Capítulo 13: Un final feliz….
Habían pasado tres meses desde aquella inolvidable tarde en los jardines de Howgarts, cerca del lago y como testigo al árbol que siempre los cobijó con su sombra en su época de adolescentes y sus amigos, que luego les confesaron que presenciaron toda la escena, donde se habían reconciliado, dicho cuanto de amaban y que estarían juntos por siempre.
Harry aún no podía creer que después de tantas tristezas y dolor por fin estuviera al lado de la única mujer que había amado toda la visa, y que frente a familiares y amigos cercanos estaban uniendo sus vidas para siempre. Y esta vez nadie podría interponerse entre ellos, había sido suficiente de llanto, rencores y orgullo, ahora sólo quedaba disfrutar de su amor, del futuro que empezaban a construir desde ese momento.
Hermione estaba hermosa, con un simple y elegante vestido blanco y el cabello sujeto y adornado con margaritas se veía como una diosa antigua, hermosa y majestuosa y era suya, pensó, aquella mujer increíble le pertenecía por completo, ante los ojos de todo el mundo desde aquel día sería la señora Potter y él no podía estar más orgulloso de ello.
Pensó en los años que habían pasado separados, en todo el sufrimiento que tuvieron que soportar ambos por una mentira, por el orgullo, habían sido años negros, fríos… pero era pasado, uno que ni siquiera valía la pena recordar ahora. Lo que importaba era el presente con ella y el futuro que les esperaba juntos, como siempre había sido y como sería para toda la vida.
Hermione le sonrió a su ahora flamante marido y no puso ni quiso evitar que las lágrimas le rodaran por las mejillas, era feliz, más feliz de lo que recordaba en mucho tiempo haber sido. Era la esposa de Harry, su mujer, su compañera, le daría hijos y envejecerían juntos. La vida que siempre soñó y que hasta hace poco sólo había sido una ilusión rota, ahora se erguía ante ella en todo su esplendor. Ya no había más tristezas, nunca más dejaría que la envidia y el rencor de otras personas la separaran del hombre que estaba a su lado, sonriéndole con ternura y limpiándole suavemente las lágrimas. Había sufrido lo insufrible por culpa de ello y no estaba dispuesta a hacerlo nunca más. Amaba a Harry, tanto que era difícil hasta respirar, y cada beso, cada sonrisa, cada caricia que recibía de él era una bendición, un maravilloso milagro que la hacía la mujer más feliz del mundo.
Cuando le propuso matrimonio, pensó, el corazón no le cabía en el pecho de la emoción y pensó que era un sentimiento tan grande que nunca más lo sentiría, pero se había equivocado, porque ahora, en ese momento y mientras le deslizaba la dorada argolla por su dedo anular pensó que la sensación era mil veces mayor.
Estaban casados por fin, y de ahora en adelante comenzarían a disfrutar plenamente de todo el amor que se tenían.
- En hora buena… - los felicitó Ron estrechándolos a ambos en un fuerte abrazo – Me siento tan feliz por ustedes… creo que hasta voy a llorar.
- Es un espectáculo que me encantaría ver – murmuró Draco detrás de él. Luego se adelantó para felicitar a los novios – Después de todo lo que pasé por culpa de ustedes y en vista y considerando que aplacé mi luna de miel, otra vez, por culpa de su matrimonio categoría Express, pido ser el padrino de su primer hijo.
- Olvídalo hurón – saltó Ron – ese bebé ya tiene su padrino… y no serás tú sino el tio guapo y galante que tienes frente a ti.
- Vaya… no pensé que tuvieras complejo de espejo – se buró Draco, luego miró a los novios nuevamente – Ya lo saben… me pido el primero. Me lo deben. – y se alejó, Ron fue tras él y siguieron discutiendo mientras salían de la iglesia, ante las miradas curiosas de los invitados.
- Esos amigos tuyos son un poco extraños - comentó la madre de Hermione, le sonrió a su hija y la abrazó con cariño. – Espero que seas muy feliz cariño.
