Título: Tropezandome con una pesadilla
Tipo: One.Shot
N/a: No se cuantos One.Shot puedan conformar esta historia, dependen mucho de mi imaginación, aunque bueno, creo que serán solo tres. No importa el orden en que lo lean, ya que ciertamente la historia no tiene ningún orden cronológico.
Summary: - Pero qué demonio me pasa con este tipo? - pensó Kagome frustrada lavando la vajilla que se había caído momentos antes - Ni que uno de mis hobbies fuera caer encima de hombres - se mordio el labio a punto de llorar y se dejo vencer...
Dejame Dormir a tu Lado
Tropezandome con una Pesadilla
By: Ferpechi
- Inuyasha, esto no esta bien – inquirió Kikyou, con aquella particular voz calculadora -
- Que haremos? – pregunto con preocupación
- Déjamelo todo a mí. – pidió – Ahora, me retiro… tengo que ver como están los preparativos para la fiesta que le ofreceremos a la presa – sonrió con malicia. – Almorzaras en el comedor, o le pido a Sango que te traiga la comida?
- Te molestaría si como aquí?
- Para nada, yo de seguro no comeré hasta la noche –
- Entonces, por favor… -
- De acuerdo – término de decir, para salir de la habitación; Kikyou veía con aprobación como estaban acomodando la sala, en realidad la decoración le importaba un pepino, pero nunca estaba de más dar buena presencia.
- Señora Taishou! – escucho que una voz la llamaba calidamente
- Si? – dijo, volteándose –
- He traído la salvación de la noche – hablo con felicidad, a decir verdad el trabajo atrasado los tenia muy atareados, los preparativos se iniciaron muy tarde.
- Que? Has traído una pistola para poder matar al que maquillo mis balances? – comento de manera irónica mientras se acercaba a las dos mujeres –
- Para nada, pero puedo conseguir una – respondió con confianza, a lo que Kagome se sorprendió
- Quien es ella? – pregunto de manera directa –
- No precisamente su salvación, pero si la de nosotros – comento Sango recordando lo de los balances -
- Ah si? – dijo, cruzándose de brazos –
- Si, nos ayudara con al casa hoy… usted había pedido que trajéramos personas de confianza y aquí esta, mi mejor amiga – sonrió
- Maravilloso, que sabes hacer?
- Mas que todo cocinar, pero también cuido niños… mmm limpiar, o lo que usted me pida -
- Emprendedora – comento con ironía a lo que Kagome se incomodo – Dime, sabes por que ellos están aquí? – decía, mientras los señalaba –
- Por trabajo? –
- Y para que necesitan el dinero? –
- Para sus necesidades básicas… - ya esta charla le parecía extraña -
- Querida, la mitad de estas personas viven aquí, comida, baño, cuarto… solo tienen el dinero necesario para pagar sus estudios, el mayor entre todos tiene veintiséis años y ya va terminar su ciclo de estudios de la segunda carrera – le contó – que haces tu aquí? -
- Por lo mismo, supongo, necesito dinero para mis estudios y hago lo que sea – reitero –
- Crees que algún trabajo sea humillante? – Sango solo veía sin entrometerse, Kagome pensó en decir que si por el estatus de su jefa, pero mentiría. – Estoy esperando pequeña… -
- Si le soy honesta, no, ninguno es humillante mientras se mantenga el respeto laboral… -
- Perfecto, contratada, espero que mantengas tu palabra sobre el respeto. – se volteo al escuchar una puerta abrirse la cual provenía del pasillo del estudio - Inuyasha cariño! – llamo Kikyou entusiasmada –
- Que quieres? – le grito de golpe, molesto, para luego acercarse –
- Te presento a? – volteo a verla, esperando su nombre, ignorando completamente la actitud de su esposo –
- Ah si, disculpe – respondió apenada – Higurashi, Higurashi Kagome –
- Mucho gusto, Taishou Inuyasha – devolvió el saludo con la mano –
- Taishou Properties? – inquirió
- Si, ese mismo – interrumpió Kikyou – Ahora, a trabajar, ya es tarde… -
- Si, si… disculpe – Sango agarro a su amiga por el brazos y pidió permiso para retirarse – Kagome, amiga… que te ha parecido?
