Capitulo 3 ¡Todo sea por la celebración Navideña!

-bienvenidos, pasen por favor –dijo Harry saludándolos a ambos, mientras los hacía pasar a la sala, la casa Potter estaba repleta de gente, y todos se dieron vuelta a mirar a los recién llegados.

-¿Que tiene en la cabeza? –preguntó Luna que fue directa a ver a su profesor.

-es solo un turbante –siseo Snape.

-la última moda, verdad tía Muriel –espetó Dumbledor mirando directamente a la mujer que sonreía.

-sí es moda, auque al profesor todo le queda bien, hasta su cabello…

-si pero me agrada el turbante –dijo casi a los gritos el profesor.

-esta muy apuesto -agregó Luna- ¿bailamos?

-¿bailamos? ¿Pero si nadie baila? –dijo Snape azorado

-no hay problema –espetó Dumbledor- y con su varita hizo sonar música disco.

La rubia tomó al profesor por la túnica y lo hizo empezar a bailar, otras parejas se les unieron, Snape iba de un lado al otro tratando de zafarse…

-no se valla, baila muy bien –dijo Luna.

-ahora vuelvo –espetó.

-usted no va a ningún lado –dijo la tía Muriel tomándolo fuertemente de un brazo, y obligándolo a seguir el ritmo de la música.

La vieja mujer era muy dinámica danzaba alrededor del profesor quien luego de un rato parecía mareado.

-¡por Merlín! –gritó Minerva- salven a ese hombre –agregó al ver desfallecer a Snape.

-¡a comer la comida está lista! –salió al rescate Ginny.

-no profesor no se valla –lo agarró Muriel.

-Petríficus totales! –gritó el hombre dejando dura a la vieja.

-¡muchacho que has hecho! –recriminó Dumbledor.

-salvar mi vida, solo defensa personal –dijo con cara de perrito inocente.

Ginny y Harry largaron la carcajada mientras Hermione y Luna se pusieron cada una al lado del profesor.

-¿A nosotros no nos petrificará? ¿No querido profesor? –preguntaba Hermione mientras lo llevaba a la mesa.

-¡por Merlín, Granger! ¿Usted también?- preguntó desolado.

-claro profesor usted es nuestro héroe, -aseveró Luna.

Severus resopló, mientras miraba a Dumbledor disfrutar la situación.

Las niñas se sentaron una a cada lado estaban a punto de servir la cena cuando Harry le dijo a su cuñado.

-Ron encárgate de la Tía Muriel.

El pelirrojo sacó la varita para desparalizar a la vieja.

La mujer al verse libre salió corriendo hacia la mesa, tomó del hombro a Hermione y la quiso sacar del lado de Snape.

La castaña se agarró a la mesa firmemente.

Al ver toda esta situación, Snape se paró y sin querer hizo que la vieja se resbalara tomando el mantel para aferrarse con una mano mientras con la otra se agarraba del turbante del profesor…

Botellas, platos, vasos, comida, adornos, cayeron todos al suelo.

Sin embargo todos los comensales miraron a una sola persona, no a Hermione, no a la tía Muriel, todos se tomaron la cabeza cuando vieron al profesor Severus Snape con su larga, sedosa, rubia, platinada cabellera.