Titulo: Positivo

Tipo: OneShot

Contenido: Drama

Summary: Una sola palabra, puede cambiar el destino de aquel hombre.

N/A: Se preguntaran porque quizas me sigo refiriendo a esta historia como OneShot. Si, se trata de lo mismo, pero en diferentes tiempos; cada una tiene su historia, atandose a las demas.


Positivo

By: Ferpechi

Las puertas de un ascensor se abrieron de golpe y de allí salio una de las figuras mas imponentes de toda la empresa, todos guardaron silencio y la vieron maravillados, esta se cruzo con algunas miradas y parecía reclamarles el porque no hacían nada y la veían como si fuera muñeca de Bar.

-Buenos Días señora Kikyou –

-Buenos Días, y mi esposo? – respondió fríamente

-Esta en la oficina, la junta se cancelo pero aquí tengo las carpetas - contó

-Muy bien, envía todos los documentos a mi oficina, excepto este. – Dijo, mientras lo tomaba.La señora Taishou camino hacia el final del pasillo y abrió sin tocar la puerta del presidente, que seria su esposo; este al verla quedo maravillado, cada día estaba mas hermosa. Su cabello agarrado en una coleta alta dejando unos mechones traviesos al azar… Una camisa cuello alto color beige sin mangas y una falda marrón de cuero ajustada hasta las rodillas ocultando los atributos que el conocía mejor que nadie… -

-Cariño – se paro para besarla –

-Hola Cielo… - murmuro fríamente –

-Ha pasado algo? –

-Si, me tope con Kagome, la recuerdas? –

-Claro – respondió, aparentando indiferencia. –

-Tiene un bebe, es hermoso – contó, ya menos tensa – Pero en fin, la reunión de hoy me tiene muy estresada –

-Bebe? – susurro -

-Si, un bebe – respondió su esposa quien había escuchado el comentario, se sorprendió por la cara de su esposo, parecía como trastornado y con un toque de palidez que hicieron que esta se confundiera – pasa algo Inuyasha? – inquirió.

-No, no, para nada – se apresuro a decir, disimulando bastante bien su asombro – Es que bueno, ella… tan joven –

-Si, si, te entiendo – lo acompaño ella – Pero me comento que siguió sus estudios sin mayor problema, que tiene amigas que la han estado ayudando y su mamá por supuesto, pregunte por el padre y me dijo que estaba trabajando– contó – Realmente es una chica valiente, le ofrecí mi ayuda pero dijo que no era necesario y se fue, creo que estaba apurada.- Kikyou suspiro y revisoel papelque tenia en sus manos -El bebe esta muy grande para la edad que tiene: un año y parece de uno y medio– hizo una mueca cansada – Inuyasha, mi amor, esta noche parto a Francia – comento, soltando el papel, las cifras daban correctas: ese mes la empresa habia tenido mas ganancias.

-¿Que! – pregunto saliendo del trance de la historia – Francia?

-Si… Visitare a mi hermana –

-Por que no me avisaste? –

-Lo estoy haciendo… - le dijo, parándose para acercarse a el y sentarse en sus piernas –

-Iré contigo, no me gusta que viajes sola –

-En serio vendrás? – sus ojos brillaban de ilusión, desde que nació el ultimo bebe no viajaban fuera de Japón –

-Señor, puedo pasar? – preguntaron al otro lado –

-Si claro Siria, pasa – dio permiso Kikyou mientras se paraba y la veía entrar –

-Disculpen la interrupción, pero, Señor Taishou, los señores de la empresa Kunakagi llaman para confirmar la cita de mañana – Inuyasha miro a Kikyou y noto como su mirada se entristeció –

-Si, dígales que si – contesto Kikyou para voltearse a su esposo y sonreírle fingidamente. Luego de que la secretaria se hubo retirada esta se sentó al otro lado y lo miro – Crees que puedas llevarme al aeropuerto, viajare con los niños –

-Si, no tengo ningún problema… - respondió dejando ver que le dolía

-Llama a Miroku y avísale que te quedaras allá, no quiero que duermas solo en la casa, sabes que nunca me ha gustado y te conozco, te encerraras en la oficina a trabajar –

-Y cual es la diferencia en la casa de mi amigo? – pregunto divertido –

Que no estarás solo –

-No te preocupes cariño, debo revisar unos documentos, me quedare en el hotel que esta aquí cerca de la empresa – confeso, sabiendo que al final igual lo haría –

-Ay no, así no juego – reprocho, cruzándose de brazos – por eso no me gusta viajar, siempre te quedas solo y trabajando Inuyasha… -

-Tal vez te necesite como lo hago, porque me mantienes al limite – le susurro con ojos de enamorado –

-Ya… no me vas a comprar – le regaño, ablandando la mirada –

-Ya lo hice – le devolvió con cara angelical – Ahora, vamos cariño, déjame invitarte a almorzar – le pidió, cerrando la laptop –

La mañana pasó sin mayores detalles y realmente eso estaba bien, caminaron agarrados de la mano por los centros comerciales, tomaron helado mirándose a los ojos, compraron algunas cosas para los niños y ellos se consintieron con algunos libros nuevos… Aun mantenían aquella jovialidad que no habían olvidado por el paso de los años. Ella amaba a Inuyasha tanto como el primer día que lo vio. Habían sufrido, si, pero ahí estaban, juntos, con el mismo espíritu con el que lucharon contra todo. Conocían la separación, el engaño, la traición pero sobre todas las cosas: El Amor.

