Capítulo 5: De mal en peor
Cuando llegaron a la Madriguera Ginny, Draco y Luna aún estaban allí esperando para saber como habían ido las cosas, pero Hermione no se sentía con ganas de hablar y lo único que quería era irse a casa y tratar de dormir sin pensar en nada, así que les dio las gracias a sus amigas por todo y se despidió de ellas con un abrazo. Ron la acompañó hasta su automóvil, estacionado a algunos metros.
- Ve con cuidado – advirtió, le dio un beso en la mejilla y luego la vio alejarse. Suspiró y se metió las manos en los bolsillos.
Entró en la sala y se sentó junto a su novia. Luna le tomó la mano. Todos lo miraban con ansiedad.
- Harry no quiso ni siquiera hablar con ella…
Les contó toda la historia, desde que llegaron al colegio hasta cuando tomaron el traslador de vuelta.
- ¿Y esa chica?... Anny… ¿quién rayos es? – preguntó Ginny evidentemente enfadada.
- Es maestra – explicó Ron. – Da clases de defensa contra las artes oscuras. Harry me dijo que quería tratar de formar algo con ella… olvidarse de Hermione de una buena vez… y lo decide justo cuando ella descubre toda la verdad y quiere que la perdone…
- Me va a oír… no puede tratarla así… ella no…
- Se lo merece – Draco habló por primera vez, Ginny lo fulminó con la mirada, pero él la ignoró. – A mi tampoco me gusta la forma en que Ron dice que la trató, y claro que hablaré con él cielo… pero no puedes ser parcial en el otro asunto… porque se lo merece. Si Harry quiere rehacer su vida, no podemos juzgarlo por ello. Hermione, nos guste o no, llegó tarde…
Nadie dijo nada, porque todo lo que Draco acababa de decir era cierto, ellos ya habían hecho suficiente. Si Harry daba su brazo a torcer y Hermione lograba su perdón, de ahora en adelante, sería cosa suya. Desde ahora esa ya no era su pelea.
Tres días después Harry volvió al ministerio, rejuvenecido y alegre. Ron y Draco lo siguieron hasta su oficina y cerraron al entrar.
- Vaya… estás de buen humor – comentó Draco sentándose en el cómodo sofá de cuero. - ¿Compartirás con nosotros las buenas nuevas o tendremos que usar el veritaserum?.
- Nada particular… solo que ya no hay días nublados en mi vida, solo brilla el sol – Ron y Draco se miraron, Harry sonrió – Esta bien… fue muy cursi, pero es así como me siento… Anny es maravillosa.
- Oh vaya… se trata de la profesora entonces – dijo Ron.
- Si, se trata de ella… es fantástica, amable, hermosa… inteligente… y me hace olvidar a…
Se formó un silencio tenso, ninguno dijo nada, pero los tres sabían perfectamente que estuvo a punto de nombrar a Hermione.
Ron carraspeó y se levantó. – Bien, tengo que volver al trabajo… nos vemos luego.
Draco y Harry se miraron un momento y el primero se levantó también, pero no se fue hacia la puerta sino que se fue más cerca del escritorio.
- Ron nos contó lo que pasó el otro día en Howgarts – dijo, Harry se puso tenso y frunció el ceño. Al parecer el buen ánimo lo había abandonado de pronto. – Escucha Harry… estamos muy contentos por ti, en serio, hace mucho que no te veíamos sonreír así… y lo digo en serio, y lamento la manera en que entramos a tu casa para… ya sabes que…
- Al grano Draco…
- Fuiste un completo imbecil con Hermione… - Harry iba a protestar pero Draco lo interrumpió alzando la mano. – Escucha, entiendo que ahora estés enfadado, y que en cierta forma quieras vengarte de ella, pero quiero que pienses en esto… no sé que sentías cuando pasó todo esto con ella, pero debió dolerte más que nada en el mundo ¿quieres que ella pase por lo mismo el resto de su vida?...
Y sin decir nada más salió de la oficina dejando a Harry echo un mar de dudas y sobre todo sintiéndose terriblemente culpable.
Hermione se levantó sin ánimos, como lo venía haciendo desde que regresó a Londres y se fue hasta la cocina para prepararse una taza de café. Al pasar por la sala divisó por el ladillo del ojo la maquina contestadota y la luz roja que avisaba que tenía mensajes, pero no se molestó en ir a oírlos. Seguramente eran sus amigas para saber como estaba o sus padres para regañarla por no haberlos llamado tan seguido como prometió.
