Diclaimer: Macross Frontier no es de mi propiedad.

Advertencia: Shonen ai.


Michael solía hacer bromas. Y Lucas solía aguantarlas todos los días. Se decía que tenía una paciencia increíble, Michael le decía que "sólo me quieres demasiado como para enfadarte en serio, ¿cierto?" y no valían negaciones para una verdad impuesta. Sin embargo, las bromas nunca le afectaban. Al menos, no tanto como verlo salir noche sí y noche también con una mujer diferente cada vez, como si las eligiera por catálogo para luego desecharlas y escoger otra. Le dolía, al igual que le dolía a Klan. Y saber la naturaleza de su interés hacia su amigo era algo que le agobiaba detrás de las sonrisas de niño.

Sin embargo, había días que era insoportable. Especialmente cuando por algún error tropezaba por la calle y terminaba tirado en el suelo, adolorido tanto en la retaguardia como en el orgullo. Y, por supuesto, con Michael enfrente de él y el sol artificial iluminándole la faz, ofreciéndole la mano para ayudarlo a levantarse.

—¿Me permite, princesa?

Las ganas de borrarse del mapa y nunca más aparecer cuando estuviera él se hacían tan inmensas como el sonrojo en la cara y la vergüenza que le producía.