Hicimos el amor una, dos, tres mil millones de veces, grité como nunca había gritado, nunca había estado tan excitada por uno de Slytheryn. Sobre la cama, contra la pared, revolcándonos en el suelo, el sexo sabía más sucio, más dulce, más mundano, asqueroso y atrevido con él. Grité su nombre muchas veces, acompañado de muchas frases odiosas, criticándolo.
-Draco Malfoy, eres un niño lindo de mami, pero tu pene se siente tan bien dentro de mí...-le susurré al oído al terminar.
Él rió de forma maliciosa y se tiró sobre mí otra vez. Me separó de piernas y su miembro volvió a penetrar en mí de forma brutal y violenta. Gemí y gemí, tal excitación sentía que mis latidos se escucharían por todo Hogwarts.
Finalmente, cuando escuchamos fuera a la gente pasar, nos desplomamos en el suelo, hartados de tanto sexo, mirándonos con ganas de matarnos.
-Eres un niño de mami, sucio, hermoso, pero asqueroso, repugnante y egocéntrico. Te amo.-le dije, y me acosté sobre su pecho. Lo volví a besar. Mi lengua recorrió toda su boca, acarició su interior y su exterior, se entrelazó con la de él para expresa ese amor sucio, repugnante, asqueroso, inmundo, que los dos profesábamos.
-Hermione Granger, eres asquerosa, hacer el amor contigo fue lo mas negro, indecente y maravilloso que hice, y te jodería una y mil veces por verte lejos de mí.
Me besó otra vez, esta vez a la par de sus manos, acariciando cada una de las partes de mi cuerpo que él bien conocía después de esa noche.- Mierda! Ya no puedo seguir hiriéndote así. Te amo, me duele a mí insultarte!-me dijo finalmente tomándome de la mano.
-Eres muy tierno- le dije
-Te amo, Mione. - me dijo. Se comenzó a vestir. Yo seguía allí, viendo su cuerpo cada vez menos desnudo a medida que se iba poniendo la ropa. Luego, con lentitud, me fue "ayudando" a ponerme la ropa, y cada vez que podía manoseaba alguna parte de mi cuerpo.
-Eres hermosa, preciosa y dulce. Quisieras salir conmigo en secreto? - me dijo susurrando-
Lo medité. Finalmente, lo abracé, pegué mi cuerpo al de él. Sentí su erección bajo su jean. Lo tomé de la nuca y le susurré al oído:
-Te amo, Malfoy, y por eso te digo que... claro que no. Eres un idiota.
Con toda la fuerza de mi cuerpo concentrada en mi rodilla derecha, le pegué con brutalidad y violencia "ahí abajo".
-¿Quién crees que soy? ¿Me crees una puta?-le dije con una sonrisa.
Se cayó al suelo llorando de dolor, agarrándose el ego herido, mientras yo le di una fuerte patada en la nariz, que empezó a sangrar. Me aparté el pelo con aire agrandado y crucé la puerta con una sonrisa de triunfo. ¿Quién creía él que era yo? Hermione Granger no se vende por una noche de sexo. Ni por una con Draco Malfoy.