- Lo seré – dijo viendo de reojo a su marido, que era abrazado efusivamente por los señores Weasley.
Ya en la fiesta, que por unanimidad de votos fue en La Madriguera, todos observaban a los recién casados bailar en vals en medio de la pista de baile. Luna y Ginny suspiraban mientras que Ron asaltaba la mesa del banquete.
Cuando terminaron de bailar comenzó una canción más movida y los gemelos fueron los primeros en saltar a la pista de baile.
Hermione se acercó a sus amigas, que le sonreían felices. - ¿Cómo te sientes? – le preguntó Luna.
- A punto de explotar de pura dicha – contestó. Sus amigas rieron.
- Yo me sentí igual cuando me casé con el hombre aquel – dijo Ginny señalando a su marido, que ahora volvía a discutir con Ron por un trozo de pastel, la pelirroja suspiró. – Disculpen, iré a separar a las bestias…
Luna sonrió – Me siento tan feliz por ti Herms… por fin, después de tantos sufrimientos por fin las cosas son como tienen que ser.
- Los invitados están reclamando que tu novio los dejará sin pastel… - comentó Harry llegando donde ellas y pasando los brazos por la cintura de su esposa. – Será mejor que vayas y le cierres la boca.
Luna lo miró con esa expresión soñadora tan típica en ella y luego se fue hasta donde su novio, que pese a los intentos de su hermana, seguía de cabeza en la mesa de banquetes. Harry rió y de un rápido movimiento hizo que Hermione quedara de frente a él, pero sin romper el abrazo.
- Te amo – le susurró y la besó con tanta ternura que tubo ganas de llorar de pura emoción - ¡no puedo creer que ya estés casada conmigo!... después de tanto tiempo y tantas cosas…
- Eso ya es pasado amor – le interrumpió y volvió a besarlo – ahora tenemos que concentrarnos en este maravilloso momento y en el futuro que nos espera… juntos.
- Siempre juntos – dijo. Luego levantó la mirada y sonrió – Creo que hay alguien que quiere hablar contigo a solas un momento… iré a ver que Luna no mate a Ron… te amo.
Le dio otro beso y se alejó, dejándola confundida. – Estás preciosa… - murmuró entonces una voz conocida a sus espaldas. Hermione se dio la vuelta y sonrió a Edward, que estaba frente a ella, envuelto en un elegante esmoquin negro y su irresistible sonrisa. – Quería felicitarte… me alegra mucho que seas tan feliz Hermione.
Ella le sonrió y se adelantó un paso para darle un abrazo. Edward, aunque lo conocía hace poco tiempo, se había convertido en una persona importante para él y le había tomado cariño. Hablar con él y decirle que Harry y ella retomaron su relación, que se amaban y que iban a casarse no resultó fácil, no después de que él le confesara que estaba enamorado de ella y que quería ser algo en su vida, algo más que un buen amigo… le había roto el corazón, lo sabía, pero era cuestión de tiempo para que las heridas sanaran y encontrara a una mujer tan maravillosa como él, que lo quisiera y que estuviera dispuesta a entregarle su corazón.
Fue una sorpresa que esa mujer resultara ser Anny. Se habían conocido ese fatídico día en el bar, cuando apareció Cho… y desde que ambos supieron que ella y Harry estaban juntos de nuevo, se refugiaron el uno en el otro y había nacido el amor entre ellos. Harry estaba feliz, después de todo Edward era un tipo estupendo y después del daño que él le había hecho a Anny lo menos que esperaba era que encontrara a un buen hombre que la amara. Y Anny estaba feliz, porque Edward era todo lo que había soñado siempre.
Cuando la fiesta terminó y la mayoría de los invitados ya se había ido Harry y Hermione decidieron que era hora de marcharse al hotel donde Ginny y Draco les habían reservado una suite como regalo de bodas. El hotel era precioso, y desde el balcón Hermione apreció la hermosa vista del océano, cerró los ojos y se dejó llevar por el sonido de las olas rompiendo en las rocas, era sin duda un paisaje y sensación maravillosa y agradeció en silencio el buen gusto de sus amigos al escoger ese hotel.