Pero no podía, aún no. No mientras siguiera teniendo la garganta apretada y el estomago revuelto a causa de la tristeza, la culpa y los recuerdos.
Unos golpes en la puerta la hicieron sobresaltarse, no tenía la más mínima intención de ver a nadie, pero al parecer quien fuera que estaba detrás de la puerta no se iría ya que volvieron a tocar, esta vez con más insistencia.
Se levantó de la mesa sin ganas y se fue hacia la puerta. En cuanto la abrió deseo no haberlo hecho. Allí parado enfrente suyo, tan guapo como siempre, enfundado en un sueter negro y jeans desgastados estaba Harry, mirándola a los ojos con profundidad y un brillo peligroso en los ojos.
- ¿Qué… qué estás haciendo aquí? – logró decir cuando se repuso de la sorpresa.
- Vengo a hablar contigo… ¿puedo pasar? – preguntó con voz ronca. Ella asintió y se hizo a un lado. Él pasó por su lado y tuvo que sostenerse del marco para no caerse.
- ¿Quieres un café o algo? – preguntó, se sentía tan perturbada que no sabía que más decir. Harry negó lentamente y se cruzó de brazos, incómodo y sin mirarla a la cara.
- Vengo a que de una buena vez aclaremos las cosas entre nosotros Hermione – dijo con voz fría, tanto que a ella se le puso la carne de gallina, se sentó en el sillón más cercano para no delatar su debilidad. – Escucha, Ron me contó que ya sabes la verdad, lo supe cuando fueron a Howgarts el otro día y si diciéndote que te perdono por no creer en mí y huir de mi lado durante tres años hago que te sientas mejor, entonces de acuerdo, te perdono.
Hermione levantó la mirada del piso bruscamente y lo miró sorprendida y dolida por sus palabras hirientes y llenas de veneno, pero no dijo nada. Sabía de sobra que todo esto se lo tenía merecida.
- Ahora ya estamos en paz, te perdono por haberme destrozado la vida hace tres años, por arruinar mi vida y por destrozar mi corazón. Ahora si me disculpas tengo que irme.
- ¡Era necesario que fueras tan cruel! – dijo Hermione de pronto deteniéndolo justo cuando acababa de tomar el pomo de la puerta. Se volvió lentamente y tuvo que contenerse para deshacer los pasos que había dado y no abrazarla. – Sé que cometí un error y lo lamento… lo lamento tanto que no he podido dormir desde que llegué y ví ese estúpido pensadero. Estoy arrepentida y me siento muy culpable por haberle creído a esa arpía Harry. Pero sobre todo estoy destruida porque sé que te perdí para siempre.
- PUES ENTONCES ESTAMOS A MANO – le gritó. – ahora sabes lo que yo sentí todo este tiempo.
- Si… lo sé y duele demasiado – murmuró con la voz cortada y los ojos anegados de lágrimas. – Se siente como si te tomaran el corazón y lo hicieran añicos con un palo.
- Ahora estoy empezando a rehacer mi vida…. Tú deberías hacer lo mismo – dijo y abrió la puerta.
Hermione corrió a su lado y le impidió que se fuera tomando su mano. – ¿Podríamos tratar de ser amigos otra vez?. – le preguntó con cuidado.
Harry la contempló por un momento que pareció infinito y luego se soltó con cuidado. – Creo… que eso es imposible. Ahora estamos en paz. Tú sabes la verdad y yo te perdono por no haber creído en mí. Adiós Hermione.
Y sin más salió de la casa dejándola con el alma más destrozada aún.
Después de eso pasaron dos meses en que no se volvieron a ver, hasta ese día. Ginny iba a casarse con Draco ese día y ambos volverían a verse otra vez.
- No creo que pueda soportarlo Luna – dijo. Estaban sentadas en el jardín de La Madriguera, donde, por petición de la novia, se celebraría la ceremonia. Ambas vestían informal ya que aún era de media día y la boda no se realizaría hasta bien entrada la tarde.
- Podrás Herms… ya arreglaron las cosas ¿no?.
