Capítulo 10: Sé muy feliz….
Todo era muy confuso, pero extrañamente por primera vez en mucho tiempo se sentía tranquila y a salvo. No supo si era porque estaba decidida a terminar con todo el sufrimiento de una vez por todas o era el simple hecho de estar con Harry, en el mismo lugar donde habían compartido tantas cosas. Cerró los ojos un momento mientras aguardaba a que él volviera de la cocina con el café que le había ofrecido, recordando con nostalgia que en ese mismo lugar hicieron el amor por primera vez, donde pasaban horas viendo películas antiguas o donde simplemente se dejaban caer luego de un día largo y pesado, abrazados y somnolientos.
No había planeado terminar en casa de Harry aquella noche, pero luego de llorar por horas en su casa y quedarse sin lágrimas había decidido que ya era hora de terminar con todo eso de una buena vez. Era doloroso, pero tenía que enfrentarlo si quería seguir viviendo, o lo que fuera que estaba haciendo. Luna se lo había gritado en la cara, tenía que dejar de pensar en el pasado, y mientras recordaba una y otra vez lo que había pasado en el bar, las palabras de Harry, supo que no podía dejar nada atrás si no lo enfrentaba, porque la conversación de hace un par de meses en su casa, cuando Harry había aparecido súbitamente en su puerta para "perdonarla" no había dejado nada claro, simplemente fueron palabras al viento, cosas que él escribió con la mano pero que borró con el codo al mismo tiempo. No sentía lo que estaba sintiendo, no lo sentía en lo absoluto, simplemente había optado por decirle aquello porque quería estar en paz con el mismo, sin importar si ella quedaba en las mismas condiciones, y por supuesto que no lo había hecho, porque tuvieron que pasar 2 meses para volviera a darse la oportunidad de empezar de cero, y entonces Edward había aparecido para brindarle la paz que necesitaba y ofrecerle más de lo que ella podía aceptar con el corazón roto como lo tenía. Pero había hecho el intento y estaba haciendo progresos importantes y estaba segura de que estaba consiguiendo dejar todo atrás…. Hasta esa tarde, porque todos sus intensos y esfuerzos se fueron derecho a la basura cuando Cho Chang, tan deslumbrante y venenosa como siempre había aparecido de la nada para borrar todos sus intentos de ser feliz, porque con solo verla la culpa por lo que había hecho a Harry hacia 3 años reapareció con una fuerza arrebatadora que la dejó sin aliento. Cho, con sus palabras hirientes, con sus comentarios cargados de desdén e ironía la había dejado vulnerable otra vez a los recuerdos, al dolor, la culpa…
El ruido de la cocina la hizo volver de pronto a la realidad y se puso de pie de un salto. Se encaminó a la cocina para ver que había pasado y no pudo evitar sonreír cuando vio a Harry de rodillas en el piso y limpiando el líquido café.
- Sigues sin poder sostener una taza de café en las manos sin derramarla – dijo, las palabras salieron de su boca tan espontanea y fluida que ambos se sorprendieron. Ella se sonrojó y se limitó a pasarle más toallas de papel.
Harry las tomó sin decir una palabra. Que le dijera eso lo había pillado desprevenido y sorprendido al mismo tiempo. Pero no pudo reprimir una sonrisa al darse cuenta de que era cierto. Era un hábito ya arraigado en él, siempre que entraba en la cocina terminaba derramando el café en el piso. Por un momento, inconcientemente, se trasladó al pasado, donde él y Hermione vivían en ese lugar y ella, tan acostumbrada a su torpeza con las tazas calientes, sonreía y le pasaba algo para limpiar sin decirle nada, solo sonriendo… como ahora.
El recuerdo hizo que se tensara al instante, tenía que recordar que antes cosas ahora no eran iguales, había cambiado todo, ellos habían cambiado, ahora ya ni siquiera eran amigos, solo dos personas que se habían conocido hace años, se habían amado y odiado y que ahora eran dos perfectos extraños que no sabían como comportarse enfrente del otro.
Se le hizo un nudo en la garganta, las palabras de Anny aún resonaban en su cabeza, tenía que hablar con Hermione, cerrar esa herida abierta de una vez y volver con la mujer que lo amaba sin reservas, con Anny… Pero él no la amaba, se recordó irritado, él amaba a la chica que le había roto el corazón, la misma que ahora lo esperaba en el salón de su casa, expectante y nerviosa, tanto o más que el mismo. ¿Qué la había impulsado a venir hasta allí? ¿La culpa otra vez?... quizás, pensó, ella estaba haciéndo lo mismo que él, cerrar el ciclo para poder empezar de nuevo con Edward, el pensamiento le revolvió el estomago, recordó como se había sentido en los últimos días, celoso y malhumorado porque Hermione estaba viendo a otra persona, pasaba más tiempo con sus amigos solo para escuchar los comentarios y ponerse al tanto de qué tan avanzada iba aquella relación. Se maldijo, él no tenía derecho a reclamarle que quisiera comenzar de nuevo cuando hasta hace unos segundos él había pensado en lo mismo. Si Hermione quería volver con Edward luego de hablar y dejar las cosas claras no era asunto suyo, se dijo, como tampoco era asunto de ella si él quería volver a los brazos de Anny después.
