro de que fue su idea.
Ron lo detuvo otra vez – Me refiero a Hermione… ¿vas a hablar con ella?.
- No – fue su única y cortante respuesta. Se soltó del agarre de su amigo y abrió las puertas. Anny estaba aún alli, esperando. De Hermione no había rastro.– Lamento la demora…
- No hay cuidado, solo esperaba que volvieras para despedirme de tu amigo Ron y desearte buenas noches.. oh, y para hacerte una pregunta.
- Cual…
- ¿Te veré mañana?.
Harry sonrió y se inclinó para besarla. - Te lo prometo.
- Buenas noches – le murmuró. Luego se volvió hacia Ron – Fue un placer conocerte Ron y por favor dile a Hermione que también fue agradable hablar con ella.
Ron asintió y trató de sonreír - ¿Dónde está?.
- Dijo algo sobre recordar el pasado y se fue hacia las escaleras de la torre de astronomía… - contestó encogiéndose de hombros. Le dio un ultimo beso a Harry desapareció por las escaleras.
- Iré a buscarla – dijo Ron entonces – Y luego nos iremos… ¿te veré el lunes en la oficina?.
- Ahí estaré – respondió Harry con aire ausente, aún le daba vueltas la confesión de Ron, las palabras de Anny, su propia promesa y el rostro triste y angustiado de Hermione.
- Nos vemos entonces… y Harry, perdón, en serio…. Pensamos que sería algo bueno, pero…
- Por favor Ron, por hoy no quiero saber nada más, hablaremos el lunes.
El pelirrojo asintió y se despidió con un movimiento de su mano para luego irse hacia las escaleras que daban a la torre de astronomía en busca de su amiga.
Harry se metió las manos en los bolsillos y se dirigió hacia el otro lado, pero no había dado ni dos pasos cuando se arrepintió, se dio la vuelta. Iría a las cocinas, tomar una taza de leche y platicar con Lobby un rato sería mejor que tumbarse en la cama y pensar.
Entró en las cocinas y buscó con la mirada a Dobby y lo encontró justo en un rincón apartado cerca de la chimenea, pero no estaba solo, una chica de pelo castaño estaba con él. Le dio un vuelvo el estomago, pero no hizo ademán de acercarse, por el contrario, se dio media vuelta dispuesto a irse, pero no fue lo suficientemente rápido porque el elfo lo vio justo en ese momento y corrió hacia él.
- Harry Potter – chilló, lo que hizo que se detuviera en el acto. – Señor… ¿Necesita algo?.
- No Dobby, gracias…
- La amiga de Harry Potter está aquí – dijo el elfo parándose frente a él, tenía una enorme sonrisa – Pero ha estado triste… - le murmuró sólo para que él la oyera.
- La amiga de Harry no debería estar aquí Dobby – dijo Harry en voz alta. Dobby lo miró confundido.
- Dobby, no te preocupes – dijo entonces ella levantándose de la butaca – Gracias por el té… pero ya me tengo que ir.
- Pero… - Dobby estaba realmente sorprendido, Hermione lo tranquilizó con una sonrisa triste.
- En serio Dobby, gracias por todo, pero Ron debe estar esperándome para irnos… - pasó por el lado de ellos sin mirar a nadie y se encaminó a la salida.
Cuando se quedaron solos en la cocina (sin contar a los demás elfos que seguían haciendo sus quehaceres) Dobby miró a Harry una vez más con las preguntas y la confusión bailando en sus grandes y redondos ojos.
- Me iré a la cama… - murmuró Harry.
- La señorita Granger estaba llorando – comentó Dobby entonces, Harry volvió a detenerse. – Se veía muy triste… ¿pasó algo malo Harry Potter?. Ella es buena y no me gusta verla triste.
