Diclaimer: My Boss My Hero no es de mi propiedad.
Advertencia: Shonen ai.
El primer golpe fue de Hoshino, al igual que el segundo y el tercero. Sekawa apenas y contraatacó al cuarto, pero la diferencia de experiencia era notable. Uno era un gamberro, el otro un niño mimado y creído que nunca había levantado el puño en su vida. Al menos uno de los dos se estaba descargando, sin ignorar los insultos del otro hasta que, agarrándolo completamente de sorpresa, se atrevió a besarle en los labios. Torpe y con el dolor recorriéndole cada músculo a medida que se movía, atrapó a Hoshino tras una pared y al soltarlo, dejándolo mudo, esperó los golpes que se había ganado ante su muestra de osadía y estupidez. Pero, lo que nunca hubo esperado, fue que Hoshino dejara el castigo de lado para tomarlo por el borde de la camisa y devolverle el beso, igual de torpe y desesperado.
Tal vez las chicas habían tenido razón, que lo único que les hacía falta a los dos era descargar todo lo que le producía el otro de alguna forma. Y vaya forma.
