Capítulo 6:

Capítulo 6: Rehaciendo vidas

La ceremonia fue tranquila y llena de sentimiento, Ginny se veía preciosa y encantadora enfundada en su sencillo pero elegante vestido de novia blanco de seda y Draco simplemente encantador y atractivo con su traje negro y el pelo rubio. Hermione sonrió sin poder evitar pensar que hace tiempo y si no hubiera sido por su orgullo y estupidez podría haber estado en esa situación, luciendo ese vestido y diciendo "si, acepto" para convertirse en la esposa de Harry Potter.

De reojo lo vio sentado junto a Fred y Charlie, sonriendo y mirando como las demás parejas bailaban al son del vals, entre ellos Ron y Luna, que reían de buena gana mientras trataban de no pisarse el uno al otro. Se veía muy guapo con su traje gris oscuro y el pelo tan revuelto como siempre. NO la había mirado una sola vez, ni siquiera se había acercado a saludarla o preguntarle como estaba. ¿Así se había sentido él cuando ella lo ignoraba? ¿cómo si tuviera cientos de agujas en el corazón que la pinchaban sin cesar? Era un dolor agudo y constante que no la dejaba en paz y que en cierta forma le aliviaba la culpa que sentía aún. Era cierto que él la había perdonado aquel día cuando se presentó en su casa de repente, pero solo había sido eso, un perdón para estar en paz consigo misma, pero también le había dicho que nunca más serían amigos, y lo había cumplido, porque desde ese día no lo había visto, y ahora actuaba como si no la conociera.

- Estás pálida Herms – dijo Ginny acercándose a ella con una radiante sonrisa - ¿Te sientes bien?.

- Un poco cansada – respondió sonriendo abiertamente. Lo último que quería era arruinar la felicidad de su amiga con sus problemas, tendría que disimular. – He tenido mucho trabajo y no he dormido bien…

&

Harry miró su reloj por quinta vez y no pasó desapercibido para ninguno de sus dos amigos, que lo miraron como pidiendo una explicación. – Anny debió llegar hace media hora. Estoy un poco preocupado.

- ¿No te quedaras? – preguntó Ron entonces.

- Lo siento, pero no puedo… los padres de Anny están de paso por Londres esta noche y ella quiere que los conozca. – dijo, y un ligero rubor cubrió sus mejillas ante las miradas cargadas de burla de Ron y Draco.

- Wuau… eso quiere decir que la cosa va enserio. – dijo Draco riendo. Ninguno de los tres se había percatado de que dos mujeres escuchaban su conversación. – Me caso yo y ahora todos quieren hacer lo mismo.

- Puede ser… en estos meses he aprendido a quererla mucho y quien sabe… conocer a sus padres es el primer paso, tal vez el segundo sea el matri….

Un ruido a sus espaldas no lo dejó terminar la frase, los tres se volvieron para ver como Luna tomaba la mano de Hermione entre las suyas para cubrirla con una servilleta, la cual se tiñó de rojo en un santiamén.

- Lo lamento… - murmuró. Luna no dijo nada.

- ¿Qué pasó? – preguntó Molly acercándose a ellas.

- Hermione se cortó la mano con un cuchillo. – explicó la rubia. – Estaba cortando un pedazo de pastel cuando…

- Usé mucha fuerza, es todo – dijo ella entonces en un susurro. No miraba a nadie en particular, sino a un punto indeterminado. – Luna… mi mano está bien. Lo siento, no quise causar molestias sra. Weasley… iré adentro a curarme esto.

Nadie dijo nada cuando la vieron irse hacia la casa. Pero todos se volvieron inmediatamente a Harry, aún miraba por donde ella se había ido.

- Siento llegar tarde – dijo Anny entonces materializándose al lado de él. Con un traje gris y despeinada. – Pero McGonagall me pidió que hiciera algunas cosas y…

- No te preocupes cielo… Ya podemos irnos, no quiero que tus padres piensen que los dejamos plantados - interrumpió Harry apresuradamente, Anny lo miró confusa pero eso no le importó. Lo único que quería en esos momentos era largarse de allí. Aunque fuera la boda de sus amigos, tenía la imperiosa necesidad de irse en ese momento, porque de lo contrario no se contendría para correr en busca de Hermione y abrazarla con todas sus fuerzas. – Lo siento chicos, Draco por favor discúlpame con Ginny…

- No te preocupes – dijo el rubio mirándolo de manera suspicaz. – Pero no te asintió y luego de despedirse de Ron y Arthur, desapareció de la fiesta junto a Anny. Draco suspiró. – Esto no me gusta nada… - comentó a su cuñado cuando estuvieron solos, Ron lo miró y asintió. – Hermione está sufriendo mucho con todo esto y Harry aunque quiera hacerse el valiente y quiera rehacer su vida con Anny también sufre.