- No ha pasado nada que no se merezca – contestó con los dientes apretados. Salió de la cocina y se encaminó a su dormitorio a grandes zancadas
Se suponía que ella era la que debía sentirse culpable. Él solo le estaba devolviendo la indeferencia con la que ella le había castigado por mucho tiempo. No era justo que ahora ella fuera la víctima y él el villano que hace sufrir a la pobre damisela en peligro. No era así y no iban a dejar que se sintiera como un canalla. Que supiera la verdad estaba bien, ahora podía vivir con la culpa y saber que nunca la perdonaría por lo que le hizo pasar. Aquella noche había tomado la decisión de comenzar otra vez, y no iba a dejar que su repentina aparición y sus intentos de disculparse se interpusieran en lo que estaba empeñado en lograr, olvidarse de ella para siempre y dejar de amarla como aún lo hacía. Porque aunque la había tratado con indeferencia, no podía sacarse de la cabeza su imagen. Estaba preciosa, mucho más de cómo la recordaba y su corazón muy a su pesar volvió a latir como un loco cuando la vio.
¡Maldición!, pensó, no había dejado de amarla… pero se juró que lo haría y estaba seguro de que Anny podría ayudarlo. Era lista, hermosa y simpática, sería fácil enamorarse de ella, se dijo. Rezó porque su corazón lo creyera tan fervientemente como lo hacía su mente.
Hermione suspiró con melancolía, era como si hubiera retrocedido en el tiempo y volviera a ser la niña de once años, solitaria que recorría esos pasillos sin más amigos que sus libros. Hasta que un troll gigante la puso en el camino de los que serían sus dos mejores amigos. Ron estaría buscándola, pero necesitaba estar sola un rato y ordenar sus pensamientos y tragarse el nudo que tenía en la garganta desde aquella tarde.
Harry la odiaba y se sentía miserable porque sabía que se lo merecía. Le había rogado cientos de veces que le creyera, que confiara en él y ella siempre le gritaba que no quería saber nada, que lo odiaba y que jamás lo perdonaría. Era irónico que ahora los papeles se invirtieran.
- He estado buscándote – Ron se acercaba a ella a pasos lentos con las manos en los bolsillos.
- Lo siento, pero quería estar un rato a solas – contestó mirando a su amigo con una sonrisa triste. Él se acercó y pasó un brazo alrededor de sus hombros. – Es como dar un salto atrás en el tiempo ¿no crees? – comentó mirando hacia el pasillo que se extendía en frente de ellos.
- Es mejor irnos Herms… es tarde y tienes que descansar. Ha sido un día duro para todos. – dijo y la guío de nuevo hacia las escaleras. – Además Luna y los demás estarán preocupados… y desesperados por saber como fueron las cosas.
Lo último lo dijo en voz baja, más para él que para ella. Ninguno de los dos dijo nada más hasta que llegaron a las puertas del castillo para salir hacia los jardines.
- Gracias Ron… - murmuró apretando su mano, echó una última mirada hacia el Hall iluminado y luego hacia las escaleras, luego salieron para irse a hacia la Madriguera.
- Entenderá Herms… - dijo su amigo al tiempo que tomaba el viejo calcetín del interior de su bolsillo. – No pierdas la esperanza…
- Aunque me perdone Ron… nunca estaremos juntos de nuevo.
Era imposible, sobre todo después de verlo besarse con aquella mujer. Había llegado tarde a la vida de Harry y esta vez no haría nada para cambiar el rumbo de las cosas… Si él era feliz con Anny ella sería feliz por él… Aunque eso equivaliera a tomar su corazón y guardarlo en una caja y tirar la llave al mar. Mientras recorría los estrechos pasillos de su antiguo colegio había tomado la decisión. No descansaría hasta tener su perdón, aunque le llevara el resto de su vida, pero aparte de buscar su perdón no intentaría buscar su amor, porque estaba claro que lo había perdido, no sabría decir si fue cuando le cerró la puerta en la cara por última vez, o esta noche, cuando había besado a la maestra. Como fuera, Harry Potter ya no la amaba y quería hacer su vida al lado de alguien que lo quisiera y confiara en él… y aunque ella cumplía con el primer requisito nunca lo convencería de que también cumplía con el segundo, porque ella misma se había encargado de resfregárselo en la cara cientos de veces.
Mis notas:
Hola…. Perdón por no subir, pero no sabía como terminar este capitulo. Me costó mucho encontrar palabras y también inspiración….
Gracias por la paciencia y por los comentarios tan lindos que me han escrito…. En serio, ustedes hacen que a una se le suba el animo y dan ganas de seguir escribiendo….
Nos vemos en el cap. 5 que espero no se demore….
BESOSSSSSS