El único problema de esa simple ecuación era que aún la amaba. Con ese pensamiento volvió a preparar café y luego de servirlo, con más cuidado esta vez, tomó las tazas y se fue a la sala.
Hermione lo esperaba sentada en el sofá, con la mirada perdida y mordiéndose el labio, en un gesto tan familiar que tuvo que hacer un esfuerzo para sostener las tazas y no volver a tirarlas.
- Ten – le dijo, sacándola de sus cavilaciones y dándole la taza humeante y caliente, ella murmuró un gracias, pero no lo miró a la cara. Harry se sentó en el otro extremo del sofá, conciente de querer guardar distancias. – Lamento lo que dije en el bar esta tarde… - se disculpó de pronto, luego de un largo e incómodo silencio.
Hermione levantó la mirada de la taza y movió la cabeza en gesto negativo – No tienes que disculparte Harry… era lo que me merecía. No dijiste nada que no fuera verdad…
- Puede ser…- murmuró sintiéndose un gusano – Pero no era el momento y menos el lugar para decirlo… en serio siento si te hice sentir mal.
- En realidad, fue más honesto que la otra vez – dijo tan bajo que Harry tuvo que, inconcientemente acercase un poco para oírla mejor. – La otra vez, cuando fuiste a mi casa, y me dijiste todas aquellas cosas… supe que no eras sincero – levantó la mirada y por primera vez sus miradas se encontraron, Hermione sonrió con amargura – Tú aún no me has perdonado… - No era una pregunta, y Harry no tuvo el valor para contradecirla, porque tenía la razón. Aún no la perdonaba. – Y no creo que me perdones nunca… yo no lo haría si estuviera en tu lugar.
- Me hiciste mucho daño – dijo Harry entonces con la voz quebrada, Hermione lo miró y volvió a sonreír con tristeza. – cuando desapareciste aquella vez, sin decir nada, creyendo todas las mentiras que dijo Cho… no podía creerlo, me engañé a mi mismo diciendo que era mentira, que tú confiabas en mí, que nunca dejarías que nada ni nadie nos separara… quise creer que todo era una maldita pesadilla y que cuando despertara tú estarías en la cama, conmigo, consolándome y diciendo que todo estaba bien, que nunca ibas a dejarme… pero luego, cuando me di cuenta de que todo era real… vez de odiarte por eso te busqué – dijo y la miró a la cara, tenía los ojos cristalinos y suplicantes, a punto de echarse a llorar, pero no le importó, tenía que decirle todo aquello, sacarlo de adentro de su corazón, para empezar a sanar de verdad. – Te supliqué que confiaras en mi, que volvieras conmigo a Londres, pero no quisiste escucharme… a nadie, ni a Ron, Luna… a nadie, te dejaste llevar por una mentira… pero sabes que soy muy terco – sonrió con amargura – así que insistí, te escribía a diario, rogándote que volvieras, que no podía vivir sin ti, pero no quisiste leer mis cartas, todas volvían selladas y cuando no pude soportarlo más me armé de valor y te busqué… pero tú me cerraste la puerta en las narices luego de gritar que me odiabas y que saliera de tu vida.
- Harry…
- Y si eso te hacía feliz, pensé, si de verdad te hacía feliz que saliera de tu vida, entonces lo haría… y lo hice. Durante tres años me mantuve al margen, escuchaba comentarios de que estabas bien y eso me hacía feliz… y entonces, decidí volver a empezar – dijo – Conocí a una chica maravillosa y de la nada… vuelves a entrar en mi vida Hermione…
- Tenía que hacerlo – murmuró en un hilo de voz – Cuando supe la verdad... tenia que verte, decirte que lo sentía y suplicar tú perdón. Yo… ¡Sabía que eras inocente! – gritó de pronto, Harry la miró sorprendido, Hermione se levantó, no podía seguir sentada allí, tenía que sacar todo de una vez – Cuando Cho fue a verme, le creí, es cierto… y te dejé porque no podía perdonar que me traicionaras con ella. Y después, cuando pude pensar con claridad, llegué a la conclusión de que tenía que ser mentira, que tú nunca me harías algo así… habías insistido tantas veces en que te creyera y yo te había dicho tantas veces que no lo había y que te odiaba… fui una idiota, porque después de no confiar en ti no me creí lo suficientemente buena para ti, tú me amabas Harry y yo no había confiado en tus palabras y te hice mucho daño… ¿cómo podía volver contigo sabiendo todo lo que te había echo sufrir?... ¡es una cruz que voy a cargar el resto de mi vida!... le rompí el corazón a la persona que más amo en el mundo… no podía estar a tú lado.. no podía.