-Kikyou – llamo Inuyasha sacándola de sus recuerdos

-Dime cariño? – pregunto, con voz melancólica

-Segura que quieres viajar? –

-Si, debo ir a ver a Kaede –

-Está bien… - murmuro viendo el café. Extrañamente, el pensamiento de Kagome se le cruzo por la mente, jamás había vuelto a saber de ella, desde hace ya, un año y medio. – Te llevare al aeropuerto. – sugirió

-Si, ya es algo tarde y los niños deben estar ansiosos.

Ya luego de haberse despedido, el ajetreo del viaje había comenzado, los papeles y cosas habia sacado a Kikyou de aquello que la turbaba, confiando en que todo fueran sospechas; por suerte, hoy le habían entregado el documento que le diría le verdad.

Inuyasha manejaba tranquilamente, tratando de pensar en lo que haría; llamo a Sango y le pidió la dirección de Kagome, esta se rehusó los primeros momentos, pero este insistió, convenciéndola en que Kikyou la había visto unos momentos antes y le mandaba algo, suerte para el que eran al menos las siete de la noche, así no se vería tan extraña la visita. Al llegar, estaciono el carro a la otra acera de la casa y bajo el vidrio, se fijo que alguien abría la puerta y de ahí salía un hombre alto de cabello castaño, suspiro, sintió que le hervía la sangre; dejándose llevar por sus instintos se bajo del carro y tiro la puerta, camino rápidamente hasta la puerta llamando la atención de los allí presentes, con la voz ronca llamo a Kagome y observo al "otro tipo".

La Azabache estaba al borde del colapso¿Qué hace el ahí¿Cómo sabia que ella vivía ahí, dios mío¿Por qué estaba ahí? Respiro profundo tratando de aliviar la palidez y veia como su jefe escudriñaba a Hoyou, y por el bien de todos, era mejor que uno de los dos se fuera.

-Disculpa Hoyou – llamo

-Esta bien Kagome, me voy – y le dio un beso en la mejilla, luego se volteo y reto con la mirada al ambarino. Este murmuro unas palabras y entro a la casa de Kagome sin ser invitado, echándola a un lado.

-Que hace aquí, señor? – pregunto con voz golpeada, cerrando la puerta –

-Me provoco venirme a revolcar con mi amante, no puedo? – le grito, y al momento se reprocho, nunca había tratado así a una mujer, por que a ella si?

-No me falte el respeto de esa manera! – le contesto

-Pues eso es lo que eres! – se sentía herido, su orgullo estaba golpeado; si el supuesto bebe era de el, le gritaría hasta la muerte a aquella mujer, como esconderle una criatura que necesita un padre.

-Por favor señor Taishou, váyase de mi casa… - hablo bajo, viendo con temor la puerta de su habitación –

-Pues a mi no me da la gana! – grito

-Por favor, no grite – pidió; ya era muy tarde, un llanto reventó desde el cuarto. Volteo de nuevo a Inuyasha y en su rostro había sorpresa, peor le pareció ver algo de ilusión en su mirada; vio como este automáticamente caminaba hacia el lugar donde provenía el llanto, lo detuvo, pero este la vio con ira, fulminándola. Al abrir la puerta, se encontró con una imagen hermosa, el cuarto, a diferencia de la casa estaba muy bien cuidado, era como otro sitio.

El ambarino se acerco a la cuna, el bebe tenia al menos un año y medio, tiempo desde que había estado en la misma cama con ella; tiempo en el que ella se había ido. El niño lo miro a los ojos con extrañes y le alzo los bracitos, aquellos ojos eran de el, la nariz respingona y coqueta de Kagome al igual que las pecas, y el cabello plateado herencia de los Taishou, era inevitable negarlo.

Kagome se sorprendió un poco, el niño jamás había sido así de dado con alguien desconocido.

Kikyou respiraba con nerviosismo, tenía el documento en sus manos, aquel que llevaba con ella al menos unas tres semanas. Sacándolo con miedo de la carpeta, observo que los niños estuviesen distraídos para a continuación: poder leerlo y saber la verdad. Lentamente saco la hoja y poco a poco la extraía, su mirada iba escrutando cada letra.

Inuyasha cargo al bebe y lo alzo hacia arriba, Kagome quedo de blanco al ver la felicidad. Luego este volteo y la miro dándole a entender lo que le preguntaría.

Al fin había llegado hasta donde el interesaba, los resultados de la prueba

Algo la detuvo, temía de lo que fuese a leer…

Pero debía hacerlo

-Dime Kagome, este bebe… - Kagome asintió con la cabeza.

"Positivo"

La sangre se helo.

Inuyasha sonrió de medio lado y exclamo mirándolo: Mi hijo.

- Su hijo… - murmuro Kikyou soltando el papel, para llevarse la mano a al boca y dejar unas lagrimas ahogar su mirada.

-

-

-


Perfecto...

Disculpen la demora!

Espero les haya gustado.

Si los resultados se dan como espero, habra continuacion.

¡Adios!