- Pensé que era arrogante… como en los periódicos siempre tiene esa carota de grandeza –
- Para nada, el que si es muy así es el señor, no es odioso, no… pero si muy arrogante y frío con los empleados, aunque los respeta muchísimo. –
- Oh – fue lo único que atino la azabache –
- Inuyasha – le murmuro Kikyou agarrándolo del brazo para dirigirse a las escaleras – Trata de relajarte frente los empleados, sabes muy bien que los asuntos de afuera no entran en la casa –
- No pude evitarlo, estoy muy molesto… -
- Yo también lo estoy y no ando escupiendo cuchillos – le reitero – ahora vamos, descansemos un rato para luego arreglarnos… -
- Oye, esa nueva empleada… -
- Es amiga de Sango – interrumpió, adivinando lo que vendría, su desconfianza. -
- Kagome ya se había cambiado por algo cómodo y volteo a ver que algunas llevaban shorts con camisas largas.
- Amiga, acaso la señora no es celosa? –
- Por que lo preguntas? –
- Por eso – respondió, señalando –
- Oh, no, no… no lo es, es muy confiada, pero se hace respetar, solo que llevas un día cociéndola, pero es extremadamente exigente y deja los puntos muy claros, aparte, el señor Inuyasha primero loco le haría algo así, el esta muy enamorado de ella y es la madre de sus hijos… por lo que se, el respeta mucho el seno familiar. – concluyó, para volver a lo que hacia. Kagome la copio y comenzó a mover algunas cosas, por suerte la noche anterior no había sacado su "Ipod" del bolso y se coloco los audífonos, extrañamente estaba entretenida, pero personalmente prefería eso a estar en su casa deprimida por lo problemas que ahora azotaban su techo. – Kagome! – llamo Sango sacándola de su mundo.
- Si, que pasa? – pregunto, quitándose los audífonos -
- Llévale esto al señor, me ha pedido estos bocadillos pero estoy muy ocupada. –
- Está bien – acepto, agarrándolos con cuidado, ciertamente la autoridad de aquel la ponían muy nerviosa, pero quitando todo eso, era realmente apuesto.
- A Inuyasha le costaba trabajo sacarse a la nueva empleada de la cabeza y lo asociaba a que desconfiaba de ella, aunque sus pensamientos se desviaban a lo hermosa que era. Sintió como un toque de puertas lo desconcentro y gruño, tuvo que levantarse de la cama porque porque estaba sin camisa, de seguro era Sango con los bocadillos que le pidió cuando esta subió a preguntarle algo a su esposa.
- Pase – ordeno, colocandose una manga larga y dejarla a medio abotonar
- Eh, si, si… - respondió torpemente Kagome, entrando para cerrar la puerta tras de si – Gracias, tome señor – murmuro con pena, la voz le temblaba, por dios la imponencia de ese hombre la tenían embriagada. Se acerco tambaleante hasta la cama y sin querer tropezó con un objeto cayendo encima de el con toda la comida.
- Pero que carajos?! – grito su jefe, totalmente frustrado. Se escucho desde el baño que Kikyou pregunto si había pasado algo, preocupada. Kagome respiro cortada, este era el fin de su trabajo.
- No querida, no paso nada! – le devolvió, viendo a Kagome con furia mientras esta lo miraba entre asustada y confundida – vete de aquí y lo ultimo que quiero es verte caminando como una inútil – le dijo en voz baja, fulminándola –
- P-pero… -
- Solo lárgate! – le pidió, caminando a zancadas para abrir la puerta de su habitación, Kagome salio apenada y con ganas de llorar, nunca le habían hablado así menos por una tontería. La joven bajo las escaleras desanimada y se topo con la mirada de su amiga, ella solo suspiro y camino hasta la cocina para limpiar la bandeja
Kikyou salía del baño secándose el cabello y noto como Inuyasha limpiaba con su propia camisa aquella comida que estaba en el piso… Sorprendida no articulo palabra, desde cuando su esposo hacia esas cosas.
- Por que demonios no la despedí, por que?! – prenso frustrado Inuyasha, golpeando el piso, sintió que una tibia mano toco su espalda y salio de su pequeño mundo. – Kikyou?
- Cariño – se el acerco ella para quedar frente a el – No te preocupes – Y lo beso con ternura, cosa que el trasformo en poco minutos en pasión y deseo – N-no esper-ra Inuyasha, d-dejame – decía ella entre risas y uno gemiditos que soltó cuando el le mordió sus zonas débiles.
