Capitulo 3:
Inuyasha no se había dado cuenta de su presencia, estaba mas concentrado en acariciar el cuerpo de la mujer debajo de el, estaba mas ocupado haciéndole el amor a Kykio que en preocuparse en llegar a la iglesia...
- ¡Inuyasha! -grito la chica para sacar su dolor, los amantes recién se percataron de ella cubriendo sus desnudos cuerpos con una sabana -¿Por que?- pregunto la chica que trataba de ahogar su llanto. El joven no respondió pero Kikyo empezó a reírse, ella sabia todo el plan de Inuyasha, sabia que el conquisto a Kagome para recibir la dote, que nunca la amo, que todo era mentira y se lo dijo sin piedad y burla a la pobre chica que con cada palabra sentía su alma romperse...
-¿Es verdad todo eso?-pregunto temerosa al chico que no se atrevía a mirarla, Kikyo lo animaba a que le respondiera pero nada. Kagome solo recibió el silencio como respuesta, un silencio afirmativo. El pecho le dolía, su corazón pareció deja de latir, estuvo a punto de desmayarse pero se sostuvo del marco de la puerta para evitar la caída. Inuyasha se alarmo al verla muy pálida, iba a levantarse de la cama pero Kagome le grito que no se acercara y salio corriendo. No podía ver bien porque las lágrimas le nublaron la vista pero pronto chocó con el caballo de Inuyasha y sin pensarlo lo monto y el animal empezó a correr hacia el final del bosque.
El gobernador ya estaba llegando a la cabaña y vio el carruaje de su hija estacionado a unos metros de la cabaña, el también se detuvo y bajo con su amigo. Se dirigía corriendo a la vieja casa cuando de pronto vio a su hija salir desconsolada y subirse al pura sangre de su prometido, cosa que le extraño mucho ya que la chica odiaba a ese caballo, era muy arisco y violento con ella. Entro a la cabaña para averiguar el porque su hija salió así y se dio con la desagradable sorpresa de ver a su ex futuro yerno vistiéndose y la hija de su amigo que lo acompañaba riéndose escandalosamente. Los jóvenes se pusieron pálidos al verse descubiertos por ambas personas...
Quería olvidarlo, daría todo por olvidar su rostro, sus ojos dorados, sus fuertes brazos, quería olvidar lo que le hizo sentir al hacerla su mujer, quería olvidar a Inuyasha pero sabía que era imposible.
¡Tonta!- se repetía una y otra vez al haberse dejado engañar, al haber olvidado lo ambicioso que era aquel chico. La escena que vio en la cabaña se repetía una y otra vez en su cabeza, las palabras de Kikyo resonaban en sus oídos de una manera dolorosa y el silencio de Inuyasha termino por matar el amor que le tenia y con el su vida. Una extraña mezcla de sentimientos empezaba a formarse en su ser, oscureciendo su corazón, transformándola por dentro, transformando su amor en odio- ¡Me mentiste!- dijo cerrando fuertemente los ojos y sin poner atención al camino- ¡No me amabas como creía!- más lagrimas recorrían sus mejillas- Te odio…- pronuncio como para si misma y el caballo descontrolado seguía corriendo sin intención de detenerse a pesar que el camino llegaba a su fin- ¡TE ODIO!- grito con toda su fuerza, como si con eso pudiera expulsar el dolor que la embargaba, y eso fue lo ultimo que escucharon las personas en la cabaña antes de oír un desgarrador grito. Dejaron la discusión en la que se enfrascaron y siguiendo las huellas del caballo llegaron a "La boca de almas" donde estas terminaban. El gobernador lloraba impotente por no haber hecho algo para evitar esta desgracia. Inuyasha se sentía culpable y Kikyo estaba pasmada al igual que su padre...
Continuará…
