Capítulo 4 "ojo por ojo, diente por diente"
Severus se tomó la cabeza al ver que todos lo miraban.
-¡áccio turbante! Gritó mientras corría al baño.
-¡qué hermosa cabellera rubia tiene nuestro profesor! –exclamó Luna.
-¡por Merlín, le queda espectacular! –Dijo Hermione.
-¡es un adonis, imagínenlo con poca ropa! –acotó Ginny.
-¡Ginny! ¡Estas casada y yo soy tu marido! –gritó Harry.
-tú también eres sexy con poca ropa amorcito-le respondió la chica.
-¡yo lo ví primero! –gritaba amarrada a la puerta del baño la tía Muriel.
-tranquilicémonos y volvamos a la cena, ya faltan minutos para la Navidad- dijo Harry mientras con su varita ponía todo en orden.
Los hombres volvieron a sentarse, y Ginny no pudo despegarse de Harry para ir con las demás.
McGonagal miraba furiosa a Dumbledor.
-yo no tuve nada que ver –dijo el hombre.
-no es eso Albus es que si no lo quisiera como a un hijo… Severus está realmente guapo.
-¡mujer! ¿Qué dices? ¿Te has vuelto loca?,
-tienes que admitir Dumby que mi pequeño está muy sexy con su nueva cabellera.
Dumbledor negaba con la cabeza mientras se reprochaba mentalmente el haber llevado a Severus, al salón de belleza
Ron no podía creer el comportamiento de las mujeres, luego de ver a Hermione totalmente fuera de sí, peleando con tía Muriel, frente al baño.
A pesar de los reclamos de todos, ninguna de las tres volvió a su asiento.
Faltan cinco minutos tenemos que brindar, vamos Severus sal de ahí –espetó Dumbledor.
La puerta se abrió y Snape salió con su turbante en mala postura ya que el pobre se había roto a causa de los tironéos.
Las chicas pusieron cara de desilusión al no ver la cabellera, pero igual se lo siguieron disputando hasta llegar a ala mesa.
-es una lástima profesor que no nos deje admirar su belleza –le dijo Luna.
-tendríamos que sacarle el turbante –afirmó la tía Muriel.
-¡no se atrevan a acercarse! –amenazó Snape.
-pues no será necesario –rió Hermione- por algo soy la mejor bruja de Hogwarts –le dijo y con un movimiento de la varita hizo desaparecer el molesto turbante.
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! -GRITÓ SEVERUS
-¡SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII! -GRITARON LAS TRES MUJERES.
Snape se levantó de la mesa desquiciado, trataba de arrancarse la cabellera rubia con sus manos…cuando alguien se apareció por la red flu.
-¡tú eres la culpable de mi desgracia! –gritó Severus al ver a Maru parada frente a él con un frasquito en la mano.
El hombre sin pensarlo fue hasta ella y la agarró del cuello.
-tengo la solución…tengo la solución…decía como podía entre la tos y la falta de aire.
-¿qué solución? -Preguntó Snape soltándo de golpe a la mujer.
En ese momento pasaron dos cosas, primero sonaron las campanadas de la 24 hs dando paso a la Navidad, segundo el frasco de Maru salió volando hacia lo alto desparramando un polvo blanco hacia todos los presentes.
-¡brindemos!, dijo Dumbledor.
Todos alzaron las copas y a medida que iban brindando, se iban dando cuenta que… Maru, Luna, Ron, Harry, Ginny, Hermione, la tía Muriel, Albus, Minerva y el mismísimo Snape, lucían una cabellera, larga, sedosa, brillosa, negro azabache…
-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!
Gritaron todos al unísono.
-SÍIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII –dijo el sexy de Snape feliz.
–Tranquilos están todos muy hermosos -agregó con burla- todo sea por una NAVIDAD FELIZ…Y EN FAMILIA.
FIN