- Es que acaso no te gusta? – pregunto con picardía –
- No seas tonto, sabes que me encanta – le susurro al oído para luego ir a su boca, se terminaron de tumbar al piso porque ella lo abalanzo hacia el y entrelazo las piernas. – Solo que, hoy estamos ocupados… - apenas pudo decir –
- Tómalo como un descanso - dijo, para volverla a besar. La comida había quedado allí, olvidada, así como el pensamiento de ella ya no existía. Ya al paso de unas dos horas Kikyou reía animadamente por las ocurrencia de su esposo y se terminaba de vestir, realmente había quedado muy linda, se mojo un poco con el perfume que tanto le gustaba a su marido y se marco de brillo los labios, solo eso.
- Puedo pasar señor Taishou? – pregunto Kagome apenada, ya unas dos horas y no había subido a limpiar eso, pero es que realmente le tenia miedo al señor. –
- Si, pasa… el señor esta tomando un baño – respondió cuando esta termino de pasar – Por que no subiste antes a limpiar eso? – inquirió, sospechando el porque.
- Es q-que yo… b-bueno – estaba nerviosa –
- Solo límpialo… y no me des explicaciones – le pidió ya un poco mas seria – a veces mi esposo es así de explosivo –
Ya eran casi las nueve de la noche y la casa estaba lista, los preparativos habían quedado muy lindos, opinaba Kikyou abiertamente, mientras que Inuyasha solo afirmaba con la cabeza, sin que nadie lo notase de vez en cuando miraba a Kagome. Siempre había sido muy disimulado y eso no cambiaria, pero esta era la primera vez que aquellos atributos que le habían ayudado a ser observador en los negocios, lo desviaban a una mujer.
- Bienvenidos – saludo Kikyou, cambiando a una expresión seria y calculadora – pasen y siéntanse como en casa – Los invitados ya empezaban a llegar e Inuyasha sabia mejor que nadie que ya era momento de atacar a los mas débiles y retar a los mas fuertes.
Inuyasha tomo la mano de su esposa y la invito a bailar. Con un paso lento y provocativo, estos invitaban a más de unas cuantas ideas poco religiosas, no se detenían y los labios les rozaban, Kikyou sintió el mismo calor en su pecho, el mismo de aquella vez cuando la invito a bailar en la reunión donde se conocieron.
Kagome los miraba desde la entrada de la cocina, su mirada era triste y confusa, por que se sentía así?, es que acaso le dolía aquella cercanía? Válgame dios, el era su jefe, aquel era su primer y ultimo día en aquella casa y, le pasaban esas cosas? La joven azabache resoplo y alzo los brazos con frustración, Sango la vio y rió, solo pocas veces su amiga se mostraba tan abierta, de seguro estaría pensando en Hoyou.
Sin que ella se hubiese dado cuenta Inuyasha la había estado observando y una sonrisa de gracia apareció en su rostro. La pieza termino y Kikyou lo beso con ternura, calmando el deseo anterior.
- Hablemos del acuerdo señorita – pidió un anciano –
- Disfrutemos la fiesta y luego manchamos el papel "de todos modos los que ganarán, seremos nostros" – pensó Kikyou con una sonrisa. –
- Si usted lo quiere así –
- Si, así lo quiero. Inuyasha – volteo a verlo, ya que estaba a su izquierda – Te pasa algo? – pregunto, notando lo distante que estaba –
- No, para nada – le devolvió la sonrisa – yo también estoy de acuerdo en disfrutar la fiesta – Kikyou sonrió, a pesar de que su esposo no hablaba escuchaba todo claramente, como lo hacia siempre.
Y así paso, nadie noto que Inuyasha Taishou nunca aparto aquella disimulada mirada de la joven achocolatada que se movía torpemente entre la gente; porque cuando sus ojos se cruzaron el alzo la copa en un juego de tres, haciéndole creer a Kikyou que brindaba por ella, cuando Kagome lo miraba y este solo se inundaba en aquellos pensamientos de culpabilidad, pero nunca estaba de mas, imaginar que aquella otra mujer en ese momento era su objetivo a pesar de que nunca pensó en otra que no fuese su esposa.
-
-
-
Ferpechi