- Lo que Hermione debería hacer es tratar de olvidarlo – dijo Ron con los dientes apretados. – Tal como lo está haciendo Harry.

- Está tan deprimida que no sale de su casa para nada que no sea su trabajo. Es como un zombi que come, respira. Si hoy vino es porque era un día importante… y se supone que debería divertirse ¿y qué pasa? Se entera por boca del mismo Harry que está pensando en casarse con Anny…

- ¿Dónde está Harry? – preguntó entonces Ginny llegando donde ellos. Draco la recibió con un beso.

- Acaba de irse hace un rato, tenía un compromiso con los padres de Anny. – le explicó su marido. – Pero lo hice prometer que lo veríamos mañana en el almuerzo.

- Esta bien… ¿y a que se debe que tengan esa cara de funeral? ¿ya estás arrepentido de haberte casado conmigo cariño? – preguntó en tono juguetón, Ron soltó una carcajada.

- Claro que no… - replicó Draco con una carcajada, pero inmediatamente se puso serio nuevamente, Ginny lo miró con curiosidad. – ¿Cómo está Hermione? – preguntó.

- Un poco nerviosa – admitió entonces la pelirroja con un suspiro. – El corte no fue profundo, pero me temo que no fue la herida la que le provocó el dolor sino lo que escuchó hace un rato… me preocupa mucho, está muy deprimida y el idiota de Harry no encuentra nada mejor que soltar que quiere casarse delante de ella. Como si la pobre no tuviera suficiente. Luna está con ella en este momento…

&

Hermione miró sin mirar como Luna le curaba la herida que se había hecho. Su mente estaba en un lugar lejano en ese momento, en el pasado y en el futuro al mismo tiempo, pero de ninguna forma en el presente que estaba viviendo, donde Harry, el hombre que aún amaba y había perdido estaba enamorado de otra mujer e iba a casarse con ella.

Luchó por contener las lágrimas a duras penas mientras que Molly iba y venía trayendo vendas y alcohol para la herida, al parecer profunda, que se había provocado y Luna le decía algo sobre no sentirse afectada y que tenía que seguir con su vida.

Rió interiormente de manera irónica, seguir con su vida… era fácil decirlo, pensó, pero no podía, simplemente las fuerzas no le alcanzaban para ponerse en pie de nuevo, no desde que se enteró por medio de los recuerdos de Harry que todo lo que Cho había dicho eran mentiras, no desde que lo echó de su vida sin más y no desde que su corazón ahora estaba ocupado por otra mujer que no era ella. Una mujer linda, inteligente y que lo quería de igual forma, se recordó con tristeza, una mujer que lo haría tan feliz como ella pensó que lo haría en un pasado que ahora se asomaba a su memoria diciéndole cruelmente que era eso, solo pasado. Y el futuro, se dijo, era aún peor, porque tendría que vivir sabiendo que no era suyo, que nunca lo sería y que pese a todos los intentos él jamás la perdonaría del todo por lo que le hizo. Eso dolía, dolía mucho más que el corte de su mano, dolía tanto que era difícil respirar.

- Ya está – dijo Luna en voz baja admirando el vendaje. – Herms ¿estás bien?. – le preguntó al notar lo pálida que estaba su amiga. Odiaba verla en ese estado y no se le ocurría nada para sacarla de ese estado. – Por favor Herms, no te pongas así… tienes que dejar de martirizarte.

- No puedo – respondió sollozando – Simplemente no puedo Luna… lo amo, maldita sea. Y ahora va a casarse con ella. ¿Te das cuenta? Lo perdí para siempre…

- Ya basta! – gritó entonces la rubia poniéndose de pie de un salto. Hermione la miró sorprendida, había visto pocas veces a Luna perder el control, y al parecer esa era una de esas ocasiones. – Escúchame bien Hermione Granger porque no voy a repetir esto otra vez. Hemos hecho de todo para que salgas adelante, te concentres en rehacer tu vida y nada. Primero fue Harry al que tuvimos que sacar del pozo sin fondo en el que estaba y ahora a ti y lo siento, pero estoy harta de ver a Ron sufrir por culpa de ustedes. Porque aunque no lo crean es él quien ha sufrido más que cualquier otro con todo esto. Los quiere tanto a ambos que siente sus penas, sus tristezas, su dolor, como si fuera suyo. Harry está haciendo su vida de nuevo Herms, tú deberías tratar de hacer lo mismo y no sumirte más en esa odiosa depresión en la que estás, porque nos estás arrastrando a todos. Se supone que deberíamos estar afuera, riendo y celebrando la boda de tus amigos, y en cambio estamos encerradas aquí, yo gritando como una loca y tú sentada y con lágrimas en los ojos. – suspiró y se sentó junto a su amiga, estuvieron calladas por un momento hasta que Luna volvió a hablar. – Lo siento… me excedí un poco.