Harry se quedó sentado, observando como ella se dejaba caer de rodillas en el suelo, con las manos en el rostro y los hombros caídos. Los sollozos de Hermione inundaron la habitación.
- ¿Porqué entonces no dejaste las cosas así? ´- preguntó luego, sentía como la ira iba creciendo en su interior, ¿ella supo siempre que él era inocente…y por el orgullo, el maldito orgullo había tirado su felicidad a la basura? ¿era eso lo que acababa de decirle y escuchar?. – Eres una fantástica actriz entonces, porque cuando te vi en el colegio aquella noche parecía en serio que fueras conciente de la verdad recién en ese momento y no hace años como acabas de decir.
- Ron me mostró tus recuerdos… - siguió sollozando – te vi hablar con Cho, defenderme… diciéndole que nunca creería en esa mentira, pero lo había hecho… y me convencí de que era cierto… pero ver como tú… Yo no sabía… como arreglar las cosas… creí que eras un maldito traidor porque así se me hacía mucho más fácil lidiar con la culpa… todos los días y todas las noches me atormentaba saber que no habías hecho nada, que era yo la única culpable, pero si me convencía de que todo lo que Cho había dicho era cierto, entonces… podía lidiar con eso, Pero mi conciencia me gritaba que era un error, que yo te había juzgado injustamente, que era yo la traicionera y no tú… y cuando llegué a Londres y Ron me mostró el pensadero supe que era cierto, supe que era una maldita por haberte hecho tanto daño y supe también que debía pedirte perdón… por eso fui al colegio, por eso yo…
- No quiero oír nada más Hermione – dijo Harry entonces poniéndose de pie – Creo que los dos cometimos errores… y ahora estamos pagando las consecuencias…
- ¡Pero tú no hiciste nada malo! - gritó Hermione levantándose del suelo – Fui yo la que arruinó todo… lo dijiste en el bar esta tarde y tenías razón, ¡yo destruí nuestro futuro Harry no tú!-
Lo dijo con tanta pasión que Harry sintió lástima por ella, frunció el ceño, ¿era eso lo que sentía en realidad por Hermione ahora, solo lástima?...pero entonces ¿Qué eran esos sentimientos que había experimentando los últimos días cuando la vio con aquel sujeto?. – Yo también tuve la culpa….
- ¡No! – volvió a gritar, con las mejillas llenas de lágrimas – Tú no tienes la culpa de nada… tú trataste de hacerme ver las cosas…. Y yo no quise escuchar… - de prontó su voz se apagó y bajó la mirada – Yo arruiné las cosas… fui yo quien desperdició la oportunidad de ser feliz… no tú – dijo con voz calmada, por primera vez en mucho tiempo sabia lo que tenía que hacer, aunque eso eliminara la última luz de esperanza. Harry la observó, tenía un nudo en la garganta, Hermione hablaba como si… - Tú mereces ser feliz Harry, porque no has hecho nada malo… no tengo perdón por todo lo que te hice sufrir, por mi orgullo, y no sabes cuanto lamento no poder hacer nada para cambiar el pasado… pero al menos puedo hacer algo por tú futuro… no voy a pedirte perdón porque no lo merezco, pero voy a pedirte un favor…sé muy feliz Harry… con Anny o con quien sea, pero sé feliz.
- Hermio……
- Voy a dejarte en paz – le interrumpió acercándose a él con pasos vacilantes, como si temiera que él se escapara, pero Harry estaba tan sorprendido por sus palabras que tenía los pies clavados en el piso – No volveré a aparecer en tu vida porque sé que eso solo te trae problemas… te trae el pasado. Luna me lo dijo y yo no lo comprendí del todo, pero ahora está muy claro… debes dejar tu pasado atrás si quieres seguir con tú vida… - recitó, recordando las palabras que su amiga le dijo el día de la boda de Ginny – Pero esas palabras no eran para mi, sino para ti…. Deja a tú pasado atrás para empezar de nuevo… y yo soy tu pasado Harry… - sonrió y se acercó otro poco – Es sencillo ¿no es así? Es como sumas dos y dos… voy a dejarte vivir tu vida, porque soy tu pasado y debes dejarme atrás para seguir… tú pasado te está diciendo adiós – murmuró y luego sin previo aviso se puso de puntitas para rozar suavemente sus labios con los de Harry, después lentamente y con un suspiro se retiró los pasos que había andado hasta él. Le dolía en el alma decir todo aquello, pero lo amaba tanto y estaba tan arrepentida de haberlo arruinado aquella vez que estaba dispuesta a hacer el sacrificio de dejarlo para que fuera feliz al fin. Así que haciendo uso de todo su autocontrol logró esbozar una sonrisa – Adiós Harry…. Y no lo olvides ¡sé muy feliz!.