- Ese es el problema. Cuando se presentó en mi casa ese día él decidió que me perdonaba y que quedábamos en paz. Pero aún no puedo quitarme de la cabeza la manera fría en que me dijo que nunca volveríamos ni siquiera a ser amigos…
Ninguna dijo nada más ya que en ese momento Ron se acercaba a ellas a grandes zancadas.
- Mi madre quiere que ordene el ático – les explicó cuando se sentó junto a ellas, ambas sonrieron. – ¡Como si fueran a casarse allí!...
- Es normal que la señora Weasley esté nerviosa y quiera la casa reluciente Ron… Ginny es su única hija y quiere que todo esté perfecto…
Se volvió para mirar su expresión y se dio cuenta que ni él ni Luna le prestaban atención. Ambos tenían la vista fija cerca de la entrada principal. Al mirar se dio cuenta de que un automóvil negro se adentraba en los jardines.
- Llegó Harry… - murmuró Ron entonces poniéndose de pie. Hermione se puso tensa y pálida al mismo tiempo.
- Mejor vas a recibirlo cariño. – Sugirió Luna levantándose también. Hermione los imitó. – Nosotras iremos en un minuto.
Ron observó a su novia y asintió, luego se volvió hacia su amiga, que tenía el semblante sombrío y estaba notoriamente nerviosa ya que se mordía el labio inferior con insistencia, no pudo evitar pensar que una vez Harry le comentó que con ese gesto se veía adorable.
- Nos vemos después. Haré que Harry me ayude con el ático – trató de reía por su broma pero solo le salió un ruido ronco y seco. Se fue hacia la casa agitando la mano como despedida.
Luna tomó la mano de su amiga y le sonrió – Todo saldrá bien Herms… han pasado dos meses desde que todo pasó. Además tienes que estar feliz. Hoy se casa Ginny y con Draco Malfoy nada menos…
Se encaminaron hacia la casa a paso lento. Para Hermione era como caminar hacia una sala de tortura donde el verdugo aguardaba sentado en el sofá charlando animadamente con Charlie y el señor Weasley. Cuando ambas chicas entraron los tres se pusieron de pie, pero ella no fue capaz de mirar hacia ningún sitio que no fuera el piso reluciente de madera a sus pies.
- Hola Luna – saludó Harry acercándose y abrazándola con fuerza, luego se volvió hacia ella y la miró un momento. – Hola Hermione. – fue todo lo que dijo, de manera fría y cortante, tal como la última vez. La había perdonado, pensó, pero no la quería de vuelta en su vida.
Luna frunció el ceño y estuvo a punto de decir una sarta de improperios cuando la señora Weasley entró en la sala con una bandeja de té y galletas.
- Chicas, Ginny está buscándolas… quiere que le ayuden a arreglarse – les dijo sonriendo. – Está en su habitación.
- Gracias Molly – dijo Luna, tomó a Hermione de la mano y mirando por última vez a Harry de manera feroz se fueron hacia las escaleras.
Harry maldijo en silencio. Se suponía que había pasado tiempo sin verla y eso significaba que no debía sentir nada por ella, pero por el contrario, con solo tenerla en frente su corazón dio un vuelco y fue tanta la rabia consigo mismo por esa impulsivo sentimiento que decidió ignorarla, llevándose de paso una mirada cargada de reproche de Luna y la sensación de sentirse un gusano.
- Deberías por lo menos decirle hola – dijo una voz a sus espaldas. Harry se volvió para encontrarse con la cara de Ron y su ceño fruncido. – No te pido que le des un abrazo y charles con ella como antes Harry… ya se siente lo suficientemente miserable para que tú la hagas sentirse peor.
Lo último que quería era una discusión con su amigo así que asintió y sin decir nada salió de la sala hacia el jardín.
Ron suspiró ¿cuánto más podría soportar esa situación de sus amigos?, habían pasado dos meses desde que habían hablado y ni siquiera habían vuelto a verse, y ahora, por cosas del destino y la boda de su hermana se habían encontrado de frente y Harry ni siquiera había dicho un simple hola. Era como estar en medio de una tormenta y no saber como pararla para poder salir de ella. Estaba harto de todo esto. Ya no quería ver llorar a su amiga por las noches, pero algo le decía que aún faltaba mucho para el día en que Hermione volviera a sonreír.
Notas….
Espero que les guste, me costó mucho terminarlo, las palabras no llegaban!
El cap.6 llegará pronto…. Cuidense y gracias, muchas gracias por todos sus comentarios….