- Claro que no… me dijiste lo que pensabas y lo que sentías. – dijo en tono suave, pero sin mirarla. Estaba demasiado avergonzada, las palabras de Luna habían sido como un salvavidas, uno que la traía de golpe y porrazo a la realidad, a la luz y a una esperanza de rearmar el caos que era su vida en ese momento. Pensó en Ron, que había sufrido junto con sus dos mejores amigos, ella no lo había visto, antes porque había estado demasiado furiosa y dolida y ahora porque estaba demasiado triste. También era cierto que por su estado de ánimo había opacado en parte la celebración de la boda de dos de sus mejores amigos, los que habían estado con ella, abriéndole los ojos a la verdad y no dejándola sola en el peor de los momentos. Era una egoísta, pensó, una niña malcriada que no había hecho otra cosa que berrinches por la leche derramada. Era hora de abrir los ojos, tal como Luna había dicho, dejar de pensar en el pasado y en el futuro y centrarse en el presente, y dejar de una vez por todas las culpas atrás. Harry se lo había dicho aquella vez en su casa, él estaba empezando a rehacer su vida y ella… ella tenía que hacer lo mismo, él se lo había dicho, era su manera de perdonarla y aunque aún doliera que ya no la amara, tenía que aceptar que el juego de errores, venganzas, culpas y rencores se había quedado atrás. Él Iba a casarse con una buena mujer, que lo amaba y lo haría feliz. Bien, pensó, ella haría lo propio. Luna le había echado un salvavidas e iba a aferrarse a él con uñas y dientes, le había abierto los ojos a una realidad que no veía. Era tiempo de seguir adelante con su vida y dejar las cosas del pasado en eso… simple y oscuro pasado.

&

Cuando salieron al jardín, ambas con los ojos rojos e hinchados nadie les dijo nada, Draco se limitó a mirarlas con curiosidad y Ginny sonrió complacida, al parecer en esos minutos que duró la curación de la mano de Hermione Luna no sólo le había sanado esa herida sino que muchas otras también. Ron también notó un cambio en su amiga, uno maravilloso y que lo llenó de esperanzas, se le veía sonreír, pero esta vez era una autentica, la misma que le vio cuando ganó su primer punto para Griffindor, cuando le anunciaron que sería premio anual…. Era la sonrisa de la misma niña de once años, llena de esperanzas, sueños e ilusiones que él conoció cuando buscaba desesperaba un sapo para Neville.

Se volvió hacia su novia, quien lo miró con ternura y en sus ojos encontró las respuestas a todas las interrogantes que tenía. Luna le había hecho abrir los ojos al fin y en ese momento amo mucho más a la loca que tenía por novia.

- Gracias – le susurró cuando ésta se acercó a él. Luna le dio un beso en los labios. – Eres increíble.

- Hice lo que tenía que hacer. – aseguró mirando a Hermione, esta le devolvió la mirada, cargada de gratitud. – ahora lo único que falta es que Harry Potter y Hermione Granger estén juntos de nuevo…

Ron tuvo la certeza de que se había roto el cuello, porque cuando escuchó las palabras de Luna se volvió tan rápido a mirarla que sintió un fuerte dolor.

- Dime que no escuché lo que creo que escuché. – le rogó.

Luna soltó una risita floja, en ese momento Ginny se acercó a ellos. – Escuchaste perfectamente amor… Hermione aún ama a Harry, eso no es un secreto, y Harry aunque quiera hacerse el tonto y gritar que está enamorado de Anny a mi no me engaña. Aún quiere a nuestra Herms. Ellos tienen que estar juntos Ron, no podemos dejar que por culpa de la zorra de Cho y sus mentiras de hace años no puedan estar juntos…

- Pero….

- Yo estoy de acuerdo con mi cuñada – dijo Ginny entonces. - Y dime Lunita… ¿qué maquiavélico plan tienes en mente?.

Ron miró a su novia y a su hermana sin creer del todo lo que estaba escuchando. Se suponía que ahora dejarían correr las cosas con normalidad!, que ya no intervendrían en la vida de sus amigos!. Pero nooooo, que va, ahora su novia y su hermana estaban conspirando para volver a juntarlos. Rogó porque Draco lo ayudara y las convencieran de llevar la fiesta en paz y dejar de entrometerse en la vida de Harry y Hermione. Al menos, pensó con esperanza, su cuñado era mucho más serio y centrado que el par de locas que tenía delante.

Notas:

Hola otra vez, bien acá un nuevo capitulo, que espero de todo corazón les guste. El cap 7 lo subiré este fin de semana sin falta… estoy inspirada y con sus comentarios y ánimos me hacen querer escribir … ustedes llaman a la inspiración y eso se agradece enormemente.

Cuidense mucho TODOS los que leen mi fic y nos vemos pronto…

Besos