Harry no dijo nada, se quedó ahí, de pie, viendo como sonreía, una sonrisa radiante que sin embargo no llegó a sus ojos, porque seguían anegados de lágrimas, la observó moverse y luego pasar por su lado, sin decir nada. Oyó la puerta abrirse y luego cerrarse y entonces fue conciente de lo que había pasado. Hermione le había dicho adiós… para siempre.
Una extraña sensación se apoderó de él, tenía ganas de salir corriendo tras ella y decirle que aún la amaba, que se quedara con él y no lo dejara otra vez, pero no pudo, no tenía fuerzas para nada que no fuera sentarse y apoyar la cabeza entre las manos. Una solitaria lágrima corrió por su mejilla y sólo entonces lo supo… la había perdonado.
Salir del departamento sin echarse abajo fue lo más difícil que pudo hacer en su vida, pero se lo debía a Harry, no dejaría que la viera derrumbarse y que se sintiera culpable por ello. Él tenía que ser feliz, dejar el pasado… y su pasado era ella. Luna tenía razón y solo entonces lo había comprendido. Harry había empezado a rehacer su vida al lado de una mujer que lo amaba y confiaba en él, Anny era una buena mujer, pero entonces ella había aparecido, inundaba por la culpa y el dolor, el pasado había vuelto para no dejarlo en paz, para atormentarlo con recuerdos dolorosos que era mejor olvidar, pero nuevamente su orgullo se había interpuesto y había estado decidida a que la perdonara para que ella pudiera seguir viviendo!, que egoísta, pensó con remordimiento, no era ella que tenía derecho a olvidar y ser feliz, ella se merecía todo el dolor y la culpa, no Harry. Fue ella quien lo abandonó, quien lo hizo sufrir… por eso era ella quien debía sacrificarse para que Harry fuera feliz, era quien debía desaparecer de su vida, dejar que la olvidara, aunque nunca la perdonara.
Se dejó caer en su cama, exhausta y sintiéndose mas sola que nunca, dejó que las lágrimas se llevaran su dolor, y entre suspiros ahogados, recuerdos dolorosos y el sabor dulce de su último beso con Harry se durmió.
Al día siguiente el timbre del teléfono la despertó, tenía dolor de cabeza y estaba agotada después de haber llorado casi toda la noche, pero se obligó a levantarse y tomar el ruidoso aparato. Antes de que pudiera decir siquiera un hola la voz de Edward legó a sus oídos.
- Gracias a Dios… estaba preocupado – dijo con voz suave – Te llamé anoche pero no estabas…
- Lo siento… tenía cosas que hacer – respondió con la voz apagada.
Pero Edward no lo advirtió porque dijo con entusiasmo: - ¿Quieres que desayunemos juntos? Puedo pasar por ti en unos 20 minutos.
- No creo que pueda Edward, lo siento – se disculpó – Pero tengo que ver a mis amigos… ¿podemos dejarlo para mañana?... hay…. Hay algo que necesito decirte.
- Claro… - dijo titubeando – Herms… ¿seguro que estas bien?.
No, no estoy bien, pensó, porque anoche dejé ir al hombre que amo. – Estoy bien,.. me duele un poco la cabeza es todo.
- De acuerdo…. Bien, nos vemso mañana entonces – dijo con entusiasmo otra vez. – Te quiero.
Pero ella no le respondió, se limitó a colgar y suspirar, luego volvió a la cama. No tenía energías para nada que no fuera llorar y maldecir su fortuna. No volvería a ser feliz nunca, pensó, pero podía vivir con eso, después de todo no había vuelto a serlo después de dejar a Harry la primera vez y ahora simplemente estaba segura de que el sol no volvería a brillar para ella, porque lo había dejado por segunda vez.
- Te amo… - susurró antes de enterrar el rostro en las almohadas y ahogar el llanto. – Te amo….
Notas.
Al fin, terminé el cap! A mi en lo personal me encantó escribirlo…. es uno de mis favoritos… aunque bastante triste, pero vamos a ver! Quizá el sol vuelva a salir para nuestros querido personajes …. Paciencia chicos y chicas… el siguiente cap será mejor y tal vez… solo tal vez… las cosas cambien!
Un beso grande y los quiero!
Gracias por sus comentarios… y espero, DE VERDAD, subir el siguiente en cuento pueda… espero no demorar.