Los brazos de Harry la sorprendieron al pasar por su cintura, era el final perfecto para un día perfecto. Ella y su marido, abrazados y observando el paisaje.
- Te amo tanto – susurró entoces Harry en su oído. Un susurró cargado de pasión y deseo que la hizo estremecer - ¿tienes frío? – le preguntó al notarlo.
Hermione negó – No… creo que son los nervios – admitió recargando la cabeza en su pecho, Harry rió – No te burles Harry… hace mucho tiempo que no estamos juntos y bueno… yo… no se si….
- Voy a hacerte una confesión – le dijo en voz baja – desde que te fuiste aquella vez… yo, yo no he estado con ninguna mujer.
La declaración abierta y sincera de su marido la hizo volverse, sorprendida. - ¿Qué cosa?... yo pensé que…
- Es solo que… pensaba que, aunque no estuviéramos juntos, yo… estaría siéndote infiel – le dijo y le acarició la mejilla, luego la besó – te amo tanto… que no soy capaz de estar con ninguna otra mujer Herms… eres la única con la que quiero estar.
- Te amo tanto Harry… - susurró.
Estuvieron largos minutos abrazados y diciéndose palabras dulces.
Hermione reprimió las lágrimas, que amenazaron con salir una vez más aquel día lleno de emociones, pero se contuvo. Ya había llorado suficiente, era hora de ser feliz, y Harry la había hecho más feliz, si eso era posible, diciéndole aquello. No se había acostado con nadie aparte de ella!. Era un hombre maravilloso y se preguntó, como muchas otras veces, que hizo para merecer que la amara de esa manera.
Harry había pensado que sería difícil confesarle aquel secreto, pero en realidad resultó tremendamente fácil. Oportunidades no le faltaron para estar con alguna mujer, había tenido citas esporádicas y con Anny una relación seria, pero no había podido estar con nadie, no desde que Hermione estuviera entre sus brazos, había sido su primera mujer y siempre supo que sería la única. No se avergonzaba en lo absoluto y ahora que por fin su sueño de casarse con ella se había cumplido se sentía muy orgulloso de su decisión. Si no era con Hermione no quería estar con nadie más en su cama. Pero ¿ella habría tomado la misma decisión? ¿había estado con otro hombre?, era una duda que lo carcomía ¿Edward quizás…
- No Harry… yo tampoco pude estar con nadie más…. – le dijo ella entonces mirándolo a los ojos, leyendo sus pensamientos – Fuiste el primero y serás el último hombre en mi vida.
Y después de esa confesión no se necesitaron más palabras. Con gestos, caricias, besos… se demostraron lo mucho que se amaban. Que a pesar de los años separados, del dolor, las tristezas, su amor seguía intacto. Aquella noche, en la suite de aquel hotel volvieron a ser uno, como siempre lo habían sido. Desde aquel primer encuentro en el expreso de Howgarts, donde una Hermione de once años vio por primera vez al niño que con el tiempo le robaría el corazón para no devolvérselo nunca. Donde Harry, asombrado por el mundo nuevo al que pertenecía, había encontrado a sus mejores amigos y entre ellos a la mujer que amaría por el resto de su vida.
Notas:
Hola a todas y todos…. Perdón por la tardanza, pero no había tenido tiempo de subir el cap.
Terminado al fin… pero falta el epilogo, el cual ESPERO tenerlo listo este sábado y subirlo... y con eso este fic llega a su fin... colorín colorado este cuento de ha acabado
Espero que les guste y que logre sacarles una sonrisa… como ven, se casaron... tuvieron su loca noche de pasión ejem ejem... de bodas y…. bueno… lo que viene…. No lo diré… se aguantan hasta que suba el epílogo!
Cuídense mucho…. Sé que es un cap cortito…. Pero como dicen "de lo bueno poco" o no?
Besos….los quiero mucho y una vez MUCHAS gracias por el apoyo!!
